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domingo, mayo 24, 2026
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Precios de la carne en Paraguay suben impulsados por el mercado internacional, mientras las exportaciones de enero caen a su nivel más bajo desde 2019

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El precio de la carne vacuna en Paraguay no sube por decisión de la industria frigorífica. Esa es la conclusión central del informe publicado por la Cámara Paraguaya de la Carne (CPC), que nuclea a los principales frigoríficos exportadores del país. Según el gremio, lo que el consumidor paraguayo paga hoy en la carnicería o el supermercado es el reflejo directo de lo que ocurre en los mercados internacionales, y los datos respaldan esa afirmación con correlaciones estadísticas difíciles de ignorar.

El fenómeno no es menor en un momento en que las familias paraguayas sienten el impacto en el bolsillo. La carne vacuna es uno de los productos de mayor peso en la canasta básica del país, y cualquier movimiento al alza en su precio genera un debate inmediato sobre responsabilidades dentro de la cadena productiva. La CPC buscó adelantarse a esas discusiones con evidencia empírica.

Lo que paga el mundo, lo paga el paraguayo

La correlación entre la variación interanual del precio implícito de exportación y la inflación de la carne vacuna en el mercado doméstico ronda 0,84, mientras que la relación entre el precio al gancho y esa misma inflación se sitúa en torno a 0,79. En términos estadísticos, ambos coeficientes son considerados altos y reflejan que los movimientos del mercado global se transmiten de manera consistente y persistente a lo largo de toda la cadena, desde el frigorífico exportador hasta el mostrador del comercio minorista.

La lógica detrás de este mecanismo es propia de una economía abierta y tomadora de precios como la paraguaya. Cuando la demanda internacional de carne bovina se fortalece, los frigoríficos compiten entre sí para asegurarse la oferta de ganado disponible, lo que empuja al alza el precio al gancho que recibe el productor. Ese incremento, a su vez, se traslada al precio final de la carne en el mercado interno. No hay, según la CPC, una retención deliberada de ese traslado ni una manipulación coordinada de precios.

El productor recibe más, pero también paga más la competencia entre frigoríficos

Uno de los puntos más llamativos del informe es que, en períodos de fuerte expansión de la demanda internacional, los incrementos en el precio al gancho superan incluso los del precio implícito de exportación. El año 2025 fue un ejemplo concreto: mientras las cotizaciones internacionales de la carne paraguaya subieron cerca del 18%, el precio del ganado al gancho creció alrededor del 26%. Esta dinámica, lejos de perjudicar al productor primario, refleja que la competencia entre plantas frigoríficas por acceder al ganado disponible termina beneficiando al ganadero con valores por encima de lo que el mercado externo estrictamente justificaría.

Para la CPC, este comportamiento es incompatible con la hipótesis de que la industria ejerce un poder de mercado sistemático en detrimento del productor o del consumidor. Si así fuera, los precios al gancho no superarían los aumentos de exportación sino que quedarían rezagados.

Enero de 2026: menos volumen, mejor precio por tonelada

Este contexto de precios internacionales al alza quedó reflejado también en los datos de exportación de enero de 2026 publicados por el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa). Paraguay exportó 17.974.195 kilogramos de productos cárnicos durante ese mes, lo que representó una caída del 31% en volumen respecto a los 26.391.656 kilogramos exportados en enero de 2025. En ingresos, la reducción fue del 21%, pasando de US$ 148 millones a US$ 116 millones.

Sin embargo, el precio promedio por tonelada contó una historia diferente. La carne paraguaya se cotizó en enero de 2026 a US$ 6.493 la tonelada, un repunte del 15% frente a los US$ 5.621 de enero de 2025. Es decir, Paraguay exportó menos carne pero la vendió más cara, lo que amortigua parcialmente el impacto de la caída en volumen sobre los ingresos totales del sector.

La retención de vientres explica la menor oferta exportable

La caída en volumen no es un fenómeno que sorprenda a los especialistas del sector. Enero de 2026 marca el inicio del ciclo de retención de vientres, una práctica habitual en la ganadería paraguaya mediante la cual los productores deciden retener hembras reproductoras para ampliar el rodeo en lugar de enviarlas a faena. Esta decisión, racional desde el punto de vista del negocio ganadero en un contexto de precios favorables, reduce temporalmente la oferta de animales disponibles para los frigoríficos, comprime los volúmenes de exportación y presiona adicionalmente al alza los precios al gancho.

El resultado es un círculo que se retroalimenta: los buenos precios internacionales incentivan la retención, la retención reduce la oferta, la menor oferta eleva el precio al gancho, y ese precio más alto termina trasladándose al consumidor final. La CPC no lo presenta como un problema sino como el funcionamiento natural de un mercado integrado globalmente.

El registro más bajo desde 2019 en términos históricos

La magnitud de la caída en volumen adquiere mayor peso al observarla en perspectiva histórica. Desde 2020 en adelante, Paraguay nunca había exportado menos de 20 millones de kilogramos en el mes de enero: en 2020 fueron 20.785.467 kilogramos, en 2021 alcanzaron 21.363.260 kilogramos, en 2022 sumaron 21.073.190 kilogramos, en 2023 llegaron a 22.957.155 kilogramos, en 2024 registraron 22.464.093 kilogramos y en 2025 el país logró su mejor arranque con 26.391.650 kilogramos. El volumen de enero de 2026 es el más bajo desde 2019, cuando se exportaron 17.232.600 kilogramos, y solo supera levemente los 17.159.234 kilogramos de enero de 2018.

Chile lidera los destinos, con Estados Unidos e Israel como socios estratégicos

A pesar de la caída general en volumen, la distribución geográfica de las exportaciones mostró una demanda activa en los mercados tradicionales. Chile se mantuvo como el principal destino de la carne paraguaya en enero de 2026, con 6.692.949 kilogramos adquiridos por un valor de US$ 44 millones. Israel ocupó el segundo lugar con 2.680.910 kilogramos e ingresos de US$ 19 millones. Estados Unidos se posicionó como el tercer mercado con 3.346.663 kilogramos y US$ 18 millones generados, mientras que Taiwán completó el grupo de los cuatro principales destinos con 1.974.739 kilogramos exportados que representaron US$ 12 millones en divisas.

Un sector que mira hacia afuera y siente las consecuencias adentro

El panorama que emerge de la combinación entre el informe de la CPC y los datos de Senacsa es el de un sector cárnico paraguayo profundamente integrado a los ciclos del mercado global, con todas las ventajas y las tensiones que eso implica. Cuando el mundo paga bien la carne, el productor gana más, los frigoríficos compiten con fuerza y el país ingresa más dólares. Pero también cuando el mundo paga bien la carne, el consumidor paraguayo enfrenta precios más altos en la góndola, no por una maniobra de la industria sino por la misma lógica que beneficia al ganadero.

La CPC reconoce que otros factores también inciden en el precio final al consumidor, entre ellos las condiciones climáticas, la disponibilidad de ganado en distintas épocas del año, los costos logísticos, la estructura del comercio minorista y el comportamiento de la demanda doméstica. Pero el mensaje central del gremio es claro: en Paraguay, el precio de la carne lo fija, en buena medida, el mundo.

Paramount Skydance eleva su oferta a US$110.900 millones por Warner Bros. Discovery y desafía el acuerdo vigente con Netflix en una batalla por el control de Hollywood

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Paramount Skydance Corp. (PSKY) publicó sus resultados financieros del cuarto trimestre en un momento estratégicamente significativo: apenas días después de presentar una oferta revisada para adquirir Warner Bros. Discovery Inc. (WBD), su rival en el sector del entretenimiento. Los números, que superaron las proyecciones de Wall Street en varias métricas clave, refuerzan la posición negociadora de la compañía dirigida por David Ellison en medio de una de las disputas corporativas más relevantes de la industria audiovisual en años recientes.

La matriz de CBS y MTV registró ingresos totales de US$8.150 millones en el trimestre, superando las estimaciones de los analistas, que anticipaban US$8.120 millones. El indicador más destacado fue el resultado operativo ajustado antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones, que alcanzó US$612 millones, cifra que superó ampliamente tanto las previsiones del mercado, situadas en US$561,9 millones, como la propia guía que la empresa había ofrecido en noviembre, cuando estimó un rango de entre US$500 y US$600 millones.

Un portafolio con luces y sombras

El desempeño por segmentos revela un cuadro matizado. La división de cadenas de televisión, la mayor de la compañía, registró una caída del 5% en sus ventas, hasta los US$4.710 millones, aunque aun así superó las estimaciones de US$4.670 millones. Esta contracción refleja la tendencia estructural que afecta a los medios lineales tradicionales en todo el sector: la migración sostenida de audiencias y presupuestos publicitarios hacia plataformas digitales.

El negocio de streaming, en cambio, mostró cierto rezago frente a las expectativas. Los ingresos de esta división alcanzaron US$2.210 millones, por debajo de los US$2.290 millones proyectados por los analistas. No obstante, Paramount+ logró ampliar su base de suscriptores hasta los 78,9 millones, en un contexto en el que la plataforma incrementó su precio mensual de US$8 a US$9 en enero, un ajuste tarifario que podría haber moderado el ritmo de incorporación de nuevos usuarios. El estudio cinematográfico Paramount Pictures completó el cuadro con ingresos de US$1.260 millones, levemente por encima de los US$1.240 millones estimados por Wall Street.

La batalla por Warner Bros. Discovery: una oferta que redefine el tablero

El verdadero epicentro de la actualidad en torno a Paramount no son sus resultados trimestrales, sino la disputa abierta por hacerse con el control de Warner Bros. Discovery, propietaria de HBO, CNN y TNT, entre otros activos de primer nivel. Esta contienda enfrenta a Paramount Skydance con Netflix Inc. (NFLX) en lo que promete convertirse en una de las operaciones más complejas y costosas en la historia reciente del entretenimiento global.

