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sábado, mayo 23, 2026
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Plazo de Trump a Irán dispara el petróleo por encima de los 110 dólares y sacude los mercados globales en medio de la amenaza de bombardeos a infraestructura energética

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Los mercados financieros mundiales operan bajo una presión creciente mientras se agota el plazo fijado por el presidente estadounidense Donald Trump para que Irán acepte un acuerdo que garantice la libre navegación por el estrecho de Ormuz. La fecha límite, establecida para las 20:00 horas de la costa este de Estados Unidos, amenaza con convertirse en el punto de inflexión más crítico de una guerra que ya ha provocado la mayor perturbación jamás registrada en el mercado global del petróleo. Si Irán no acepta las condiciones antes del vencimiento, Trump ha prometido lo que denominó la «demolición completa» de la infraestructura civil iraní, incluyendo centrales eléctricas y puentes.

La situación ha generado un entorno de volatilidad extrema. Los indicadores de oscilación en acciones y divisas alcanzaron máximos de varios meses, y los operadores admiten estar frustrados e inseguros ante una dinámica en la que Trump ha fijado y extendido plazos de manera reiterada en las últimas semanas, provocando fuertes fluctuaciones que obligan a los mercados a reaccionar en cuestión de horas.

El petróleo, en el centro de la tormenta

El activo más afectado es el crudo. El petróleo de referencia estadounidense WTI cotiza en 113,5 dólares por barril, mientras que el Brent, referente internacional, se ubica en torno a los 111 dólares, con subas de alrededor del 1% en la jornada. Los futuros del Brent llegan a marcar avances del 0,74% hasta los 110,63 dólares, aunque el WTI registra picos de hasta 114,69 dólares en algunos momentos de la sesión. Desde el inicio del conflicto, a finales de febrero, el crudo ha acumulado una suba superior al 50%.

El impacto se extiende a la economía cotidiana de los consumidores estadounidenses. El precio medio del galón de gasolina sin plomo en Estados Unidos alcanzó los 4,12 dólares, frente a menos de tres dólares que costaba apenas un par de días antes de que Washington e Israel lanzaran los ataques que dieron inicio a la guerra. El encarecimiento del combustible representa uno de los choques más tangibles para una economía que, pese a todo, mostró señales de resiliencia: el informe de empleo publicado el viernes reveló que las empresas contrataron más trabajadores de lo previsto por los economistas durante el mes pasado.

Wall Street: caídas en la preapertura tras un lunes positivo

La jornada del martes arranca con retrocesos en los futuros estadounidenses. En el mercado previo a la apertura, el S&P 500 cae un 0,45%, el Nasdaq Composite retrocede un 0,60% y el Dow Jones Industrial Average baja un 0,42%. El contraste con el cierre del lunes es marcado: esa jornada, el S&P 500 había subido un 0,4% y encadenado su primera semana positiva de las últimas seis, mientras que el Dow Jones sumaba 165 puntos y el Nasdaq avanzaba un 0,5%.

Entre las acciones con mayores movimientos en la preapertura del martes, destacan las subas de Humana (+9,3%), CVS Health Group (+6,7%) y UnitedHealth Group (+5,7%). En sentido contrario, las mayores caídas se registran en Loews Corp (-7,2%), Gen Digital (-5,09%) y Tyler Technologies (-3%).

Las bolsas europeas y asiáticas, con reacciones mixtas

En Europa, la apertura del martes mostró movimientos acotados y dispares. El Euro Stoxx 50 y el Stoxx 600 avanzan un 0,5%, el CAC 40 francés y el FTSE MIB italiano ganan cerca de un 1%, mientras que el DAX alemán sube apenas un 0,2% y el FTSE 100 británico opera sin cambios. En la preapertura posterior, el Euro Stoxx retrocedió un 0,15%, con el DAX en -0,07% y el FTSE en -0,05%, aunque el CAC se mantuvo en terreno positivo con una suba del 0,53%.

Asia presentó un panorama heterogéneo. El Kospi surcoreano avanzó un 0,82%, el Nikkei 225 japonés subió un 0,21% y el Taiex taiwanés y el ASX 200 australiano ganaron alrededor de un 2%. En contraposición, el Hang Seng de Hong Kong bajó un 0,8%, mientras que el Shanghai Composite sumó apenas un 0,26%.

Medidas de emergencia en Asia ante el encarecimiento del combustible

La crisis energética generada por el conflicto golpea de manera especialmente severa a las economías asiáticas, altamente dependientes del petróleo del Golfo Pérsico. Corea del Sur y Tailandia implementaron topes de precios al gasóleo y la gasolina para contener el impacto sobre los consumidores. El gobierno surcoreano fue más lejos y advirtió a las empresas petroleras que no intentaran capitalizar la situación. En Bangladés, las universidades cerraron desde el lunes, y en Filipinas numerosas instituciones públicas adoptaron una semana laboral de cuatro días. Varios países del continente ordenaron además que los equipos de aire acondicionado no se regulen por debajo de los 24 grados centígrados.

Teherán endurece su posición y amenaza con cerrar el estrecho

La Guardia Revolucionaria iraní declaró que no permitirá que «un solo litro de petróleo cruce el estrecho de Ormuz» si Estados Unidos e Israel continúan sus ataques, al tiempo que rechazó las declaraciones de Trump sobre la proximidad de un acuerdo, afirmando que será Irán quien determine la duración del conflicto. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, confirmó que el país está dispuesto a continuar combatiendo.

Trump respondió con una escalada retórica sin precedentes. En su red social Truth Social, advirtió que atacarían a Irán «veinte veces más duramente» si intentan bloquear el estrecho, y que en ese caso destruirían objetivos que harían «prácticamente imposible reconstruir la nación iraní». «Se enfrentarán a la muerte, el fuego y la furia, pero confío y rezo para que no lo hagan», escribió el mandatario.

El domingo, Trump ya había anticipado el contenido de la amenaza: «El martes será el día de las centrales eléctricas y el día de los puentes, todo junto, en Irán. No habrá nada igual.»

Los inversores buscan refugio entre la incertidumbre

Ante el escenario de alta incertidumbre, el oro avanza un 0,77% hasta los 4.685 dólares la onza, mientras que la plata sube un 0,2% hasta los 72,95 dólares. El dólar se mantiene firme en los mercados internacionales. Desde los fondos de cobertura hasta los gestores de carteras, los inversores admiten estar divididos entre acumular bonos, incrementar posiciones en materias primas o simplemente mantener efectivo mientras esperan definiciones.

Thomas Hayes, presidente de Great Hill Capital en Nueva York, ofrece una lectura más optimista del panorama. «La asimetría apunta al alza», sostuvo, aunque reconoció que en el peor escenario los mercados podrían volver a probar los mínimos recientes con una caída de alrededor del 4%.

La pregunta que domina las mesas de operaciones es si el plazo del martes derivará en una nueva escalada bélica o si, como ocurrió en semanas anteriores, Trump volverá a extender el ultimátum. El propio presidente aseguró que era «muy improbable» que volviera a correrse la fecha límite, aunque sus contradicciones previas —incluyendo declaraciones opuestas sobre si la reapertura del estrecho era o no un requisito central del acuerdo— alimentan el escepticismo entre los operadores.

Crisis de pagos del Estado paraliza 17 obras, elimina 50.000 empleos y amenaza el suministro de medicamentos en hospitales públicos

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El sector de la construcción en Paraguay atraviesa una de sus crisis más agudas en años recientes. La acumulación de deuda estatal —que suma unos US$ 200 millones en certificados impagos y cerca de US$ 110 millones en intereses por atrasos— ha derivado en la paralización de 17 obras públicas, la convocatoria de acreedores de seis empresas constructoras y la pérdida de más de 50.000 empleos directos. El problema, lejos de ser un fenómeno aislado, se extiende también al sector farmacéutico, donde una deuda del Ministerio de Salud Pública (MSPBS) de US$ 1.216 millones con proveedores de medicamentos amenaza con interrumpir tratamientos de pacientes crónicos en hospitales públicos. En conjunto, el Estado paraguayo arrastra compromisos impagos que superan los US$ 1.570 millones con el sector privado, en una situación que los propios gremios empresariales califican como insostenible.

Obras estratégicas paralizadas en salud, educación e infraestructura vial

La deuda del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) con las empresas constructoras asciende a US$ 360 millones, cifra que incluye los certificados pendientes y los intereses acumulados. Este atraso ha tenido efectos concretos y verificables sobre obras de alto impacto social y económico en distintas regiones del país.

En el área de salud, los trabajos de mantenimiento y reparación edilicia de hospitales en Central y Capital, ejecutados por A&C Warehouse S.A. y Diego Rafael Beconi Ochipinti para el MSPBS, se encuentran completamente detenidos. Lo mismo ocurre con el mantenimiento de otras dependencias del Ministerio de Salud, a cargo de Corporación Lemuria S.A. y del mismo contratista.

