El anuncio del presidente estadounidense de imponer un bloqueo naval al paso estratégico más importante del planeta dispara el precio del crudo un 7% en Europa y casi un 8,5% en Estados Unidos, sacude las bolsas mundiales y agudiza la incertidumbre geopolítica en un conflicto cuyo desenlace sigue abierto.

El detonante: negociaciones rotas y un bloqueo anunciado en redes sociales

El precio del petróleo se disparó más de un 7% en la apertura de los mercados este lunes después de que Donald Trump anunciara, a través de su plataforma Truth Social, el bloqueo del estrecho de Ormuz tras el colapso de las conversaciones de paz mantenidas en Islamabad entre representantes de Washington y Teherán. La delegación estadounidense, compuesta por el vicepresidente J.D. Vance, el yerno del presidente Jared Kushner y el negociador Steve Witkoff, no logró alcanzar ningún acuerdo con la parte iraní.

«Con efecto inmediato, la Armada de Estados Unidos comenzará el proceso para bloquear todos y cada uno de los buques que intenten entrar o salir del estrecho de Ormuz», escribió Trump en su red social. Horas más tarde, el Mando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (CENTCOM), perteneciente al Departamento de Defensa, confirmó que el bloqueo de todos los puertos iraníes entraría en vigor a partir de las 10:00 horas del lunes, hora de la Costa Este, equivalente a las 16:00 en la España peninsular y a las 17:30 en Irán. El comunicado aclaraba que las fuerzas navales no impedirían la libertad de navegación de los buques que transitaran por el estrecho hacia puertos no iraníes.

El petróleo rompe la barrera de los 100 dólares por barril

La reacción inmediata en los mercados de energía fue contundente. El barril de Brent, referencia en Europa, superó los 102 dólares antes incluso de la apertura de las bolsas europeas, lo que representa un alza del 7,3% frente a los aproximadamente 72 dólares en los que cotizaba antes del inicio del conflicto bélico. Esa subida equivale a una ganancia acumulada del 40% desde el comienzo de la guerra.

El West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, se encareció casi un 8,5%, hasta situarse en los 104,7 dólares por barril, aunque otras fuentes lo estimaban en torno a los 103,5 dólares. En términos acumulados desde el inicio del conflicto, el WTI acumula una subida cercana al 54%. Trump, por su parte, aseguró que hay «muchos barcos» dirigiéndose a Estados Unidos para abastecerse de petróleo y que otras naciones están trabajando activamente para impedir que Irán venda crudo en los mercados internacionales, aunque no precisó cuáles.

El peso estratégico del estrecho y el coste para Irán

El estrecho de Ormuz es el corredor marítimo más crítico para el transporte de petróleo en el mundo. Irán representa aproximadamente el 4% del suministro mundial de crudo, gran parte del cual se exporta a China. Según el economista jefe de Capital Economics, Neil Shearing, las exportaciones de petróleo iraníes equivalieron el año pasado a unos 45.000 millones de dólares, es decir, el 13% del producto interior bruto del país. Al cortar ese flujo, Washington busca desfinanciar tanto al Gobierno como a las operaciones militares de Teherán.

Según la firma de análisis de datos Kpler, Irán había incrementado sus exportaciones de crudo desde el inicio de la guerra: en los meses previos a marzo, el volumen promedio alcanzó 1,85 millones de barriles diarios, unos 100.000 barriles por encima del promedio registrado entre diciembre y febrero. El bloqueo, de ejecutarse con rigor, cortaría de raíz esa tendencia alcista y golpearía de lleno las finanzas del Estado iraní.

Shearing también advirtió de que la medida «corre el riesgo de crear nuevos posibles puntos de tensión» y planteó dos escenarios de escalada significativa: que la Marina estadounidense incaute buques aliados que hayan pagado peajes a Teherán para cruzar el estrecho —una práctica que Irán habría venido cobrando a algunos barcos— o que apunte directamente a embarcaciones chinas. Cualquiera de ambas situaciones representaría, en sus palabras, «una escalada significativa».

