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jueves, abril 2, 2026
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Venezuela transferirá hasta 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos bajo control presidencial directo

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Trump anuncia la entrega de crudo venezolano valorado hasta en 2.750 millones de dólares mientras las petroleras estadounidenses se preparan para invertir en la infraestructura energética del país caribeño

El presidente Donald Trump anunció este martes que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad a Estados Unidos, en una operación que marca un giro significativo en las relaciones energéticas entre ambos países tras la reciente intervención militar estadounidense que derrocó al gobierno de Nicolás Maduro. El mandatario estadounidense confirmó que controlará personalmente los ingresos generados por la venta de este crudo a precio de mercado, destinándolos al beneficio conjunto de los pueblos venezolano y estadounidense.

El alcance de la operación petrolera y su valor económico

La transferencia anunciada representa un volumen considerable de crudo que ya ha sido producido y se encuentra almacenado, principalmente en buques cisterna. Según un alto funcionario del gobierno estadounidense que habló bajo condición de anonimato, la mayor parte de este petróleo será trasladada a instalaciones en el golfo de México para su refinación.

Con el crudo venezolano cotizándose actualmente en 55 dólares por barril, la operación podría generar ingresos de entre 1.650 y 2.750 millones de dólares. Trump ordenó al secretario de Energía, Chris Wright, ejecutar el plan de forma inmediata, con el petróleo siendo transportado directamente a los muelles de descarga estadounidenses.

Esta cantidad representa aproximadamente uno o dos meses de producción venezolana actual, considerando la debilitada capacidad de su industria petrolera. Venezuela, que lidera globalmente con 303.000 millones de barriles en reservas probadas —casi el 20% de las reservas mundiales en 2023—, produce actualmente apenas un millón de barriles diarios, una tercera parte de su capacidad en la década de los setenta.

Impacto limitado en los precios domésticos del crudo

A pesar de la magnitud aparente de la transferencia, el impacto en los precios estadounidenses será moderado. Estados Unidos consume poco más de 20 millones de barriles diarios, lo que significa que este volumen representa apenas dos o tres días de consumo nacional.

Como referencia, en 2022 el expresidente Joe Biden liberó 180 millones de barriles de la Reserva Estratégica de Petróleo —entre cuatro y seis veces más que la cantidad anunciada por Trump—, lo que solo redujo el precio de la gasolina entre 13 y 31 centavos por galón durante cuatro meses, según análisis del Departamento del Tesoro.

Inmediatamente tras el anuncio en Truth Social, el crudo estadounidense cayó aproximadamente un dólar por barril, menos del 2%, situándose en 56 dólares. Esta reacción del mercado subraya el impacto relativamente modesto de la operación en los precios globales del petróleo.

La reestructuración del comercio petrolero venezolano

La transferencia obligará a Venezuela a reconfigurar sus flujos comerciales de crudo. Hasta antes de la intervención militar, el país caribeño colocaba aproximadamente dos tercios de su producción en China mediante buques intermediarios para eludir las sanciones estadounidenses. Una cuarta parte se vendía a Estados Unidos a través de Chevron, la única petrolera estadounidense que mantenía operaciones en el país tras casi un siglo de presencia. El resto se destinaba a Rusia, Cuba y otros países aliados.

Con la industria petrolera venezolana careciendo de capacidad para incrementar sustancialmente la producción de forma inmediata, se espera que reduzca sus ventas a clientes chinos para aumentar el suministro a destinatarios estadounidenses. Chevron ya ha intensificado sus operaciones, enviando al menos once buques cisterna al país para atracar cerca de puertos controlados por el nuevo régimen provisional, que ha mostrado disposición para colaborar con Washington.

Origen del petróleo y controversia sobre el almacenamiento

El crudo proviene tanto de almacenes terrestres como de petroleros incautados que transportaban el recurso. Venezuela disponía de una capacidad de almacenamiento de aproximadamente 48 millones de barriles que estaba prácticamente llena, según Phil Flynn, analista senior de mercado de Price Futures Group. Los petroleros confiscados transportaban entre 15 y 22 millones de barriles adicionales, según estimaciones de la industria.

El alto funcionario gubernamental señaló que la transferencia ocurrirá rápidamente porque el crudo venezolano es muy pesado, lo que limita su tiempo de almacenamiento. Sin embargo, Andrew Lipow, presidente de Lipow Oil Associates, contradijo esta afirmación: «El petróleo crudo no se echa a perder si no se refina en un plazo determinado. Ha permanecido bajo tierra durante cientos de millones de años. De hecho, gran parte del petróleo de la Reserva Estratégica de Petróleo ha estado almacenado durante décadas».

La estrategia de inversión petrolera estadounidense en Venezuela

El anuncio se produce mientras Trump prepara para la próxima semana una reunión con los principales responsables de energía de su administración para definir una estrategia destinada a convencer a empresas occidentales de invertir en la deteriorada infraestructura petrolera venezolana. Se espera la participación del secretario de Energía Chris Wright y el secretario del Interior Doug Burgum, entre otros expertos.

En una conferencia de prensa celebrada el sábado, Trump ya había adelantado sus intenciones: «Nuestras grandes compañías petroleras, las más grandes del mundo, invertirán miles de millones de dólares para reparar la infraestructura petrolera, que está en muy mal estado, y comenzar a generar ingresos para el país». Esta declaración, realizada cuando aún se desarrollaban las operaciones militares sobre Caracas, dejó clara la dimensión económica de la intervención estadounidense.

La administración Trump busca capitalizar el fenomenal yacimiento venezolano, las mayores reservas petroleras del planeta, en un momento en que la infraestructura del país está gravemente deteriorada tras años de sanciones, desinversión y mala gestión.

Tensiones geopolíticas con Rusia en aguas internacionales

Paralelamente a estos movimientos comerciales, ha emergido un incidente que evidencia las tensiones geopolíticas subyacentes. Según The Wall Street Journal, Rusia envió un submarino para escoltar un petrolero que Estados Unidos intentó confiscar frente a las costas venezolanas, anteriormente conocido como «Bella 1» y ahora rebautizado como «Marinera».

El buque, perseguido por la Guardia Costera estadounidense hasta el Atlántico, forma parte de la denominada «flota fantasma» que transporta crudo ilícito, incluido el procedente del mercado negro ruso. Tras un intento fallido de abordaje en diciembre, la tripulación pintó una bandera rusa en el costado del navío, cambió su nombre y modificó su matrícula a rusa antes de adentrarse en aguas internacionales.

Rusia ha solicitado formalmente a Estados Unidos detener la persecución del buque, que actualmente navega aproximadamente 300 millas al sur de Islandia rumbo al mar del Norte. El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso declaró seguir con preocupación la situación, mientras Moscú ha tomado la inusual decisión de permitir que barcos se registren bajo bandera rusa sin inspección ni otras formalidades.

Este incidente ocurre en un momento delicado para las relaciones entre Washington y Moscú, con disputas diplomáticas sobre Ucrania que amenazan con complicar las conversaciones de paz. Rusia aún no ha aceptado el marco propuesto por Estados Unidos y Ucrania, y la persecución del petrolero añade otra capa de complejidad a las negociaciones.

Implicaciones a largo plazo del control presidencial sobre los ingresos petroleros

La declaración de Trump sobre su control directo de los fondos generados por la venta del petróleo venezolano representa un precedente inusual en la política energética estadounidense. El presidente enfatizó que garantizará personalmente que los recursos «se utilicen en beneficio del pueblo venezolano y de Estados Unidos», sin especificar los mecanismos de distribución ni supervisión de estos fondos.

Esta estructura de control plantea interrogantes sobre la transparencia y la rendición de cuentas en el manejo de recursos que, si bien provienen de activos venezolanos, serán administrados unilateralmente por la administración estadounidense. No se ha detallado qué porcentaje se destinará a cada país ni bajo qué criterios se realizarán las asignaciones.

La operación marca el comienzo de lo que Trump ha calificado como la rentabilización de la intervención militar en Venezuela, insertando a las grandes petroleras estadounidenses en el control de un sector estratégico que durante décadas estuvo nacionalizado. El resultado final de esta reconfiguración energética tendrá repercusiones no solo para ambos países involucrados, sino para el equilibrio geopolítico del suministro petrolero global en los próximos años.

La inflación en Paraguay bajó a 3,1% en 2025, pero los alimentos se encarecieron 7,1% y la carne vacuna acumula una suba del 37% en tres años

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La economía paraguaya cerró 2025 con una inflación anual de 3,1%, cifra inferior al 3,8% registrado en 2024 y por debajo de la proyección oficial del Banco Central del Paraguay (BCP), que estimaba un 3,6%. Sin embargo, este dato agregado oculta una realidad compleja: mientras algunos precios retrocedieron, los alimentos —especialmente la carne vacuna— continuaron encarenciéndose de manera sostenida, erosionando el poder adquisitivo de las familias.

Deflación mensual de diciembre oculta presiones estructurales

En diciembre, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una deflación mensual de 0,3%, explicada principalmente por factores estacionales y coyunturales. Según el BCP, esta caída respondió a reducciones en rubros volátiles como alimentos, combustibles y bienes durables importados, aunque fue parcialmente compensada por aumentos en servicios.

Entre los alimentos, las hortalizas mostraron descensos favorecidos por mayor oferta local debido a condiciones climáticas propicias. Los productos lácteos también registraron bajas impulsadas por incrementos en la producción y menores costos de insumos. Similarmente, bajaron los precios de huevos, pastas alimenticias y azúcar.

En combustibles, todos los tipos de carburantes —nafta súper, nafta común, gasoil común y gasoil aditivado— experimentaron reducciones vinculadas a la caída de los precios internacionales del petróleo, tendencia que se mantiene desde hace varios meses.

Los bienes durables de origen importado, como vehículos (autos, camionetas y motocicletas) y electrodomésticos (cocinas, equipos de climatización, televisores, lavarropas y congeladores), también se abarataron. El BCP atribuye este comportamiento a la apreciación del guaraní frente al dólar en los últimos meses.

Carnes, frutas y servicios contrarrestaron el alivio

No obstante, estos descensos fueron contrarrestados por aumentos significativos en otros alimentos de alto consumo. Las carnes vacuna, porcina y aviar lideraron las subas, junto con frutas frescas y bebidas no alcohólicas.