En educación, la construcción y reparación de infraestructura en 43 colegios técnicos del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) quedó suspendida, afectando a las empresas Ascent S.A., Consorcio MEC, Diego Rafael Beconi Ochipinti y Las Cumbres S.A.

En infraestructura vial, la lista de proyectos detenidos bajo la órbita del MOPC es extensa. Entre ellos figuran el tramo San Juan–Ybyraty, ejecutado por Construpar, Tecsul y Caldetec; el corredor San Lorenzo–Plan Central 2, a cargo del Consorcio Ybera; los tres lotes de San Juan Misiones, con MM, Construpar y Tecsul como contratistas; los lotes de Graneros del Sur, a cargo de Concret Mix y EDB; y el tramo Villeta km 40–Alberdi, ejecutado por ICSA, DC, TR y Vialtec. También se encuentran paralizados los lotes del Plan Central 3, que abarcan localidades como Itá, Lambaré, Itauguá, Ypacaraí, Luque y Nueva Asunción, con empresas como Covipa, Chávez Construcciones, Miguel Ángel Chávez Hausman, Constructora Feldmann S.A., Consorcio Centro Sur, Iniciativas Constructivas S.A. y LT S.A.

Otros proyectos afectados son la construcción del geriátrico «Amadeo Buongermini» del Instituto de Previsión Social (IPS), a cargo del Consorcio ALCH, y la Ruta PY 12, Lote 4, parcialmente paralizada y ejecutada por el Consorcio Chaco Sur.

El efecto dominó sobre el empleo y la cadena productiva

El impacto de la crisis no se limita a las obras físicas. Según el presidente de la Cámara Vial Paraguaya (Cavialpa), Paul Sarubbi, el sector llegó a emplear a más de 300.000 trabajadores en su momento de mayor actividad. Hoy ocupa a aproximadamente 245.000 personas, lo que representa la pérdida de más de 50.000 puestos de trabajo en los últimos años. Este deterioro se propaga por toda la cadena productiva, afectando a proveedores de materiales, subcontratistas y sus entornos familiares.

Las empresas constructoras, que dependen en gran medida del financiamiento bancario para sostener la ejecución de sus proyectos, enfrentan un escenario financiero cada vez más restrictivo. La falta de certeza en el cobro de sus acreencias eleva el riesgo percibido por las entidades del sistema financiero, lo que se traduce en menores líneas de crédito y tasas de interés más elevadas. Como consecuencia, varias compañías han comenzado a frenar nuevos proyectos, suspender la adquisición de maquinaria y reducir la capacitación de su personal, comprometiendo no solo la coyuntura actual sino la capacidad operativa futura del sector.

La caída sostenida del presupuesto destinado a infraestructura y la ausencia de previsibilidad en los pagos representan, advierten los gremios, un freno estructural para el desarrollo del país. La falta de rutas, viviendas e infraestructura básica limita directamente las posibilidades de expansión económica a mediano y largo plazo.

El factoring como solución en negociación y un proyecto de ley para los intereses

Ante la magnitud de la crisis, la Cámara Paraguaya de la Construcción (Capaco) y Cavialpa trabajan junto al Gobierno en el diseño de un mecanismo de cesión de derechos de cobro —conocido como factoring— que permitiría a las empresas obtener liquidez a través de entidades financieras, sin depender de los tiempos del desembolso estatal. Los gremios ya remitieron al MEF una propuesta de reglamentación elaborada en conjunto con estudios jurídicos y el sistema financiero.

El esquema no tomará como base la Ley N.° 6542/2023 de factoraje, como se barajó en un principio, sino una disposición incorporada en el Presupuesto General de la Nación (PGN) 2026, con el objetivo de lograr una aplicación más ágil frente a la urgencia del sector. En paralelo, se impulsa en el Congreso un proyecto de ley orientado a garantizar el pago de los intereses acumulados, que ya totalizan unos US$ 110 millones.

Los gremios también alertan sobre un problema adicional que agrava el panorama: la falta de desembolsos en obras financiadas por organismos multilaterales de crédito, pese a que los recursos ya están disponibles. Sin una solución inmediata en todos estos frentes, advierten que podrían sumarse más empresas en situación de insolvencia y aumentar la cantidad de obras detenidas.

La deuda farmacéutica y el riesgo de interrupción de tratamientos médicos

La crisis de pagos del Estado no se circunscribe a la construcción. El MSPBS acumula una deuda de US$ 1.216 millones con proveedores farmacéuticos, y las negociaciones para saldarla atraviesan un momento de alta incertidumbre tras la salida del ministro de Economía, Carlos Fernández Valdovinos, que frenó el avance de los acuerdos en curso.

Una reunión que estaba prevista para este martes entre representantes del sector y autoridades del MEF fue postergada ante la ausencia de nuevas autoridades designadas en la cartera. El presidente de la Cámara de la Industria Química Farmacéutica del Paraguay (Cifarma), Luis Ávila, confirmó que el sector aguarda la nueva designación del ministro de Economía para retomar las tratativas.

La situación es calificada como crítica por los propios proveedores. Según voceros del sector, lo que está en juego no es una advertencia teórica sino una consecuencia directa e inminente de la falta de pago: el riesgo de interrupción en el acceso a tratamientos médicos para pacientes crónicos que se atienden en hospitales públicos. «Esto ya no es una advertencia teórica, es una consecuencia directa de la falta de pago», advirtieron desde el sector.

Desde Cifarma señalaron que este problema viene siendo conversado desde julio del año pasado y que lo que se requiere ahora es capacidad de resolución y continuidad en la ejecución de los acuerdos, sin pausas ni transiciones prolongadas.

Las barreras legales que complican el pago a proveedores farmacéuticos

En el marco de las negociaciones con el sector farmacéutico, también se promueve el mecanismo de factoraje como vía para destrabar los cobros. Sin embargo, la normativa vigente impone restricciones que dificultan su implementación plena. Si bien el artículo 279 del PGN habilita la cesión de derechos de cobro tanto para el MSPBS como para el MOPC, el decreto reglamentario en el caso del sector salud establece que dichas cesiones deben realizarse exclusivamente sobre el subgrupo del objeto de gasto 350, correspondiente únicamente a medicamentos. Esto dejaría a varios proveedores fuera del alcance del mecanismo de cobro, sin posibilidad de acceder a la solución propuesta.

Para superar este obstáculo, ya se presentó la semana pasada en el Congreso Nacional un proyecto de ley que busca modificar la normativa vigente y ampliar el alcance de las cesiones de derechos, en una señal de que la solución definitiva depende tanto de la voluntad política como de ajustes legislativos que aún están pendientes de aprobación.

La inteligencia artificial reemplaza empleos en el sector tecnológico y redefine el mercado laboral global

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El sector tecnológico de Estados Unidos cerró el primer trimestre de 2026 con más de 52.000 despidos, consolidando el período más crítico para el empleo en la industria desde el inicio de 2023. Solo en marzo, los empleadores tecnológicos anunciaron 18.720 recortes, un incremento superior al 24% frente al mismo mes del año anterior, según datos de Challenger, Gray & Christmas Inc., firma de recolocación laboral y referente global en el monitoreo de despidos corporativos. En ese mismo mes, el total de anuncios de recortes en todos los sectores de la economía estadounidense alcanzó los 60.620 puestos, un 25% más que los 48.307 registrados en febrero.

La causa principal ya no se debate: la inteligencia artificial fue señalada como el factor determinante en el 25% de los anuncios de despidos, seguida de cierres de operaciones, reestructuraciones internas y condiciones económicas generales. Desde finales de 2023, cuando la IA comenzó a figurar como justificación explícita en los comunicados corporativos, las empresas estadounidenses le han atribuido cerca de 100.000 despidos, de acuerdo con la misma fuente.

La IA no elimina empleos enteros, sino las tareas que los sostienen

Andy Challenger, director de ingresos de Challenger, Gray & Christmas Inc., ofrece una distinción que resulta fundamental para comprender el fenómeno. Las empresas no están reemplazando a un trabajador por un algoritmo de forma directa, sino que están eliminando las capas de funciones que conforman ciertos roles. «La sustitución real de funciones se observa en empresas tecnológicas, donde la IA puede reemplazar tareas de programación», señaló el ejecutivo, quien también advirtió que los presupuestos corporativos se están redirigiendo desde el capital humano hacia inversiones en infraestructura de inteligencia artificial.

Los puestos más expuestos son los de programación, análisis de datos y soporte técnico, donde los modelos de IA pueden automatizar tareas concretas y repetitivas. Los empleos que combinan juicio humano, creatividad o interacción directa con clientes muestran mayor resiliencia. Sin embargo, el impacto ya alcanza a los llamados trabajadores de cuello blanco, históricamente considerados menos vulnerables a la automatización. A diferencia de la robotización industrial, que afectó principalmente líneas de manufactura, la IA generativa apunta al núcleo del trabajo cognitivo.

