La Asociación Rural del Paraguay (ARP) encendió una alerta sobre las consecuencias económicas que la sostenida depreciación del dólar frente al guaraní está teniendo sobre el sector pecuario nacional. Según un análisis técnico difundido por el gremio, entre setiembre de 2025 y agosto de 2026 la apreciación de la moneda local habría restado al valor de la producción ganadera un monto estimado en G. 2,06 billones, equivalentes a unos USD 349 millones, al momento de convertir los ingresos de exportación a moneda nacional. Para realizar el cálculo, la entidad tomó como parámetro la cotización promedio del dólar registrada en agosto de 2025.
Una caída que se profundiza: el dólar perdió hasta 25% de su valor
De acuerdo con los datos difundidos por la ARP, la cotización referencial del dólar cerró el 18 de setiembre en G. 5.956, cifra que implica un retroceso cercano al 25% respecto a junio de 2025 y del 19% si la comparación se realiza contra diciembre de 2023. Se trata de una tendencia que el gremio ganadero califica como sostenida y que, a su entender, está generando un desajuste significativo en la ecuación productiva del sector.
Paraguay se aleja del comportamiento cambiario de sus competidores regionales
Uno de los puntos centrales del planteamiento de la ARP es la comparación con la evolución de las monedas de los países que compiten directamente con Paraguay en la exportación de carne. Mientras el guaraní se fortaleció con fuerza frente al dólar, en Uruguay la divisa estadounidense subió 2,2% en el mismo período, y en Chile —uno de los principales compradores de la carne paraguaya— el incremento fue de 0,6%. Brasil, en cambio, registró una caída de 6,7%, pero de todos modos inferior a la experimentada por el guaraní. Para el gremio, este contraste profundiza lo que denomina atraso cambiario y erosiona la posición relativa de la producción nacional frente a sus principales rivales comerciales.
Menos guaraníes por cada dólar exportado, mientras los costos no bajan
El mecanismo que preocupa a los productores es directo: al exportar, cobran en dólares, pero al convertir esos ingresos a moneda local reciben una cantidad decreciente de guaraníes. En simultáneo, componentes clave de los costos de producción —combustibles, salarios, servicios, infraestructura e insumos— se mantienen en niveles elevados y no acompañan la baja del tipo de cambio en la misma proporción. Esta combinación, según la ARP, presiona directamente sobre los márgenes de rentabilidad de las empresas ganaderas.
Riesgo para la inversión y la recuperación del hato ganadero
El gremio advierte que este escenario no solo golpea los ingresos actuales, sino que también desalienta nuevas inversiones y complica los esfuerzos por recomponer el hato ganadero nacional. La preocupación se da, además, en un momento particular: el sector cárnico paraguayo atraviesa una etapa de expansión comercial, con mayores oportunidades para ingresar y consolidarse en nuevos mercados internacionales, un impulso que, según la ARP, podría verse limitado si la pérdida de competitividad cambiaria continúa.
Cuestionamientos a la actuación del Banco Central del Paraguay
La ARP también puso el foco sobre el rol del Banco Central del Paraguay (BCP) en la gestión del tipo de cambio. El gremio recordó que el país opera bajo un régimen de flotación administrada, que habilita a la autoridad monetaria a intervenir cuando se detectan desalineamientos relevantes en la cotización de la divisa. Sin embargo, sostiene que en los últimos años esa intervención fue asimétrica: activa durante los períodos en que el dólar se apreciaba, pero prácticamente ausente cuando la moneda comenzó su marcada depreciación, lo que —según el análisis del gremio— permitió que expectativas cada vez más bajistas profundizaran la caída.
La ARP pide previsibilidad, no un dólar fijo
Frente a este panorama, la entidad ruralista fue clara en aclarar el alcance de su reclamo: no busca que se establezca una cotización artificial del dólar, sino que el Banco Central emplee las herramientas que el propio régimen de flotación administrada pone a su disposición para evitar desalineamientos que perjudiquen a los sectores productivos. Según el gremio, una mayor previsibilidad cambiaria resulta clave para mejorar las condiciones de inversión, incrementar los niveles de producción y sostener el empleo en el sector.
Un impacto que trasciende al sector pecuario
Finalmente, la ARP remarcó que la competitividad de la ganadería no es un asunto exclusivo de los productores, sino que tiene efectos que se extienden a toda la economía nacional, dado el peso del sector en las exportaciones, la generación de empleo y la dinamización de la actividad económica en distintas regiones del país. Para el gremio, defender esa competitividad equivale a proteger una de las principales actividades productivas de Paraguay y las condiciones necesarias para un crecimiento sostenible.