En el caso de la carne vacuna, se verificaron incrementos en la mayoría de los cortes, explicados principalmente por una menor oferta destinada al mercado interno debido al mayor dinamismo de las exportaciones. A esto se sumaron aumentos en el precio del ganado en pie y de la carne al gancho, que presionaron al alza los costos a lo largo de toda la cadena productiva.

Las carnes de cerdo y aves, en su rol de bienes sustitutos, también registraron aumentos en línea con el comportamiento estacional asociado al mayor consumo durante las fiestas de fin de año. Asimismo, se observaron subas en menudencias y embutidos. En frutas frescas y bebidas no alcohólicas, se destacaron los incrementos en gaseosas, agua mineral y jugos envasados.

Los servicios continuaron mostrando presiones alcistas. Se registraron aumentos en paquetes turísticos al exterior, pasajes aéreos, servicios de peluquería, comidas y bebidas consumidas fuera del hogar y comida preparada para llevar. También se reportaron incrementos en servicios de salud, como atención odontológica y análisis laboratoriales.

Alimentos acumulan 7,1% de suba anual y amplían brecha con inflación general

Mientras la inflación general se ubicó en 3,1% en 2025, los alimentos registraron una suba del 7,1%, evidenciando una brecha cada vez más marcada. Este fenómeno no es aislado: desde 2023 los alimentos vienen encareciéndose a un ritmo mayor que otros componentes del índice.

Dentro del grupo alimentos, la carne vacuna se ubicó entre los rubros con mayor impacto sobre el costo de vida en el trienio reciente. Tras un aumento moderado en 2023, el precio de la carne registró un fuerte salto en 2024 y mantuvo subas de dos dígitos en 2025, acumulando en conjunto un incremento superior al 37% en tres años.

Según el Informe de Inflación del BCP, la carne vacuna explicó cerca de 0,9 puntos porcentuales de la inflación total de 2025, lo que implica que casi un tercio del aumento de precios del año estuvo asociado exclusivamente a este rubro.

El vacío casi duplicó su precio en tres años

El encarecimiento no se concentró únicamente en cortes premium. El vacío fue el más afectado en el período analizado, con una suba acumulada cercana al 50%, lo que implica que hoy cuesta casi el doble que hace tres años.

Otros cortes de consumo frecuente tampoco escaparon a la tendencia. La carnaza de primera y el lomo registraron incrementos acumulados superiores al 37%, mientras que la tapa cuadril mostró subas más moderadas, aunque igualmente relevantes en el contexto general.

Esta evolución redujo drásticamente el margen de sustitución dentro del consumo familiar. Los datos revelan que las opciones consideradas «económicas» o alternativas acompañaron el encarecimiento. Casos como la carnaza de segunda (+49%) o el puchero (+43%) superaron incluso la inflación de los cortes premium.

Lo que en 2023 podía adquirirse con 100.000 guaraníes en carne vacuna hoy requiere cerca de 137.000 guaraníes para sostener un nivel de consumo similar, incluso priorizando cortes habituales.

Frutas suben 58% en tres años; verduras muestran alta volatilidad

El comportamiento de las frutas y verduras frescas añadió otro componente de presión al gasto alimentario, aunque con dinámicas opuestas.

En el caso de las frutas, el ajuste fue sostenido y severo: en los últimos tres años acumularon una suba superior al 58%, liderando el encarecimiento de la canasta y registrando en 2025 el mayor aumento anual de todo el grupo de alimentos.

Las verduras frescas, en cambio, se movieron con una volatilidad extrema. Tras dispararse un 29% en 2023, sus precios se desplomaron un 26% al año siguiente, para cerrar el 2025 prácticamente estancados (+0,3%).

Aunque el balance trienal muestra una leve baja técnica (-4,3%), este constante «sube y baja» introduce un alto grado de incertidumbre que impide cualquier planificación real del gasto mensual en el hogar.

Canasta de consumo será actualizada recién para 2028

Más allá de las cifras actuales, es válido recordar que la inflación se sigue midiendo con una canasta de consumo configurada en 2017. Los hábitos de las familias paraguayas han cambiado en estos ocho años, pero la herramienta estadística recién ha iniciado su proceso de recalibración.

Desde octubre de 2025, el BCP y el Instituto Nacional de Estadística (INE) llevan adelante la nueva Encuesta de Presupuestos Familiares, un trabajo de campo que se extenderá hasta finales de 2026.

Esto sugiere que, muy probablemente, recién para 2028 el país contará con un índice renovado que refleje con mayor precisión cuánto pesa realmente la comida en el carrito —y en el sueldo— del consumidor moderno, permitiendo una medición más ajustada del verdadero impacto de los precios en la economía familiar.

Huawei conquista el mercado de ultralujo automotriz en China: el Maextro S800 supera a Porsche, BMW y Mercedes-Benz

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El gigante tecnológico chino Huawei ha logrado lo que ningún fabricante local había conseguido: desplazar a las marcas alemanas de prestigio en el segmento de vehículos de más de 100.000 dólares en el mayor mercado automotriz del mundo. Su sedán Maextro S800, lanzado en mayo de 2024, se ha convertido en el líder indiscutible de ventas en el segmento de ultralujo, superando a modelos emblemáticos como el Porsche Panamera, el Mercedes-Benz Clase S y el BMW Serie 7, en una transformación que marca el declive de la hegemonía extranjera en China.

El dominio arrollador del Maextro S800 en cifras contundentes

Desde su debut en el mercado, el Maextro S800 ha exhibido números que han sorprendido a la industria. En septiembre de 2024, el sedán superó las ventas de todos los vehículos con precios superiores a los 100.000 dólares, estableciendo una tendencia que se ha mantenido sin interrupción. Los datos recopilados por ECC Intelligence revelan que en diciembre pasado, las entregas del Maextro superaron la suma combinada del Porsche Panamera —históricamente uno de los más vendidos en este segmento— y el BMW Serie 7.

El vehículo acumuló 12.449 unidades vendidas durante 2024, con entregas mensuales que han superado consistentemente las 1.000 unidades. Estas cifras contrastan dramáticamente con el desempeño de sus competidores: el Panamera registró 29.587 unidades en 2025, una caída del 13% respecto al año anterior, mientras Porsche reportó una contracción global del 3% en sus ventas totales, con un impacto particularmente severo en el mercado chino.

La estrategia de asociación de Huawei: tecnología sin fábricas

El éxito de Huawei en la industria automotriz no se basa en la manufactura tradicional, sino en un modelo de colaboración estratégica que ha demostrado ser altamente efectivo. La compañía aporta tecnología de vanguardia —sistemas de asistencia al conductor basados en su ecosistema HarmonyOS, software avanzado y su extensa red de distribución comercial— mientras que sus socios locales se encargan de la producción física de los vehículos.

En el caso del Maextro S800, Anhui Jianghuai Automobile Group Corp. (JAC Motors) fabrica el sedán en su planta ubicada en Hefei, ciudad de la provincia oriental de Anhui. Esta división de responsabilidades permite a Huawei posicionarse como actor relevante en el sector sin las inversiones masivas de capital que requiere la construcción de plantas automotrices propias.

El nombre Maextro, un juego de palabras con el término italiano «maestro», refleja las ambiciones de la marca. El vehículo se ofrece en un rango de precios que va desde los 708.000 yuanes hasta 1,02 millones de yuanes en su versión más premium, posicionándose estratégicamente por debajo del Panamera, que arranca en 1,1 millones de yuanes en el mercado chino.

Tecnología y detalles que desafían a Rolls-Royce y Bentley

Richard Yu, presidente del grupo de negocio de consumo de Huawei, declaró a la cadena estatal CCTV en un programa emitido el 9 de diciembre que «el Maextro S800 es la primera vez que una marca china consigue hacerse un hueco en el segmento de ultralujo de 1 millón de yuanes. Estamos en la era de la inteligencia y la electrificación y estamos liderando a través de tecnologías más inteligentes y la innovación».

El sedán, que mide 5,48 metros de largo, ha sido diseñado con atención meticulosa a detalles inusuales en vehículos chinos. Los botones de ajuste de los asientos están fabricados en cristal, mientras que el techo interior presenta un diseño estrellado que evoca un cielo nocturno —similar al icónico de Rolls-Royce— utilizando más de 680 fibras ópticas para conseguir una textura suave al tacto.

El equipamiento tecnológico incluye un tablero con triple pantalla, un proyector de películas de 40 pulgadas en la parte trasera, más de 30 sensores distribuidos por todo el vehículo y puertas que se abren automáticamente mediante radares de ondas milimétricas y lidar, con capacidad de apertura hasta 77 grados y detección de obstáculos para prevenir accidentes.

El sistema de audio integra 43 altavoces que generan 2.920 vatios de potencia, complementado con cancelación activa de ruido, cristales acústicos laminados y más de 40 kilogramos de materiales aislantes acústicos, creando una experiencia sonora que permite conversaciones cómodas incluso a velocidades de 120 kilómetros por hora.

El precedente del Aito M9 y la consolidación de Huawei en el lujo

El Maextro S800 no representa el primer éxito de Huawei en el segmento premium. El utilitario deportivo Aito M9, lanzado a finales de 2023, se convirtió en el vehículo de lujo más vendido de China —entre aquellos con precios iguales o superiores a 500.000 yuanes— apenas seis meses después de su llegada al mercado.

Estos logros contrastan con los intentos previos de otros fabricantes chinos. BYD Co., a través de su marca Yangwang, ha producido vehículos con precios que pueden superar el millón de yuanes, como el SUV U8, pero las ventas nunca han alcanzado los niveles de los competidores establecidos ni han logrado penetrar significativamente en el segmento de ultralujo.

El desplome de las marcas alemanas en China y sus intentos de adaptación

Las tres grandes marcas alemanas de lujo —BMW, Mercedes-Benz y Audi— continúan perdiendo cuota de mercado en China al no poder igualar los precios competitivos de los fabricantes locales ni su velocidad de innovación tecnológica. La situación ha alcanzado tal gravedad que ha provocado envidia entre los entusiastas europeos del automóvil.

Volkswagen, a través de Audi, ha desarrollado modelos como el E5 Sportback, disponible exclusivamente en China y desarrollado específicamente para ese mercado, en un intento por recuperar relevancia. Sin embargo, estas estrategias de adaptación tardía no han logrado frenar el avance de las marcas locales.

