El crédito destinado al consumo personal se afianza como el segmento más dinámico y de mayor peso dentro del sistema financiero paraguayo. Al cierre de marzo de 2026, la cartera conjunta de préstamos personales y tarjetas de crédito alcanzó los G. 37,4 billones, lo que representa una expansión del 24,10% en términos interanuales respecto a igual mes de 2025. Esta actividad concentra actualmente el 31,63% de todos los créditos otorgados en moneda nacional, consolidándose como la de mayor participación dentro de la cartera bancaria total, que al mes de referencia ascendió a G. 192,65 billones. El dinamismo del consumo contrasta con el crecimiento promedio del crédito general en guaraníes, que se ubicó en 13% en el mismo período, evidenciando que el endeudamiento de los hogares avanza a un ritmo que más que duplica al del sistema en su conjunto.
Las tarjetas de crédito, el instrumento de mayor expansión
Dentro del crédito al consumo, las tarjetas de crédito son el instrumento que muestra la aceleración más pronunciada. El saldo global financiado con tarjetas por bancos y financieras llegó a G. 6,67 billones en marzo de 2026, frente a G. 5,11 billones registrados en igual mes del año anterior, lo que implica un salto interanual del 30,49%. Este crecimiento se produce en un contexto en que la banca privada mantiene activas estrategias comerciales de promociones, descuentos y reintegros para incentivar el uso del plástico como medio de pago y financiamiento, lo que en parte explica la aceleración del instrumento.
El fenómeno no se circunscribe únicamente a la moneda local. Los préstamos de consumo en moneda extranjera también exhibieron una aceleración relevante, con un incremento interanual del 30,19%, lo que indica que la tendencia hacia el endeudamiento para el consumo tiene un componente transversal a ambas monedas del sistema.
La deuda crece más rápido en el segmento de menores ingresos
La apertura por niveles de línea de crédito revela uno de los datos más llamativos del informe: el segmento de tarjetas con límites inferiores a G. 3 millones —el que agrupa a los usuarios de menores ingresos, en muchos casos por debajo del salario mínimo— es precisamente el que registra la expansión más acelerada. La cartera de este grupo llegó a G. 1,45 billones, con un incremento anual del 47,74%, el más alto entre todos los segmentos relevados. El crecimiento en este estrato se explica, en parte, por iniciativas de las entidades bancarias orientadas a la apertura de nuevas cuentas y la ampliación de la base de clientes hacia sectores que históricamente tenían menor acceso al sistema formal.
En el grupo de líneas de entre G. 3 millones y G. 5 millones, la cartera alcanzó G. 820.800 millones, con un aumento del 17,9% respecto al año anterior. En el extremo opuesto, el segmento de líneas superiores a G. 10 millones acumuló un saldo de G. 3,31 billones, con un crecimiento del 30,70%, aunque en este caso el perfil de riesgo es sustancialmente más favorable.
La morosidad más alta, en los que menos ganan
El ritmo de endeudamiento no viene acompañado de igual forma por la capacidad de pago en todos los segmentos. La tasa de morosidad promedio en tarjetas de crédito se sitúa en 4,8%, por encima de la morosidad general del sistema bancario, que cerró marzo en 2,46%. Pero al desagregar por nivel de línea, la disparidad es marcada: el segmento con límites inferiores a G. 3 millones registra la tasa de atraso más elevada, del 7,2%, mientras que el grupo de líneas entre G. 3 y G. 5 millones presenta una mora del 7%. En el otro extremo, las tarjetas con líneas superiores a G. 10 millones tienen una tasa de impago de apenas 3,2%.
Este patrón configura un escenario de alerta focalizada: los sectores con menor capacidad de repago son, al mismo tiempo, los que más rápido se endeudan. Según datos del Banco Central, muchos de estos usuarios recurren al crédito plástico para financiar gastos básicos, incluyendo compras en supermercados y alimentos, ante la dificultad de cubrir el costo de vida con sus ingresos.
Las tasas bajan en algunos productos, pero el costo sigue alto
A pesar del crecimiento sostenido en el uso del instrumento, la tasa de interés activa promedio para préstamos en guaraníes se ubicó en 16,40% en marzo, con una leve baja respecto al mes anterior, aunque todavía por encima del 14,26% registrado en febrero de 2025. La mayoría de los rubros de crédito acompañó la tendencia bajista en línea con la reducción de la tasa de política monetaria del Banco Central del Paraguay. Sin embargo, las tarjetas de crédito representan una excepción: su tasa promedio se situó en 19,10% en marzo, levemente inferior al 19,97% de febrero, pero aún superior al 16,36% vigente en el mismo mes del año anterior. El mayor costo financiero del instrumento no parece frenar su adopción por parte de los usuarios.
En cuanto a los préstamos personales en guaraníes, el costo subió y promedió el 22,00%, con un incremento tanto mensual como interanual. En contraste, el consumo en dólares mostró una baja, con una tasa promedio del 8,05%.
El Banco Central descarta señales de deterioro sistémico
Ante la consulta durante la presentación del informe, el economista jefe del Banco Central del Paraguay, César Yunis, relativizó las señales de riesgo. El funcionario señaló que el aumento de los préstamos de consumo coincide con el proceso de crecimiento económico general del país, y que el indicador de ventas también acompaña esta tendencia, por lo que los créditos al consumo estarían reflejando mayor actividad económica real. «No vemos por ningún lado que existan mayores inconvenientes para el pago», remarcó Yunis.
Solidez del sistema financiero se mantiene
Más allá del consumo, los indicadores generales del sistema financiero muestran un cuadro de solidez. En términos mensuales, la liquidez de bancos y empresas financieras aumentó a 31,30% y la rentabilidad mejoró a 18,27%. La solvencia se ubicó en 17,84%, mientras que la morosidad global se situó en 2,46%. En el mercado de valores, el volumen negociado acumulado a marzo de 2026 totalizó G. 13.406.177 millones, con una variación interanual positiva del 3,23%.
Un crecimiento que exige seguimiento
El panorama del crédito al consumo en Paraguay al primer trimestre de 2026 muestra dos caras. Por un lado, una expansión vigorosa que refleja confianza en el sistema y acompasa el crecimiento económico del país. Por otro, una concentración del riesgo en los segmentos de menores ingresos, donde la morosidad ya supera el 7% y el endeudamiento crece casi al doble del ritmo promedio del sistema. La combinación de tasas de interés todavía elevadas, mayor uso del crédito para financiar el consumo cotidiano y el creciente peso de la cartera de consumo dentro del total —que ya supera el 31% de los créditos en moneda nacional— configura un escenario que, si bien no muestra señales de deterioro sistémico por el momento, merece un seguimiento cercano por parte de las autoridades regulatorias y de las propias entidades financieras.




