El mundo de la riqueza privada atraviesa una transformación estructural sin precedentes. Según el Henley Private Wealth Migration Report 2026, los individuos y familias de alto patrimonio ya no eligen una sola jurisdicción como hogar definitivo: construyen carteras de residencias, ciudadanías e inversiones distribuidas en múltiples países, como si gestionaran un portafolio soberano. El resultado es una competencia global feroz entre naciones por atraer —y retener— capital humano y financiero de alta movilidad, con ganadores claros, países bajo presión creciente y paradojas notables en dos de las economías más influyentes del planeta.
El nuevo paradigma: de la reubicación tradicional a la cartera soberana
Durante décadas, los gobiernos dieron por sentado que sus residentes más acaudalados permanecerían vinculados a su país de origen por razones prácticas: negocios enraizados, redes familiares y una movilidad internacional que, en términos reales, era costosa y compleja. Ese supuesto ya no se sostiene.
«Durante gran parte del siglo pasado, los gobiernos podían tratar a sus residentes más ricos prácticamente como un activo fijo. Esa premisa está cada vez más obsoleta», afirmó el doctor Juerg Steffen, director ejecutivo de Henley & Partners. La consecuencia directa de esa obsolescencia es que las jurisdicciones compiten hoy no solo por atraer capital financiero, sino también por emprendedores, inversores, propietarios de empresas y profesionales calificados que generan crecimiento económico, innovación y empleo.
La evidencia cuantitativa respalda ese diagnóstico con contundencia. Solo en los primeros cinco meses de 2026, Henley & Partners recibió solicitudes de ciudadanos de 86 nacionalidades en 47 programas de migración por inversión. Más del 28% de esos solicitantes ya residían fuera de su país de nacionalidad al momento de presentar la solicitud, lo que revela que la movilidad patrimonial no es un fenómeno marginal ni reservado a casos extremos, sino una práctica sistemática y en expansión entre quienes administran grandes fortunas.
El Marco Global de Movilidad de la Riqueza
La edición 2026 del informe incorpora una innovación metodológica relevante: el Global Wealth Mobility Framework, un modelo analítico desarrollado por Henley & Partners para evaluar de forma estructurada la competitividad de los países en la atracción, retención y respaldo de riqueza internacional con movilidad. El marco pondera doce dimensiones, entre las que figuran el tratamiento fiscal, el estado de derecho, la calidad de vida, las vías de migración para inversores y personas de alto patrimonio, la inclusión familiar, la estabilidad geopolítica y la movilidad del capital. Cada jurisdicción recibe una puntuación de competitividad en movilidad patrimonial que refleja su posición relativa en ese ecosistema.
El resultado es un mapa global que distingue con precisión entre líderes consolidados, mercados en ascenso, economías bajo presión y jurisdicciones con desafíos estructurales persistentes. Esa taxonomía permite, por primera vez, comparar países con perfiles muy distintos bajo un mismo conjunto de criterios ponderados y transparentes.
Singapur y Nueva Zelanda encabezan el ranking global
Singapur ocupa el primer lugar del índice con una puntuación de 79,5 sobre 100. El informe atribuye ese liderazgo a su estabilidad política, instituciones sólidas, mercados de capitales profundos y su capacidad para generar demanda constante de capital con movilidad internacional en toda Asia. La ciudad-Estado se consolida así como el principal centro de riqueza privada a escala global, un rol que ha construido de forma sistemática en los últimos años a través de una política fiscal favorable, marcos regulatorios predecibles y una infraestructura financiera de primer nivel.
Nueva Zelanda ocupa el segundo lugar con 75,8 puntos, impulsada por las reformas recientes a su programa de visados Active Investor Plus, un sólido estado de derecho, estabilidad geopolítica y su reputación como destino óptimo para la planificación familiar a largo plazo.
Un segundo grupo de jurisdicciones con desempeño destacado incluye a Islas Caimán (74,3), Chipre (73,5), Países Bajos (72,8), Portugal (72,5), Italia (72,3) y Bermudas (72,0). A continuación, el informe posiciona a Uruguay (71,8), Letonia (71,7), Panamá (71,5), Hong Kong (71,2), Suiza (70,8), Grecia (70,5), Costa Rica (70,2) y Mónaco (70,0) como jurisdicciones altamente competitivas en el marco global.
América Latina en el mapa con Uruguay, Panamá y Costa Rica como destinos de referencia
Uno de los hallazgos más relevantes para la región es la presencia de tres países latinoamericanos entre los destinos más atractivos para la movilidad patrimonial internacional en 2026. Uruguay lidera el grupo con 71,8 puntos y ocupa el noveno lugar global, lo que lo convierte en el mercado más competitivo de América Latina según el índice de Henley & Partners. El informe destaca su estabilidad política, la solidez de sus instituciones, un régimen fiscal favorable para nuevos residentes y una reputación de previsibilidad que genera confianza entre inversionistas latinoamericanos e internacionales.
Panamá figura en el puesto 11 global con 71,5 puntos. Su sistema tributario territorial, la economía dolarizada y las rutas establecidas para la obtención de residencia lo mantienen como un destino consolidado para la movilidad patrimonial en la región. Costa Rica, por su parte, alcanza el puesto 15 global con 70,2 puntos, respaldada por su estabilidad política, instituciones sólidas, calidad de vida y una reputación de neutralidad que la distingue dentro del contexto centroamericano.
