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La bolsa paraguaya desacelera en el primer cuatrimestre y apuesta por los forwards cambiarios como herramienta de cobertura

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La Bolsa de Valores de Asunción (BVA) cerró el primer cuatrimestre de 2026 con un volumen de operaciones de G. 17,7 billones, equivalentes a aproximadamente USD 2.817 millones, lo que representa una reducción del 1% frente al mismo período del año anterior. El resultado confirma una desaceleración que se viene profundizando desde marzo, en un escenario marcado por la cautela inversora ante la volatilidad del tipo de cambio, la evolución de las tasas de interés y una menor presión de liquidez dentro del sistema financiero. En paralelo, el mercado bursátil avanza en la habilitación de contratos forward de divisas como nueva herramienta de cobertura cambiaria para empresas importadoras y exportadoras.

Dos meses consecutivos de caída interanual

El dinamismo que caracterizó al mercado bursátil paraguayo durante gran parte de 2025, cuando cerró con un crecimiento cercano al 20%, cedió paso a una tendencia de moderación que se instaló con fuerza en los últimos meses. Tras arrancar 2026 con un alza interanual del 17,2% en enero y una expansión del 6% en febrero, el mercado entró en terreno negativo en marzo con una baja del 11,7% y profundizó esa tendencia en abril con una retracción del 12,2%.

En términos absolutos, las operaciones de abril sumaron G. 4,3 billones, por encima de los G. 4 billones registrados en marzo, pero con una diferencia significativa respecto a los niveles del mismo mes del año anterior. Abril se convierte así en el segundo mes consecutivo de caída interanual, consolidando una señal de enfriamiento que los operadores del mercado siguen de cerca.

El mercado primario resiste, pero también pierde impulso

El segmento de emisión de nuevos títulos, conocido como mercado primario, tuvo un inicio de año excepcionalmente activo. En enero registró una expansión interanual del 210,4% y en febrero sostuvo un alza del 95,3%, impulsado por una elevada demanda de instrumentos de inversión en un contexto de depreciación del dólar. Sin embargo, marzo marcó una inflexión con una caída del 11,8%, y abril profundizó esa baja con una retracción del 17,7%.

A pesar de estos retrocesos mensuales, el acumulado del primer cuatrimestre muestra un crecimiento del 19,4% frente al mismo período de 2025, alcanzando G. 2,3 billones. En abril, las emisiones sumaron G. 727.967 millones, superando los G. 539.817 millones de marzo. En moneda local, los organismos multilaterales concentraron el 63% del volumen emitido, seguidos por el sector comercial con el 14% y el industrial con el 11%. En dólares, el sector financiero lideró con el 68% de participación, mientras que servicios representó el 18% y el sector público el 11%.

El mercado secundario encadena tres meses de retroceso

El mercado secundario, donde se negocian títulos ya emitidos, registró su tercer mes consecutivo de baja interanual. La retracción fue del 10,9% en abril, en línea con la caída del 11,5% observada en marzo. En el acumulado del año, este segmento alcanzó G. 15,3 billones, con volúmenes mensuales que fueron disminuyendo de manera sostenida desde enero.

En cuanto a la composición de las operaciones, las transacciones en guaraníes mantuvieron el liderazgo en abril con una participación del 58,6%, aunque por debajo del 65% registrado en marzo. Las operaciones en dólares representaron el 41,4% restante. Por tipo de instrumento, los bonos dominaron ampliamente el movimiento bursátil con el 98,2% del total, seguidos por acciones con el 1,6% y fondos de inversión con el 0,2%.

La depreciación del dólar reorienta la demanda hacia activos en guaraníes

Uno de los factores que más influyó en el comportamiento del mercado durante el período fue la significativa caída del dólar. La divisa estadounidense cerró abril con una baja del 25% frente a los niveles de un año atrás, ubicándose en un promedio de G. 5.977. Esta depreciación impulsó la demanda de inversiones en moneda local, ya que los agentes económicos buscaron proteger el valor de sus activos ante la pérdida de terreno del dólar.

