El organismo rector del fútbol mundial pone fin a una alianza histórica iniciada en el Mundial de México 1970 y abre paso a un modelo híbrido de coleccionismo que combina productos físicos, digitales y parches de camisetas reales, en un mercado proyectado a alcanzar los 40.500 millones de dólares en 2030.
El fin de una era: 54 años de álbumes mundialistas llegan a su cierre
La Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) anunció este jueves un acuerdo de licencia a largo plazo con Fanatics, empresa estadounidense líder en el mercado de coleccionables deportivos, para la producción de tarjetas y estampas del torneo mundialista a partir de 2031. El acuerdo contempla productos físicos y digitales —incluidos juegos de cartas y pegatinas— y desplaza a Panini, la editorial italiana que desde el Mundial de México 1970 ha producido ininterrumpidamente los álbumes de figuritas del certamen más visto del planeta. En total, la compañía italiana publicó 15 libros de estampas a lo largo de más de seis décadas de presencia ininterrumpida en las copas del mundo.
Los nuevos productos serán fabricados bajo la marca Topps, filial de Fanatics que en los últimos años ha ido capturando las licencias más importantes del deporte profesional, incluyendo las de la NBA, la NFL y la Premier League, cuyos coleccionables estarán en manos de Topps a partir de la temporada 2025-26. Panini también perdió esos contratos frente al avance de su rival.
La voz de la FIFA: innovación e ingresos como ejes del cambio
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, justificó la decisión en términos económicos y estratégicos. «Fanatics está impulsando una enorme innovación en los coleccionables, ofreciendo a los aficionados una nueva y significativa forma de conectar con sus equipos y jugadores favoritos», declaró en el comunicado oficial. «Además, esto representa otra importante fuente de ingresos comerciales que, como siempre, reinvertimos en el juego y en el fútbol».
La declaración de Infantino revela la lógica que subyace a esta ruptura: el organismo no solo busca modernizar su oferta comercial, sino también maximizar los flujos de ingresos derivados de las licencias de coleccionables, un rubro que ha experimentado un crecimiento explosivo en la última década y que hoy se perfila como uno de los más dinámicos del entretenimiento deportivo.
La magnitud económica del acuerdo: cifras que explican el cambio
Las proyecciones financieras ilustran con claridad por qué la FIFA optó por el cambio. Panini estimaba ingresos superiores a los 1.480 millones de dólares vinculados al Mundial 2026 y cerca de 1.500 millones en torno a la edición de 2030. Cifras considerables, pero que palidecen frente a las expectativas de su competidora: Fanatics proyecta superar los 4.000 millones de dólares en coleccionables durante 2026, respaldada por su estrategia de expansión global y su capacidad para integrar el mundo físico con plataformas digitales de alto alcance.
Este diferencial de escala refleja un cambio estructural en el mercado. La firma de investigación Strategic Market Research proyecta que el mercado global de artículos coleccionables y memorabilia deportiva alcanzará los 40.500 millones de dólares para 2030, impulsado por la digitalización del coleccionismo, el auge de las cartas de edición limitada y la incorporación de nuevas generaciones de fanáticos con mayor disposición a pagar por experiencias exclusivas.
Un modelo de negocio más sofisticado: parches, cartas y coleccionismo híbrido
Uno de los elementos centrales del acuerdo es la introducción del programa de parches de camisetas, un concepto ya consolidado en las grandes ligas estadounidenses y que ahora se trasladará al fútbol de selecciones. Bajo este esquema, fragmentos reales de las indumentarias utilizadas por los jugadores en partidos oficiales —los llamados «Debut Patch»— serán incorporados físicamente en las tarjetas coleccionables. La práctica tiene precedentes exitosos en productos asociados a estrellas como LeBron James en la NBA, Josh Allen en la NFL y Shohei Ohtani en la MLB, donde estas ediciones especiales alcanzan precios de reventa significativos en el mercado secundario.
El acuerdo también contempla coleccionables digitales, aunque el comunicado oficial no precisó si se mantendrá el formato tradicional del álbum de estampas, el producto que durante décadas definió la identidad de Panini en los torneos de la FIFA.
Además del negocio estrictamente comercial, Fanatics se comprometió a distribuir gratuitamente más de 150 millones de dólares en productos coleccionables durante la vigencia del acuerdo, con un foco declarado en el fútbol juvenil a nivel global. La empresa también operará como minorista oficial y responsable del merchandising del Mundial 2026, y patrocinará un festival en Nueva York previo a la final del torneo.
La disputa legal que aceleró la ruptura
El desplazamiento de Panini no se produjo en un vacío. Detrás del anuncio de la FIFA existe un conflicto judicial activo entre ambas compañías. La editorial italiana acusó a Fanatics de prácticas monopólicas y de intentar acaparar el mercado de coleccionables deportivos mediante estrategias que consideró desleales. Fanatics respondió con contrademandas, alegando a su vez maniobras comerciales irregulares por parte de su rival. La disputa legal no solo visibilizó la tensión entre los dos grandes actores del sector, sino que habría contribuido a acelerar la redefinición de alianzas dentro del ecosistema de licencias deportivas.
Panini no desaparece: contratos vigentes y presencia regional
A pesar de la pérdida de la licencia mundialista, Panini no abandona el mercado. La editorial mantiene contratos activos con la Copa América, la Eurocopa y diversas ligas locales, entre ellas la Liga Profesional de Argentina. Estos acuerdos le permiten conservar una base de operaciones relevante y sostener su relación con una comunidad de coleccionistas que, en muchas regiones del mundo, permanece fiel a su marca.
No obstante, perder la vitrina del Mundial de la FIFA representa un golpe simbólico y comercial de primera magnitud. El álbum mundialista no era solo un producto: era el producto, el que definía la temporada de millones de coleccionistas en más de cien países y el que garantizaba a Panini una exposición global incomparable cada cuatro años.
El último capítulo de esa historia ya está en marcha. Apenas el 30 de abril pasado, Panini lanzó la edición 2026 de su álbum —el más grande de la historia, con 980 cromos— e incluso puso en marcha una exhibición de estampas monumentales que recorrerá las ciudades sede del torneo en México entre mayo y julio. Será el penúltimo álbum que la editorial italiana publique al amparo de su acuerdo vigente con la FIFA, que concluye en 2030.