El Foro Económico Mundial proyectó en su Informe sobre el Futuro del Empleo 2025 que la inteligencia artificial desplazará 92 millones de empleos para 2030. El debate central es si este proceso generará nuevos puestos a la misma velocidad que destruye los existentes. Por ahora, los datos del primer trimestre de 2026 sugieren que la balanza se inclina hacia la sustitución.

Las grandes tecnológicas aceleran recortes mientras invierten en IA

Entre las empresas que anunciaron reducciones significativas de personal en este período se destacan Meta Platforms, Oracle Corp., Block Inc., Atlassian, Pinterest, Wisetech, Crypto.com y Amazon. Cada una presentó sus recortes bajo el mismo argumento central: la necesidad de financiar una transición hacia estructuras operativas basadas en inteligencia artificial.

Meta, dirigida por Mark Zuckerberg, planea despidos que podrían afectar hasta el 20% de su plantilla, según informó Reuters, con el objetivo explícito de compensar los costos de trabajadores mediante tareas asistidas por IA. Oracle, la empresa de Larry Ellison, despide a miles de empleados mientras invierte fuertemente en infraestructura de inteligencia artificial. Atlassian recortó aproximadamente el 10% de su fuerza laboral en marzo. Block, la compañía de Jack Dorsey, eliminó casi la mitad de su personal en una reestructuración que priorizará la IA de forma integral.

El patrón se repite en sectores más allá de la tecnología. Transporte, sanidad, educación, finanzas y medios de comunicación figuran entre los ámbitos con mayor número de pérdidas de empleo en lo que va del año.

UPS y FedEx: automatización masiva con resultados pendientes

El sector del transporte y la logística ofrece dos de los casos más ilustrativos sobre cómo las empresas están apostando por la automatización a gran escala, con ahorros contabilizados en el presente y resultados operativos prometidos para el futuro.

UPS eliminó 48.000 puestos en 2025, incluyendo cerca de 34.000 roles operativos y 14.000 de gestión. Para 2026, la compañía proyecta recortar hasta 30.000 empleados adicionales a través de su iniciativa denominada Red del Futuro, que contempla el cierre de aproximadamente 200 instalaciones y la eventual operación de 400 edificios totalmente automatizados. La directora ejecutiva Carol Tomé anunció una inversión de 120 millones de dólares en robótica y una proyección de ahorro de costos de 3.000 millones de dólares para 2028.

FedEx presenta una trayectoria similar a través de su programa de transformación DRIVE, que generó 2.200 millones de dólares en ahorros permanentes de costos durante el año fiscal 2025. La empresa prevé ahorros adicionales de 1.000 millones de dólares en el año fiscal 2026 y planea cerrar más de 475 estaciones para fines de 2027, lo que representa cerca del 30% de su red de instalaciones. Sus acciones cotizaron recientemente en torno a los 387 dólares, con una suba cercana al 24% en los últimos treinta días, impulsada por la presentación de un plan orientado a alcanzar 8.000 millones de dólares en ingresos operativos para 2029.

En ambos casos, el mercado premia la hoja de ruta, no los resultados. UPS aún está desmantelando su red tradicional. FedEx mejoró sus previsiones anuales, pero el crecimiento de ingresos se mantiene en niveles modestos. Las subas bursátiles responden a la expectativa de lo que estas empresas serán cuando la automatización quede plenamente instalada, no a lo que hoy efectivamente entregan.

Meta y JPMorgan: los casos donde la IA ya genera ingresos medibles

Existe una diferencia sustancial entre las empresas que recortan personal con la promesa de automatizar y aquellas que ya construyeron la infraestructura necesaria para que la IA genere valor real. Meta Platforms y JPMorgan Chase representan esta segunda categoría.

Meta desplegó a gran escala, a mediados de 2025, su Modelo de Recomendación de Anuncios Generativos, denominado GEM. La propia compañía lo describe como cuatro veces más eficiente para mejorar el rendimiento publicitario que sus modelos de clasificación anteriores. En el cuarto trimestre de 2025, las herramientas de generación de video de Meta alcanzaron una tasa de ejecución de ingresos combinados de 10.000 millones de dólares y crecieron casi tres veces más rápido que los ingresos publicitarios totales. En ese mismo trimestre, los ingresos publicitarios globales de la empresa sumaron 58.100 millones de dólares. El CEO Mark Zuckerberg atribuyó ese crecimiento de forma directa a la integración de inteligencia artificial en toda la cadena de distribución publicitaria.

Lo que distingue a Meta es que la IA no solo reduce costos, sino que genera ingresos nuevos al automatizar desde la producción creativa hasta la coincidencia de audiencias y la optimización de campañas. Los anunciantes ya no necesitan definir públicos objetivo: el sistema decide quién debe ver qué, aprende de las interacciones pagadas y orgánicas, y mejora de manera continua. El rol humano en ese esquema ha cambiado: pasó de operar la maquinaria a aportar insumos creativos de mayor calidad.

JPMorgan Chase representa la versión institucional del mismo principio. El banco invertirá 19.800 millones de dólares en tecnología durante 2026, un 10% más que el año anterior, consolidando el mayor presupuesto tecnológico del sector bancario global. Sus 150.000 empleados utilizan la plataforma interna de IA todas las semanas y reportan un ahorro promedio de cuatro horas semanales. Los casos de uso de IA generativa se duplicaron en el último año y se concentraron en atención al cliente e ingeniería de software. El banco emplea modelos de OpenAI y Anthropic a través de su portal interno.

El director ejecutivo Jamie Dimon fue uno de los pocos líderes del sector en reconocer públicamente que JPMorgan ya había afectado puestos de trabajo por la IA, aunque aclaró que los empleados no fueron despedidos sino reubicados en distintas funciones. La plantilla total se mantuvo estable en torno a los 318.500 empleados. El personal de operaciones cayó un 4% y el de soporte un 2%, mientras que los puestos de atención al cliente y generación de ingresos crecieron un 4%. Como resultado, los empleados de operaciones gestionan un 6% más de cuentas por persona, los costos de fraude por unidad bajaron un 11% y la productividad de los ingenieros de software aumentó un 10%.

El riesgo de automatizar sin infraestructura de datos

El mercado bursátil está premiando la intención de automatizar antes de que esa automatización sea funcional. Cuando una empresa anuncia que recortará miles de empleos para incorporar IA, el precio de sus acciones tiende a subir, no necesariamente porque la tecnología ya funcione, sino porque los inversores anticipan márgenes más amplios y menor gasto salarial. La sola declaración de intención se convirtió en un catalizador de valoración.

Este fenómeno oculta un riesgo estructural que el informe Estado de la IA en la Empresa 2026, elaborado por Deloitte a partir de una encuesta a más de 3.200 líderes sénior en 24 países, documenta con precisión. Aunque el acceso de los trabajadores a la IA creció un 50% durante 2025, la mayoría de las empresas respondió principalmente con programas de capacitación y no con cambios estructurales. Solo el 33% de los líderes consultados reportó haber rediseñado las trayectorias profesionales para adaptarlas a la IA, y apenas el 30% afirmó haber replanteado la organización a partir de los patrones de uso de esta tecnología.

Los sistemas de inteligencia artificial requieren datos limpios, estructurados y bien gobernados para operar eficazmente. Sin embargo, la mayoría de las grandes organizaciones no cuenta con esa base. Su información está distribuida en sistemas heredados, construidos a lo largo de décadas y sostenidos por el conocimiento institucional de personas que comprenden cómo se conectan las distintas piezas. Cuando esos trabajadores son desvinculados antes de que los datos queden organizados, la empresa pierde el único puente entre sus sistemas antiguos y sus ambiciones tecnológicas. El ahorro de costos aparece de inmediato en los resultados financieros. El deterioro operativo se hace visible dos o tres trimestres más tarde.

La gerencia media, el eslabón más vulnerable

Los 14.000 recortes en funciones directivas anunciados por UPS no ocurrieron en puestos de nivel inicial, sino en roles de supervisión que históricamente coordinaron la estrategia con las operaciones. La lógica detrás de esta decisión es que los agentes de IA pueden asumir esa coordinación de forma más rápida y más económica. Las empresas están achatando jerarquías de manera deliberada para eliminar capas humanas entre la toma de decisiones ejecutiva y la ejecución impulsada por tecnología.

Los empleadores estadounidenses eliminaron más de 1,2 millones de empleos en 2025, el nivel más alto desde las secuelas de la crisis financiera de 2008. Los despidos se aceleraron en el cuarto trimestre y se intensificaron a comienzos de 2026. La tasa general de desempleo se mantiene baja, cerca del 4,3%, pero esa cifra oculta un cambio estructural de fondo: los puestos bien remunerados en operaciones y mandos medios están siendo reemplazados por proyectos de automatización que no alcanzarán su plena capacidad durante años.