Sin embargo, esa misma dinámica cambiaria generó incertidumbre en otros sectores. Las empresas importadoras y exportadoras enfrentan dificultades para planificar sus operaciones ante las fluctuaciones del tipo de cambio, lo que pone de relieve la necesidad de contar con herramientas financieras adecuadas para gestionar ese riesgo.

La política monetaria, entre los recortes y la pausa

El Banco Central del Paraguay (BCP) inició 2026 con dos recortes consecutivos de la tasa de política monetaria, acumulando una reducción de 50 puntos básicos. No obstante, optó por mantener la referencia en el 5,5% durante marzo y abril ante el surgimiento de nuevas presiones inflacionarias, entre ellas el incremento en el precio de los combustibles, que llevó la inflación interanual al 12,2% en abril.

Esta pausa en el ciclo de flexibilización monetaria añade una capa adicional de complejidad al panorama bursátil. Una menor liquidez en el mercado de capitales, combinada con tasas que no terminan de bajar, reduce el incentivo para emitir nuevos títulos y modera el dinamismo del mercado en su conjunto.

El mercado bursátil avanza hacia la habilitación de forwards cambiarios

En este escenario de volatilidad e incertidumbre, el mercado bursátil paraguayo trabaja activamente en la habilitación de contratos forward de divisas como una herramienta de cobertura para los agentes económicos. Si bien estos instrumentos se canalizan actualmente de manera predominante a través del sistema bancario, la intención es que en el corto plazo también puedan negociarse dentro de la bolsa, en coordinación con el BCP.

Un contrato forward es un acuerdo entre dos partes para comprar o vender una moneda extranjera en una fecha futura a un tipo de cambio establecido de antemano. Este mecanismo permite a los operadores asegurar la previsibilidad de sus flujos financieros, independientemente de cómo evolucione el mercado cambiario. Para los exportadores, significa garantizar el valor en guaraníes de sus ingresos en dólares. Para los importadores, implica fijar el costo de sus adquisiciones externas y protegerse ante eventuales subas de la divisa.

El BCP respalda los forwards como pilar de la estabilidad financiera

El Informe de Política Monetaria (IPOM) del BCP respalda el desarrollo de este mercado como un elemento clave para fortalecer la estabilidad del sistema financiero. El informe señala que la obtención del grado de inversión otorgado por Standard & Poor’s Global Ratings y Moody’s Investors Service incrementa la integración financiera del país, pero también eleva su exposición a la volatilidad cambiaria ante shocks externos. En ese contexto, los movimientos del dólar tienden a volverse más sensibles a factores internacionales, como cambios en las tasas de interés de economías desarrolladas o episodios de incertidumbre financiera global.

Frente a esta realidad estructural, el IPOM destaca que los contratos forward no eliminan la volatilidad, pero permiten gestionarla de forma más eficiente. Un mercado forward más desarrollado y líquido reduce la exposición de empresas e inversores a movimientos abruptos del tipo de cambio, mejora la capacidad de planificación de las decisiones económicas y puede complementar la política monetaria al reducir la necesidad de intervenciones directas en el mercado cambiario.

Una economía que se adapta a su nueva realidad financiera

El primer cuatrimestre de 2026 deja un panorama que combina moderación en los volúmenes bursátiles con una transformación estructural en curso. La desaceleración de la bolsa responde a factores coyunturales como la volatilidad cambiaria, las tasas de interés y la mayor liquidez bancaria en guaraníes que redujo la demanda de recursos financieros en el mercado de capitales. Sin embargo, la agenda de innovación financiera avanza en paralelo, con la incorporación de instrumentos de cobertura que buscan dotar al sistema de mayor resiliencia ante un entorno internacional cada vez más volátil.

Paraguay consolida así su transición hacia un mercado financiero más sofisticado, en el que la gestión del riesgo cambiario deja de ser una práctica exclusiva del sistema bancario y se extiende hacia el mercado bursátil, con el respaldo del BCP y en línea con los estándares de economías con mayor profundidad financiera.