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lunes, mayo 11, 2026

La deuda externa y la informalidad marcan el perfil fiscal de Paraguay según informe de la Cepal

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En un contexto regional marcado por la presión sobre las finanzas públicas y la búsqueda de nuevas fuentes de financiamiento, Paraguay emerge en el más reciente Panorama Fiscal de América Latina y el Caribe 2026 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) como un país con una arquitectura tributaria particular, grandes desafíos estructurales y reformas en marcha que buscan ampliar su base contributiva. El informe —publicado bajo el título Fortalecimiento de los sistemas tributarios para financiar un desarrollo más productivo, inclusivo y sostenible— ofrece datos concretos que permiten situar al país guaraní en el mapa fiscal latinoamericano con una mirada crítica y comparativa.

El IVA como termómetro del consumo interno

Uno de los indicadores más usados para medir la salud económica de un país es la recaudación del Impuesto al Valor Agregado (IVA), que refleja el dinamismo del consumo interno y del comercio. En el caso de Paraguay, la CEPAL registra variaciones interanuales en la recaudación de este tributo —tanto por ventas internas como por importaciones— que lo ubican en una posición intermedia dentro del bloque regional durante 2024 y 2025.

A diferencia de países como Colombia, El Salvador o Perú, donde los cambios normativos —como la facturación electrónica obligatoria o la aplicación del IVA a servicios digitales— generaron incrementos significativos, Paraguay no protagonizó saltos abruptos en este rubro. Esto sugiere una base de recaudación relativamente estable, pero también una limitada capacidad de capturar nuevos flujos económicos a través de este impuesto, en especial los vinculados a la economía digital y al comercio informal.

Programas sociales que empujan el gasto: jubilaciones, Hambre Cero y Adultos Mayores

En el capítulo de gasto público, Paraguay aparece con una dinámica particular que lo distingue de sus vecinos. Según el informe de la CEPAL, el país sobresale por el dinamismo de sus prestaciones sociales, especialmente en lo que corresponde a jubilaciones, pensiones y programas como Hambre Cero y Adultos Mayores, de acuerdo con datos del propio Ministerio de Economía y Finanzas del Paraguay (2026).

Esta expansión del gasto social —en un contexto en que otros países de la región aplicaron ajustes en programas similares— habla de una apuesta política deliberada por el lado del gasto. Sin embargo, también plantea una pregunta central: ¿está Paraguay generando los ingresos fiscales suficientes para sostener ese nivel de erogaciones de manera sostenible en el tiempo? La respuesta, a la luz de las cifras regionales, no es del todo tranquilizadora.

Una deuda pública con rostro externo, el 89% en manos de acreedores internacionales

Uno de los datos más llamativos que arroja el Panorama Fiscal 2026 sobre Paraguay tiene que ver con la estructura de su deuda pública. Según el informe, el 89% de la deuda pública paraguaya corresponde a acreedores externos, mientras que apenas el 11% está en manos de acreedores internos. Este porcentaje coloca a Paraguay junto a Nicaragua (95%) y Panamá (82%) como los países de la región con mayor dependencia de financiamiento externo.

Esta composición no es un dato menor. La CEPAL advierte que los países con elevados niveles de deuda externa enfrentan riesgos adicionales, incluida una mayor exposición a la volatilidad de los flujos de capital extranjero y a las fluctuaciones del tipo de cambio. En el caso paraguayo, esta vulnerabilidad se amplifica por el hecho de que el 82% de su deuda está denominada en moneda extranjera —predominantemente dólares estadounidenses—, lo que implica que cualquier depreciación del guaraní encarece automáticamente el servicio de esa deuda.

Este perfil contrasta marcadamente con el de economías como Brasil o México, donde la deuda interna domina con participaciones del 87% y 84% respectivamente, lo que les otorga mayor autonomía y menor exposición a shocks externos.

La Ley 7444/2025: apuesta por formalizar las pymes y ampliar la base tributaria

En materia de política tributaria, la novedad más relevante de Paraguay en el período analizado es la promulgación de la Ley N.° 7444/2025, una norma orientada a reducir la informalidad y ampliar la base de contribuyentes. La CEPAL destaca que esta legislación establece un conjunto de incentivos para promover la formalización de microempresas y pequeñas y medianas empresas (mipymes), aunque aclara que sus efectos sobre el Impuesto a la Renta Personal son, por ahora, indirectos.

El nuevo régimen combina exoneraciones tributarias, regímenes simplificados de pago, facilidades de financiamiento, sistemas especiales de seguridad social y un marco laboral adaptado. El objetivo declarado es facilitar la transición de personas físicas y pequeños emprendimientos informales hacia la economía formal y, con ello, su incorporación progresiva al sistema de imposición sobre la renta personal.

