La empresa británica Atome PLC alcanzó en abril de 2026 la Decisión Final de Inversión (FID) para la construcción de su complejo industrial de fertilizantes de bajo carbono en Villeta, Paraguay. El anuncio, condicionado a la aprobación formal de los accionistas prevista para mayo de 2026, consolida un esquema de financiamiento total de US$ 665 millones y convierte al proyecto en la primera instalación de fertilizantes verdes a escala industrial en el mundo en alcanzar esta etapa crítica de desarrollo.

La planta, que operará con una potencia instalada de 145 MW, tendrá una capacidad de producción de 260.000 toneladas anuales de nitrato de calcio y amonio (CAN) y se estima que inicie operaciones comerciales plenas en octubre de 2029. El inicio formal de la construcción está programado para concretarse tras la votación accionarial de mayo.

Un modelo de producción sin precedentes basado en energía 100% renovable

Lo que distingue al proyecto Villeta de cualquier otra iniciativa en el sector es su cadena productiva completamente desvinculada de los combustibles fósiles. Atome utilizará energía hidroeléctrica de carga base 100% renovable proveniente de la represa de Itaipú, la segunda central hidroeléctrica más grande del mundo con una capacidad de 14 GW, para generar hidrógeno verde. Este hidrógeno se combina posteriormente con nitrógeno para producir amoníaco con cero emisiones de carbono, que finalmente se convierte en el fertilizante CAN listo para su comercialización.

Este enfoque resulta determinante no solo desde el punto de vista ambiental, sino también económico: la energía representa entre el 60% y el 70% del costo total de producción de fertilizantes. Al asegurar un suministro de energía renovable a bajo costo y en forma continua, Atome logra una estructura de costos competitiva frente a los fertilizantes convencionales producidos con gas natural.

En términos de impacto ambiental, la instalación evitará la emisión de 500.000 toneladas de CO2 equivalente por año, acumulando un total estimado de 12,5 millones de toneladas de CO2 desplazadas a lo largo de su vida útil. Según los propios cálculos de la compañía, esto equivale a sustituir el consumo de 29 millones de barriles de petróleo.

Estructura financiera de US$ 665 millones: deuda, capital y sin subsidios estatales

El financiamiento total del proyecto se articula en dos grandes componentes. El primero corresponde a US$ 420 millones en deuda, coordinados por IDB Invest y la Corporación Financiera Internacional (CFI), entidad miembro del Grupo Banco Mundial. El consorcio de acreedores incluye además al Banco Europeo de Inversiones, el FMO (Banco Neerlandés de Desarrollo Empresarial) y el Fondo Verde para el Clima, una cartera de instituciones que refleja el reconocimiento internacional del proyecto como iniciativa de alto valor climático y financiero.

El segundo componente corresponde a US$ 245 millones en capital accionario. Este tramo está liderado por Hy24, el mayor gestor de activos del mundo especializado en hidrógeno bajo en carbono, con más de US$ 2.000 millones bajo gestión a través de su Clean H2 Infra Fund. Hy24 acordó en febrero de 2025 los Términos Principales con Atome para actuar como inversor ancla con un aporte de hasta US$ 115 millones. Completan el grupo inversor la CFI, KfW DEG, el Fondo de Desarrollo del Gobierno Danés (IFDK) y el banco paraguayo Sudameris.

Un aspecto central que los propios promotores del proyecto destacan es que la totalidad del esquema financiero se sustenta en los méritos comerciales propios de la iniciativa, sin recurrir a subvenciones gubernamentales ni primas ecológicas. Olivier Mussat, director general de Atome, señaló que el hito «demuestra que los proyectos ecológicos a escala industrial pueden financiarse íntegramente por sus propios méritos comerciales», una característica que diferencia a Villeta de la mayoría de los proyectos de energía limpia que dependen de apoyos estatales para ser viables.