Dimon planteó un experimento mental que resume el dilema de fondo: ¿qué ocurriría si los camiones autónomos aparecieran de un día para el otro y desplazaran a dos millones de conductores? «Ese próximo trabajo cuesta 25.000 dólares al año, reponiendo estanterías», señaló el ejecutivo. El director del banco más grande del mundo destina 20.000 millones de dólares anuales a la inteligencia artificial y, aun así, advierte en público sobre el riesgo de que esta transición deje más perdedores que ganadores si no se gestiona con cuidado. La mayoría de las empresas, sin embargo, no cuenta con la escala de JPMorgan Chase, ni con su base de 318.000 empleados ni con un presupuesto tecnológico equivalente para absorber el impacto social de la transformación que están impulsando.

Petróleo en máximos históricos: amenazas de Trump a Irán, el bloqueo del estrecho de Ormuz y la crisis de suministro global impulsan el crudo a USD 114

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El mercado internacional del petróleo arrancó la semana posterior al feriado de Pascua con una nueva jornada de tensión extrema. El West Texas Intermediate (WTI) avanzó 2,7% y se ubicó en USD 114,57 por barril, mientras el Brent ganó 2,2% hasta los USD 111,43, en una apertura que reflejó con precisión el grado de incertidumbre que domina el escenario energético global desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero.

El detonante inmediato de la suba fue el endurecimiento del discurso del presidente estadounidense Donald Trump, quien durante el domingo lanzó amenazas directas contra infraestructura civil iraní. En términos que difícilmente puedan calificarse de diplomáticos, Trump advirtió que el martes siguiente sería «el Día de las Plantas Energéticas y el Día de los Puentes, todo en uno», y condicionó la no intervención militar a la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz. El mercado interpretó esas declaraciones como una señal inequívoca de que la desescalada no está en el horizonte próximo.

Ormuz: el cuello de botella que paraliza la energía mundial

El estrecho de Ormuz, corredor por el que transitaba cerca del 20% del petróleo comercializado en el mundo antes del conflicto, opera desde el 28 de febrero con severas restricciones impuestas por Teherán. Solo un número reducido de embarcaciones ha recibido autorización para cruzar el paso que conecta el Golfo Pérsico con los mercados de Asia y Europa, afectando de manera directa a exportadores clave como Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait.

La restricción ha generado un efecto de escasez inmediata que se tradujo, incluso antes del feriado largo, en niveles de precio extraordinarios: el Brent fechado superó los USD 140 por barril, su nivel más alto desde 2008. Ese movimiento anticipó la preocupación por presiones inflacionarias adicionales, mayores costos logísticos y potenciales faltantes de combustibles en distintas economías.

La Fuerza Naval de la Guardia Revolucionaria iraní fue categórica al respecto: el estrecho «jamás volverá a ser como era, especialmente para Estados Unidos e Israel». El cuerpo indicó además que está «completando los preparativos operativos para el nuevo orden del Golfo Pérsico», en una advertencia que los mercados leyeron como una señal de bloqueo estructural y no meramente coyuntural.

Irak, el eslabón más vulnerable de la cadena

Entre los países más golpeados por el cierre del estrecho se destaca Irak, segundo mayor productor de la OPEP. Sus exportaciones, que antes del conflicto alcanzaban los 3,4 millones de barriles diarios, se redujeron a una fracción mínima de ese volumen. La producción cayó aproximadamente dos tercios y los tanques de almacenamiento llegaron a su límite de capacidad. Según estimaciones disponibles, Irak perdía hasta USD 224 millones por día en ingresos petroleros durante marzo como consecuencia combinada del cierre de Ormuz y de las interrupciones en su conexión con el puerto turco de Ceyhan a través del oleoducto.

Ante ese cuadro, Bagdad intentó soluciones de emergencia: inició gestiones para exportar crudo por carretera a través de Siria, una alternativa logísticamente compleja y de volúmenes marginales frente a la magnitud de la crisis. La demanda de crudo ácido —tipo predominante en la región— se disparó a nivel internacional ante la imposibilidad de los productores del Golfo de colocar sus cargamentos en el mercado global.

La excepción iraní para Irak y sus límites reales

El domingo, un portavoz militar iraní declaró que Irak queda exento de las restricciones impuestas en el estrecho, argumentando que las limitaciones se aplican exclusivamente a «estados hostiles». La declaración fue acompañada de un gesto simbólico hacia las milicias chiitas iraquíes respaldadas por Teherán, a las que el portavoz calificó como parte de «una misma trinchera» con el pueblo iraní.

En la práctica, la excepción ya comenzó a materializarse. El petrolero Ocean Thunder —de propiedad turca, con carga de un millón de barriles de crudo Basrah Heavy cargados el 2 de marzo— cruzó el estrecho cerca de la costa iraní el domingo con destino a Malasia. El ministro de Transporte de Turquía, Abdulkadir Uraloglu, confirmó el tránsito y precisó que con ese buque suman tres los navíos turcos que han cruzado Ormuz sin inconvenientes, mientras ocho embarcaciones del mismo país aún aguardan autorización para salir de la región junto a sus 156 tripulantes.

También lograron cruzar un portacontenedores de propiedad francesa, buques de bandera china y omaní, y Pakistán informó haber alcanzado un acuerdo que habilitaría el paso de 20 embarcaciones bajo su pabellón.

Sin embargo, analistas y operadores advierten que la declaración iraní no resuelve el problema de fondo. No quedó claro si la excepción aplica a buques con bandera o domicilio iraquí, o a cualquier embarcación que transporte carga de origen iraquí. Más relevante aún: la decisión de reanudar el tránsito por una zona de alto riesgo dependerá en última instancia de las compañías navieras y sus aseguradoras, no de las declaraciones políticas de Teherán. Si Irak logra restablecer su capacidad de exportación, podría reincorporar hasta 3 millones de barriles diarios a los mercados internacionales, un volumen significativo pero que requiere tiempo para su efectiva reactivación.

La respuesta de la OPEP+ y sus limitaciones estructurales

Frente a la escalada de precios, la alianza OPEP+ —liderada por Arabia Saudita y Rusia— anunció el domingo un incremento de producción de 206.000 barriles diarios a partir del 1 de mayo, replicando el mismo volumen ya comprometido para abril. Los ocho países que participaron de la reunión virtual reconocieron los daños a la infraestructura energética y advirtieron que su restauración «es costosa y requiere mucho tiempo». Subrayaron además la «importancia crítica de salvaguardar las rutas marítimas internacionales para garantizar el flujo ininterrumpido de energía».

El mercado recibió el anuncio con escepticismo. El incremento de producción tiene un impacto práctico limitado mientras el estrecho de Ormuz permanezca bloqueado para la mayor parte del tráfico marítimo internacional: los únicos miembros de la OPEP+ con capacidad excedentaria significativa para desplegar son precisamente los países del Golfo cuyo acceso a los mercados exteriores está obstruido. El gesto fue interpretado, en el mejor de los casos, como una señal política antes que una solución operativa.

En ese marco, si Irak logra normalizar su actividad exportadora, la OPEP+ le permitiría producir hasta 4,326 millones de barriles diarios en mayo sin incumplir las cuotas del acuerdo, lo que representaría un alivio significativo para las finanzas públicas de Bagdad y una contribución real —aunque parcial— a la oferta global.

Un mercado que opera en modo de crisis permanente

Desde el inicio del conflicto, el petróleo acumuló una escalada de dimensiones históricas. Solo en marzo, el Brent avanzó 63%, su mayor salto mensual en décadas. El WTI quebró repetidamente la barrera de los USD 110 y cerró el período previo al feriado en niveles no vistos desde la crisis financiera de 2008.

Con los ataques aún activos, la retórica bélica en ascenso desde Washington y Teherán, y sin señales de una reapertura plena y sostenida del estrecho de Ormuz, el mercado petrolero opera bajo una lógica de máxima tensión. Cada movimiento diplomático o militar en la región impacta de inmediato sobre los precios, en un escenario donde la energía volvió a convertirse en el indicador más sensible de la crisis global. La pregunta que domina los escritorios de operadores, gobiernos y organismos internacionales ya no es si los precios seguirán subiendo, sino cuánto puede absorber la economía mundial antes de que el shock energético se transforme en recesión.

Itaipú aprueba presupuesto de USD 3.055,9 millones para 2026 con brecha laboral de USD 87 millones entre Paraguay y Brasil

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El Consejo de Administración de la Itaipú Binacional aprobó el 18 de marzo de 2026 los estados financieros correspondientes al ejercicio cerrado el 31 de diciembre de 2025. El documento fue auditado de forma independiente por el Consorcio BDO en representación binacional y recibió una opinión sin salvedades, lo que en términos contables significa que las cifras reflejan razonablemente la situación financiera de la entidad. Los estados ya fueron remitidos oficialmente a la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) y a la Empresa Brasileira de Participações em Energia Nuclear e Binacional (ENBPar), sus respectivas contratantes.