A principios de diciembre, Warner Bros. Discovery había acordado vender sus estudios y su negocio de streaming a Netflix por US$27,75 por acción, en una operación valorada en US$82.700 millones incluyendo deuda. Como parte de ese acuerdo, Warner Bros. planeaba escindir sus canales de televisión por cable, incluyendo CNN y TNT, en una entidad separada, con el argumento de que dicha escisión generaría valor adicional para sus accionistas.

Frente a ese escenario, Paramount Skydance presentó una oferta revisada de US$31 por acción, en modalidad de todo en efectivo, que eleva la valoración total de la operación a US$110.900 millones. Esta cifra implica un incremento de US$1 respecto a su puja anterior de US$30 por acción, valorada en aproximadamente US$108.000 millones, y supera en US$28.200 millones el acuerdo actualmente vigente con Netflix. Para financiar esta escalada, Paramount añadió US$2.480 millones en efectivo adicionales a su propuesta anterior.

Las cláusulas que definen el riesgo financiero

Más allá del precio por acción, la oferta de Paramount incorpora una serie de condiciones técnicas y financieras que merecen atención particular, ya que distribuyen los riesgos de la transacción de forma explícita.

En primer lugar, la propuesta incluye una tasa de espera equivalente a US$0,25 por trimestre a partir del 30 de septiembre, mecanismo habitual en operaciones de esta magnitud para compensar al vendedor por el paso del tiempo durante el proceso de cierre. En segundo lugar, y quizás el elemento más revelador sobre la confianza de Paramount en superar el escrutinio regulatorio, la compañía se compromete a asumir una penalidad de US$7.000 millones en caso de que la transacción no se concrete por objeciones de los organismos reguladores, tanto en Estados Unidos como en el extranjero. Esta cláusula apunta directamente a uno de los principales factores de incertidumbre que rodean cualquier megafusión en el sector de los medios.

Adicionalmente, Paramount se comprometió a cubrir los US$2.800 millones que Warner Bros. Discovery debería abonar a Netflix en concepto de penalidad por cancelación del acuerdo vigente, removiendo así uno de los obstáculos prácticos más significativos para que el directorio de WBD pueda inclinarse hacia la oferta rival. La propuesta también contempla el aporte de fondos de capital adicionales para respaldar los certificados de solvencia exigidos por los bancos acreedores, y establece que el desempeño de la unidad Global Linear Networks, próxima a ser escindida de WBD, quedará fuera de la evaluación del criterio de efecto adverso material.

La respuesta del directorio de Warner Bros. Discovery

El 24 de febrero, Warner Bros. Discovery comunicó que su junta directiva, tras consultar con sus asesores financieros y legales independientes, determinó que la propuesta revisada de Paramount podría derivar en una oferta superior a la transacción acordada con Netflix. La empresa aclaró, no obstante, que el directorio aún no ha dictaminado formalmente si dicha propuesta supera al acuerdo vigente, y que se iniciará un proceso de diálogo con Paramount para evaluar la viabilidad y conveniencia de los nuevos términos.

Un detalle de peso: Warner Bros. Discovery no retiró su recomendación a los accionistas de apoyar el acuerdo con Netflix. La junta mantiene vigente esa postura mientras avanza en las conversaciones con Paramount, una posición que refleja la cautela natural ante una decisión que compromete decenas de miles de millones de dólares y que está sujeta a múltiples condicionantes regulatorios y financieros.

En este proceso, WBD cuenta con la asesoría financiera de Allen & Company, J.P. Morgan y Evercore, y con la representación legal de las firmas Wachtell Lipton, Rosen & Katz y Debevoise & Plimpton LLP, un equipo de primer nivel que sugiere la envergadura y complejidad de las negociaciones en curso.

Netflix en el banquillo: cuatro días para responder

Si el directorio de Warner Bros. Discovery resuelve que la oferta de Paramount es efectivamente superior, Netflix dispondrá de cuatro días hábiles para renegociar los términos de su propio acuerdo y presentar una contraoferta. Este mecanismo, previsto en las cláusulas del contrato de fusión original, abre la posibilidad de una escalada adicional en el precio de la operación y convierte lo que parecía un acuerdo cerrado en una puja competitiva de desenlace abierto.

El trasfondo estructural: presión sobre los medios tradicionales

La batalla por Warner Bros. Discovery no puede entenderse de manera aislada. Responde a una transformación profunda y acelerada del ecosistema mediático global, en la que los grandes estudios de Hollywood se ven atrapados entre el declive de sus fuentes de ingreso tradicionales, como la televisión por cable y la distribución cinematográfica en salas, y las exigencias de rentabilidad de sus plataformas de streaming, en las que han invertido miles de millones de dólares durante la última década.

Paramount es un ejemplo paradigmático de esta presión. La compañía fue adquirida por Skydance Media de David Ellison en agosto por US$8.000 millones, y el CEO de 43 años lleva meses intentando articular una estrategia de escala que le permita competir con los gigantes del sector. La adquisición de Warner Bros. Discovery, con sus activos de contenido premium y su base de suscriptores consolidada, representaría un salto cualitativo de enorme magnitud para la compañía recién fusionada.

Warner Bros. Discovery, por su parte, había señalado en octubre que evaluaba todas sus opciones tras recibir interés no solicitado de múltiples partes, entre ellas Paramount, Netflix y Comcast Corp. La confirmación de que al menos dos de estos actores están dispuestos a competir de forma activa por sus activos valida la percepción de que se trata de una de las colecciones de contenido y marcas más valiosas del mercado audiovisual global. El desenlace de esta negociación, que aún puede dar giros inesperados, tendrá consecuencias duraderas sobre la estructura competitiva de la industria del entretenimiento a nivel mundial.

Automatización, deflación y consumo: la tesis que convulsionó los mercados y divide a la Fed sobre el verdadero coste macroeconómico de la IA

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El miedo a una gran crisis económica volvió a instalarse esta semana en los mercados financieros, pero esta vez no llegó desde los despachos de un gran banco de inversión ni desde los modelos de la Reserva Federal. Llegó desde un ensayo publicado en Substack por una firma de análisis prácticamente desconocida que, en menos de 48 horas, logró borrar miles de millones de dólares en capitalización bursátil y reabrir uno de los debates más incómodos del capitalismo contemporáneo: ¿qué ocurre cuando la tecnología funciona tan bien que destruye el sistema que la sustenta?

El informe que nadie esperaba y Wall Street no pudo ignorar

El documento se titula The 2028 Global Intelligence Crisis y fue publicado por Citrini Research, publicación financiera vinculada a la gestora de activos Citrinitas Capital Management. No se trata de un banco de inversión de referencia ni de una firma macroeconómica de primer orden, pero en los últimos meses ha ganado notoriedad creciente en los círculos financieros por sus ensayos provocadores sobre mercados y tecnología. Sus autores son los primeros en subrayar que el texto no es una predicción, sino un ejercicio de modelización de riesgos de cola, es decir, un análisis de qué ocurriría en el peor escenario posible para que los inversores conozcan a qué riesgos se exponen. «Lo que sigue es un escenario, no una predicción. No se trata de pornografía bajista ni de fan fiction pesimista sobre la IA. El único objetivo de este artículo es modelar un escenario que ha sido relativamente poco explorado», arranca el informe con una contundencia que, paradójicamente, no hizo sino amplificar su impacto.

La tesis central es tan sencilla como perturbadora: el colapso no vendría porque la inteligencia artificial falle, sino porque funciona demasiado bien y la humanidad no estaría preparada para sostener las consecuencias económicas de ese éxito. Si la inteligencia, históricamente el recurso más valioso y escaso, se convierte en algo barato y accesible gracias a los agentes de IA, el valor del trabajo cualificado humano se desploma. Y ese desplome, sostiene Citrini, activaría una espiral deflacionaria sin precedentes históricos.

La espiral que nadie ha vivido antes

El mecanismo descrito en el informe es lo que sus autores denominan un «desplazamiento en espiral de la inteligencia humana». La lógica es la siguiente: cuando las empresas sustituyen a trabajadores de oficina, analistas, programadores, administrativos y gestores por sistemas de inteligencia artificial, una parte significativa de la población pierde empleo o se desplaza hacia trabajos de menor remuneración. Eso reduce el consumo. Y en una economía como la estadounidense, donde el gasto familiar representa aproximadamente el 70% de toda la actividad económica, una contracción del consumo tiene efectos sistémicos inmediatos.

Ante la caída de ingresos, las empresas responden con nuevas rondas de automatización, porque la IA resulta más barata que mantener plantillas. Eso genera nuevos despidos, que deprimen aún más el consumo, lo que obliga a más recortes, y así sucesivamente. En el escenario central del informe, la tasa de desempleo en Estados Unidos escalaría desde el 4,3% actual hasta el 10,2% en 2028, mientras que el peso de los salarios en el PIB caería hasta el 46%. El resultado sería una economía que produce más gracias a las máquinas pero con cada vez menos ciudadanos con capacidad de compra para absorber lo que se produce.

El PIB fantasma y la riqueza que no circula

Uno de los conceptos más llamativos del informe es el de la «economía fantasma» o «PIB fantasma». Las estadísticas macroeconómicas reflejarían crecimiento porque las empresas serían más eficientes y productivas, pero esa riqueza no se traduciría en mejores salarios ni en mayor consumo. Las ganancias quedarían concentradas en el capital, mientras los hogares se estancan o retroceden.

Este planteamiento no es completamente nuevo. Firmas como PIMCO llevan tiempo advirtiendo que el peso creciente del capital intangible, software, datos y algoritmos, desplaza la participación del trabajo en la renta nacional. En Estados Unidos, la proporción de la riqueza nacional que se destina a salarios lleva bajando desde la Gran Recesión de 2008. Si la inteligencia artificial acelera esa tendencia estructural, el crecimiento económico podría convertirse en un fenómeno exclusivamente financiero, perceptible en los índices bursátiles pero invisible en las nóminas.