Ji, investigador citado en los reportes del sector, explica que «el declive de las marcas extranjeras de vehículos de lujo se debe en gran medida al aumento de la calidad de las marcas nacionales premium. A precios similares, las marcas chinas de alta gama suelen ofrecer más funciones inteligentes y configuraciones superiores».

Orgullo nacionalista y racionalización del consumidor chino

El fenómeno del Maextro S800 refleja una transformación más profunda en el comportamiento del consumidor chino. Las cambiantes demandas de los clientes y el creciente orgullo por las marcas nacionales han trastocado el mercado del lujo en China, erosionando uno de los últimos bastiones al que las marcas extranjeras se habían aferrado con firmeza.

Ji añade que «en un mercado donde los consumidores son cada vez más racionales, aunque algunos aún prefieren las marcas importadas, cada vez hay más compradores que priorizan la experiencia general, la calidad del servicio y en qué medida los vehículos satisfacen sus necesidades reales».

Este cambio representa un desafío existencial para los fabricantes globales que cedieron su liderazgo en los vehículos de uso general hace años y ahora ven cómo se deslizan cada vez más por detrás de las empresas locales en el mayor mercado automotriz del mundo.

Interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo

A pesar del éxito inmediato, persisten dudas sobre la viabilidad a largo plazo del modelo de Huawei en el segmento premium. Zhu, analista de Zhineng Auto, plantea cuestionamientos fundamentales: «Es un signo de orgullo nacionalista y también la premiumización de las marcas chinas es una gran tendencia. ¿Pero cuánto puede durar esto? Todavía tenemos que vigilarlo».

La pregunta central radica en si Huawei y sus socios fabricantes pueden mantener las inversiones necesarias para conservar el éxito en el mercado premium, un segmento que tradicionalmente ha exigido décadas de construcción de marca, innovación constante y estándares de calidad inquebrantables.

Lo que resulta innegable es que Huawei ha logrado romper el dominio que las históricas marcas extranjeras mantenían en los segmentos de lujo de gama alta, un hito que ningún fabricante chino había conseguido previamente. El Maextro S800 no solo compite en precio o tecnología, sino que desafía directamente las percepciones de prestigio y exclusividad que durante décadas fueron dominio exclusivo de las marcas europeas establecidas.

La industria automotriz global observa con atención este cambio de paradigma en China, consciente de que las lecciones aprendidas en el mayor mercado del mundo podrían anticipar transformaciones similares en otras regiones, redefiniendo permanentemente el equilibrio de poder en el sector del lujo automotriz.

El cobre alcanza máximos históricos ante expectativas de déficit global, dislocación de inventarios y tensiones arancelarias

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El mercado internacional del cobre atraviesa una fase de escalada sin precedentes, impulsado por una confluencia de factores estructurales y coyunturales que han llevado los precios a niveles récord. La combinación de interrupciones en la producción minera, expectativas de déficit significativo en la oferta, la reconfiguración geográfica de los inventarios debido a la incertidumbre arancelaria estadounidense y un contexto de creciente demanda vinculada a la transición energética ha situado al metal rojo en el centro de las preocupaciones del mercado de materias primas.

Superación de umbrales históricos en los principales mercados

El cobre de referencia a tres meses en la Bolsa de Metales de Londres (LME) superó por primera vez la barrera de los 13.000 dólares por tonelada, escalando hasta los 13.369 dólares con un avance del 2,91%, tras haber alcanzado un máximo intrasesión de 13.387,50 dólares. Este nivel representa una ruptura clara del récord previo de 12.960 dólares establecido el 29 de diciembre.

En paralelo, el mercado estadounidense Comex registró cotizaciones históricas de 5,9902 dólares por libra, con un incremento del 5,25%. La Bolsa de Futuros de Shanghái no quedó al margen de esta tendencia alcista, con el contrato más activo cerrando en 105.320 yuanes (15.091,20 dólares) por tonelada métrica tras un avance del 4,88%, después de marcar un máximo histórico de 105.490 yuanes.

El desempeño anual refleja la magnitud de este repunte: el cobre londinense acumuló una revalorización del 42% durante 2025, su mejor año desde 2009, mientras que el de Shanghái registró un alza del 33% en el mismo período.

Interrupciones mineras intensifican presiones sobre la oferta

Las disrupciones en la producción minera han emergido como catalizador inmediato de la tensión en los mercados. La huelga en la mina Mantoverde de Capstone Copper, ubicada en el norte de Chile y que produce tanto cobre como oro, ha encendido las alarmas sobre la vulnerabilidad de la cadena de suministro. Aunque la producción esperada de esta operación oscila entre 29.000 y 32.000 toneladas métricas anuales —una fracción de los aproximadamente 24 millones de toneladas de producción minera mundial prevista para este año—, su paralización refuerza las expectativas de escasez en un mercado ya ajustado.

A esta situación se suma el retraso anunciado por Tongling Nonferrous Metals Group en la puesta en marcha de la segunda fase de su mina ecuatoriana, así como el accidente ocurrido en septiembre en la gigantesca mina de Grasberg de Freeport-McMoRan en Indonesia, una de las operaciones cupríferas más importantes del mundo.

Estos episodios subrayan la fragilidad de una oferta que enfrenta desafíos estructurales para expandirse. Los analistas de Citi estiman la producción de cobre refinado en 26,9 millones de toneladas para este año, configurando un déficit de 308.000 toneladas. UBS proyecta una situación aún más severa, anticipando un crecimiento de la demanda de aproximadamente 3% frente a un crecimiento de la oferta refinada inferior al 1%, lo que se traduciría en un déficit de entre 300.000 y 400.000 toneladas en 2026, ampliándose hasta las 500.000 toneladas en 2027.

Analistas de China Securities Co., liderados por Wang Jiechao, estiman que «el mercado global del cobre registrará un déficit superior a 100.000 toneladas en 2026», destacando que tanto los déficits generales como la dislocación regional causada por los aranceles estadounidenses están impulsando al metal.

La paradoja de los inventarios: acumulación en Estados Unidos y desplome en Londres

Una de las dinámicas más significativas del mercado actual es la pronunciada redistribución geográfica de los inventarios. Las existencias en los almacenes autorizados de la LME han experimentado una caída dramática del 55% desde finales de agosto, situándose en apenas 142.550 toneladas, niveles que reflejan una estrechez crítica en la disponibilidad fuera del mercado estadounidense.

Paralelamente, las existencias en los almacenes registrados del Comex han experimentado un crecimiento exponencial del 400% desde abril, alcanzando 499.841 toneladas cortas o 453.450 toneladas métricas al 2 de enero. Esta acumulación responde a la estrategia de operadores y productores de anticiparse a la posible imposición de aranceles sobre las importaciones de cobre en Estados Unidos.

Esta dislocación regional resulta particularmente significativa considerando que Estados Unidos concentra aproximadamente la mitad de los inventarios globales pero representa menos del 10% de la demanda mundial, según datos de UBS. El diferencial entre el precio al contado y el de tres meses en Londres se mantiene firmemente en backwardation —situación en la que el precio inmediato supera al futuro—, un patrón técnico inequívoco que señala estrechez en el corto plazo.

Incertidumbre arancelaria y reconfiguración del comercio global

La política comercial estadounidense se ha convertido en un factor determinante de la dinámica del mercado. Aunque el cobre obtuvo una exención de los gravámenes que entró en vigor el 1 de agosto, el plan del expresidente Trump de revisar la aplicación de aranceles al cobre primario durante 2026 ha reactivado la operación de arbitraje que sacudió al mercado a comienzos del año.

Esta incertidumbre ha impulsado masivos envíos preventivos hacia Estados Unidos, principalmente desde los almacenes londinenses, reduciendo dramáticamente la disponibilidad en otras regiones. Los operadores continúan monitoreando las revisiones sobre los aranceles al metal, cuyas implicaciones trascienden lo puramente comercial para afectar la seguridad del suministro y el crecimiento económico de sectores estratégicos como la energía y la construcción.

La situación se enmarca en un contexto geopolítico más amplio, con eventos como la captura del líder venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos durante el fin de semana, que ha llevado a los inversionistas a evaluar el cambio de postura de Washington respecto de los recursos críticos para la seguridad nacional y el desarrollo económico.

Demanda estructural y la transición energética como telón de fondo

Más allá de las presiones coyunturales sobre la oferta, la demanda de cobre enfrenta una tendencia estructural al alza vinculada a la transición energética global. El metal es componente esencial en tecnologías de energía renovable, vehículos eléctricos, infraestructura de recarga y sistemas de transmisión eléctrica, configurándose como insumo crítico para los objetivos de descarbonización.

La necesidad de inversiones significativas en nueva producción para satisfacer esta demanda futura es reconocida por el mercado, pero los analistas advierten que tales inversiones difícilmente se materializarán sin precios sustancialmente más altos que justifiquen los largos períodos de desarrollo y los costos crecientes de exploración y extracción.

Sin embargo, los elevados precios ya están comenzando a modular el apetito de compradores en mercados clave. La prima del cobre Yangshan, indicador del interés de los consumidores chinos por el cobre importado, retrocedió a 43 dólares por tonelada el lunes, desde más de 50 dólares a finales de 2025, señalando cierta resistencia de precio en el mayor consumidor mundial del metal.

Repercusiones en el complejo de metales básicos

El rally del cobre ha ejercido un efecto arrastre sobre otros metales básicos. El aluminio alcanzó los 3.093 dólares por tonelada, su nivel más alto desde abril de 2022, impulsado por preocupaciones sobre posible escasez, para posteriormente asentarse en 3.087,40 dólares con un avance del 2,13% en la LME.

El níquel experimentó ganancias particularmente pronunciadas, con el contrato de referencia a tres meses avanzando un 3,19% hasta 17.545 dólares por tonelada, tras tocar un máximo de 14 meses en 17.590 dólares. En Shanghái, el níquel cerró con un incremento del 4,13% en 139.800 yuanes por tonelada, después de alcanzar un máximo de 14 meses de 139.960 yuanes. Este movimiento fue apuntalado por el plan de Indonesia de recortar la producción de 2026, aunque el país permitió a los mineros referirse a la cuota previamente aprobada hasta finales de marzo mientras se revisan las nuevas asignaciones.