Resultado positivo de USD 134 millones en un año de alta volatilidad cambiaria

A pesar de que el Anexo C del Tratado de Itaipú establece expresamente que la entidad no tiene fines de lucro, el ejercicio 2025 cerró con un resultado contable positivo de USD 134,0 millones. La binacional precisó que este saldo no constituye una ganancia comercial, sino un indicador de equilibrio operativo alcanzado tras cubrir todos sus costos, gastos, regalías y compensaciones a los Estados socios.

Este resultado se logró en un contexto de marcada volatilidad monetaria. El balance revela que el guaraní se apreció un 16,0% frente al dólar estadounidense —moneda funcional de la entidad— mientras que el real brasileño lo hizo en un 11,1%, generando variaciones cambiarias que fueron debidamente consignadas en las notas explicativas del informe financiero.

USD 1.213,9 millones en inversión socioambiental; Paraguay recibió USD 524,8 millones

Uno de los datos más destacados del balance aprobado es el volumen de recursos canalizados hacia el rubro socioambiental. Durante 2025, la Itaipú Binacional desembolsó un total de USD 1.213,9 millones en acciones socioambientales en ambas márgenes. De ese total, USD 524,8 millones correspondieron exclusivamente a la margen paraguaya, aplicados a programas estratégicos en las áreas de energía, educación, seguridad, salud e infraestructura.

La entidad destacó que al sumar la ejecución de 2024, que ascendió a USD 331,6 millones, con la de 2025, el Paraguay acumuló USD 856,4 millones recibidos bajo este concepto en apenas dos años. Las diferencias en los montos ejecutados entre ambas márgenes fueron explicadas por la entidad como resultado de estrategias diferenciadas de aplicación y de la posibilidad de transferir saldos presupuestarios para su utilización posterior.

Suministro energético: 72,4 millones de MWh en 2025 y cobertura del 87,6% de la demanda paraguaya

En términos operativos, la central hidroeléctrica cerró 2025 con un suministro de 72,4 millones de MWh, cifra que representa un incremento frente a los 66,7 millones de MWh registrados durante 2024. La binacional es responsable de aproximadamente el 87,6% de la energía eléctrica consumida en Paraguay y del 6,7% de la demanda total de Brasil.

Plan de Actualización Tecnológica: USD 110,5 millones ejecutados de un proyecto total de USD 979 millones

Los estados financieros de 2025 revelan avances concretos en el Plan de Actualización Tecnológica (PAT), la iniciativa de modernización integral de la infraestructura de la central y sus subestaciones. Este proyecto, que inició formalmente en 2022, tiene una duración estimada de 14 años y un costo total proyectado de USD 979 millones, orientado a renovar los sistemas críticos de supervisión, control, protección, monitoreo y medición de la usina.

Al cierre de 2025, la Itaipú había destinado de forma acumulada USD 110,5 millones al PAT. Solo durante el año pasado se ejecutaron USD 36,5 millones, fondos aplicados tanto a la adquisición de equipos de última generación como a la construcción de infraestructura complementaria, incluyendo nuevos almacenes para el resguardo de materiales sensibles y la habilitación de centros de capacitación técnica para el personal. Contablemente, estos recursos se registran bajo el rubro de activo inmovilizado. La entidad subrayó que la actualización es una medida vital para mitigar los riesgos de obsolescencia tecnológica en una planta que ya supera las cuatro décadas de operación continua.

Presupuesto 2026: USD 3.055,9 millones con paridad en gastos de explotación pero asimetría en costos laborales

El Consejo de Administración de la Itaipú Binacional formalizó mediante la Resolución RCA-018/2024 del 9 de mayo de 2024 el Presupuesto Económico Global (OEG) para el ejercicio 2026, fijándolo en USD 3.055,9 millones. La estructura financiera de este presupuesto refleja la nueva realidad de la entidad tras la cancelación de su deuda histórica, volcando el grueso de sus recursos hacia la operación, el mantenimiento y los beneficios directos para los Estados socios. Las autoridades de la margen izquierda señalaron que los niveles presupuestados son equivalentes a los establecidos para los años 2024 y 2025, reafirmando la política de tarifas moderadas orientada a garantizar precios justos de electricidad para consumidores de ambos países.

Los ingresos ordinarios por facturación están proyectados en USD 2.807,5 millones. De ese total, ENBPar de Brasil aportará USD 2.144,2 millones, consolidándose como el principal pagador de la entidad, mientras que la ANDE de Paraguay contribuirá con USD 663,3 millones. Adicionalmente, se presupuestan USD 248,3 millones bajo el concepto de cesión de energía, que corresponde a la compensación que Brasil transfiere a Paraguay por el excedente energético paraguayo no utilizado por el país.

El rubro de mayor peso en el gasto es el costo del servicio eléctrico, que iguala los ingresos ordinarios en USD 2.807,5 millones. Dentro de este, los gastos de explotación suman USD 2.170,4 millones, distribuidos de forma equitativa: tanto la margen derecha paraguaya como la margen izquierda brasileña dispondrán de USD 1.085,2 millones cada una. En ese marco, se destina una inversión de USD 41,7 millones por margen para la continuación del proceso de actualización y modernización tecnológica de la central.

Diferencia de USD 87 millones en costos laborales entre Paraguay y Brasil

Un punto llamativo del desglose presupuestario es la marcada asimetría en el rubro de personal. Mientras la margen izquierda de Brasil prevé un gasto de USD 178 millones en este concepto, la margen derecha de Paraguay presupuestó USD 265,2 millones para el mismo ítem, una diferencia de USD 87 millones que refleja una estructura de costos laborales más pesada en el lado paraguayo, ya sea por una mayor cantidad de personal, por un esquema de beneficios más amplio o por una combinación de ambos factores.

Royalties de USD 533,3 millones y compensación por cesión de energía con destino en municipios y gobernaciones

El presupuesto 2026 también contempla los componentes del denominado Anexo C, que en conjunto ascienden a USD 637,7 millones. El ítem más relevante de este bloque son los royalties, estimados en USD 533,3 millones a ser distribuidos entre los Estados socios. En el caso paraguayo, una parte de esos recursos financia el Presupuesto General de la Nación, mientras que otra porción es transferida por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) a gobiernos departamentales y municipales. En cuanto a la compensación por cesión de energía, los fondos se incorporan al Fondo Nacional de Alimentación Escolar (Fonae) y un porcentaje también es distribuido a municipios y gobernaciones.

El rubro de servicio de la deuda figura en el presupuesto con USD 26,6 millones, sin detalles adicionales al respecto. Asimismo, bajo el concepto de recursos de terceros se incluyen convenios para el refuerzo del sistema eléctrico en el Alto Paraná, específicamente en una línea de transmisión de 66 kV y en la Subestación Itakyry de 220 kV, aunque llamativamente el documento no especifica los montos asignados a dichos proyectos.

Nike desploma su beneficio un 35% y prevé una nueva caída del 20% en China mientras sus acciones pierden un 17% en 2026

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Nike registró un beneficio neto de 520 millones de dólares en el tercer trimestre de su ejercicio fiscal, correspondiente al período entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, lo que representa una caída del 35% frente a los 794 millones de dólares obtenidos en el mismo período del año anterior. A pesar del deterioro en la rentabilidad, los ingresos totales se mantuvieron prácticamente estables en 11.279 millones de dólares, cifra que superó las expectativas de Wall Street, aunque no logró compensar la preocupación generada por las perspectivas del trimestre en curso.

Las ganancias por acción se situaron en 35 centavos, por encima de los 29 centavos que los analistas habían proyectado, si bien se alejan considerablemente de los 54 centavos registrados un año antes. El aumento del 2% en los costes de las ventas, que ascendieron a 6.749 millones de dólares, fue uno de los factores que presionó los márgenes durante el trimestre, junto con una actividad de descuentos que continuó siendo un elemento estructural en la estrategia comercial de la empresa.

China, el eslabón débil de una recuperación desigual

El mercado chino sigue siendo el principal foco de tensión para Nike. Los ingresos en esa región cayeron un 7% interanual hasta los 1.615 millones de dólares, lo que representa una mejora respecto a la contracción del 17% registrada en el trimestre anterior, pero confirma una tendencia de debilitamiento estructural de la demanda que los ejecutivos no esperan revertir en el corto plazo.

La compañía anticipó una caída del 20% en las ventas en China durante el trimestre en curso, una proyección que generó una reacción inmediata en los mercados. Las acciones cayeron un 9,1% en las operaciones posteriores al cierre de la sesión del martes en Nueva York y profundizaron ese retroceso en el premercado del miércoles. En lo que va de 2026, el título acumula una pérdida superior al 17%, y desde los máximos de agosto del año pasado —cuando cotizaba a 80,16 dólares— el descenso acumulado supera el 34%. Durante marzo, Nike fue el valor más penalizado del Dow Jones, con una caída mensual del 15%.