Los sectores señalados: pagos, plataformas y software

El informe identifica tres grandes sectores especialmente vulnerables. El primero es el software empresarial en la nube, conocido como SaaS. Compañías como ServiceNow o Asana se verían atrapadas entre dos fuerzas simultáneas: las empresas desarrollarían soluciones internas con ayuda de la IA y la guerra de precios se intensificaría hasta hacer insostenibles los modelos de licencia actuales. Si los agentes de IA son capaces de generar código a medida en cuestión de minutos, muchas suscripciones quedarían obsoletas.

El segundo sector en riesgo son las plataformas de intermediación digital, como DoorDash o Uber, cuyos modelos dependen de la fricción y la fidelidad del usuario. En un entorno donde agentes de IA comparan precios en tiempo real y seleccionan siempre la opción más económica, la lealtad a una aplicación concreta se diluye por completo.

El tercer frente es el sistema financiero de pagos. Si los agentes priorizan redes más rápidas y baratas, compañías como Visa, Mastercard o American Express podrían ver reducidos sus ingresos por comisiones de forma muy significativa. No es casualidad que estas empresas fueran precisamente las primeras en registrar caídas notables tras la publicación del informe.

El lunes negro de las tecnológicas

La reacción del mercado fue inmediata y más severa de lo esperado. El propio Alap Shah, coautor del informe y director en Lotus Technology Management, reconoció en Bloomberg TV que la virulencia de las ventas había sido «definitivamente mayor de lo esperado». En la sesión del lunes, Uber, Visa, Mastercard, American Express y DoorDash registraron caídas de entre el 4% y el 6%. Empresas de software de gestión de trabajo como Asana y Monday.com perdieron más del 10% en una sola jornada, al ser identificadas como las más expuestas al reemplazo por agentes autónomos.

El dato más contundente del día lo protagonizó IBM, que se desplomó más del 13% y anotó su mayor caída bursátil en 25 años. El sector de la ciberseguridad sufrió su segundo día consecutivo de pérdidas severas, en parte agravadas por el lanzamiento de una herramienta de escaneo de código por parte de Anthropic. CrowdStrike perdió un 10,9%, Zscaler un 10,2%, Netskope un 11,5% y Cloudflare un 9,2%. Las grandes gestoras de capital alternativo como Blackstone y KKR también se vieron arrastradas por el temor a que sus carteras de crédito privado estén sobrevaloradas en el nuevo paradigma tecnológico.

Edwards: «El apocalipsis no es para 2028, ya está aquí»

Mientras el informe de Citrini resonaba en los mercados, el conocido estratega de Société Générale Albert Edwards aprovechó para reivindicar su propia anticipación del fenómeno. En su última nota para clientes, titulada de forma reveladora El escenario apocalíptico de la macroeconomía de la IA no es para 2028. ¡Ya está aquí!, Edwards argumenta que los efectos adversos en el empleo ya son evidentes y que el consumo se encamina hacia un muro de piedra sin necesidad de esperar a 2028.

Edwards sostiene que el gasto de consumo en Estados Unidos, que ha crecido cerca del 3%, no está respaldado por el incremento de la renta personal disponible real, que se ha mantenido prácticamente plana durante los últimos seis meses. El consumo se ha sostenido únicamente gracias al desplome de la tasa de ahorro hasta el 3,6%, un nivel que no se veía desde la euforia de la burbuja inmobiliaria de 2006, salvo brevemente en 2022 cuando se gastaron los cheques de estímulo poscovid. «Es improbable que se produzca otra caída pronunciada de la tasa de ahorro desde estos niveles tan bajos, lo que refuerza mi opinión de que nos encaminamos hacia una crisis de consumo relacionada con la IA», escribe el estratega. Edwards también señala que el impacto de la IA ya se está extendiendo más allá del sector tecnológico hacia áreas como los seguros, la gestión de fondos y la logística, y que la historia de la inversión en IA «ha comenzado a desintegrarse».

La Fed dividida ante un riesgo sin manual

El debate ha llegado al seno de la propia Reserva Federal, y las posiciones están lejos de ser uniformes. El gobernador Christopher Waller se mostró explícitamente optimista: «No soy pesimista sobre el impacto económico de la IA. No creo que los seres humanos vayan a desaparecer del panorama y que la IA lo vaya a hacer todo», declaró, describiendo la tecnología como una herramienta que la economía «siempre ha gestionado». Susan Collins, presidenta del Banco de la Reserva Federal de Boston, se pronunció en una línea similar, calificándose de «optimista cautelosa» y defendiendo que hasta ahora los trabajadores parecen haberse beneficiado de la IA más que haber sido desplazados. Thomas Barkin, presidente de la Fed de Richmond, compartió esa visión en la misma mesa redonda.

Sin embargo, la gobernadora Lisa Cook, cuyo puesto se ha visto bajo presión política tras los intentos de la administración Trump de destituirla, ofreció una lectura radicalmente distinta. Cook alertó de que la IA podría haber desencadenado «la reorganización laboral más significativa en generaciones» y advirtió que la Fed podría no estar en condiciones de contrarrestar un aumento estructural del desempleo mediante bajadas de tipos de interés sin arriesgarse a una mayor inflación, incluso en un contexto de crecimiento de la productividad. «En las primeras etapas, el desplazamiento de puestos de trabajo puede preceder a la creación de empleo, de modo que la tasa de desempleo puede aumentar y la participación en la población activa puede disminuir a medida que la economía se transforma», advirtió Cook.

Nvidia, el árbitro de la semana

La volatilidad sembrada este lunes tiene una prueba de fuego inmediata: la publicación de los resultados trimestrales de Nvidia. La compañía, que representa aproximadamente el 8% de la capitalización total del S&P 500, tiene en sus manos la capacidad de calmar los ánimos o de dar la razón a los más pesimistas. En un mercado cada vez más sensible ante cualquier narrativa que cuestione si el billonario gasto corporativo en infraestructura de IA tendrá retorno positivo, o si acabará canibalizando el propio sistema económico que lo financia, los números de Nvidia tendrán una resonancia que va mucho más allá de los resultados de una sola empresa.

Lo que el informe de Citrini ha logrado, más allá de mover cotizaciones, es cristalizar una inquietud que llevaba tiempo acumulándose en los márgenes del debate económico: la posibilidad de que el mayor éxito tecnológico de la historia humana llegue a quebrar el contrato social sobre el que descansa el capitalismo de consumo. No porque la máquina falle. Sino precisamente porque funciona.

El fondo previsional del IPS supera los G. 19,94 billones en 2025 con fuerte concentración en CDA y retiro sostenido de activos en dólares

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Una cartera predominantemente conservadora

El Instituto de Previsión Social (IPS) cerró el ejercicio 2025 con un portafolio de inversiones que asciende a G. 19,94 billones, según el boletín mensual publicado por la Dirección de Inversiones de la institución. La estructura del fondo refleja una estrategia predominantemente conservadora, con fuerte concentración en instrumentos bancarios denominados en moneda local y una exposición limitada en dólares americanos que viene reduciéndose de manera sostenida a lo largo del año.

El 95% del portafolio está denominado en guaraníes, con un total de activos financieros en moneda local de G. 16,98 billones y un rendimiento promedio ponderado de 9,03%. El restante 5% en dólares equivale a US$ 148.096.524,43, con un rendimiento promedio de 5,98%. El rendimiento promedio ponderado general del portafolio total se ubica en 8,19%, una brecha superior a dos puntos porcentuales entre ambas monedas que refuerza la lógica de la estrategia de conversión de divisas que viene ejecutando la institución desde enero de 2025.

Los CDA, el instrumento dominante del fondo previsional

Dentro de la cartera en guaraníes, los Certificados de Depósito de Ahorro (CDA) constituyen el componente más relevante. Emitidos y garantizados por entidades financieras bajo la Ley N° 861/1996, estos instrumentos concentran G. 8,143 billones, equivalentes al 47,93% del total en moneda local, con un rendimiento promedio ponderado de 9,33% y un plazo promedio de 5 años. Si se incluye la porción en dólares, los CDA representan el 48,4% del portafolio total, alcanzando G. 9,6 billones.

El plazo promedio total de la inversión en CDA en guaraníes es de 4,53 años, mientras que el plazo residual promedio —que refleja la vida media remanente de los instrumentos— se ubica en 1,73 años, dato relevante para evaluar la estructura de vencimientos y la necesidad de renovaciones en el corto y mediano plazo.

Concentración bancaria: cuatro instituciones superan el billón de guaraníes

El análisis por entidad revela una marcada concentración en un grupo reducido de bancos. Sudameris Bank SAECA lidera la captación de recursos previsionales en CDA con G. 1,74 billones, seguido por Ueno Bank SA con G. 1,60 billones y el Banco Nacional de Fomento (BNF) con G. 1,18 billones. Banco Continental SAECA se ubica en cuarto lugar con G. 1,17 billones. Estas cuatro instituciones concentran más de la mitad del total colocado en este instrumento.

La concentración en estas cuatro entidades plantea un desafío en términos de diversificación, aspecto central en la gestión prudente de recursos previsionales. El diferencial de tasas entre bancos es significativo: Zeta Banco SAECA registra el mayor rendimiento promedio con 11,51%, seguido por Ueno Bank SA con 11,11% y el BNF con 10,87%. En contraste, Banco Itaú Paraguay SA muestra un rendimiento de 5,77%, Banco GNB Paraguay SA de 6,55% y Banco Continental SAECA de 8,14%, por debajo del promedio general de 9,33%.

En cuanto al plazo residual, Ueno Bank SA exhibe el mayor con 3,37 años, seguido por Zeta Banco SAECA con 2,87 años y el BNF con 2,85 años. Por el contrario, Banco Atlas SA presenta un residual de 0,76 años, Banco Itaú Paraguay SA de 0,80 años e Interfisa Banco SAECA de 0,87 años, lo que indica vencimientos relativamente más cercanos en estas carteras específicas.

Desde el punto de vista del riesgo crediticio, Banco Continental SAECA y Banco Itaú Paraguay SA presentan calificación AAA, mientras que en el segmento AA se encuentran Sudameris, Ueno y BNF, entre otros. En términos agregados del portafolio total, el 52,4% de los activos cuenta con calificación AA y el 16,4% con AAA, mientras que el 26,6% no aplica calificación por tratarse principalmente de préstamos a jubilados y activos inmobiliarios.