El estaño lideró los avances con un salto del 5,9% hasta 42.785 dólares en Londres y del 4,92% en Shanghái, mientras que el zinc ganó un 2,45% a 3.206,85 dólares en la LME y un 2,27% en Shanghái. El plomo sumó un 1,04% a 2.024,25 dólares en Londres y un 0,69% en Shanghái, completando el cuadro de fortaleza generalizada en el sector.

Perspectivas y riesgos en un mercado en ebullición

El panorama para el mercado del cobre permanece sujeto a múltiples vectores de incertidumbre. La persistencia de las interrupciones mineras, la evolución de la demanda china ante precios elevados, la materialización o no de aranceles estadounidenses, y la velocidad de respuesta de la oferta minera constituyen variables críticas para la trayectoria futura de las cotizaciones.

Un amplio sentimiento de apetito por el riesgo ha dominado el mercado al regreso de los inversionistas tras el inicio del nuevo año, favoreciendo activos vinculados al crecimiento económico y la transición energética. No obstante, la sostenibilidad de niveles de precio récord dependerá de que los fundamentales de oferta y demanda validen las expectativas de déficit estructural que actualmente sustentan las valoraciones.

La necesidad de inversiones masivas en nueva capacidad productiva contrasta con ciclos de desarrollo minero que típicamente demandan entre cinco y diez años, sugiriendo que la tensión entre oferta y demanda podría persistir en el mediano plazo, con implicaciones significativas para industrias dependientes del metal y para las estrategias de seguridad de suministro de economías avanzadas y emergentes.

Mipymes paraguayas acumulan G. 19.291 millones en incremento de ventas y logran participación récord del 49,5% en contrataciones públicas durante 2025

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El sector de micro, pequeñas y medianas empresas de Paraguay cerró 2025 con resultados históricos en múltiples frentes, aunque enfrenta desafíos estructurales en financiamiento y digitalización que amenazan su consolidación. Los datos oficiales revelan avances significativos en ventas, acceso a compras estatales y capacitación, mientras persisten obstáculos en formalización y adaptación tecnológica.

Centros empresariales impulsan ventas por G. 19.291 millones

El Ministerio de Industria y Comercio informó que los Centros de Desarrollo Empresarial ubicados en San Lorenzo, Encarnación y Alto Paraná generaron un incremento acumulado de G. 19.291 millones en las ventas de las mipymes asistidas durante 2025. Estas instalaciones atendieron a 2.925 personas y proporcionaron 11.411 horas de asesoría especializada, según datos de la Dirección General de Capacitación y Asistencia Técnica del Viceministerio de Mipymes.

Los tres centros operativos en los departamentos de Alto Paraná, Itapúa y Central brindaron asistencia técnica directa a 1.170 clientes. Las asesorías se concentraron en gestión empresarial, productividad y toma de decisiones estratégicas, apoyando el desarrollo de las mipymes en regiones clave del territorio nacional.

Microempresas concentran el 68% de la asistencia técnica

El perfil de las empresas beneficiadas muestra que el 68% correspondió a microempresas, equivalente a aproximadamente 800 negocios. Les siguieron 191 emprendedores y 139 pequeñas empresas, evidenciando la orientación del programa hacia unidades productivas de menor escala.

Por sectores económicos, el 34% de las empresas asesoradas pertenecieron al rubro de servicios, seguido por industria y comercio. Además de las asesorías individuales, los centros organizaron 139 eventos de formación y capacitación durante el año, convocando a 2.656 participantes.

Contrataciones públicas alcanzan cifra récord con G. 3,8 billones adjudicados

El año 2025 cerró con el nivel más alto de participación de mipymes en contrataciones públicas de los últimos años. Las micro, pequeñas y medianas empresas alcanzaron el 49,5% del total de adjudicaciones, superando ampliamente el 17,7% registrado en 2024, según la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas.

De un total de 11.376 contratos firmados en 2025, 5.631 correspondieron a mipymes, representando un valor superior a G. 3,8 billones. Dentro de este grupo, las medianas empresas concentraron la mayor parte del monto adjudicado, seguidas por las pequeñas y microempresas respectivamente.

La entidad estatal destacó que estos resultados evidencian el impacto de las políticas orientadas a promover mayor inclusión de las mipymes en la contratación pública, fortaleciendo el desarrollo económico y la diversificación de proveedores del Estado.

Financiamiento se perfila como el gran desafío pendiente

A pesar de los avances, el acceso al financiamiento continúa siendo uno de los principales obstáculos para impulsar la competitividad y crecimiento del sector. La falta de formalización y bancarización constituyen los factores que más limitan la inclusión financiera de estas empresas.

De las más de 476.000 mipymes registradas, menos del 10% cumple con los requisitos mínimos de formalidad establecidos por la ley. Además, más de la mitad no cuenta con una cuenta bancaria a nombre de la empresa, excluyéndolas del sistema financiero formal y obligándolas a recurrir a mecanismos informales de crédito.

Como respuesta, el Fondo de Garantía del Paraguay dispone de USD 160 millones para apalancar hasta USD 700 millones en préstamos con respaldo estatal, constituyendo una herramienta clave para facilitar el acceso a crédito.

Facturación electrónica genera incertidumbre en el sector

La Dirección Nacional de Ingresos Tributarios trazó a fines de 2024 un cronograma de avance de la facturación electrónica mediante la Resolución General N° 21/24. La norma designó grupos de medianos y grandes contribuyentes para la obligatoriedad del uso de factura electrónica en fechas escalonadas entre 2025 y 2026, y dispuso que desde el 2 de enero pasado, los proveedores del Estado emitan documentos tributarios exclusivamente en formato electrónico.

Paralelamente, el fisco impulsó la adhesión voluntaria al sistema E-kuatia’i, una solución gratuita diseñada para eliminar la barrera del costo del software en los pequeños negocios. Sin embargo, referentes del sector contable advierten que la barrera real ya no es el precio de la licencia, sino la infraestructura básica.

Brecha digital amenaza con excluir a sectores vulnerables

En gran parte del interior del país, la falta de conectividad estable y de cultura digital amenaza con convertir esta modernización en un mecanismo de exclusión. Desde el sector contable coinciden en que el principal desafío no está en la adopción tecnológica en sí, sino en las condiciones desiguales de partida entre los contribuyentes.

Los gremios plantean que una implementación acelerada, sin ajustes operativos y sin políticas de apoyo diferenciadas, podría generar efectos contrarios a los buscados. En lugar de ampliar la base de contribuyentes, el proceso podría incentivar la permanencia o el retorno a la informalidad de sectores que operan en el límite de la formalización.

El impacto resulta particularmente preocupante en segmentos como adultos mayores, vendedores ambulantes y pequeños productores, que presentan mayores dificultades de adaptación a entornos digitales complejos sin acompañamiento adecuado.

Más allá de la disponibilidad de E-kuatia’i, la formalización implica gastos adicionales como la contratación de servicios de internet, la adquisición de firma digital y, en algunos casos, el uso de sistemas privados de facturación. Para muchas mipymes que operan con márgenes mínimos, estos costos representan una carga difícil de sostener.

Los gremios señalan que el desafío para 2026 no pasa únicamente por cumplir los plazos normativos, sino por alinear la modernización tributaria con la realidad social y productiva del país, garantizando que el proceso fortalezca y no debilite al sector que constituye el 98% del tejido empresarial paraguayo y genera la mayoría del empleo nacional.

Trump exige «acceso total» al petróleo venezolano y anuncia control estadounidense sobre recursos del país tras la captura de Maduro

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dejado clara su intención de ejercer un control directo sobre la industria petrolera venezolana y otros recursos naturales del país sudamericano, tras la captura del presidente Nicolás Maduro el pasado fin de semana. En declaraciones realizadas el domingo desde el Air Force One, Trump fue categórico: «Necesitamos acceso total. Acceso al petróleo y a otras cosas en su país que nos permitan reconstruir su país». La afirmación ha generado un intenso debate sobre las implicaciones legales, económicas y geopolíticas de lo que el mandatario estadounidense ha bautizado como la «Doctrina Donroe».

Washington asume el mando: una transición bajo tutela

«Estamos al mando», declaró Trump sin ambigüedades, estableciendo una postura que va más allá de la cooperación tradicional entre naciones. El mandatario estadounidense dejó en un segundo plano incluso la cuestión de las elecciones en Venezuela, condicionando cualquier proceso democrático a la consecución de objetivos económicos específicos. «Tenemos que hacer una cosa en Venezuela: traerla de vuelta», afirmó, en referencia a la reconstrucción del país bajo parámetros definidos por Washington.

La presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, respondió con un comunicado diplomático invitando a Estados Unidos a trabajar «en una agenda de cooperación, orientada al desarrollo compartido, en el marco del derecho internacional». Sin embargo, Trump fue explícito en sus advertencias hacia la nueva líder: «Si no hace lo correcto, va a pagar un precio muy alto, probablemente más alto que Maduro».

El secretario de Estado, Marco Rubio, intentó matizar las declaraciones presidenciales en diversos programas dominicales, insistiendo en que Estados Unidos no gobernaría «día a día» en Venezuela. No obstante, las palabras de Trump ratificaron una visión intervencionista que supera cualquier intento de suavizar el mensaje.

El botín energético: reservas masivas en estado de deterioro

Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo crudo del mundo, con 303.000 millones de barriles que representan casi el 20% de las reservas globales. La Administración de Información Energética (EIA) de Estados Unidos estima que las reservas de la Faja del Orinoco constituyen el 17% de las reservas mundiales. Se trata de crudo extrapesado, particularmente valioso para las refinerías estadounidenses, diseñadas específicamente para procesar este tipo de hidrocarburo.

Sin embargo, la producción venezolana se encuentra dramáticamente reducida. Aunque en septiembre el país superó el millón de barriles diarios —el nivel más alto en cinco años—, esta cifra contrasta brutalmente con los 2,5 millones de barriles que Venezuela producía regularmente desde inicios de siglo hasta 2014. La caída representa más del 75% entre 2013 y 2020, un desplome que refleja décadas de desinversión, sanciones internacionales y deterioro de la infraestructura.

«Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera», proclamó Trump, describiendo el sector como un «fracaso total» que requiere intervención masiva.