Yara International garantiza la compra del 100% de la producción durante 10 años

Uno de los pilares que permitió estructurar el financiamiento fue la existencia de un comprador asegurado para la totalidad de la producción. Atome formalizó un acuerdo vinculante de compraventa a 10 años con Yara International ASA, el gigante noruego de fertilizantes y referente global del sector. Este contrato de largo plazo elimina el riesgo comercial del proyecto durante su primera década de operación y fue un factor determinante para que las instituciones financieras internacionales validaran la operación.

En el plano técnico, la empresa suiza Casale S.A. actuará como socio tecnológico y contratista de ingeniería, suministro y construcción (EPC). En abril de 2025, Atome firmó el Contrato EPC con Casale por un precio fijo global de US$ 465 millones, lo que aporta certeza de costos de construcción al conjunto del proyecto.

Paraguay: condiciones únicas para la producción de fertilizantes verdes competitivos

La elección de Villeta como sede no responde a una decisión arbitraria. Paraguay reúne de manera simultánea todos los requisitos esenciales para la viabilidad de un proyecto de esta naturaleza: disponibilidad de energía renovable abundante y barata, agua, terreno, logística y un entorno de negocios estable.

La represa de Itaipú, de propiedad conjunta entre Paraguay y Brasil, genera tal cantidad de energía que Paraguay solo utiliza el 30% de su participación del 50% en la producción total. Este excedente convirtió al país en el mayor exportador mundial de energía renovable, habiendo generado ingresos por US$ 1.300 millones solo en concepto de ventas de electricidad a Brasil en 2020. La abundancia energética garantiza que Atome pueda acceder a energía hidroeléctrica de base a precios que hacen competitivo su fertilizante frente a las importaciones convencionales.

A esto se suma la posición geográfica estratégica del país en el corazón del Mercosur, el bloque que concentra el mayor mercado importador de fertilizantes del planeta. Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay importan en conjunto aproximadamente 30 millones de toneladas anuales de fertilizantes, lo que representa el 95% de su demanda total. La producción doméstica de la región es prácticamente inexistente, lo que convierte a Villeta en una apuesta de sustitución de importaciones con mercado garantizado.

Paraguay, por su parte, es también un actor central en la producción agroalimentaria global: es el mayor exportador mundial de azúcar orgánica, el tercer mayor exportador de soja y el octavo mayor exportador de carne. La demanda doméstica de fertilizantes es, por tanto, estructuralmente alta y creciente.

Inversión de calificación y clima de negocios: Paraguay como destino industrial emergente

El proyecto Villeta llega en un momento de consolidación de Paraguay como destino de inversión regional. En diciembre de 2025, S&P Global Ratings elevó la calificación crediticia del país a grado de inversión, señalando explícitamente que las inversiones en amoníaco y agroindustria le brindan perspectivas de exportación favorables y contribuyen a un crecimiento sostenido. La economía paraguaya creció 4,2% en 2024, con tasas impositivas corporativas y personales del 10% y bajas barreras al comercio en comparación con el resto de la región.

Conor McEnroy, presidente de Sudameris Bank, entidad participante tanto en el tramo de deuda como en el de capital, declaró que la operación «confirma que Paraguay es un lugar ideal para procesos industriales avanzados en la fabricación de insumos para actividades económicas sostenibles». La presencia del banco paraguayo en ambos tramos del financiamiento refuerza el carácter de apuesta local dentro de una estructura de capitales mayoritariamente internacional.

Un hito global con epicentro en Paraguay

Con la formalización de la FID, el proyecto Villeta se convierte en un caso de referencia mundial en materia de descarbonización industrial agrícola. Es la primera demostración a escala real de que es posible producir fertilizantes competitivos sin fuentes fósiles, financiados enteramente por el mercado, con compradores establecidos y con tecnología probada.

Para Paraguay, el significado es aún más profundo: en un país históricamente asociado a la exportación de materias primas, la llegada de una planta de manufactura de insumos agrícolas de alta tecnología, respaldada por un consorcio de instituciones financieras de primer nivel global, representa un salto cualitativo en su perfil productivo. El inicio de las obras, previsto para después de mayo de 2026, marcará el comienzo de una transformación industrial cuyo primer fruto se espera para 2029.