La cartera en dólares: reducción estratégica y concentración en CDA

En moneda extranjera, el portafolio también está dominado por los CDA, que alcanzan US$ 137.448.750,00, representando el 92,81% de la cartera en dólares, con un rendimiento de 6,20% y un plazo promedio de 5 años. Los principales bancos en este segmento son Banco Basa SA con USD 28,9 millones, Ueno Bank con USD 27,4 millones, Zeta Banco con USD 20,1 millones y Banco Continental con USD 18,7 millones.

Los bonos en dólares suman US$ 3.800.000,00, con una participación de 2,57%, rendimiento de 5,85% y plazo promedio de 3 años. La Caja y Equivalentes en moneda extranjera totalizan US$ 6.847.774,43, representando el 4,62% del total en dólares, con un rendimiento de apenas 1,56%, lo que refleja su naturaleza puramente líquida. El boletín señala que la cartera en dólares ha registrado una reducción sostenida desde enero de 2025, asociada a una estrategia deliberada de conversión de divisas hacia posiciones en guaraníes.

Bonos, préstamos internos y títulos de crédito completan el perfil del portafolio

Más allá de los CDA, la cartera en guaraníes incluye otros componentes de peso. Los bonos representan el segundo instrumento en importancia con G. 4,25 billones, equivalentes al 25,04% del total en moneda local, con un rendimiento de 7,56% y un plazo promedio de 7 años, lo que aporta mayor duración al portafolio y una estabilidad adicional en los flujos financieros futuros.

Los préstamos otorgados a funcionarios, jubilados y pensionados totalizan G. 3,32 billones, con una participación de 19,56%. Este segmento presenta el rendimiento más elevado dentro de los activos en guaraníes, con 11,30%, y un plazo promedio de 8 años. Se trata de un componente de relevancia no solo financiera sino también social dentro del esquema previsional del instituto.

La cartera se complementa con Caja y Equivalentes por G. 664.974 millones, representando el 3,91% del total en guaraníes y generando un rendimiento de 5,91%. En este segmento, los mayores saldos se registran en Banco Itaú Paraguay SA con G. 278.513 millones, Banco Basa SA con G. 152.864 millones, Ueno Bank con G. 150.440 millones y el BNF con G. 72.869 millones. En dólares, los mayores saldos a la vista están en el BNF con USD 3,47 millones, Ueno Bank SA con USD 3,21 millones y Banco Basa SA con USD 83.279.

Finalmente, los títulos de crédito suman G. 604.795 millones, equivalentes al 3,56% de la cartera en moneda local, con un rendimiento de 6,30% y el mayor plazo promedio del portafolio en guaraníes: 20 años, característica que los convierte en un anclaje de largo plazo dentro de la estructura de activos.

El desafío de la sostenibilidad actuarial y la diversificación pendiente

La composición del portafolio del IPS al cierre de 2025 plantea interrogantes de fondo en materia de gestión previsional. Si bien los rendimientos obtenidos en guaraníes superan ampliamente los de los activos en dólares y permiten atender la mayor parte de las prestaciones en moneda local, la concentración en cuatro instituciones bancarias y el peso dominante de los CDA exponen al fondo a un riesgo de concentración que merece atención.

El IPS podría profundizar el análisis del equilibrio entre rentabilidad y concentración, evaluando si el diferencial de tasas compensa adecuadamente el riesgo asumido. En un contexto de sostenibilidad actuarial, optimizar esa relación resulta clave para preservar el valor real de los fondos, reforzar la solidez del sistema y dar cumplimiento al mandato de que los fondos previsionales deben ser invertidos en proyectos de impacto social y económico para el país.

La evolución futura del portafolio dependerá del comportamiento de las tasas de interés locales, de la inflación y de la dinámica demográfica que incide sobre el sistema previsional. La adecuada combinación entre rentabilidad, liquidez y plazo será determinante para sostener el equilibrio financiero del instituto en el mediano y largo plazo, en beneficio de los más de un millón de asegurados que dependen de su solidez institucional.

Quiebra de ARSA: el colapso de la empresa productora de yogures y postres de SanCor deja a 400 trabajadores sin empleo y profundiza la crisis del sector lácteo argentino

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La Justicia comercial confirmó en noviembre de 2025 la quiebra de Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA), la firma que fabricaba bajo licencia los yogures y postres de SanCor Cooperativas Unidas Ltda. La resolución, firmada por el juez Federico Güerri del Juzgado Comercial N.º 29, Secretaría 58, dispuso la liquidación total de la compañía, la inhibición de bienes y el embargo de fondos, poniendo fin a un proceso de deterioro que se extendió por más de dos años y sellando el destino de una empresa que llegó a abastecer semanalmente a 70.000 comercios en todo el país a través de una red de 165 distribuidores.

El fallo llegó tras el fracaso del concurso preventivo iniciado en abril de 2024, última instancia que la empresa había intentado para evitar su disolución. El cierre implica la pérdida de empleo de cerca de 400 trabajadores distribuidos entre dos plantas: una en Arenaza, partido de Lincoln, provincia de Buenos Aires, donde se desempeñaban alrededor de 180 operarios, y otra en Monte Cristo, Córdoba, con casi 200 empleados. Muchos de ellos acumulaban más de 30 años de antigüedad desde la etapa previa bajo la órbita directa de SanCor.

Del proyecto prometedor al derrumbe financiero

ARSA nació en 2016 con un propósito concreto: adquirir la división de productos refrigerados de SanCor en una operación encabezada por el Vicentin Family Group, un holding vinculado al Grupo Vicentin, por aproximadamente 100 millones de dólares. En sus inicios fue presentada como «la última joya» del conglomerado, con promesas de modernización e inversión que rápidamente se desvanecieron. En 2019, inversores asociados a Vicentin y al fondo BAF Capital tomaron el control con la intención de sostener y expandir la producción de postres y yogures, pero las expectativas tampoco se materializaron.

Hace aproximadamente dos años y medio, la gestión fue transferida a Maralac S.A., firma de origen venezolano conducida por los hermanos Manuel y Alfredo Fernández, quienes también administran La Suipachense. Bajo esta conducción, la situación financiera no solo no mejoró sino que se agravó progresivamente: atrasos salariales desde 2023, suspensiones masivas, cortes de energía por falta de pago y paralizaciones reiteradas de la producción fueron acumulándose hasta hacer inviable la continuidad operativa. La deuda se extendió a proveedores, transportistas y empleados sin solución a la vista.

El fracaso del concurso y la liquidación final

En abril de 2024, ARSA recurrió al concurso preventivo como mecanismo de protección frente a sus acreedores, apelando a la posibilidad de reestructurar sus pasivos y atraer un inversor que garantizara la continuidad. Circularon versiones sobre el interés de distintos actores del sector: el grupo Inverlat, propietario de Havanna, y los grupos Werthein y CarVal fueron mencionados como potenciales compradores. Sin embargo, ninguno formalizó una oferta. El fracaso en concretar una venta, condicionado además por causas judiciales vinculadas al Grupo Vicentin que bloquearon el proceso, terminó por sellar el destino de la empresa.

El juez Güerri aprobó también el retiro de maquinaria que otras compañías habían cedido a ARSA mediante contratos de alquiler. Entre los casos más significativos figura el de Tetra Pak, que reclamó una deuda superior a los 110.000 dólares por el alquiler impago de doce máquinas, entre ellas envasadoras, aplicadoras de tapas y embandejadoras de envases. Ante la quiebra, los trabajadores despedidos iniciaron presentaciones de Pronto Pago Laboral Colectivo reclamando indemnizaciones por antigüedad, preaviso y salarios adeudados. Tal como señala una de las presentaciones judiciales a las que accedió este medio, «el instituto de pronto pago actúa como tutela de urgencia destinada a mitigar el estado de vulnerabilidad en que han quedado los operarios».

Las marcas que desaparecen de las góndolas

ARSA era la responsable de la elaboración de una serie de productos que durante décadas formaron parte de la mesa de millones de familias argentinas. Entre los yogures se destacaban las líneas Yogs y Primeros Sabores, mientras que en el segmento de postres figuraban los flanes caseros SanCor, Shimmy, Sancorito, Sublime y Vida. Su desaparición del mercado no es un dato menor en términos culturales e industriales: se trata de marcas con fuerte arraigo en el consumidor argentino, construidas a lo largo de generaciones bajo el paraguas de SanCor, una de las cooperativas lácteas más emblemáticas del país.

Contexto económico adverso y responsabilidades en disputa

Desde la empresa, los responsables atribuyeron el colapso al contexto económico general: caída del consumo interno, inflación sostenida, encarecimiento de la leche cruda como principal insumo, devaluaciones sucesivas y el impacto de políticas de control de precios como el programa Precios Justos, implementado en agosto de 2023 por la administración anterior. Estos factores, de naturaleza macroeconómica, afectaron de manera transversal a la industria alimentaria y en particular al sector lácteo.

No obstante, referentes del sector advierten que el diagnóstico de ARSA no puede reducirse únicamente a la coyuntura. Señalan problemas estructurales previos: sobreoferta de leche en el mercado interno, restricciones históricas a las exportaciones del sector y desequilibrios crónicos en la cadena de pagos que erosionan especialmente a las empresas medianas. A ello se suma una gestión considerada ineficiente y, según algunas fuentes, posiblemente irregular, dado que el proceso concursal no habría sido tramitado con la transparencia necesaria ni generó las condiciones para atraer inversores genuinos. La quiebra de ARSA es, en este sentido, el resultado de una confluencia entre un entorno macroeconómico hostil y decisiones de conducción que no lograron adaptarse ni anticiparse al deterioro.