Más allá del petróleo: gas natural y minerales estratégicos

Las ambiciones estadounidenses no se limitan al crudo. Venezuela cuenta con reservas de 5,5 billones de metros cúbicos de gas natural, representando el 73% de los yacimientos en Sudamérica según la EIA. Sin embargo, la exploración ha sido escasa y la infraestructura deficiente, impidiendo aprovechar este potencial. En septiembre, Estados Unidos emitió una licencia a Trinidad y Tobago y a Shell para desarrollar un campo de gas venezolano, con la condición obligatoria de incluir empresas estadounidenses en el proyecto.

El Arco Minero del Orinoco, establecido en 2016 como zona de desarrollo estratégico, alberga importantes reservas de oro, coltán, hierro y bauxita. Los minerales de tierras raras, cada vez más demandados por la industria tecnológica, también figuran entre los recursos codiciados, aunque expertos coinciden en que faltan años de estudios y desarrollo antes de alcanzar una producción significativa.

«Las carreteras no se construyen y los puentes se están cayendo», justificó Trump, extendiendo el alcance de la intervención estadounidense más allá de los recursos extractivos hacia la infraestructura general del país.

Cuestionamientos legales y precedentes históricos

La postura de Trump enfrenta serios obstáculos en el derecho internacional. Matthew Waxman, profesor de derecho de la Universidad de Columbia, señaló a la agencia AP que «una potencia militar ocupante no puede enriquecerse quitando los recursos de otro Estado», aunque anticipó que la administración Trump probablemente argumentará que el gobierno venezolano nunca poseyó legítimamente esos recursos.

La estrategia invocada por Trump recupera y reformula la Doctrina Monroe de 1823, que establecía la oposición estadounidense a la intervención europea en América, pero que históricamente ha servido para justificar el intervencionismo de Washington en la región. El mandatario la rebautizó como «Doctrina Donroe», afirmando sin rodeos que «el hemisferio occidental es nuestro».

Reconfiguración del mercado petrolero regional

En noviembre, de los 921.000 barriles diarios exportados por Venezuela, el 80% fue comprado por China, cerca del 16% lo adquirió Estados Unidos (mediante la licencia a Chevron) y un 2% fue enviado a Cuba. El bloqueo ordenado por Trump en diciembre a buques petroleros que entren o salgan de Venezuela ya está reconfigurando estos flujos comerciales.

La «cuarentena petrolera» anunciada por Rubio continuará vigente contra tanqueros sancionados, mientras Washington espera «ver cambios, no solo en la forma en que se gestiona la industria petrolera en beneficio de la población, sino también para que detengan el narcotráfico».

Advertencias a Colombia y expansión de la estrategia

Trump extendió sus amenazas a Colombia, calificando al presidente Gustavo Petro como «un hombre enfermo que le gusta fabricar cocaína y venderla a Estados Unidos». Cuando se le preguntó si consideraría una operación similar a la de Venezuela en territorio colombiano, respondió: «Me suena bien».

La llamada Operación Lanza del Sur, que habría implicado la destrucción de un centenar de embarcaciones supuestamente cargadas con drogas, se ha desplazado en las últimas semanas de las costas caribeñas cercanas a Venezuela a aguas internacionales del Pacífico próximas a Colombia.

Petro respondió indirectamente en la red social X: «Los socios comerciales deben cambiar y América Latina debe unirse o será tratada como sierva y esclava y no como el centro vital del mundo».

La cuestión de fondo: soberanía versus intervencionismo

La situación plantea interrogantes fundamentales sobre la soberanía de los recursos naturales en el contexto latinoamericano. La nacionalización de empresas durante la presidencia de Hugo Chávez y las sanciones estadounidenses desde 2017 —reforzadas en 2019— crearon un círculo vicioso de desinversión que ha llevado la infraestructura petrolera venezolana a niveles críticos.

El economista Manuel Sutherland, profesor del Centro de Estudios del Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela, reconoce que «es una carta poderosa. Venezuela tiene la mayor reserva de crudo extrapesado del mundo». Sin embargo, el modelo propuesto por Trump —que antepone el control estadounidense de los recursos a cualquier proceso democrático— representa una ruptura con los principios del derecho internacional que regulan las relaciones entre Estados soberanos.

Trump fue claro al relegar la liberación de presos políticos a un segundo plano: «No hemos llegado a eso. Ahora mismo lo que queremos es arreglar el petróleo, arreglar el país, traerlo de vuelta y tener elecciones». Incluso la realización de elecciones libres quedó condicionada, respondiendo con un evasivo «depende» cuando se le preguntó sobre el tema.

La reapertura de la embajada estadounidense en Caracas, que Trump confirmó estar considerando, simbolizaría el inicio de esta nueva etapa en las relaciones bilaterales, marcada no por la cooperación entre iguales, sino por la subordinación de los intereses venezolanos a los objetivos económicos de Washington. La amenaza final quedó flotando en el aire: «Si no se comportan, haremos un segundo ataque».

El oro supera los 4.440 dólares y la plata se dispara un 6,67% ante la captura de Nicolás Maduro y el aumento de tensiones geopolíticas en América Latina

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Los metales preciosos experimentaron este lunes uno de sus mayores repuntes del año en medio de una renovada búsqueda de refugio por parte de los inversores, tras la operación militar estadounidense que culminó con la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro. El oro avanzó un 2,64% hasta alcanzar los 4.443,80 dólares por onza, mientras que la plata protagonizó un salto aún más pronunciado del 6,67%, situándose en 75,78 dólares. El episodio ha encendido todas las alarmas sobre una posible escalada de intervenciones de Washington en la región, al tiempo que los mercados bursátiles asiáticos mostraban una reacción divergente, celebrando el movimiento como un factor de estabilización.

La intervención en Venezuela reactiva la demanda de activos refugio

La captura de Maduro durante una redada en Caracas el pasado fin de semana y su posterior traslado a Estados Unidos para enfrentar cargos criminales pendientes ha marcado la intervención más directa de Washington en Venezuela en décadas. El acontecimiento desencadenó de inmediato una oleada de compras en metales preciosos, con el oro al contado superando los 4.430 dólares en las primeras operaciones europeas y los futuros de marzo alcanzando los 4.444,30 dólares.

«Los acontecimientos en Venezuela han reavivado la demanda de refugio seguro, con oro y plata entre los beneficiarios mientras los inversores buscan protegerse contra riesgos geopolíticos», explicó Tim Waterer, analista jefe de mercado de KCM Trade. La reacción del mercado refleja una percepción generalizada de que el episodio venezolano no constituye un evento aislado, sino el inicio de una nueva fase de mayor intervencionismo estadounidense en América Latina.

El platino y el paladio se sumaron al movimiento alcista con avances cercanos al 2%, confirmando que la búsqueda de activos tangibles se ha convertido en la estrategia dominante ante un contexto de creciente incertidumbre política.

Las advertencias de Trump elevan la prima de riesgo regional

El presidente Donald Trump no tardó en delinear los próximos pasos de su administración respecto a Venezuela y la región. En declaraciones públicas, aseguró que Washington va a «dirigir» el país latinoamericano «hasta que podamos hacer una transición segura y adecuada», y advirtió que Cuba podría ser la próxima en caer. También señaló que Colombia y México podrían convertirse en objetivos si no adoptan medidas contundentes contra el narcotráfico, sin olvidar mencionar a Groenlandia como parte de sus ambiciones geopolíticas.

Estas declaraciones han amplificado las preocupaciones sobre una estrategia más agresiva de Estados Unidos en múltiples frentes. «La verdadera pregunta ahora es qué sucederá a continuación. ¿Adónde nos lleva esto en términos de una mayor intervención de Estados Unidos en la región o en otros lugares? ¿Será Colombia la siguiente? ¿Groenlandia?», planteó el estratega británico Neil Wilson, quien añadió que el episodio «simplemente refuerza y amplifica los temas de los últimos años: la fragmentación del viejo orden, el unilateralismo, el aumento de los riesgos geopolíticos».

Para los mercados, esta retórica no solo afecta a América Latina. La señal que envía a otras potencias, particularmente a China respecto a Taiwán, añade una capa adicional de tensión a un tablero geopolítico ya de por sí complejo.

El oro consolida su racha histórica con primas de seguridad elevadas

El repunte del lunes se suma a una trayectoria excepcional del oro durante 2025, año en que el metal amarillo avanzó más del 60% y marcó un máximo histórico de 4.549,71 dólares por onza, su mejor desempeño anual desde 1979. Aunque las fuertes tomas de ganancias hacia el cierre del año recortaron parte de las alzas, el metal precioso ha retomado con fuerza su senda alcista en 2026, situándose no muy lejos de sus niveles máximos.

«Los operadores buscan refugio ante las fluctuaciones geopolíticas provocadas por la drástica intervención de Washington en Venezuela. El repunte del metal se basa en la excelente racha del año pasado, y su atractivo como refugio seguro contrasta con la incertidumbre sobre las señales de los tipos de interés en Estados Unidos antes del informe de empleo del viernes», valoró Matt Britzman, analista sénior de renta variable de Hargreaves Lansdown.

El contexto macroeconómico también favorece al oro. Las expectativas de recortes en las tasas de interés estadounidenses más adelante este año, la persistente compra por parte de bancos centrales y las preocupaciones sobre el crecimiento global han creado un entorno propicio para los metales preciosos. Además, la especulación sobre un posible nombramiento por parte de Trump de un presidente de la Reserva Federal más moderado ha impulsado aún más los precios, ante la preocupación por la independencia del banco central y una posible postura monetaria más laxa.

La plata registra ganancias aún más explosivas

Si el comportamiento del oro resultó notable, el de la plata fue francamente espectacular. El metal alcanzó los 75,83 dólares por onza al contado, con los futuros llegando a 75,96 dólares, tras registrar movimientos intradía superiores al 4%. En 2025, la plata superó ampliamente al oro con un salto de más de 130%, después de haber iniciado el año cerca de los 24 dólares por onza.

Esta performance refleja tanto su condición de activo refugio como su carácter de metal industrial, lo que la convierte en un indicador particularmente sensible a las disrupciones geopolíticas que puedan afectar las cadenas de suministro globales. «Que el oro supere con holgura los 4.400 dólares y la plata se mueva por encima de los 75 dólares la onza no es solo una anécdota de mercado. Supone aproximarse a zonas que muchos gestores consideran ‘niveles de estrés geopolítico’, donde el componente refugio pesa más que las expectativas sobre tipos o inflación», señalan varias casas de análisis.