La presencia simultánea de tres países latinoamericanos en el tramo superior del ranking global es un dato significativo. Refleja que América Latina no solo produce emigración de capitales, sino que también compite activamente —y con resultados— por atraer riqueza internacional en un contexto de reconfiguración de la geografía global del patrimonio privado.
Las economías bajo presión: Alemania, Francia y el Reino Unido pierden competitividad
El informe es explícito al identificar un grupo de jurisdicciones que, sin haber empeorado en términos absolutos, han perdido terreno relativo frente a competidores que han fortalecido su propuesta. Alemania (69,7), Noruega (69,0), Reino Unido (68,3), Corea del Sur (66,2) y Francia (65,7) integran la categoría de «jurisdicciones competitivas bajo presión».
«Lo sorprendente es que Alemania y Francia no se han vuelto menos atractivas. Se han vuelto menos competitivas precisamente en los aspectos que más influyen en la movilidad internacional del patrimonio, al tiempo que algunos de sus pares han reforzado su propia propuesta», señaló Guenther Dobrauz-Saldapenna, socio director y responsable de Europa en Henley & Partners.
La reflexión tiene una dimensión de política económica que va más allá del análisis de mercado. Douglas McWilliams, fundador del Centro de Investigación Económica y Empresarial del Reino Unido, lo formuló con una metáfora directa: «La migración de alto patrimonio neto es el canario en la mina de carbón para la política económica. Si las personas ricas abandonan un país en masa, puede estar razonablemente seguro de que la política económica de ese país no está funcionando».
En una categoría de desafíos estructurales más profundos y persistentes, el informe ubica a Brasil (64,2), China (60,5), Rusia (58,7), India (56,5), Irán (45,8), Líbano (45,5) y Nigeria (43,0). Estos países enfrentan obstáculos sistémicos en materia de movilidad del capital, estado de derecho o estabilidad institucional que limitan su capacidad de competir en este nuevo escenario global.
La paradoja estadounidense
Estados Unidos presenta uno de los casos más llamativos del informe. Con apenas 62,3 puntos en el índice de competitividad de movilidad patrimonial, queda muy por debajo de los líderes globales y de varias economías emergentes. Sin embargo, sigue siendo el mayor mercado de riqueza privada del planeta y el principal generador de nuevas fortunas.
La paradoja se hace aún más evidente en los datos de demanda: las solicitudes de ciudadanos estadounidenses para programas de residencia y ciudadanía alternativa se duplicaron en 2025 respecto al año anterior y se mantuvieron en niveles elevados durante 2026. Y el dato más revelador es que solo el 7% de esas solicitudes provino de estadounidenses que ya vivían fuera del país. La demanda proviene abrumadoramente de residentes en territorio estadounidense, no de expatriados, lo que sugiere que la incertidumbre fiscal y regulatoria interna está generando un impulso de diversificación jurisdiccional sin precedentes entre los sectores más acaudalados de la sociedad estadounidense.
Los Emiratos Árabes Unidos: fortaleza estructural y señales de alerta
Los Emiratos Árabes Unidos obtienen 85,3 puntos en el índice, uno de los más altos del marco, reflejando su fortaleza en competitividad fiscal, acceso para inversores, inclusión familiar, seguridad, conectividad y vías de residencia a largo plazo. Han sido el principal destino de migración de millonarios durante los últimos dos años.
Sin embargo, el contexto geopolítico regional introduce una variable de riesgo que el informe no soslaya. Henley & Partners registró un aumento del 41% en las consultas de personas radicadas en los Emiratos entre el cuarto trimestre de 2025 y el primero de 2026, y las solicitudes formales de residencia o ciudadanía alternativa crecieron un 29% en el mismo período. La tensión entre el alto puntaje estructural y el aumento acelerado de consultas hacia el exterior revela que incluso los residentes de los centros de riqueza más consolidados buscan planes de contingencia ante la inestabilidad regional.
La competencia entre naciones y un juego con reglas nuevas
El doctor Parag Khanna, fundador y director ejecutivo de AlphaGeo, ofreció quizás la síntesis conceptual más precisa del fenómeno que describe el informe: «Las personas con el patrimonio más móvil del mundo toman decisiones jurisdiccionales de la misma manera que los fondos soberanos asignan sus carteras: diversificando entre distintos climas, sistemas de gobernanza y zonas geopolíticas para protegerse contra crisis que ninguno de nosotros puede prever por completo».
Esa lógica de diversificación soberana no es solo una estrategia de protección patrimonial: es también un mecanismo de presión sobre los gobiernos. En un mundo donde el capital y sus titulares tienen opciones reales y accesibles de reubicación, las políticas fiscales, la calidad institucional y la estabilidad regulatoria dejan de ser variables domésticas para convertirse en factores determinantes de competitividad internacional. El Henley Private Wealth Migration Report 2026 no hace sino documentar, con datos y metodología, una realidad que los estados más atentos ya están incorporando a su agenda de política económica.