Norteamérica y EMEA como contrapeso, aunque insuficiente

En contraste con el deterioro en Asia, las regiones de Norteamérica y Europa, Oriente Próximo y África (EMEA) ofrecieron señales alentadoras. Norteamérica registró un crecimiento del 3% interanual con una facturación de 5.026 millones de dólares, mientras que EMEA creció un 2% hasta los 2.874 millones de dólares. Asia Pacífico y Latinoamérica aportaron un avance modesto del 1%, con ingresos de 1.490 millones de dólares.

Sin embargo, estos avances no lograron compensar la debilidad en China ni el menor dinamismo de la marca Converse y las líneas de ropa deportiva, que continuaron restando impulso al crecimiento consolidado. La empresa también advirtió sobre niveles elevados de inventario en Europa y Oriente Medio, sumados a interrupciones logísticas vinculadas al conflicto bélico en la región, factores que podrían añadir volatilidad adicional al negocio en los próximos meses.

Perspectivas para el cuarto trimestre y el horizonte fiscal

La directiva de Nike proyecta una caída de entre el 2% y el 4% en los ingresos del cuarto trimestre fiscal, con un leve crecimiento en Norteamérica que se vería neutralizado por la continuidad de las caídas en China y por el flojo desempeño de Converse. La empresa espera que el descenso se mantenga en un porcentaje bajo de un solo dígito durante el resto del año.

Matthew Friend, vicepresidente ejecutivo y director financiero, señaló que las medidas implementadas en el trimestre más reciente comenzarán a mostrar resultados tangibles en el ejercicio fiscal 2027, con un efecto que se intensificará durante el ejercicio 2028. La perspectiva de que los beneficios de la reestructuración se materialicen recién en dos años refuerza la percepción de que la recuperación de la empresa será un proceso extendido.

La estrategia de Elliott Hill y el desafío de la transformación

Elliott Hill, presidente y consejero delegado de Nike, reconoció durante la conferencia posterior a la publicación de resultados que el ritmo de avance es dispar según el segmento y la región. «La dirección es clara, la urgencia es real y la base se está fortaleciendo. Para finales de año, esperamos haber finalizado nuestras acciones para lograr resultados inmediatos», afirmó Hill ante analistas e inversores.

El CEO, que asumió la conducción de la compañía en el marco de un proceso de reposicionamiento competitivo, insistió en que las áreas priorizadas siguen impulsando el crecimiento, aunque reconoció que algunas unidades de negocio están evolucionando con mayor lentitud de la prevista. La estrategia declarada apunta a restaurar márgenes, acelerar la transformación del portafolio de productos y concentrar recursos en los segmentos con mayor potencial.

Nueve meses de ejercicio fiscal con rentabilidad erosionada

En el acumulado de los primeros nueve meses del ejercicio fiscal, Nike registró un beneficio neto de 2.039 millones de dólares, un descenso del 32% respecto al mismo período del año anterior. Los ingresos totales en ese lapso ascendieron a 35.426 millones de dólares, con un incremento marginal del 1%, lo que evidencia que la empresa logra sostener su volumen de negocio pero a costa de una rentabilidad significativamente menor.

El cuadro general que emerge de los resultados del tercer trimestre es el de una compañía que mantiene su posición de volumen en la mayoría de sus mercados, pero que enfrenta presiones estructurales en China, costos crecientes y márgenes en contracción. La confianza de la dirección en la recuperación de mediano plazo contrasta con la cautela del mercado, que castiga el valor ante la ausencia de señales inmediatas de mejora en los indicadores clave de rentabilidad.

Recaudación tributaria repunta 10% en marzo pero el dólar barato recorta ingresos del Estado y presiona el gasto público

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La Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) registró en marzo de 2026 una recaudación en efectivo de G. 3,4 billones (US$ 529 millones), lo que representa un crecimiento interanual del 10% frente al mismo mes del año anterior, equivalente a G. 320.329 millones adicionales (US$ 49 millones). El resultado cierra un primer trimestre que, pese a la turbulencia cambiaria, acumuló ingresos por G. 9,30 billones (US$ 1.431 millones), con una variación positiva del 2,8% respecto al mismo período de 2025, es decir, G. 262.009 millones más.

El desempeño de marzo contrasta con el retroceso registrado en febrero, cuando la DNIT reportó una caída del 2,9% en sus ingresos, arrastrada principalmente por la baja del 10% en la recaudación aduanera, afectada por la depreciación del dólar. En el acumulado del primer bimestre, la reducción había sido del 1%.

Impuestos internos lideran el rebote

El motor del repunte fue el comportamiento de los impuestos internos, que en marzo recibieron las liquidaciones correspondientes al Impuesto a la Renta Personal y Empresarial. Este ingreso extraordinario estacional dinamizó los resultados globales y reflejó una mayor actividad en el mercado interno, impulsada por sectores como el comercio, transporte, restaurantes y hoteles, construcción, fabricación de productos metálicos y ganadería, entre otros.

El guaraní se aprecia y el dólar sigue cediendo terreno

El dólar inició la semana con un valor de G. 6.510 a la venta y G. 6.440 a la compra, con una caída de 20 puntos respecto al cierre de la semana anterior. En términos acumulados, la moneda local acumula una apreciación del 3,33% en lo que va de 2026 y del 18,60% en términos interanuales. Si bien a finales de febrero el dólar tuvo un repunte puntual, en las semanas siguientes volvió a estabilizarse en torno a los G. 6.500.

La encuesta de Expectativa de Variables Económicas del Banco Central del Paraguay (BCP) correspondiente a marzo de 2026 muestra que los agentes económicos proyectan un tipo de cambio de G. 6.500 para el mes en curso, por debajo de la estimación anterior de G. 6.650. Para abril, la expectativa se mantiene en G. 6.500, mientras que para el cierre de 2026 se estima G. 6.725, y para el cierre de 2027, los agentes proyectan G. 6.900.

Un factor geopolítico pesó sobre los mercados regionales a inicios de marzo: la disrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz elevó el riesgo global, disparó la volatilidad en el precio del crudo y el gas, y reorientó el apetito por activos refugio hacia el dólar, lo que provocó movimientos cambiarios en la región. En ese contexto, el peso argentino retrocedió un 0,57%, el peso colombiano un 0,71%, el peso uruguayo un 0,76% y el real brasileño se depreció un 1,44%.

El BCP sin intervenir desde hace cinco meses

Al cierre de marzo, el Banco Central lleva cinco meses sin realizar intervenciones en el mercado cambiario mediante venta de divisas, una postura marcadamente distinta a la de 2025, cuando la institución mantuvo operaciones activas de mercado abierto durante los primeros seis meses del año. La estabilidad relativa del tipo de cambio en torno a G. 6.500 ha permitido esta distancia del regulador, aunque el nivel actual sigue generando presiones estructurales sobre las finanzas públicas.

El fisco pierde US$ 600 millones y los proveedores del Estado presionan por más de US$ 1.000 millones

El dólar barato representa un alivio para los precios de bienes durables y derivados del petróleo, pero golpea con fuerza las arcas estatales. El Ministerio de Economía estima que el Tesoro Público dejará de percibir US$ 600 millones durante 2026 como consecuencia de la caída en la cotización de la moneda norteamericana, lo que obligará a un ajuste en el gasto público para evitar un mayor desequilibrio en el Presupuesto General de la Nación (PGN).

La situación se agrava porque, en paralelo a la caída de ingresos, las presiones de cobro por parte de proveedores del Estado superan los US$ 1.000 millones, ampliando el descalce financiero que ya enfrenta el gobierno. La caída en las recaudaciones aduaneras de casi un 10% al mes de febrero es el reflejo más directo de este fenómeno, dado que la base imponible de las importaciones se liquida en dólares.

Exportadores y frigoríficos también resienten el impacto

El efecto no se circunscribe al fisco. Las agroexportadoras y los frigoríficos también acusan el deterioro de sus ingresos por la caída en la cotización del dólar. En el caso particular de los frigoríficos, la menor rentabilidad exportadora redujo el incentivo a colocar carne en mercados externos, con una contracción observable en los volúmenes exportados.

La canasta básica y los bienes duraderos, entre los beneficiados

En el lado opuesto de la ecuación, expertos señalan que la apreciación sostenida del guaraní desde el segundo semestre de 2025 debería mantener bajo control los precios de bienes duraderos, como electrónica y electrodomésticos, durante la primera mitad del año. El BCP estima que los bienes importados representan alrededor del 30% de los productos de la canasta básica, por lo que la fortaleza de la moneda local tendría un efecto moderador sobre la inflación en ese segmento, un dato relevante para los hogares paraguayos en un contexto de ajuste fiscal que podría presionar otros rubros del presupuesto familiar.

Trump pide a Europa tomar el petróleo en Ormuz mientras EE. UU. evita liderar su reapertura

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desató este martes una nueva ola de tensión diplomática con sus aliados al exigirles que tomaran por su cuenta el control del estrecho de Ormuz si querían garantizarse el suministro de petróleo, al tiempo que trascendía que la Casa Blanca evalúa poner fin a la ofensiva militar contra Irán sin haber resuelto el bloqueo de esa vía marítima estratégica. El mensaje, publicado en Truth Social con un tono agresivo e inusual incluso para los estándares del mandatario republicano, dejó al descubierto las profundas grietas que atraviesan la relación entre Washington y sus socios europeos tras más de un mes de guerra en Oriente Medio.