El petróleo venezolano y las implicaciones energéticas

Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, aunque años de sanciones y falta de inversión han reducido drásticamente su producción. La intervención estadounidense ha aumentado la incertidumbre sobre el suministro de crudo del país a corto plazo, lo que añade un factor adicional de volatilidad a los mercados energéticos globales.

El presidente Trump afirmó que Estados Unidos exige «acceso total» al país, incluidas sus reservas petroleras, una declaración que plantea interrogantes sobre cómo se gestionará la industria petrolera venezolana en el futuro inmediato y qué papel jugarán las empresas estadounidenses en ese proceso.

La cuestión del oro venezolano en Londres

Uno de los aspectos colaterales del episodio tiene que ver con las aproximadamente 31 toneladas de oro venezolano almacenadas en las bóvedas del Banco de Inglaterra. En el pasado, tribunales británicos han rechazado las solicitudes de Maduro para liberar ese oro, después de que el Reino Unido considerara ilegítima su presidencia.

Nicky Shiels, directora de investigación y estrategia de metales en MKS Pamp, cuestionó qué ocurrirá ahora con esas reservas y señaló que «la destitución del presidente venezolano probablemente acelerará la demanda de oro por parte de los bancos centrales no occidentales». Esta observación subraya una tendencia que se ha venido consolidando en los últimos años: la diversificación de reservas por parte de países que buscan reducir su dependencia del dólar y los activos occidentales.

Divergencia en los mercados: Asia celebra mientras los metales alertan

El contraste más llamativo de la jornada se produjo entre el comportamiento de los metales preciosos y el de las bolsas asiáticas. Mientras oro y plata enviaban señales claras de aversión al riesgo, los principales índices de la región optaron por la lectura favorable del acontecimiento venezolano.

El Nikkei 225 se anotó un 2,74%, el Kospi surcoreano ganó un 2,54% y marcó un récord en 4.420,35 puntos, y los índices chinos avanzaron entre el 0,9% y el 1%. Incluso el Hang Seng, muy castigado en los últimos meses, logró un avance del 0,3%.

Para los inversores asiáticos, la operación sobre Maduro y el eventual reordenamiento del poder en Venezuela se interpretan, por ahora, como un factor de mayor previsibilidad en el suministro energético y en el mapa de alianzas, más que como una fuente de ruptura. A ello se suman unos datos de índices de gerentes de compras (PMI) en Japón y China ligeramente mejores de lo esperado, que han permitido al mercado centrarse en la narrativa de recuperación manufacturera.

El dólar se reforzó frente al yen hasta la zona de 157 por dólar, señal de apetito por activos estadounidenses. «Dos lecturas opuestas para un mismo punto de partida: la entrada de América Latina en una nueva etapa de fricción con Washington», resumió un analista de mercados.

Perspectivas: entre la colaboración y la escalada

La evolución futura de los precios del oro y la plata dependerá en gran medida de cómo se desarrolle la situación en Venezuela y la región. «Los acontecimientos inesperados alimentaron la preocupación por un aumento de las tensiones en la región. Los inversores podrían mantenerse atentos a los próximos pasos en la relación entre Estados Unidos y Venezuela», advirtió Konstantinos Chrysikos, director de gestión de relaciones con los clientes en Kudotrade.

Según este experto, «una colaboración más pacífica entre ambos países podría ayudar a aliviar las preocupaciones geopolíticas, que podrían lastrar el oro. Sin embargo, la reanudación de las tensiones o la adopción de medidas adicionales en la región podrían impulsar la demanda de oro y otros activos refugio».

Christopher Wong, analista de Oversea-Chinese Banking Corp. en Singapur, consideró que «el episodio ha reforzado un entorno de incertidumbre geopolítica», aunque añadió que los riesgos inmediatos parecen limitados, ya que «los acontecimientos en Venezuela apuntan a un desenlace relativamente rápido, en lugar de un conflicto militar prolongado».

El contexto global de riesgo se mantiene elevado

Más allá de Venezuela, los riesgos geopolíticos continúan siendo elevados a nivel mundial. Las tensiones en Europa del Este se han intensificado de nuevo, minando las esperanzas de una desescalada a corto plazo, mientras que Oriente Medio sigue enfrentándose a un entorno frágil. Esta acumulación de focos de conflicto explica por qué la demanda de refugio venía gestándose desde semanas atrás y solo necesitaba un catalizador para aflorar en precios.

«No estamos ante un rebote puntual, sino ante una tendencia que el caso venezolano ha acelerado», apuntó un gestor de materias primas. Efectivamente, el movimiento de este lunes se suma a una fuerte revalorización acumulada en las últimas semanas, cuando los metales ya avanzaban entre un 10% y un 15% en lo que va del año.

Thomas Mathews, jefe de mercados para Asia Pacífico en Capital Economics, reconoció que «estamos de acuerdo con la visión implícita de que las implicaciones económicas y financieras a corto plazo son menores», pero advirtió que «las ramificaciones geopolíticas son potencialmente importantes y podrían, entre otras cosas, mantener elevadas las primas de riesgo en algunos activos regionales».

La agenda macroeconómica estadounidense como factor adicional

En paralelo a los eventos geopolíticos, los inversores también están posicionándose ante una intensa agenda de datos estadounidenses que incluye los PMI, el ISM y las cifras de empleo, además de los discursos de varios funcionarios de la Reserva Federal. Esta confluencia de factores —tensión geopolítica e incertidumbre sobre la política monetaria— podría mantener la volatilidad elevada en los mercados de metales preciosos durante las próximas semanas.

La pregunta clave, como señaló Neil Wilson, es cuánto tiempo puede durar la aparente desconexión entre unos índices bursátiles que celebran la liquidez y el relato de control, y unos activos refugio que descuentan un mundo más inestable. Por ahora, el oro y la plata se erigen como las pólizas de seguro preferidas del mercado contra el riesgo político y las sorpresas políticas, en un mundo donde los activos reales parecen ser cada vez más vitales ante la fragmentación del orden establecido.

IPS registra rentabilidad de 10,3% en guaraníes y mejora sus ingresos por inversiones mientras los bonos del Tesoro alcanzan G. 7,8 billones con alta concentración bancaria

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El cierre del ejercicio 2025 marca un panorama de consolidación para dos actores fundamentales del sistema financiero paraguayo: el mercado de bonos del Tesoro y el Instituto de Previsión Social. Mientras la deuda interna se mantiene en niveles moderados pero con creciente participación de grandes bancos, la entidad previsional exhibe mejoras en rentabilidad y diversificación de su cartera de inversiones, en un contexto de estabilidad macroeconómica y mayor profundidad del mercado local de capitales.

Bonos del Tesoro alcanzan US$ 1.117 millones con peso moderado en la deuda pública

Al 30 de noviembre de 2025, el stock de Bonos del Tesoro en circulación totalizó G. 7,8 billones, equivalentes a US$ 1.117 millones, según cifras oficiales del Ministerio de Economía y Finanzas. Esta cifra representa el 5,61% de la deuda pública total y apenas el 2,12% del producto interno bruto, proporciones que evidencian el carácter aún incipiente del mercado de deuda interna en comparación con estándares regionales.

La composición del stock refleja dos etapas diferenciadas en la estrategia de financiamiento del Tesoro. Entre 2018 y 2022, predominaron emisiones de largo plazo con vencimientos a 10, 15 y 20 años, con tasas nominales que oscilaron entre 7,8% y 9,9%. Estos instrumentos buscaron extender el perfil de vencimientos en moneda local, aunque en un contexto de inflación más elevada y menor liquidez del mercado financiero.

A partir de 2023, la política de emisiones viró hacia plazos más cortos. Los bonos a 5 años alcanzaron G. 953.350 millones, mientras que los de 7 años sumaron G. 1,55 billones, con tasas de 8,25% y 9,03%, respectivamente. Esta preferencia por vencimientos intermedios respondió a una mayor demanda del sistema financiero local y a un entorno macroeconómico más estable, con inflación controlada conforme a los lineamientos del Banco Central del Paraguay.

Durante 2024, el Tesoro diversificó su estrategia incorporando bonos a 8, 10 y 15 años, con tasas que variaron entre 7,1% y 9,03%. En 2025, el protagonismo volvió a los plazos largos, particularmente los bonos a 15 años, que concentraron más de G. 1,08 billones con una tasa de 9,5%, reforzando el objetivo de alargar el perfil de vencimientos, aunque a un costo financiero superior.

Sistema financiero concentra 72,88% de la tenencia de bonos del Tesoro

La estructura de inversores en los Bonos del Tesoro muestra una marcada concentración en el sistema financiero doméstico. Al cierre de noviembre de 2025, bancos, financieras y cooperativas poseían el 72,88% del total en circulación, equivalente a más de US$ 814 millones. Esta participación confirma que el financiamiento del Estado descansa mayormente en entidades locales, que utilizan estos instrumentos para gestión de liquidez y diversificación de portafolios.

Dentro de este segmento, la concentración es aún más pronunciada. Banco Itaú Paraguay lidera con G. 1,39 billones (US$ 199,7 millones), representando el 17,87% del total. Le sigue el Fondo de Garantía de Depósitos con G. 1,26 billones (US$ 177,1 millones) y una participación del 15,85%. Sudameris Bank ocupa el tercer lugar con US$ 124,7 millones (11,16%), seguido por Ueno Bank (8,86%) y Banco Continental (8,06%). Estos cinco actores acumulan aproximadamente el 62% del stock total, evidenciando la dependencia del Tesoro de un núcleo reducido de instituciones.

Los inversores institucionales representan el 5,92% del mercado, con US$ 66,1 millones, mientras que las personas jurídicas concentran el 5,15% (US$ 14,4 millones). La participación de personas físicas resulta marginal, con apenas 0,20% del total y una tenencia cercana a US$ 2,24 millones, lo que refleja barreras de acceso y escasa orientación del instrumento hacia el público minorista.

La presencia internacional es limitada pero relevante. The Bank of New York registra una participación del 3,44% (US$ 38,5 millones), mientras que Citibank y JP Morgan Securities mantienen posiciones marginales, confirmando un atractivo acotado para intermediarios globales.

IPS alcanza rentabilidad de 10,3% en guaraníes con ingresos por US$ 220 millones

El Instituto de Previsión Social cerró 2025 con resultados favorables en la gestión del Fondo Común de Jubilaciones y Pensiones. Según el director de Inversiones, Hugo Díaz, la entidad destinó aproximadamente G. 4,6 billones a inversiones financieras en certificados de depósito de ahorro, caja de préstamos, bonos y otros activos, además de unos US$ 19 millones en moneda extranjera.

