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jueves, enero 8, 2026

La inflación en Paraguay bajó a 3,1% en 2025, pero los alimentos se encarecieron 7,1% y la carne vacuna acumula una suba del 37% en tres años

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La economía paraguaya cerró 2025 con una inflación anual de 3,1%, cifra inferior al 3,8% registrado en 2024 y por debajo de la proyección oficial del Banco Central del Paraguay (BCP), que estimaba un 3,6%. Sin embargo, este dato agregado oculta una realidad compleja: mientras algunos precios retrocedieron, los alimentos —especialmente la carne vacuna— continuaron encarenciéndose de manera sostenida, erosionando el poder adquisitivo de las familias.

Deflación mensual de diciembre oculta presiones estructurales

En diciembre, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una deflación mensual de 0,3%, explicada principalmente por factores estacionales y coyunturales. Según el BCP, esta caída respondió a reducciones en rubros volátiles como alimentos, combustibles y bienes durables importados, aunque fue parcialmente compensada por aumentos en servicios.

Entre los alimentos, las hortalizas mostraron descensos favorecidos por mayor oferta local debido a condiciones climáticas propicias. Los productos lácteos también registraron bajas impulsadas por incrementos en la producción y menores costos de insumos. Similarmente, bajaron los precios de huevos, pastas alimenticias y azúcar.

En combustibles, todos los tipos de carburantes —nafta súper, nafta común, gasoil común y gasoil aditivado— experimentaron reducciones vinculadas a la caída de los precios internacionales del petróleo, tendencia que se mantiene desde hace varios meses.

Los bienes durables de origen importado, como vehículos (autos, camionetas y motocicletas) y electrodomésticos (cocinas, equipos de climatización, televisores, lavarropas y congeladores), también se abarataron. El BCP atribuye este comportamiento a la apreciación del guaraní frente al dólar en los últimos meses.

Carnes, frutas y servicios contrarrestaron el alivio

No obstante, estos descensos fueron contrarrestados por aumentos significativos en otros alimentos de alto consumo. Las carnes vacuna, porcina y aviar lideraron las subas, junto con frutas frescas y bebidas no alcohólicas.

En el caso de la carne vacuna, se verificaron incrementos en la mayoría de los cortes, explicados principalmente por una menor oferta destinada al mercado interno debido al mayor dinamismo de las exportaciones. A esto se sumaron aumentos en el precio del ganado en pie y de la carne al gancho, que presionaron al alza los costos a lo largo de toda la cadena productiva.

Las carnes de cerdo y aves, en su rol de bienes sustitutos, también registraron aumentos en línea con el comportamiento estacional asociado al mayor consumo durante las fiestas de fin de año. Asimismo, se observaron subas en menudencias y embutidos. En frutas frescas y bebidas no alcohólicas, se destacaron los incrementos en gaseosas, agua mineral y jugos envasados.

Los servicios continuaron mostrando presiones alcistas. Se registraron aumentos en paquetes turísticos al exterior, pasajes aéreos, servicios de peluquería, comidas y bebidas consumidas fuera del hogar y comida preparada para llevar. También se reportaron incrementos en servicios de salud, como atención odontológica y análisis laboratoriales.

Alimentos acumulan 7,1% de suba anual y amplían brecha con inflación general

Mientras la inflación general se ubicó en 3,1% en 2025, los alimentos registraron una suba del 7,1%, evidenciando una brecha cada vez más marcada. Este fenómeno no es aislado: desde 2023 los alimentos vienen encareciéndose a un ritmo mayor que otros componentes del índice.

Dentro del grupo alimentos, la carne vacuna se ubicó entre los rubros con mayor impacto sobre el costo de vida en el trienio reciente. Tras un aumento moderado en 2023, el precio de la carne registró un fuerte salto en 2024 y mantuvo subas de dos dígitos en 2025, acumulando en conjunto un incremento superior al 37% en tres años.

Según el Informe de Inflación del BCP, la carne vacuna explicó cerca de 0,9 puntos porcentuales de la inflación total de 2025, lo que implica que casi un tercio del aumento de precios del año estuvo asociado exclusivamente a este rubro.

El vacío casi duplicó su precio en tres años

El encarecimiento no se concentró únicamente en cortes premium. El vacío fue el más afectado en el período analizado, con una suba acumulada cercana al 50%, lo que implica que hoy cuesta casi el doble que hace tres años.

Otros cortes de consumo frecuente tampoco escaparon a la tendencia. La carnaza de primera y el lomo registraron incrementos acumulados superiores al 37%, mientras que la tapa cuadril mostró subas más moderadas, aunque igualmente relevantes en el contexto general.

Esta evolución redujo drásticamente el margen de sustitución dentro del consumo familiar. Los datos revelan que las opciones consideradas «económicas» o alternativas acompañaron el encarecimiento. Casos como la carnaza de segunda (+49%) o el puchero (+43%) superaron incluso la inflación de los cortes premium.

Lo que en 2023 podía adquirirse con 100.000 guaraníes en carne vacuna hoy requiere cerca de 137.000 guaraníes para sostener un nivel de consumo similar, incluso priorizando cortes habituales.

Frutas suben 58% en tres años; verduras muestran alta volatilidad

El comportamiento de las frutas y verduras frescas añadió otro componente de presión al gasto alimentario, aunque con dinámicas opuestas.

En el caso de las frutas, el ajuste fue sostenido y severo: en los últimos tres años acumularon una suba superior al 58%, liderando el encarecimiento de la canasta y registrando en 2025 el mayor aumento anual de todo el grupo de alimentos.

Las verduras frescas, en cambio, se movieron con una volatilidad extrema. Tras dispararse un 29% en 2023, sus precios se desplomaron un 26% al año siguiente, para cerrar el 2025 prácticamente estancados (+0,3%).

Aunque el balance trienal muestra una leve baja técnica (-4,3%), este constante «sube y baja» introduce un alto grado de incertidumbre que impide cualquier planificación real del gasto mensual en el hogar.

Canasta de consumo será actualizada recién para 2028

Más allá de las cifras actuales, es válido recordar que la inflación se sigue midiendo con una canasta de consumo configurada en 2017. Los hábitos de las familias paraguayas han cambiado en estos ocho años, pero la herramienta estadística recién ha iniciado su proceso de recalibración.

Desde octubre de 2025, el BCP y el Instituto Nacional de Estadística (INE) llevan adelante la nueva Encuesta de Presupuestos Familiares, un trabajo de campo que se extenderá hasta finales de 2026.

Esto sugiere que, muy probablemente, recién para 2028 el país contará con un índice renovado que refleje con mayor precisión cuánto pesa realmente la comida en el carrito —y en el sueldo— del consumidor moderno, permitiendo una medición más ajustada del verdadero impacto de los precios en la economía familiar.

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