Un sector lácteo bajo presión creciente

La caída de ARSA no es un episodio aislado. Se inscribe en un panorama más amplio de tensión en la industria láctea argentina, que en el contexto del ajuste económico impulsado por el gobierno de Javier Milei enfrenta una combinación de baja del consumo real, presión sobre los costos de producción y dificultades para acceder a mercados externos. Otra empresa emblemática del sector, Lácteos Verónica, atraviesa una situación igualmente crítica: trabajadores de sus plantas en Clason, Suardi y Lehmann, en la provincia de Santa Fe, reclaman salarios adeudados desde diciembre y denuncian un vaciamiento que pone en riesgo unos 700 puestos de trabajo.

La situación compromete especialmente a comunidades con fuerte dependencia de la actividad láctea. Lincoln y Sunchales expresaron preocupación ante la falta de respuestas por parte de los directivos de ARSA, mientras que en Monte Cristo el cierre de la planta repercute directamente sobre una localidad cordobesa cuya dinámica económica estaba ligada a esa fuente de empleo.

El caso de ARSA pone en evidencia las tensiones estructurales que atraviesa la cadena láctea argentina: una industria que enfrenta costos crecientes, consumo retraído y un marco regulatorio que históricamente osciló entre el control de precios y la desregulación abrupta, sin que ninguno de los dos extremos haya logrado garantizar condiciones de sustentabilidad para sus actores más vulnerables. El costo de esa inestabilidad, una vez más, lo pagan los trabajadores.

Claude Code, la herramienta de Anthropic que derrumbó IBM un 13% y evaporó 32.000 millones en un día

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La startup de inteligencia artificial Anthropic publicó un comunicado describiendo las capacidades de su herramienta Claude Code para automatizar la modernización de sistemas basados en el lenguaje de programación COBOL, una tarea que durante décadas ha sido el corazón de negocio de consultoras tecnológicas de primer nivel. La reacción del mercado fue inmediata y brutal: las acciones de IBM se desplomaron un 13,2%, la mayor caída en más de veinticinco años —desde octubre de 2000—, borrando en pocas horas cerca de 31.000 millones de dólares en valor de mercado. Al cierre de la jornada, el título cotizaba a USD 223,39.

El texto de Anthropic no contenía anuncios de contratos firmados, cifras de adopción ni resultados medibles. Sin embargo, la sola promesa de que Claude Code podría comprimir en trimestres lo que históricamente ha tomado años a equipos enteros de consultores fue suficiente para desencadenar una venta masiva que se extendió por todo el sector.

COBOL: el lenguaje invisible que mueve la economía global

Para comprender la magnitud del impacto, es necesario entender qué es COBOL y por qué sigue siendo relevante en 2026. Desarrollado entre los años cincuenta y sesenta, este lenguaje de programación sigue siendo la columna vertebral de sistemas críticos en el mundo financiero, gubernamental y de servicios. Según datos citados por Forbes, COBOL procesa hasta el 95% de las transacciones en cajeros automáticos de Estados Unidos, y cientos de miles de millones de líneas de este código se ejecutan diariamente en infraestructuras esenciales que van desde aerolíneas hasta ministerios de hacienda.

El problema estructural es doble: por un lado, los sistemas son extremadamente complejos, con décadas de dependencias acumuladas que hacen su modificación delicada y costosa; por otro, los especialistas capaces de trabajar con este lenguaje envejecen sin que existan suficientes reemplazos formados, dado que apenas unas pocas universidades en el mundo mantienen hoy programas de formación en COBOL. Esta escasez ha convertido la modernización de estos sistemas en un negocio millonario, cautivo de un puñado de grandes consultoras.

Un modelo de negocio basado en la complejidad

Durante décadas, firmas como IBM, Accenture y Cognizant Technology Solutions han construido líneas de negocio altamente rentables alrededor de la modernización de estos sistemas legados. El proceso tradicional implica equipos numerosos de analistas dedicados a mapear dependencias, documentar flujos de trabajo, identificar riesgos técnicos y ejecutar migraciones controladas. Una labor que puede extenderse durante años y demandar inversiones de decenas o cientos de millones de dólares por proyecto.

IBM, en particular, ha integrado esta oferta con su línea de mainframes, posicionando sus grandes ordenadores centrales como la plataforma natural sobre la que ejecutar los sistemas COBOL modernizados. La sinergia entre hardware especializado y servicios de consultoría ha sido uno de los pilares de su propuesta de valor durante generaciones.

Lo que Claude Code promete cambiar

El anuncio de Anthropic apunta directamente a ese modelo. Según describió la compañía en su publicación, Claude Code puede automatizar las fases de exploración y análisis que consumen la mayor parte del esfuerzo en los proyectos de modernización: el mapeo de dependencias en miles de líneas de código, la documentación de flujos de negocio y la identificación de riesgos que, en condiciones normales, tomarían meses a analistas humanos altamente especializados.

«Modernizar un sistema COBOL requería un gran número de consultores que estuvieran años mapeando flujos de trabajo. Herramientas como Claude Code pueden automatizar las fases de exploración y análisis que consumen la mayor parte del esfuerzo en la modernización de COBOL», señaló la empresa. La promesa, en términos prácticos, es reducir de forma radical el tiempo y el costo de proyectos que hasta ahora han justificado contratos de larga duración y alta facturación para las grandes consultoras.

La publicación también detalló que la herramienta incluye funciones de detección de vulnerabilidades en bases de código, lo que extendió el impacto negativo más allá de IBM, afectando a empresas de ciberseguridad como CrowdStrike y Zscaler, cuyos títulos también retrocedieron durante la jornada.

El efecto en cadena sobre el sector

La caída de IBM no fue un fenómeno aislado. Accenture y Cognizant Technology Solutions, dos de las principales competidoras en el mercado de servicios de modernización tecnológica, también registraron descensos en sus cotizaciones. La jornada del 23 de febrero estuvo marcada por una volatilidad generalizada en el sector tecnológico, alimentada por la incertidumbre sobre el ritmo al que la inteligencia artificial podría reconfigurar los modelos de negocio de empresas cuya propuesta de valor se basa en el capital humano especializado.

El episodio se enmarca, además, en un contexto más amplio de presión sobre las acciones tecnológicas ligadas al mantenimiento y mejora de sistemas heredados, un segmento que ha venido acumulando tensiones ante el avance de las herramientas de IA generativa a lo largo de los últimos meses.

Las voces del mercado: entre el pánico y el escepticismo

No todos en el mercado financiero interpretaron la caída como una señal de cambio estructural inminente. El analista Adam Turnquist, de LPL Financial, sostuvo que la volatilidad refleja más un cambio en la narrativa de mercado que una transformación real y verificable en los ingresos o beneficios de las compañías afectadas.

Desde JPMorgan calificaron de «lógica rota» la tesis de que la inteligencia artificial destruirá el negocio del software corporativo, argumentando que la complejidad de los entornos empresariales reales excede con creces lo que cualquier herramienta puede resolver de forma autónoma. En términos aún más directos, Dan Ives, analista de Wedbush Securities, declaró a CNBC que la venta masiva fue «la transacción más desconectada que he visto en mi carrera en Wall Street», manteniendo al mismo tiempo su calificación de mejor rendimiento sobre IBM con un precio objetivo de 340 dólares.

Jefferies reafirmó igualmente su calificación de compra, subrayando que IBM viene invirtiendo activamente en su propia respuesta a la automatización mediante watsonx Code Assistant para Z, una herramienta de inteligencia artificial generativa integrada en sus mainframes que busca capturar precisamente el tipo de eficiencia que Anthropic promete desde fuera.

Evercore ISI, por su parte, reiteró una calificación favorable enfatizando la solidez del negocio de mainframe de IBM y su plataforma integrada, que gestiona 25.000 millones de transacciones cifradas diariamente, un activo difícil de desplazar con un anuncio, por muy disruptivo que sea su potencial.

La respuesta de los analistas: ajuste de objetivos y prudencia

Morgan Stanley adoptó una posición más cauta. La firma redujo su precio objetivo sobre IBM de 304 a 247 dólares, manteniendo su calificación de rendimiento igual al mercado. En su análisis, Morgan Stanley identificó la necesidad de distinguir entre dos escenarios bien diferenciados: uno en el que Claude Code simplemente hace la modernización de COBOL más fácil, rápida y barata —lo que podría ampliar el mercado total disponible—, y otro en el que la herramienta erosiona directamente la demanda de servicios de consultoría intensivos en mano de obra. La firma ajustó su valoración atendiendo a la extrema volatilidad observada en el segmento de software y servicios, situando su escenario alcista en 440 dólares y el bajista en 174 dólares.

La plataforma InvestingPro, por su parte, señaló que la acción se encuentra en territorio de sobreventa y cotiza a un PER de 20,6 veces, con un ratio PEG de apenas 0,28, identificándola como infravalorada según su análisis de valor razonable. UBS aprovechó el momento para mejorar su calificación sobre IBM de vender a neutral, fijando un precio objetivo de 236 dólares y argumentando que la relación riesgo-recompensa se ha vuelto más equilibrada tras la corrección.

Un febrero para el olvido

Más allá de la jornada del lunes, los números del mes completo dibujan un panorama preocupante para IBM. Con una caída acumulada del 27% en febrero de 2026, el mes podría convertirse en el peor de la historia reciente de la compañía, superando incluso el deterioro registrado en 1968, según datos de Bloomberg. La capitalización bursátil de IBM se situó en torno a los USD 208.700 millones, con pérdidas acumuladas en el período de cerca de 32.000 millones de dólares. Al cierre del martes 24 de febrero, el título intentó recuperarse con un alza del 2,67%, insuficiente para compensar el golpe recibido.

El verdadero reto de IBM: adaptarse sin perder su núcleo

El episodio abre un debate más profundo sobre la sostenibilidad del modelo de negocio de IBM y de las grandes consultoras tecnológicas en un entorno en el que la inteligencia artificial avanza hacia la automatización de tareas de alto valor analítico. La compañía no parte de cero en esta carrera: su inversión en watsonx, su posicionamiento en computación cuántica y la solidez de su infraestructura de mainframes representan activos difíciles de replicar. Sin embargo, el mercado ha enviado una señal clara: la sola posibilidad de que una startup reduzca drásticamente el costo y el tiempo de modernización de sistemas legados es suficiente para poner en cuestión años de ventaja competitiva acumulada.