Estas colocaciones generaron una rentabilidad del 10,3% en guaraníes, representando un incremento de aproximadamente un punto porcentual respecto al año anterior. En dólares, el rendimiento alcanzó el 7,30%, con una mejora de 0,45 puntos porcentuales frente a 2024, sin afectar la calidad de los activos, que incluso mejoró según el directivo.

En términos globales, el IPS obtuvo en 2025 ingresos por rentas cercanos a los US$ 220 millones, frente a casi US$ 200 millones registrados en 2024, lo que implica un crecimiento aproximado del 7% interanual. Díaz atribuyó esta mejora a la competencia en el mercado y al proceso de subastas electrónicas implementado para la colocación de certificados de depósito.

Los certificados de depósito de ahorro mostraron el mejor desempeño, con rendimientos cercanos al 12% anual. Estos instrumentos se colocan mediante subastas electrónicas en el sistema Datatec, donde las entidades financieras compiten anónimamente ofreciendo mejores tasas. Una vez finalizado el proceso y aprobada la adjudicación por el Consejo de Administración, el IPS comparte el historial completo de la subasta con los participantes como mecanismo de transparencia.

Cambios en la evaluación de entidades financieras refuerzan criterios de riesgo

En 2023, el IPS implementó un cambio metodológico en la evaluación de las entidades financieras, reemplazando la antigua matriz por un nuevo modelo enfocado en la gestión integral de cada institución. La nueva matriz incorpora variables como solvencia patrimonial, calidad de activos, rentabilidad, liquidez, eficiencia en la gestión y una calificación propia de riesgo, estableciendo un puntaje mínimo de 60 puntos para participar en las subastas.

Este sistema resulta más riguroso y dinámico, lo que implica que mensualmente algunas entidades puedan quedar excluidas de los llamados si no cumplen los requisitos establecidos. Díaz aseguró que todas las operaciones se realizan dentro del marco legal y reglamentario, cumpliendo estrictamente los límites por tipo de activo y por emisor establecidos en la Ley N° 7235.

«La gestión de inversiones del IPS se rige por los principios fundamentales de seguridad, liquidez y rentabilidad, aplicando criterios técnicos de diversificación y gestión de riesgos», señaló el director, destacando que la institución mantiene una posición de tranquilidad respecto a la seguridad de los fondos previsionales.

Perspectivas del mercado local de capitales y sostenibilidad fiscal

El bajo peso de los bonos internos sobre el PIB y la deuda total otorga al Tesoro cierto margen para continuar desarrollando el mercado local. Sin embargo, el desafío no consiste solamente en incrementar el volumen de emisiones, sino en hacerlo de manera consistente con la sostenibilidad fiscal y la profundidad del mercado.

Un mayor volumen de deuda en guaraníes puede contribuir a reducir la exposición cambiaria del sector público, siempre que no implique un incremento desmedido del costo financiero. La alta concentración de tenedores, si bien facilita las colocaciones en el corto plazo, también implica riesgos ante eventuales cambios en las estrategias de inversión de estos actores.

La escasa participación de personas físicas limita la profundidad y diversificación del mercado secundario, mientras que la presencia aún marginal de inversores internacionales sugiere que el mercado paraguayo de deuda pública mantiene un perfil esencialmente doméstico. En este contexto, la gestión prudente del IPS y la estrategia gradual del Tesoro configuran un escenario de consolidación moderada del mercado local de capitales.

Japón registra menos de 670.000 nacimientos en 2025: la crisis demográfica se agudiza pese a subsidios gubernamentales y amenaza el crecimiento de la segunda economía asiática

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La crisis demográfica que atraviesa Japón alcanzó un nuevo punto crítico en 2025, cuando el país registró menos de 670.000 nacimientos, la cifra más baja desde que existen registros estadísticos en 1899. Este desplome superó incluso las proyecciones más pesimistas del gobierno, que había estimado alrededor de 700.000 nacimientos para el año. La cifra oficial de 2024 había marcado 686.061 nacimientos, lo que evidencia un deterioro acelerado en apenas un año y refleja la magnitud de un problema estructural que amenaza con comprometer el futuro económico y social de la tercera economía mundial.

Las políticas gubernamentales no logran revertir la tendencia

A pesar de la implementación de diversas políticas públicas diseñadas para estimular la natalidad, los resultados han sido decepcionantes. El gobierno japonés ha desplegado un arsenal de medidas que incluyen subsidios directos para la crianza de hijos, tratamientos de fertilidad financiados por el Estado, y programas destinados a mejorar la integración laboral de las mujeres. Estas iniciativas forman parte de un paquete «sin precedentes» para niñas, niños y familias impulsado por el ex primer ministro Fumio Kishida, que contempla un gasto anual de 3,6 billones de yenes japoneses a partir del año fiscal 2026.

Sin embargo, la efectividad de estas políticas ha resultado insuficiente frente a la magnitud del desafío. El país cuenta con uno de los sistemas de permisos parentales más generosos del mundo, pero esto no ha bastado para modificar las decisiones reproductivas de la población. La brecha entre las expectativas gubernamentales y la realidad demográfica pone de manifiesto que las soluciones económicas, aunque necesarias, no abordan la complejidad de los factores culturales y sociales que subyacen a esta crisis.

Factores estructurales: envejecimiento, matrimonios tardíos y costos de vida

La crisis demográfica japonesa responde a una combinación de factores estructurales profundamente arraigados. El envejecimiento poblacional constituye el telón de fondo de esta situación: Japón es clasificado por las Naciones Unidas como una sociedad «súper envejecida», donde aproximadamente el 30% de la población supera los 65 años, muy por encima del umbral del 20% que define esta categoría.

El retraso en los matrimonios representa otro elemento crítico. Según datos del Foro de Asia Oriental, el número de matrimonios por cada 1.000 personas disminuyó drásticamente de 10 en 1970 a 4,1 en 2022. Este cambio refleja una transformación profunda en las normas sociales y en las prioridades de los jóvenes japoneses, muchos de los cuales optan por enfocarse en sus carreras profesionales o directamente deciden no formar familias debido a los elevados costos de vida y los salarios estancados.

La tasa de fertilidad actual se sitúa en 1,15 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional de 2,1 necesario para mantener una población estable. Este indicador descendió desde el 1,20 registrado en 2024, lo que evidencia un deterioro continuo y acelerado.

Impacto económico: amenaza sobre la fuerza laboral y los sistemas de seguridad social

Las consecuencias económicas de esta crisis demográfica son múltiples y de gran alcance. La reducción sostenida de nacimientos afecta directamente la disponibilidad de fuerza laboral futura, lo que sin incrementos significativos en la productividad resultará en una contracción del Producto Interno Bruto. La tasa de dependencia —el número de personas en edad de trabajar que deben sostener a quienes no participan en el mercado laboral— se ha elevado considerablemente, incrementando la presión sobre los sistemas de pensiones y salud pública.

Los cambios demográficos han vaciado progresivamente las comunidades rurales, creando un desequilibrio territorial que concentra recursos y población en las grandes urbes mientras amplias zonas del país enfrentan el abandono y la falta de servicios básicos. Esta realidad amenaza el crecimiento de la segunda economía más grande de Asia y plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo de desarrollo japonés en las próximas décadas.

La respuesta del gobierno: creación de la Sede de Estrategia Poblacional

Ante la gravedad de la situación, la primera ministra Sanae Takaichi anunció en diciembre la creación de la Sede de Estrategia Poblacional, un organismo diseñado para coordinar de manera integral las contramedidas frente a la disminución poblacional. Durante la reunión inaugural del organismo, Takaichi reconoció que «la mayor dificultad que enfrenta nuestro país es la disminución de la población».

Las iniciativas delineadas incluyen el mantenimiento de servicios esenciales de seguridad social en las zonas locales, la creación de entornos donde jóvenes y mujeres puedan vivir y trabajar con tranquilidad en áreas rurales, la construcción de nuevas economías regionales que generen valor agregado, y la promoción de la convivencia con talento extranjero. Takaichi instruyó a Kimi Onoda, responsable de la nueva oficina de inmigración, a establecer un marco adecuado para la investigación básica y el desarrollo de políticas sobre la aceptación de ciudadanos extranjeros.

La primera ministra también solicitó a su gabinete presentar una «estrategia integral» para revitalizar las economías locales en áreas despobladas y promover una reforma del sistema de seguridad social, incluyendo una revisión del equilibrio entre beneficios y cargas.

Medidas complementarias: desde guarderías hasta aplicaciones de citas

En un intento por abordar el problema desde múltiples frentes, las autoridades japonesas han implementado medidas que van más allá de los incentivos económicos tradicionales. Se ha invertido en la construcción de guarderías para facilitar la crianza, y el gobierno ha llegado incluso a desarrollar una aplicación de citas gubernamental diseñada para fomentar el matrimonio. Según un portavoz oficial, la aplicación pretende ayudar «a dar el primer paso» a aquellos que intentan casarse, reconociendo que las barreras sociales y la falta de oportunidades de encuentro constituyen obstáculos significativos.

No obstante, estas medidas complementarias enfrentan el desafío de modificar patrones culturales profundamente establecidos, incluida la rigidez en los roles de género y las presiones laborales intensas que caracterizan el mercado de trabajo japonés. El costo económico de criar hijos, especialmente para las familias de bajos ingresos, sigue siendo un factor disuasorio importante que las políticas actuales no han logrado neutralizar completamente.

Una crisis con implicaciones globales

La situación de Japón no es única, aunque sí particularmente aguda. Muchas naciones de ingresos altos y medios enfrentan desafíos similares en sus tasas de natalidad, en medio del aumento del costo de vida, salarios estancados y un cambio generacional que redefine la vida familiar y el equilibrio entre trabajo y vida personal. Sin embargo, el caso japonés destaca por la velocidad del envejecimiento poblacional y por representar un anticipo de lo que podrían enfrentar otras sociedades desarrolladas en las próximas décadas.

La población japonesa ha disminuido por decimosexto año consecutivo en 2024, una tendencia que parece consolidarse en 2025 con resultados aún peores. La combinación de factores económicos, sociales y culturales configura un panorama complejo donde las soluciones unidimensionales resultan insuficientes. El éxito o fracaso de las nuevas estrategias gubernamentales no solo determinará el futuro demográfico de Japón, sino que también ofrecerá lecciones valiosas para otras naciones que navegan desafíos similares en un contexto global de transición demográfica.