Los mercados bursátiles reaccionan con contención relativa

Pese a la gravedad del anuncio, la respuesta de los mercados financieros globales resultó más moderada de lo que cabría esperar. Los futuros del S&P 500 y del Nasdaq 100 retrocedían apenas un 0,5% a las 6:00 GMT-5, mientras que los rendimientos del Tesoro estadounidense apenas se movieron. Los mercados asiáticos, que habían absorbido la mayor parte de la volatilidad durante la noche europea, cerraron con leves caídas: el Nikkei japonés perdió un 0,62% y el KOSPI coreano, un 0,86%.

En Europa, la apertura fue igualmente negativa pero sin desbandada. El DAX alemán caía un 1,25%; el CAC 40 francés, un 0,88%; el FTSE 100 británico, un 0,47%, y el FTSE MIB italiano, un 0,74%. Una excepción llamativa fue el índice BUX de Hungría, que subió casi un 3% tras las elecciones nacionales en las que Péter Magyar, líder del partido opositor de centroderecha Tisza, se encaminaba a una victoria aplastante que ponía fin a los 16 años de gobierno de Viktor Orbán.

El Ibex 35 se tambalea y pierde los 18.000 puntos

En España, el Ibex 35 arrancó la sesión con una caída del 1,12%, lo que llevó al selectivo a mantenerse con grandes dificultades en el entorno de los 18.000 puntos, nivel que llegó a perder en los primeros minutos de cotización. Los valores más perjudicados fueron IAG, con un descenso del 2,60%; Banco Santander, con una caída del 2,07%; ArcelorMittal, que perdía un 1,96%, y Amadeus, que retrocedía un 1,58%. Solo tres valores del índice aguantaban en positivo: Repsol avanzaba un 1,94%, Solaria sumaba un 0,52% y Enagás, apenas un 0,06%.

La revalorización de Repsol refleja la lógica del mercado ante una subida del crudo: la petrolera española se beneficia directamente del encarecimiento del petróleo, lo que explica que sea el único gran valor del índice que cotiza claramente al alza en una jornada de tensión generalizada.

¿Táctica negociadora o escalada real? El mercado se debate

La contención relativa de los mercados financieros se explica, en buena medida, por la percepción de muchos inversores de que el bloqueo forma parte de una estrategia de presión negociadora más que de una decisión irreversible. Billy Leung, estratega de inversiones en Global X ETFs, declaró a CNBC que «existe la creencia de que gran parte de esto son tácticas de negociación» y añadió que «los mercados han alcanzado la máxima incertidumbre», lo que sugiere que las nuevas noticias ya no generan reacciones tan pronunciadas como en fases anteriores del conflicto. Según Leung, el mercado ahora tiene «un mejor precio y una mejor comprensión del motivo de Trump».

En la misma línea, la gestora principal de carteras de Ten Cap, Jun Bei Liu, apuntó a los indicadores de volatilidad como prueba de que el pánico podría haber tocado techo. Los inversores, en general, parecen dispuestos a apostar por que aún existe margen para reanudar las conversaciones entre Washington y Teherán.

El propio Trump alimenta esa ambigüedad con sus declaraciones contradictorias. Por un lado, aseguró que Irán «está en muy mala situación» y que sus dirigentes están «bastante desesperados», reiterando que el régimen iraní no obtendrá armamento nuclear. Por otro, lanzó un mensaje que apuntaría en dirección contraria: «Me da igual si vuelven o no. Si no vuelven, no me importa». Al mismo tiempo, sostuvo que el alto el fuego entre ambos países se mantiene «bien». La opacidad estratégica es deliberada, y los mercados lo saben.

Una crisis con ramificaciones globales aún imprevisibles

El bloqueo del estrecho de Ormuz no es solo un acontecimiento bélico: es una medida con consecuencias económicas de primer orden para el suministro energético mundial, los equilibrios comerciales y la estabilidad financiera global. La dependencia de China del crudo iraní introduce una variable adicional de enorme peso, dado que cualquier fricción entre buques chinos y la Armada estadounidense en el estrecho abriría un frente geopolítico de proporciones mucho mayores.

Por el momento, los mercados optan por apostar a la negociación. Pero si el bloqueo se consolida, si las exportaciones iraníes se interrumpen de forma prolongada y si Teherán cumple su amenaza de tomar represalias contra buques militares en el estrecho, la contención observada este lunes podría dar paso a una corrección mucho más severa. El precio de la energía, como demuestra la rebasada barrera de los 100 dólares por barril, ya avanza en esa dirección.