El verdadero examen para IBM no es si Claude Code puede reemplazar hoy a sus equipos de consultores, sino si la compañía será capaz de integrar las nuevas capacidades de la inteligencia artificial en su propia oferta antes de que actores externos capturen una porción significativa del mercado que hoy controla. La respuesta a esa pregunta no se encontrará en los mercados bursátiles, sino en los próximos trimestres de resultados.

Paraguay logra emisión histórica de USD 1.000 millones en guaraníes en el mercado internacional con tasa de 8,5% a 12 años

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La histórica emisión, la primera con doble grado de inversión, eleva la deuda pública en moneda local al 22% del total y se complementa con una colocación adicional de USD 300 millones en dólares a 30 años

El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) concretó una emisión internacional de bonos soberanos denominados en guaraníes por un monto equivalente a USD 1.000 millones, a un plazo de 12 años y con una tasa de interés de 8,5% anual. La operación, calificada como histórica por las propias autoridades, constituye la tercera colocación del país en moneda local en los mercados externos y la primera realizada con doble grado de inversión, luego de que Standard & Poor’s otorgara esa calificación a Paraguay en 2025, sumándose a la que Moody’s había concedido en 2024.

Una demanda que superó ampliamente la oferta

El mercado internacional respondió con un apetito significativo por los instrumentos en guaraníes. La demanda total alcanzó el equivalente a USD 1.500 millones, superando en un 50% el monto efectivamente colocado. El titular del MEF, Carlos Fernández Valdovinos, destacó este resultado como una señal concreta de la confianza que los inversores internacionales depositan en la economía paraguaya y en la estabilidad de su moneda. «Paraguay repite la operación del 2014, pero ahora en guaraníes. El mundo confía en nuestra moneda. Paraguay marca ahora la pauta. Seguiremos por el camino correcto», señaló el ministro a través de su cuenta en la red social X.

La tasa obtenida del 8,5% resultó inferior al 9,1% registrado en la última subasta del MEF en el mercado doméstico para un plazo similar, realizada en noviembre pasado, lo que refleja condiciones más favorables en el exterior que en el propio mercado interno para instrumentos de similar vencimiento.

El camino hacia la desdolarización de la deuda pública

Uno de los aspectos más relevantes de la operación es su impacto sobre la composición de la deuda pública. La colocación incluyó un proceso de manejo de pasivos mediante el canje de bonos denominados en dólares con vencimientos en 2027 y 2031 por nuevos títulos en guaraníes con vencimiento en 2037. Como resultado de esta operación, la participación de la deuda en moneda local alcanzó el 22% del total, el nivel más alto registrado hasta la fecha, en lo que representa un avance concreto en la estrategia de desdolarización del financiamiento soberano.

Fernández Valdovinos señaló además que esta será la primera vez que el déficit autorizado en el Presupuesto General de la Nación (PGN), equivalente al 1,5% del producto interno bruto (PIB), podrá ser financiado en su totalidad en guaraníes, un hito relevante en términos de soberanía financiera y gestión del riesgo cambiario del sector público.

Una colocación adicional en dólares a 30 años

En paralelo a la emisión en guaraníes, el Gobierno realizó una colocación complementaria en moneda estadounidense por USD 300 millones a un plazo de 30 años. La tasa obtenida implicó un diferencial de 131 puntos básicos respecto a los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, lo que representa una mejora de 78 puntos básicos en relación con la colocación realizada en 2025, evidenciando una compresión del riesgo país y condiciones de acceso más favorables al financiamiento externo.

La banca de inversión global como intermediaria

Para llevar adelante la operación, el Gobierno organizó durante la semana previa una gira de presentaciones ante inversores institucionales en Londres y Nueva York. Los bancos de inversión Citi, Goldman Sachs y J.P. Morgan fueron los encargados de gestionar los encuentros, tanto virtuales como presenciales, entre funcionarios paraguayos y los principales fondos de inversión internacionales. Esta estructura de roadshow es habitual en las colocaciones soberanas de mercados emergentes y apunta a maximizar la demanda y optimizar las condiciones de precio.

El contexto fiscal y el nivel de endeudamiento

Del total colocado, aproximadamente USD 339 millones se destinarán a la administración de pasivos, es decir, la recompra y canje de bonos existentes, mientras que los restantes USD 661 millones irán al financiamiento directo del presupuesto nacional, con destino a obras de infraestructura y otros proyectos contemplados en el PGN. Cabe recordar que para el presente ejercicio fiscal se autorizó al MEF emitir bonos del Tesoro por hasta USD 1.303 millones con fines de financiamiento de inversiones.

En cuanto al nivel de endeudamiento público, el saldo de la deuda al cierre de diciembre de 2025 ascendía a USD 20.409 millones, equivalente al 41,2% del PIB. A esta cifra deberá incorporarse el monto de la nueva emisión por USD 1.000 millones concretada en la jornada, lo que elevará el saldo total de la deuda pública a aproximadamente USD 21.409 millones.

El rol de las calificadoras y el Banco Central

El logro de un segundo grado de inversión por parte de Standard & Poor’s en 2025 fue señalado por las autoridades como un factor determinante para el éxito de la operación, al ampliar el universo de inversores institucionales habilitados para adquirir deuda paraguaya y mejorar las condiciones de precio. El presidente Santiago Peña destacó en sus redes sociales que la operación refleja la confianza de los mercados en la economía del país y en su moneda.

Por su parte, el Banco Central del Paraguay (BCP) reafirmó su compromiso con la estabilidad de precios y la solidez del sistema financiero como condiciones fundamentales para sostener un entorno de previsibilidad que respalde tanto a los inversores locales como a los internacionales, y que permita al país continuar accediendo a los mercados de capitales en condiciones cada vez más ventajosas.

Argentina: empleo formal en retroceso, 294.000 puestos perdidos, 22.000 empresas cerradas y una informalidad del 44,2 % en plena reforma laboral de Milei

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Argentina transita un debate laboral inédito en medio de un mercado de trabajo que exhibe tensiones profundas. Si bien la tasa de desempleo se ubicó en el 6,6 % en el tercer trimestre de 2025 —muy lejos del pico cercano al 21 % registrado tras la crisis de 2001—, los indicadores desagregados revelan un proceso de precarización creciente.

El dato oficial contrasta con una dinámica de pérdida sostenida de empleo asalariado registrado, aumento del trabajo informal y una presión creciente sobre quienes aún conservan un puesto formal. En este contexto, el gobierno de Javier Milei impulsa una reforma laboral que promete abaratar costos y estimular contrataciones, mientras sindicatos y parte de la oposición alertan sobre una posible erosión de derechos sin garantías de generación de empleo.

294.000 empleos asalariados formales menos en dos años

De acuerdo con estimaciones del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, el empleo asalariado formal cayó casi un 3 % entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025. En términos absolutos, se perdieron 294.000 puestos registrados bajo contrato, lo que equivale a un promedio cercano a 400 empleos destruidos por día.

El informe señala tres fases: una caída inicial entre septiembre de 2023 y agosto de 2024, un período de estancamiento hasta abril de 2025 y, posteriormente, siete meses consecutivos de retrocesos entre mayo y noviembre de 2025, con un deterioro progresivo.

La destrucción fue más intensa en el sector privado, con 192.000 empleos formales menos desde noviembre de 2023, de los cuales 63.000 correspondieron a la industria manufacturera. En el sector público, el ajuste estatal implicó la pérdida de aproximadamente 80.000 puestos en el mismo período.

Despidos en alza y récord mensual en diciembre

El deterioro se acentuó hacia el cierre de 2025. En diciembre, 103.654 trabajadores registrados despedidos sin causa comenzaron a percibir la prestación por desempleo, el nivel mensual más alto del año, con un pago promedio de $276.944.

A lo largo de 2025, 153.847 trabajadores formales fueron desvinculados sin causa y accedieron al beneficio. Solo en los últimos seis meses se perdieron 86.000 puestos asalariados registrados.

La tasa de despidos sin causa en el empleo privado alcanzó en diciembre 0,8 cada 100 trabajadores, el valor más alto en doce meses y un incremento interanual del 60 % respecto de diciembre de 2024, según la Encuesta de Indicadores Laborales.

Industria, comercio y construcción: los sectores más golpeados

El perfil sectorial de quienes accedieron al seguro de desempleo refleja la centralidad de la crisis productiva:

  • Industria manufacturera: 36.648 beneficiarios.
  • Comercio: 32.630.
  • Construcción: 25.311.

La industria, tradicional motor del empleo formal, encabeza la lista. La apertura de importaciones, la caída del consumo interno, la falta de crédito y los elevados costos financieros configuran un escenario complejo para las pymes, muchas de las cuales oscilan entre la reconversión y el cierre.

Territorialmente, la provincia de Buenos Aires concentra el mayor impacto, con 44.145 beneficiarios del seguro en diciembre y 68.570 puestos privados perdidos desde diciembre de 2023. Le siguen Córdoba (7.825), Santa Fe (7.675) y la Ciudad de Buenos Aires (6.720).

21.938 empresas menos y un entramado productivo debilitado

El deterioro laboral coincide con un fuerte achicamiento del tejido empresarial. Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 cerraron 21.938 empresas, el 4,3 % del total, a un ritmo de aproximadamente 30 cierres por día. Actualmente permanecen activas unas 490.000 firmas que emplean a 9.566.571 trabajadores registrados.

La contracción empresarial responde a una combinación de demanda deprimida, restricciones de financiamiento y mayor competencia externa tras la apertura comercial. La construcción y la industria manufacturera concentran los mayores niveles de fragilidad.

La informalidad avanza: casi dos precarios por cada formal perdido

Mientras el empleo formal retrocede, el trabajo informal gana terreno. Según estimaciones basadas en la Encuesta Permanente de Hogares del Indec, la informalidad alcanza al 44,2 % de los casi 20 millones de ocupados. Esto implica cerca de 6 millones de personas trabajando sin aportes jubilatorios ni cobertura social, frente a unos 11 millones de registrados entre sector público y privado.