La industria textil argentina se desploma: producción cae 40%, capacidad instalada se hunde al 32,5% y el sector pierde 16.000 empleos en medio de una avalancha importadora

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La combinación de apertura comercial acelerada, contracción del consumo interno y pérdida de competitividad ha desencadenado una crisis sin precedentes en uno de los sectores industriales con mayor capacidad de generación de empleo en Argentina. Los números reflejan un panorama crítico: siete de cada diez empresas textiles están paralizadas, mientras las importaciones chinas crecieron 109% y la ropa usada ingresó al país con aumentos superiores al 11.000% en valor.

Colapso productivo: la industria opera a menos de un tercio de su capacidad

El indicador más alarmante de la crisis lo proporciona el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec): en octubre de 2025, la utilización de la capacidad instalada del sector textil alcanzó apenas el 32,5%, el nivel más bajo registrado en dos años. Esta cifra representa una caída de 15,3 puntos porcentuales respecto del 47,8% observado en octubre de 2024, y se ubica más de 23 puntos por debajo de los niveles de 2023.

«El panorama de la industria textil es muy complejo. Los números son realmente alarmantes. En octubre, la capacidad instalada llegó al 32,5%, una cifra realmente baja, que probablemente se profundizó en noviembre. Hoy siete de cada diez empresas están paradas», señalan fuentes del sector.

La Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) reportó que la producción textil cayó 20,5% interanual en septiembre de 2025, marcando el desempeño más bajo de la última década para ese mes. La capacidad instalada en septiembre se ubicó en 37,1%, también la más baja de los últimos diez años, con un retroceso de 4,4 puntos porcentuales respecto de agosto y de 14,2 puntos frente a septiembre de 2024.

Un informe sectorial de la Fundación Protejer revela cifras aún más dramáticas: un derrumbe del 40% en la actividad frente a 2023. El segmento de prendas de vestir registró una caída de 7,7% interanual respecto de 2023 y 12,1% frente a 2024, mientras que el calzado experimentó retrocesos del 21% en relación con 2024 y del 31,6% frente a 2023.

«La caída de la actividad en la industria textil continúa profundizando. Es una situación que exige reaccionar con claridad y avanzar en medidas concretas en el corto y mediano plazo», advirtió Luis Tendlarz, presidente de FITA.

Avalancha importadora: China domina el 70% del mercado textil

El principal factor estructural detrás del colapso sectorial es el explosivo crecimiento de las importaciones. Según ProTejer, entre enero y octubre las importaciones de productos textiles e indumentaria alcanzaron 332.696 toneladas y 1.450 millones de dólares, lo que representa incrementos de 89% en cantidades y 61% en valor respecto del mismo período del año anterior.

China consolidó su posición como proveedor dominante, concentrando más del 70% del mercado textil importado. Al analizar el período enero-octubre de 2024 y el mismo lapso de 2025, las importaciones chinas aumentaron 109%, superando ampliamente el incremento promedio total de ingresos textiles de 89%.

La participación del gigante asiático creció sistemáticamente durante los últimos tres años, pasando de poco más de la mitad de los despachos a representar actualmente siete de cada diez prendas que ingresan al país. Desglosado por rubros, en el segmento de tejidos de punto China concentró 94% del total importado en 2025; en indumentaria representó 71% de los ingresos, y en confecciones terminadas su participación alcanzó 68%.

«La desregulación del régimen courier, la flexibilización aduanera y la falta de controles sobre plataformas digitales abrieron una puerta que China aprovechó como ningún otro país. Hoy, el gigante asiático no solo domina más del 70% del mercado textil importado, sino que también está desplazando la producción nacional y el trabajo argentino», afirmó un documento de Pro Tejer.

El análisis sectorial sostiene que la indumentaria china ingresa al país sin cumplir requisitos mínimos de calidad, sin controles de valor, ni etiquetado ni trazabilidad, además de evitar el pago de impuestos. Bajo este escenario, la oferta proveniente del país oriental dispone de ventajas difíciles de igualar para los productores locales.

Ropa usada: el nuevo fenómeno que agrava la crisis

Un factor adicional que agudiza la crisis sectorial es el crecimiento exponencial de las importaciones de ropa usada. Históricamente restringida en Argentina por razones de salud pública, higiene y protección de la industria local, esta categoría experimentó un cambio radical a partir de 2024.

El Decreto 2112/2010 estableció la prohibición de importar indumentaria usada hasta el 30 de diciembre de 2015. En 2017, el gobierno de Mauricio Macri renovó la restricción mediante el Decreto 333/2017, extendiendo la prohibición hasta el 12 de mayo de 2022. Al llegar el vencimiento en 2022, el gobierno de Alberto Fernández no renovó la prohibición, aunque durante 2022 y 2023 las importaciones se mantuvieron marginales.

El punto de quiebre se materializa en 2024, y la expansión definitiva ocurre en 2025. En el período enero-octubre, las importaciones de ropa usada ascendieron a 3,73 millones de dólares FOB (Free On Board) y 3.521.456 kilos. Esto implica un incremento interanual extraordinario de 11.728% en valor y 26.538% en cantidad. En términos de participación dentro del total importado de indumentaria, la ropa usada pasó a representar el 11% del volumen.

Este crecimiento debe analizarse en el marco del modelo global de «fast fashion», uno de los sectores más contaminantes a nivel mundial, que se basa en la producción acelerada, masiva y de bajo costo en términos laborales, impositivos y ambientales, generando excedentes estructurales de prendas que no encuentran salida en los mercados de origen.

Competencia desleal: plataformas digitales y asimetría impositiva

Las plataformas chinas de comercio electrónico como Shein, Temu y AliExpress han adquirido un rol protagónico en el deterioro competitivo del sector. Operan bajo el régimen puerta a puerta, con envíos fraccionados, menores controles aduaneros y subsidios logísticos desde China.

Referentes del sector señalan que estas plataformas «no pagan impuestos prácticamente», generando una competencia sumamente desleal con el producto local, donde aproximadamente el 50% del precio final está compuesto por impuestos. «Las altas tasas de interés para financiar el consumo y la producción, sumado a la maraña impositiva en la que está envuelta la Argentina, no permiten competir frente al gran incremento de las importaciones, donde el 70% son originarias de China», explican desde la industria.

La pérdida del poder adquisitivo ha afectado profundamente las ventas y el consumo. Con un tipo de cambio sumamente apreciado, las textiles tienen gran dificultad para competir con los productos importados y ganar mercados de exportación. «Fábricas que andaban muy bien hace dos años con una inflación del 200%, hoy están cerradas y son galpones. Hay fábricas de calzado que tenían 800 empleados que bajaron a 600, 200 y están cerradas», describe un operador del sector, atribuyendo el fenómeno a la falta de competitividad del tipo de cambio y la apertura indiscriminada de las importaciones.

Cierre de empresas y pérdida masiva de empleos

El impacto en el entramado empresarial y laboral es devastador. Sobre un total de 492.223 firmas en el país, desde la asunción de Milei desaparecieron 21.427 empresas. Dentro de la industria manufacturera, que agrupa unas 47.500 compañías, más de 5.000 corresponden a los sectores textil, indumentaria y calzado.

Desde 2023 cerraron 114 empresas textiles, 237 de indumentaria y 150 de cuero y calzado. Este proceso de destrucción empresarial se acelera en un contexto donde las ventas registran una caída del 7% interanual tanto frente a 2023 como frente a 2024.

El impacto laboral acompaña la crisis productiva. El sector pasó de 104.993 puestos de trabajo a perder casi 16.000 empleos desde 2023, lo que representa una caída del 13,2%. Esta destrucción de empleo afecta a uno de los entramados industriales con mayor capacidad de generación de puestos de trabajo del país, con una cadena de valor nacional integrada por unos 500.000 trabajadores en todo el territorio.

Contexto industrial: el textil en el fondo de la tabla

El desempeño del sector textil contrasta dramáticamente con el promedio industrial. En octubre, el uso de la capacidad instalada por la industria alcanzó el 61%, cifra levemente inferior al 61,1% de septiembre y al 63% observado en igual mes de 2024. El sector textil, con su 32,5%, se ubicó en el fondo de la tabla del indicador elaborado por el Indec, operando menos de la mitad del promedio industrial general.

Según el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPIM), en octubre se verificó un descenso interanual del 24% en la producción textil, constituyendo la mayor contracción medida en el mes. Le sigue la fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado, con una contracción de 15,1%. La elaboración de hilados de algodón bajó 34,7% interanual, y la fabricación y acabado de textiles cayó 34,1% en ese lapso.

Entre las ramas de actividad que operaron por encima del promedio sectorial se destacaron la refinación de petróleo (82,2%), las industrias metálicas básicas (71,1%), alimentos y bebidas (68,7%), sustancias y productos químicos (63,6%), y papel y cartón (62,3%). Por el contrario, se posicionaron por debajo del promedio los sectores de productos minerales no metálicos (60,5%), la industria automotriz (56,1%), edición e impresión (53,2%), metalmecánica excluyendo automotores (48,2%), productos del tabaco (42,9%), caucho y plástico (42,6%) y el textil (32,5%).

Una crisis que exige respuestas estructurales

La industria textil argentina enfrenta una combinación de factores que han generado una tormenta perfecta: reconfiguración de la matriz económica desde fines de 2023, apertura comercial acelerada, tipo de cambio apreciado, caída del consumo interno, competencia desleal de plataformas digitales, ingreso masivo de ropa usada, altas tasas de interés y presión impositiva asimétrica.

El resultado es una industria que opera a menos de un tercio de su capacidad, con siete de cada diez empresas paralizadas, pérdida de 16.000 empleos en dos años, cierre de más de 500 empresas del sector y desplazamiento acelerado de la producción nacional por importaciones que crecieron casi 90% en cantidad.

La crisis del sector textil argentino trasciende las coyunturas económicas de corto plazo y plantea interrogantes sobre la viabilidad de mantener una industria nacional en un contexto de apertura comercial sin instrumentos de protección, con asimetrías impositivas y regulatorias que favorecen la importación, y en un escenario de retracción del mercado interno que limita la demanda de productos locales.