El Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) concretó por primera vez la adquisición de bonos emitidos por la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD) por un valor de G. 40.000 millones —equivalentes a aproximadamente US$ 6 millones— en una operación que representa un punto de inflexión en la gestión financiera institucional y que se enmarca en el objetivo nacional de recomponer el stock bovino del país.
El anuncio fue realizado en el marco de Feicorte Paraguay 2026, celebrada en el Sheraton Asunción Hotel, y fue calificado desde ambas instituciones como un hito sin precedentes en el uso de recursos públicos captados a través del mercado de capitales local para fines exclusivamente productivos.
Segunda emisión de bonos de la AFD en 2026 con destino inédito
La operación corresponde a la segunda emisión de bonos de la AFD en lo que va del año y se distingue de instrumentos anteriores por una característica que la banca de desarrollo calificó de inédita en el país: por primera vez, los fondos captados mediante el mercado de valores serán canalizados de manera exclusiva hacia proyectos orientados a fortalecer y recuperar el hato ganadero nacional.
Los recursos serán distribuidos a través del sistema financiero y cooperativo hacia iniciativas productivas concretas, con foco en la recuperación del stock bovino, la mejora de los sistemas de producción y la adopción de prácticas de manejo que eleven la productividad y la resiliencia del sector ante los desafíos estructurales que enfrenta la ganadería paraguaya.
El programa de retención de vientres, eje central del financiamiento
Entre las líneas de acción prioritarias identificadas por el Senacsa se encuentra el impulso a programas de retención de vientres, estrategia fundamental para incrementar la producción de terneros y reconstruir la base reproductiva del rodeo nacional. Esta política, considerada una de las herramientas más eficaces para la recomposición del inventario ganadero en el mediano plazo, había sido anunciada a inicios de este año en el marco de una reunión entre el sector privado y el Gobierno, en la que también se comprometió el apoyo de la banca pública al proceso de recuperación.
El presidente de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), Daniel Prieto, había expresado en esa oportunidad el objetivo sectorial de alcanzar las 16 millones de cabezas, señalando que el programa se desarrollará en articulación con el Gobierno para garantizar que el consumidor paraguayo pueda acceder a la carne a precios justos.
Recursos propios del sector pecuario reinvertidos en su propio desarrollo
Uno de los aspectos más destacados de la operación es su origen financiero. Los G. 40.000 millones invertidos en bonos de la AFD provienen de los fondos excedentes generados por el propio desempeño del Senacsa, institución que en los últimos años registró un incremento sostenido de ingresos sin recurrir al aumento de cargas impositivas, sino mediante la incorporación de tecnología y la reducción de su planta de funcionarios.
Desde la institución se señaló que existe la posibilidad de ampliar este esquema a lo largo del año, dado que la idea es utilizar el 10% de los fondos excedentes disponibles. Esta reinversión del superávit institucional hacia el sistema financiero y cooperativo configura un modelo de gestión que cierra el ciclo: los recursos generados por el sector pecuario retornan, a través de instrumentos de mercado, hacia el financiamiento de ese mismo sector.
Acceso a crédito competitivo y fortalecimiento de la competitividad ganadera
La operación busca, además, facilitar el acceso a financiamiento en condiciones competitivas para actores estratégicos de la cadena productiva, con el propósito de ampliar la inversión en el campo y fortalecer la competitividad de la ganadería paraguaya frente a un mercado internacional cada vez más exigente en términos de eficiencia y sostenibilidad.
Desde el Senacsa se subrayó que esta iniciativa representa una nueva etapa en la articulación entre el sector público y el sistema financiero, orientada a potenciar el desarrollo del campo y acompañar la recuperación del stock bovino como factor determinante para sostener el crecimiento de toda la cadena cárnica en el mediano y largo plazo.