Los datos muestran que, mientras se eliminaron 193.590 empleos privados registrados, crecieron en 357.000 los puestos informales. En términos simples, por cada trabajador que salió del empleo formal, casi dos ingresaron a la precariedad.

Trabajo independiente: expansión parcial y derrumbe del monotributo social

El segmento de trabajadores independientes cayó en conjunto un 10,2 %, lo que representa 320.600 personas menos. Sin embargo, la dinámica interna fue dispar: los aportantes al monotributo crecieron un 4,2 % (88.600 personas más), mientras que los autónomos retrocedieron un 1,2 % (4.700 menos).

El golpe más severo se produjo en el monotributo social, con una caída del 61,9 %, atribuida a cambios normativos que afectaron directamente a ese régimen.

Más horas trabajadas y mayor presión sobre jubilados

El deterioro también se expresa en la intensidad laboral. La semana promedio trabajada ascendió a 45,2 horas en el tercer trimestre de 2025, tres horas más que un año antes, un aumento del 9 %. Además, el 28,2 % de los ocupados está en situación de sobreocupación (más de 45 horas semanales), mientras que el 16,1 % busca un segundo empleo o uno mejor remunerado.

La tasa de actividad alcanzó el 48,6 %, el nivel más alto para un tercer trimestre desde 2016. Sin embargo, el incremento responde en parte a la necesidad económica: el número de personas mayores de 66 años ocupadas creció 11 % interanual, mientras que la participación juvenil cayó 1,6 %.

Salarios nominales en alza, poder adquisitivo en debate

En noviembre, la remuneración nominal bruta promedio fue de $1.836.177, con un incremento interanual del 30,1 %. La mediana salarial se ubicó en $1.394.745, un 29,5 % más que el año anterior.

No obstante, la discusión central es si estos aumentos logran compensar la inflación acumulada y la pérdida de poder adquisitivo de los últimos años. La persistencia de la sobreocupación y el pluriempleo sugiere que para amplios sectores la recomposición salarial resulta insuficiente.

Reforma laboral: expectativas empresariales y advertencias sindicales

En este contexto, el oficialismo sostiene que la reforma laboral reducirá los costos empresariales y facilitará la contratación formal. El sector empresario, en general, acompaña la iniciativa, aunque advierte que sin crecimiento económico, crédito e inversión será difícil revertir la tendencia.

Sindicatos y parte de la oposición cuestionan el proyecto al considerar que podría flexibilizar condiciones y abaratar despidos sin garantizar una expansión real del empleo formal.

Una transición con costos sociales elevados

El mercado laboral argentino atraviesa una transición marcada por el ajuste fiscal, la apertura económica y un rediseño institucional del Estado. Los datos muestran una reducción sostenida del empleo asalariado formal, un aumento de la informalidad y un debilitamiento del entramado productivo.

La reforma laboral se discute, así, no en un escenario de expansión, sino en medio de una contracción prolongada. El interrogante central es si la flexibilización normativa logrará revertir la destrucción de empleo formal o si consolidará un esquema de mayor precariedad.

Por ahora, la evidencia estadística indica que el mercado de trabajo no está absorbiendo la crisis con nuevos empleos registrados, sino desplazando trabajadores hacia la informalidad. En ese marco, el desafío no es solo reducir costos, sino reconstruir condiciones de crecimiento sostenido que permitan recomponer la base productiva y el poder adquisitivo sin profundizar el deterioro social.

Empleo crece en 118.964 personas y el desempleo baja a 3,6%, pero aumentan el subempleo y la presión estructural

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El mercado laboral paraguayo cerró el cuarto trimestre de 2025 con 118.964 personas ocupadas más que en el mismo periodo de 2024, de acuerdo con la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC) del Instituto Nacional de Estadística. Con este incremento, el total de ocupados llegó a 3.297.188 personas, equivalente al 70,8% de la población en edad de trabajar.

La fuerza de trabajo —personas de 15 años y más— alcanzó 3.419.032 personas, lo que representa el 73,4% de la población. El aumento de la ocupación fue superior al crecimiento de la fuerza laboral, lo que permitió una reducción del desempleo abierto en términos interanuales.

No obstante, parte del dinamismo del último trimestre responde a empleos temporales generados durante las fiestas de fin de año y la temporada de verano. En el comparativo anual, la población ocupada en actividades no agropecuarias formales aumentó en alrededor de 79.109 personas, mientras que los ocupados informales no agropecuarios registraron una diferencia positiva de aproximadamente 29.151 personas.

El empleo crece por encima de la fuerza laboral y alcanza su mayor nivel en años recientes

El mercado laboral paraguayo registró un desempeño sólido al cierre del cuarto trimestre de 2025, con un aumento interanual de 118.964 personas ocupadas, según datos de la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC) del Instituto Nacional de Estadística. La cifra eleva el total de ocupados a 3.297.188 personas, lo que representa el 70,8% de la población en edad de trabajar y constituye el nivel más alto del periodo reciente.

La fuerza de trabajo —compuesta por personas de 15 años y más— alcanzó 3.419.032 personas, equivalente al 73,4% de la población total. En términos interanuales, el crecimiento del empleo superó ampliamente la expansión de la población económicamente activa, reflejando una mejora en la absorción laboral.

El vicepresidente Pedro Alliana destacó que, desde el tercer trimestre de 2023, el empleo acumuló un incremento superior a 242.000 nuevos ocupados. El anuncio fue realizado desde Mburuvicha Róga, en el marco de una conferencia junto a ministros del Poder Ejecutivo, donde se subrayó que la cifra equivale a casi la mitad de la meta de 500.000 empleos prometida por el presidente Santiago Peña al inicio de su mandato en agosto de 2023.

Desempleo en mínimos de nueve años, pero con aumento de la subocupación

El informe oficial señala que la tasa de desocupación abierta descendió a 3,6% al cierre del cuarto trimestre de 2025, frente al 4,5% registrado en el mismo periodo de 2024. En términos absolutos, 121.844 personas se encontraban desocupadas, lo que implica una reducción interanual de aproximadamente 26.610 personas.

Se trata del nivel más bajo de los últimos nueve años, según el reporte del INE. No obstante, el análisis también revela un leve aumento en la tasa de subocupación por insuficiencia de tiempo, que pasó a 3,5% de la fuerza de trabajo, afectando a 118.191 personas. Esto representa un incremento de 0,2 puntos porcentuales y unas 8.173 personas más en comparación con el año anterior.

La suma de personas desocupadas y subocupadas asciende a alrededor de 240.035 individuos, una cifra que mantiene presión sobre la calidad y estabilidad del mercado laboral. Parte de este fenómeno se explica por el aumento de empleos de medio tiempo y actividades complementarias, como servicios de plataformas digitales y trabajos independientes que no siempre garantizan ingresos suficientes ni cobertura social.

El impulso proviene del sector privado, la industria y la construcción

El crecimiento del empleo estuvo liderado por el trabajo asalariado privado, que incorporó 74.681 nuevos trabajadores. En total, el número de asalariados aumentó en 92.794 personas, mientras que los trabajadores independientes crecieron en 23.031.

En cuanto a los sectores económicos, la generación de puestos se concentró en la industria manufacturera, la construcción y el comercio, además de los servicios. La ocupación no agropecuaria sumó 111.233 personas, de las cuales 79.109 correspondieron a empleos formales. Según la ministra de Trabajo, Mónica Recalde, siete de cada diez nuevos empleos generados en el último cuatrimestre son formales.

El 60% de estas nuevas ocupaciones formales fueron creadas en el sector privado, ampliando el acceso a derechos laborales, seguridad social y mayor estabilidad contractual. El ministro de Economía y jefe de gabinete, Javier Giménez, precisó que las cifras incluyen empleos formales, trabajadores independientes con Registro Único del Contribuyente (RUC) y empleos informales.

Avances estructurales: educación y transformación del empleo

Más allá de la coyuntura, el mercado laboral paraguayo muestra cambios estructurales relevantes en las últimas dos décadas y media. En el año 2000, apenas el 10% de los trabajadores accedía a estudios universitarios; en 2025, esa proporción alcanza el 30%. Más de 800.000 paraguayos han pasado por la universidad, aunque solo el 30% logra culminar sus estudios.

El impacto de la educación en la reducción de la pobreza es significativo. Mientras los hogares con educación básica presentan mayores niveles de pobreza, apenas un 3% de las personas con estudios universitarios permanece en esa situación, según los datos oficiales.

En paralelo, la informalidad laboral, que superaba el 70% en el año 2000, se redujo a 57% en 2025. A pesar del descenso, más de la mitad de los trabajadores aún carecen de acceso pleno a beneficios como jubilación o seguridad social.

La composición del empleo también se ha modificado. El sector público, que alcanzó un pico de 411.588 funcionarios en 2022, descendió a 337.577 en la actualidad. En contrapartida, el empleo asalariado privado se expandió hasta 1.410.409 trabajadores, superando incluso los niveles prepandemia, cuando en 2020 se contabilizaban alrededor de 1.401.000 asalariados privados.

Balance y desafíos hacia 2028

Desde el Ejecutivo se sostiene que el crecimiento del empleo ha sido “exponencial” año tras año y que los resultados reflejan políticas públicas que están funcionando. Con más de 242.000 empleos generados desde agosto de 2023, el Gobierno considera viable alcanzar o incluso superar la meta de 500.000 nuevos puestos al cierre del mandato en 2028.

Sin embargo, el escenario presenta matices. Aunque el desempleo abierto se encuentra en mínimos históricos, persisten 121.844 personas sin trabajo y 118.191 en situación de subempleo. La mejora cuantitativa convive con desafíos cualitativos vinculados a la estabilidad, la formalización y la suficiencia de ingresos.