Una advertencia dirigida al corazón de la OTAN

Trump mencionó explícitamente al Reino Unido y Francia como gobiernos que se negaron a participar en los ataques coordinados que Estados Unidos e Israel lanzaron contra Irán el 28 de febrero. «A todos esos países que no pueden conseguir combustible para aviones debido al estrecho de Ormuz, como el Reino Unido, que se negó a participar en la decapitación de Irán, les tengo una sugerencia: número uno, compren a Estados Unidos, tenemos de sobra; y número dos, reúnan el valor que les falta, vayan al estrecho y simplemente tómenlo», escribió el mandatario. Acto seguido advirtió que Washington ya no estaría disponible para proteger a aliados que no estuvieron disponibles cuando Estados Unidos los necesitó.

En un segundo mensaje publicado minutos después, Trump cargó específicamente contra el gobierno de Emmanuel Macron por impedir que aeronaves con suministros militares destinados a Israel sobrevolaran territorio francés. La advertencia fue directa: «Francia ha sido muy poco colaborativa. Estados Unidos lo recordará.» El episodio amplió la brecha entre la administración republicana y los grandes socios europeos de la OTAN en el momento más delicado del conflicto.

Un mes de guerra y sin salida clara

El conflicto, que entró este martes en su quinta semana, generó consecuencias que se extienden mucho más allá del teatro bélico. Irán cerró de facto el estrecho de Ormuz al tráfico comercial general, permitiendo únicamente el paso de embarcaciones aliadas cerca de sus costas, lo que impulsó el precio del barril de petróleo por encima de los 100 dólares y situó a la economía global ante la perspectiva de una crisis energética de envergadura. Por ese estrecho transita aproximadamente un quinto de todo el crudo que se comercializa en el mundo.

El diario The Wall Street Journal reveló este martes que Trump habría comunicado a sus asesores que está dispuesto a poner fin a la campaña militar incluso si el estrecho permanece bloqueado, una postura que implicaría dejar en manos de Irán o de una coalición internacional la resolución de uno de los cuellos de botella energéticos más críticos del planeta. La evaluación interna de la Casa Blanca indica que una operación para forzar militarmente la apertura del estrecho extendería el conflicto entre cuatro y seis semanas adicionales, un horizonte que la administración considera incompatible con sus objetivos políticos y operativos.

Presión diplomática y ultimátum pospuesto

Mientras los bombardeos continúan, Trump sostuvo que Washington se encuentra en «serias conversaciones con un nuevo y más razonable régimen» en Irán. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, confirmó en conferencia de prensa que «efectivamente se produjo un cambio de régimen» y llamó a las nuevas autoridades iraníes a mostrar mayor disposición al diálogo. «Si Irán es inteligente, llegará a un acuerdo. Trump no fanfarronea», afirmó Hegseth, quien también amenazó con intensificar la campaña si Teherán no cede.

El secretario de Estado, Marco Rubio, precisó que la ofensiva militar actual concluirá en cuestión de semanas una vez alcanzados los objetivos primarios, pero advirtió que la cuestión del estrecho de Ormuz quedará pendiente y que su resolución dependerá de Irán o de una coalición internacional con participación estadounidense. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aclaró que la reapertura del estrecho no integra los objetivos centrales de la Operación Furia Épica, cuya prioridad declarada es neutralizar la capacidad naval, de misiles y de desarrollo nuclear del régimen. Trump además pospuso hasta el 6 de abril su ultimátum a Teherán para reabrir la vía marítima, abriendo un margen para negociaciones que Irán, por su parte, niega que estén teniendo lugar.

La ofensiva continúa y la presión sobre los mercados se intensifica

En el plano militar, el Ejército de Estados Unidos atacó este martes un gran depósito de municiones en la ciudad de Isfahán con bombas antibúnker, en una operación que pone de relieve la degradación significativa de las defensas aéreas iraníes. El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, confirmó que las Fuerzas Armadas comenzaron a ejecutar misiones de bombardeo con aviones B-52 sobre territorio iraní, un hito que habría resultado impensable en las primeras semanas del conflicto. Paralelamente, los Emiratos Árabes Unidos sufrieron uno de los días de mayor intensidad de ataques iraníes desde el inicio de la guerra.

Los efectos sobre los mercados financieros globales se mantienen pronunciados. La interrupción del flujo de crudo y gas natural desde el Golfo Pérsico elevó el costo de los productos básicos en múltiples economías, golpeó los índices bursátiles de todo el mundo y reavivó el fantasma de la inflación en países que ya registraban presiones sobre sus precios internos. El encarecimiento del combustible para aviación, al que Trump hizo referencia directa en su publicación, pesa especialmente sobre las aerolíneas europeas y asiáticas, cuyos costos operativos aumentaron de forma sostenida desde el inicio del bloqueo.

Una estrategia de salida que deja preguntas abiertas

La posibilidad de que Trump cierre la campaña sin resolver el bloqueo del estrecho deja abiertos interrogantes de alto impacto económico y geopolítico. Si Washington delega en sus aliados europeos y del Golfo la tarea de forzar la reapertura, esos países enfrentarán una decisión militar de enorme riesgo sin el respaldo directo de la potencia que inició el conflicto. Si la presión diplomática sobre el nuevo régimen iraní no prospera, el estrecho podría permanecer restringido durante semanas o meses adicionales, con efectos acumulativos sobre la economía mundial que serían difíciles de revertir en el corto plazo.

Trump, que basó buena parte de su narrativa sobre la guerra en la idea de que Estados Unidos estaba ganando y que la operación sería breve y decisiva, enfrenta ahora la presión de mostrar resultados concretos antes de que el costo político y económico del conflicto erosione su respaldo interno. La combinación de un bloqueo energético sin fecha de resolución, aliados ofendidos públicamente y negociaciones en curso con un régimen cuya legitimidad aún no está consolidada configura el escenario más complejo que la administración republicana ha debido gestionar desde el inicio de la ofensiva.

Nestlé confirma el robo de 12 toneladas de chocolate KitKat en Europa en plena temporada de Pascua

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Nestlé confirmó oficialmente la desaparición de 12 toneladas de chocolate KitKat —equivalentes a 413.793 unidades— durante un traslado en territorio europeo. El camión partió desde una fábrica ubicada en el centro de Italia con destino a Polonia, pero nunca llegó a su destino. Ni el vehículo ni la mercancía han sido localizados hasta el momento.

«Podemos confirmar que 12 toneladas de productos KitKat fueron robadas mientras estaban en tránsito entre nuestra fábrica en el centro de Italia y su destino en Polonia», señaló un portavoz de la multinacional suiza. La empresa aclaró que el incidente no representa un riesgo para la seguridad de los consumidores y que el abastecimiento general de sus productos no se ve afectado.

El cargamento correspondía a una nueva línea de KitKat, lo que convierte al robo también en una pérdida de lanzamiento comercial. La compañía no ha especificado el punto exacto donde ocurrió la sustracción ni los detalles del operativo delictivo.

Un robo con potencial impacto en el mercado informal europeo

Uno de los principales alertas emitidos por Nestlé apunta a que la mercancía robada podría ingresar en canales de distribución no autorizados dentro del mercado europeo. Dado el valor comercial del cargamento y la alta demanda de chocolates durante la temporada de Pascua, el riesgo de que los productos terminen en circuitos informales o plataformas digitales sin control es considerable.

Para contrarrestar ese escenario, la empresa habilitó un mecanismo de rastreo basado en los códigos de lote únicos impresos en cada barra. Cualquier persona que escanee uno de esos códigos y obtenga una coincidencia recibirá instrucciones precisas sobre cómo alertar a Nestlé, que luego pondrá las pruebas a disposición de las autoridades competentes.

No obstante, la amplitud del mercado europeo y la facilidad con que productos de alta rotación pueden circular sin despertar sospechas —especialmente en temporada alta— representan un obstáculo real para la recuperación del cargamento.

La temporada de Pascua amplifica el impacto logístico

El robo no ocurre en un momento cualquiera. La temporada de Pascua constituye uno de los picos de mayor demanda para los fabricantes de chocolate en Europa, y cualquier interrupción en la cadena de suministro puede traducirse en faltantes en góndola, retrasos en la reposición de inventarios o incluso variaciones en los precios minoristas.

Aunque la compañía insistió en que el suministro general no está comprometido, la pérdida de más de 400.000 unidades de un producto específico —especialmente uno de lanzamiento reciente— puede generar vacíos puntuales en los mercados donde ese cargamento estaba destinado a llegar.

Para el sector minorista, el efecto más visible podría ser la ausencia temporal de ciertas variedades de KitKat en las próximas semanas, con posibilidades de sustitución por productos alternativos si la mercancía no es recuperada.