La medida es significativa porque Paraguay enfrenta, como gran parte de América Latina, un problema estructural de informalidad que erosiona la base imponible. Atraer a ese universo de contribuyentes potenciales hacia el sistema formal no solo ampliaría la recaudación, sino que mejoraría la equidad horizontal del sistema tributario.

El peso del gasto tributario social

Otro eje del informe de la CEPAL es el análisis de los gastos tributarios orientados a objetivos sociales, es decir, las renuncias recaudatorias que los Estados realizan a través de exenciones, deducciones y alícuotas reducidas con el fin de apoyar a sectores vulnerables o estimular el consumo de bienes esenciales.

En Paraguay, el costo fiscal de este tipo de instrumentos alcanza el 0,72% del PIB (datos del año fiscal 2023), situándolo en la franja baja del espectro regional junto a Chile (0,77%), Honduras (0,98%) y Perú (0,41%), muy lejos de países como Ecuador (3,39%), México (2,75%), Nicaragua (2,71%) o Costa Rica (2,43%), que superan el 2% del PIB en renuncias fiscales de este tipo. El promedio regional se ubica en 1,81% del PIB.

Este dato tiene una doble lectura. Por un lado, puede interpretarse como moderación en el uso de beneficios fiscales, lo cual preserva ingresos potenciales para el Estado. Por otro, también puede reflejar una menor cobertura de instrumentos tributarios orientados a la protección de los sectores más vulnerables de la población.

Un sistema tributario que apoya lo social pero de forma indirecta

Quizás el hallazgo más revelador sobre la política fiscal social de Paraguay es la forma en que el Estado canaliza sus apoyos a través del sistema tributario. Según el informe de la CEPAL, el 83% de los gastos tributarios con orientación social en Paraguay opera de manera indirecta a través del consumo de bienes y servicios, es decir, mediante exenciones del IVA a productos esenciales como alimentos de la canasta básica, medicamentos y servicios educativos o de salud. Solo Nicaragua (85%) supera a Paraguay en esta proporción dentro de los países analizados.

En contraste, países como México (55%), Chile (47%), Argentina (36%), Ecuador (34%) y Costa Rica (30%) utilizan en mayor medida instrumentos de incidencia directa —como deducciones en el impuesto a la renta de las personas físicas vinculadas a gastos de educación, salud o cargas familiares— que llegan de forma más específica a los hogares.

La CEPAL advierte que los instrumentos de incidencia indirecta, al aplicarse de manera amplia y sin focalización, presentan una baja precisión distributiva y pueden tener efectos regresivos: en la práctica, benefician proporcionalmente más a los hogares de ingresos medios y altos, que concentran un mayor volumen de consumo. Dicho de otro modo, cuando se exime del IVA a todos los alimentos de la canasta básica sin distinción de quién los compra, el ahorro fiscal es mayor para quien más gasta, no necesariamente para quien más lo necesita. Además, el informe señala que la participación de los gastos tributarios de incidencia directa en el costo fiscal de Paraguay es nula, al igual que en Nicaragua y Perú, lo que significa que el sistema tributario paraguayo prácticamente no utiliza deducciones o créditos en el impuesto a la renta personal para apoyar directamente los ingresos disponibles de los hogares.

Los desafíos estructurales que el informe pone sobre la mesa

La radiografía fiscal de Paraguay que ofrece la CEPAL en su Panorama 2026 revela un país que avanza en algunas reformas clave —como la formalización de mipymes—, pero que enfrenta retos de fondo que condicionan su capacidad de financiar un desarrollo más inclusivo.

La alta dependencia de deuda externa y la exposición al riesgo cambiario representan una vulnerabilidad macroeconómica real que puede agudizarse ante turbulencias financieras internacionales. La baja presión tributaria y la limitada capacidad redistributiva del impuesto a la renta personal —un problema compartido con toda la región— reducen el espacio fiscal disponible para la inversión pública y los programas sociales. El predominio de instrumentos tributarios indirectos como mecanismo de política social limita la efectividad y equidad de esas intervenciones. Y el creciente dinamismo del gasto en prestaciones sociales —jubilaciones, pensiones y programas como Hambre Cero— exige una fuente de financiamiento sólida y sostenible que el sistema tributario actual todavía no garantiza con holgura.

Paraguay tiene ante sí la tarea de construir un sistema fiscal más robusto, más equitativo y más capaz de financiar su propio desarrollo. El camino, como lo muestra el más reciente informe de la CEPAL, pasa por ampliar la base tributaria, reducir la informalidad, reorientar los beneficios fiscales hacia los sectores que más los necesitan y diversificar las fuentes de financiamiento del Estado. La Ley 7444/2025 es un primer paso en esa dirección, pero el trayecto es aún largo.

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