La vulnerabilidad de las cadenas de suministro globales

Más allá del impacto inmediato, el episodio expone una vulnerabilidad estructural que afecta a empresas de todos los tamaños en la industria alimentaria: la fragilidad de las cadenas logísticas en un entorno de distribución transnacional. El trayecto de Italia a Polonia implica cruzar múltiples fronteras, coordinar con distintos operadores de transporte y mantener la trazabilidad de un volumen significativo de mercancía.

En ese contexto, la desaparición sin rastro de un vehículo de carga ilustra las brechas que aún persisten en los sistemas de monitoreo y seguridad del transporte de larga distancia. El robo de cargamentos es, según la propia compañía, «un problema en aumento para empresas de todos los tamaños», lo que sugiere que este caso no es un hecho aislado sino parte de una tendencia que afecta al sector.

La inversión en sistemas de trazabilidad en tiempo real, protocolos de seguridad más estrictos y mecanismos de alerta temprana se vuelve cada vez más urgente para las multinacionales que operan cadenas de distribución de alta escala.

El contexto corporativo de Nestlé

El incidente ocurre en un momento de transición interna para Nestlé. El año pasado, la compañía anunció un plan de recorte de aproximadamente 16.000 puestos de trabajo a nivel global, apoyado en la automatización como herramienta para reducir costos operativos. Philipp Navratil, quien era director ejecutivo en aquel momento, admitió que la empresa necesitaba «cambiar más rápido» para asegurar su posición como líder de la industria.

Con cerca de 277.000 empleados en todo el mundo y un portafolio que incluye marcas como Nescafé y Cheerios además de KitKat, Nestlé opera en un entorno de presión creciente sobre márgenes y eficiencia logística. En ese marco, pérdidas como la registrada en este robo, aunque acotadas en términos relativos al tamaño de la compañía, refuerzan la necesidad de robustecer los sistemas de gestión de riesgos en toda la cadena de valor.

Con un tono que mezcla ironía y preocupación real, la marca recordó su célebre eslogan —»tómate un descanso»— para comentar el hecho: «Siempre animamos a la gente a tomarse un descanso con KitKat, pero parece que los ladrones se tomaron el mensaje demasiado en serio». Detrás de esa ligereza comunicacional, sin embargo, la empresa enfrenta un problema concreto cuya resolución depende en buena medida de la colaboración entre las autoridades locales, los socios logísticos y los propios consumidores.

985.000 paraguayos no alcanzan la canasta básica mientras la pobreza en el área rural cuadruplica a la urbana

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El Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó su informe «Principales resultados de Pobreza Monetaria y Distribución de Ingresos 2025», que ofrece una fotografía de avances reales pero también de desequilibrios estructurales que el país aún no ha logrado resolver. Si bien 213.164 personas salieron de la pobreza durante el año pasado, casi un millón de paraguayos sigue sin poder cubrir el costo de una canasta básica de consumo, y la brecha entre el campo y la ciudad permanece como uno de los problemas más urgentes del desarrollo nacional.

La reducción existe, pero el peso sigue siendo considerable

A nivel nacional, la pobreza monetaria total alcanzó una incidencia del 16% en 2025, lo que equivale a 985.000 personas cuyos hogares no generan ingresos suficientes para cubrir una canasta básica. La pobreza extrema, por su parte, afectó al 2,4% de la población, es decir, aproximadamente 146.938 personas que ni siquiera pueden garantizarse una alimentación mínima adecuada.

La caída de 3,6 puntos porcentuales frente al año anterior representa un avance estadístico relevante y supone que más de 200.000 familias mejoraron su situación económica. Sin embargo, el volumen absoluto de personas en condición de pobreza sigue siendo elevado para un país que ha registrado tasas de crecimiento económico positivas en los últimos años, lo que plantea interrogantes sobre la distribución de esos beneficios.

La fractura territorial: el campo concentra la vulnerabilidad

Ningún dato del informe refleja con mayor claridad la desigualdad estructural del Paraguay que la diferencia entre las tasas de pobreza rural y urbana. En las ciudades, la incidencia de la pobreza total se ubicó en 13,6%; en el campo, trepó al 22,1%. La pobreza extrema amplía aún más esa brecha: 1,2% en áreas urbanas frente a 5,5% en zonas rurales, lo que significa que la incidencia extrema en el campo es más de cuatro veces superior a la de las ciudades.

Este desequilibrio no es coyuntural. Responde a factores estructurales bien documentados: mayor número de dependientes por hogar en zonas rurales, menor acceso a empleo formal, ingresos per cápita más reducidos y servicios básicos deficitarios. El campo paraguayo sigue siendo el espacio donde la pobreza se concentra con mayor intensidad y donde los mecanismos de movilidad social operan con menos eficacia.

Sin políticas sociales, los números serían mucho peores

Uno de los hallazgos más importantes del informe tiene que ver con el impacto de los programas de transferencias monetarias. Sin la intervención de iniciativas como Tekoporã, Adultos Mayores y Hambre Cero, la pobreza extrema rural no sería del 5,5% sino del 11,2%, es decir, más del doble. La pobreza total en el campo, actualmente en 22,1%, escalaría al 28,9%.

Estos datos demuestran que las políticas sociales no son un complemento accesorio del modelo económico, sino un amortiguador imprescindible ante la insuficiencia del mercado laboral rural para generar ingresos dignos. Al mismo tiempo, generan una pregunta que el informe no responde directamente: si el crecimiento económico del país no se traduce en empleo productivo para los sectores rurales, ¿qué tan sostenible es la reducción de la pobreza sin esas transferencias?

Concepción encabeza el mapa de la pobreza nacional

El análisis departamental revela que la pobreza no se distribuye de manera uniforme dentro del propio interior del país. Concepción lidera el ranking tanto en pobreza total —con una tasa del 28,7%— como en pobreza extrema, con 6,7%. Le siguen en pobreza total departamentos como Caazapá (25,1%), San Pedro (24,8%), Guairá (24,3%), Paraguarí (23,0%) y Caaguazú (22,9%). En el caso de la pobreza extrema, San Pedro alcanza el 5,8%, Canindeyú el 5,1% y Caazapá el 5,0%.

Esta concentración geográfica de la pobreza en departamentos del norte y centro del país no es nueva, pero su persistencia a lo largo de los años evidencia que los esfuerzos de desarrollo territorial no han logrado revertir dinámicas históricas de exclusión económica.

Los ingresos crecen, pero la lectura requiere matices

El informe también registra una mejora en el ingreso familiar disponible promedio, que pasó de 6.234.000 guaraníes en 2024 a 6.864.000 guaraníes en 2025, un incremento cercano al 10%. En el quintil más pobre, ese crecimiento fue aún más pronunciado: los ingresos pasaron de 1.809.000 a 2.296.000 guaraníes, lo que representa un aumento de aproximadamente 27%.

A primera vista, ese dato es alentador. Sin embargo, cuando se contrasta con una reducción de la pobreza de apenas 3,6 puntos porcentuales, la coherencia entre ambas cifras merece un análisis más cuidadoso. Parte del incremento en los ingresos laborales del quintil más pobre —que pasaron de 1.560.000 a 1.955.000 guaraníes— podría estar reflejando una mayor intensidad del trabajo o dinámicas del empleo informal, más que una mejora estructural en la calidad de los puestos. El ajuste del salario mínimo fue de apenas 4% en el promedio del período 2024-2025, lo que no explica por sí solo ese aumento del 25%.

Las transferencias familiares internas, un soporte que pasa desapercibido

Otro elemento que el informe permite detectar es el papel de las transferencias familiares dentro del país como fuente complementaria de ingreso para los hogares más pobres. En el quintil más bajo, esas transferencias internas alcanzaron 645.000 guaraníes en 2025, por encima de las remesas del exterior, que se ubicaron en 364.000 guaraníes. En los quintiles superiores, la relación se invierte, y las remesas externas adquieren mayor peso.

El comportamiento de las remesas internacionales mostró una expansión más marcada, probablemente impulsada por factores cambiarios en los países de origen, como Estados Unidos, España o Argentina. Este dato introduce un elemento de incertidumbre sobre la sostenibilidad de esos flujos, ya que están sujetos a variables externas que el Paraguay no controla.

Una mejora real que convive con deudas pendientes

El informe del INE describe un país que avanza, aunque de manera desigual y con bases que requieren seguimiento. La reducción de la pobreza es un dato positivo que no debe minimizarse, pero la persistencia de casi un millón de personas bajo la línea de pobreza, la magnitud de la brecha rural-urbana y la dependencia de los sectores más vulnerables respecto de transferencias estatales y familiares configuran un escenario que demanda políticas más ambiciosas.

La fotografía que ofrecen los datos del INE no es la de un país en crisis, pero tampoco la de uno que ha resuelto sus asimetrías estructurales. Es la de un Paraguay que necesita preguntarse si el crecimiento económico está llegando donde más falta hace.