El cierre de 2025 confirma una recuperación sostenida del mercado laboral paraguayo tras el impacto de la pandemia, con mayor protagonismo del sector privado y avances en formalización. No obstante, la consolidación de empleos de calidad y la reducción estructural de la informalidad continúan siendo tareas pendientes para garantizar un crecimiento inclusivo y sostenible en el mediano plazo.

El fallo del Supremo de EE.UU. reordena el tablero arancelario: China gana margen negociador ante la visita de Trump, mientras los mercados globales absorben la nueva tasa del 15%

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La anulación de los aranceles de emergencia de la administración Trump elimina la principal palanca de presión sobre Beijing a días de la primera visita de un presidente estadounidense a China desde 2017. El oro sube, el dólar cae y los mercados asiáticos reaccionan con alzas ante un nuevo escenario comercial marcado por la incertidumbre jurídica.

Un fallo que reequilibra la negociación bilateral

El Tribunal Supremo de Estados Unidos anuló los amplios aranceles de emergencia que el presidente Donald Trump había utilizado como principal instrumento de presión comercial, en una decisión que llega en un momento especialmente delicado para las relaciones entre Washington y Beijing. La sentencia elimina los gravámenes del segundo mandato de Trump sobre China —que habían escalado hasta el 145% durante el año anterior— y deja a la segunda economía del mundo enfrentándose a la misma tasa del 15% aplicada a los aliados tradicionales de Estados Unidos.

El impacto político de la resolución es inmediato. Apenas semanas antes de que Trump aterrice en Beijing el 31 de marzo —su primer viaje como presidente desde su visita en 2017— el fallo ha reconfigurado el balance de poder en la mesa de negociaciones, fortaleciendo la posición del presidente chino, Xi Jinping. Según analistas consultados por Bloomberg, la anulación de la herramienta arancelaria de emergencia dificulta significativamente la capacidad de Trump para presionar a Xi en favor de mayores compras de soja, aviones de Boeing o energía estadounidense, y lo priva de un instrumento de represalia ante posibles demandas chinas.

Zhou Mi, investigador principal de un grupo de expertos afiliado al Ministerio de Comercio chino, fue cauto al valorar el alcance del cambio: «El fallo del Tribunal Supremo no dará lugar a una inversión fundamental de las relaciones económicas y comerciales entre China y Estados Unidos». Sin embargo, académicos y exfuncionarios coinciden en que el gobierno chino llega con mejor posición relativa a las conversaciones de alto nivel.

La nueva tasa del 15% y sus límites jurídicos

Pocas horas después del fallo, Trump anunció un nuevo arancel general del 10% sobre todas las importaciones estadounidenses, que luego elevó al 15%. La medida se sustenta en la Sección 122 de la Ley de Comercio, un mecanismo poco utilizado que permite al ejecutivo imponer tarifas de hasta ese nivel, pero que exige la aprobación del Congreso para extenderlas más allá de 150 días.

Mohit Kumar, economista de Jefferies, señaló que dicho límite temporal introduce un nuevo factor de incertidumbre estructural: «No sabemos realmente cuál será la situación arancelaria dentro de seis meses». Según sus análisis, esa inestabilidad podría afectar los flujos de capital hacia Estados Unidos y, por ende, presionar a la baja al dólar. Los analistas de Goldman Sachs, por su parte, calificaron el fallo como una «nueva inyección de incertidumbre política» y advirtieron que el impacto sobre sus previsiones de crecimiento e inflación en EE.UU. era «apenas perceptible».

La nueva arquitectura arancelaria no deja sin instrumentos al ejecutivo estadounidense. Wendy Cutler, vicepresidenta senior del Instituto de Política de la Sociedad Asiática y exvicerrepresentante interina de Comercio, advirtió que Trump puede apoyarse adicionalmente en las Secciones 301 y 232, que permiten imponer aranceles unilaterales aunque solo tras investigaciones que suelen durar meses. China, de hecho, aún se enfrenta a una investigación abierta bajo la Sección 301 por el incumplimiento del acuerdo comercial Fase Uno firmado durante el primer mandato de Trump, cuando Beijing no cumplió los compromisos de compra acordados.

La reacción oficial de Beijing: cautela calculada

El Ministerio de Comercio chino publicó un comunicado en el que sostuvo que los gravámenes estadounidenses «violan las normas del comercio internacional y la legislación interna estadounidense, y no redundan en beneficio de ninguna de las partes». La declaración advirtió que «la cooperación entre China y Estados Unidos es beneficiosa para ambos lados, pero la confrontación es perjudicial», y precisó que Beijing «continuará prestando atención a este asunto y salvaguardará firmemente sus intereses».

El tono oficial fue, sin embargo, contenido. Los medios estatales chinos mantuvieron una cobertura discreta del fallo y el Ministerio de Asuntos Exteriores no respondió a solicitudes de comentario durante el largo período festivo del Año Nuevo Lunar. Cui Fan, antiguo asesor del Ministerio de Comercio, precisó que Beijing evaluará las medidas correspondientes si Washington continúa aplicando nuevos aranceles por otras vías legales, y que no se descarta ajustar la postura negociadora si EE.UU. reduce efectivamente las tarifas.

Desde el ámbito académico vinculado al Estado, Gao Lingyun, investigador de la Academia China de Ciencias Sociales, calificó la política arancelaria de Washington de «altamente arbitraria» y afirmó que está siendo utilizada como «un arma política». A su juicio, «la política arancelaria debería basarse en evaluaciones rigurosas, no en preferencias políticas».

Las demandas de Xi en la cumbre de marzo

Con una posición de negociación reforzada, el equipo de Xi tiene previsto exigir concesiones en frentes que hasta ahora resultaban inaccesibles. Según analistas con experiencia en asesoramiento al Ministerio de Asuntos Exteriores en Beijing, China presionará por el acceso a semiconductores avanzados, la eliminación de restricciones comerciales a empresas chinas en listas negras y una reducción del apoyo estadounidense a Taiwán, incluyendo recortes en la venta de armas a la isla y un lenguaje más explícito de Washington contra su independencia.

El Partido Comunista Chino considera a la democrática Taiwán su propio territorio a pesar de no haberla gobernado nunca. La cuestión de las tierras raras también será central: el acuerdo que restableció los flujos de estos materiales vitales para la fabricación estadounidense se obtuvo después de que Estados Unidos cortara las ventas de software de diseño de chips, motores a reacción y componentes aeronáuticos. Trump podría ampliar los controles a la exportación si Beijing restringe nuevamente estos suministros.

En paralelo, Bloomberg informó que el máximo responsable de Ford Motor Co. mantuvo conversaciones con altos funcionarios de la administración sobre un posible marco que permitiría a fabricantes chinos de automóviles producir vehículos en suelo estadounidense, a cambio de ciertas protecciones para la industria doméstica. Aunque la propuesta enfrenta probable oposición del Congreso antes de las elecciones de mitad de mandato, cualquier avance en ese sentido representaría un hito significativo en la política de inversión bilateral.

Mercados financieros: oro al alza, dólar bajo presión

La reacción de los mercados financieros al nuevo escenario fue rápida y elocuente. En las primeras operaciones del lunes en Londres, el oro —activo refugio por excelencia— subió un 0,6% hasta los 5.133 dólares por onza troy, mientras que el dólar estadounidense se depreció hasta un 0,5% frente a una cesta de divisas antes de recuperar parte de las pérdidas para cotizar a la baja en un 0,2%.

Los contratos de futuros sobre acciones estadounidenses apuntaban a una caída del 0,3% tanto para el S&P 500 como para el Nasdaq 100 al comienzo de la jornada en Wall Street. En Europa, el índice Stoxx Europe 600 retrocedió un 0,3% y el Dax alemán bajó un 0,5%. El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años cayó 0,01 puntos porcentuales hasta el 4,07%, mientras que el bitcoin se dejó un 2,7% para situarse en 65.801 dólares.

En sentido contrario, los mercados asiáticos que abrieron tras conocerse el fallo reaccionaron positivamente al anticipar aranceles más bajos para sus exportaciones. El índice Hang Seng de Hong Kong lideró las ganancias con un alza del 2,4%; el Taiex de Taiwán cerró con un avance del 0,5% y el Kospi de Corea del Sur subió un 0,7%. Los mercados de Japón y China continental permanecieron cerrados por festivos.

Según estimaciones de Morgan Stanley, la nueva tasa arancelaria principal del 15% reduciría el impuesto ponderado promedio sobre los productos asiáticos del 20% al 17%, mientras que los gravámenes sobre China específicamente descenderían del 32% al 24%. Shen Meng, director del banco de inversión Chanson & Co. en Beijing, anticipó que la reapertura de los mercados continentales chinos —prevista para el martes— podría venir acompañada de un impulso alcista, animado tanto por el fallo arancelario a corto plazo como por la inminente visita de Trump a China.

Ondas de choque en Asia, India y Europa

El fallo del Supremo no solo afecta a la relación bilateral entre Washington y Beijing. También dejó sin efecto los aranceles aplicados a otros grandes exportadores asiáticos como Corea del Sur, Japón y Taiwán, actores clave en las cadenas globales de suministro, particularmente en semiconductores y tecnología avanzada. El Gobierno surcoreano indicó que continuará dialogando con Washington para preservar un equilibrio de intereses, mientras su ministro de Industria alertó sobre la inquietud en sectores estratégicos como la industria automotriz, las baterías y los chips.

India, por su parte, decidió posponer el envío de una delegación comercial a Washington ante la falta de claridad sobre el alcance de las nuevas medidas anunciadas por la Casa Blanca. En Europa, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, advirtió sobre los riesgos de un entorno marcado por litigios y cambios abruptos en las reglas comerciales: «Las compañías necesitan previsibilidad, no batallas legales», afirmó, subrayando que volver a sacudir el sistema traerá nuevas disrupciones.

El margen de maniobra de Trump: las cartas que quedan en la baraja

Pese al revés judicial, el arsenal comercial de Trump no está agotado. La historia reciente demuestra que el mandatario no duda en recurrir a amenazas arancelarias como palanca negociadora incluso sin ejecutarlas de manera inmediata: antes de su última cumbre con Xi en octubre, amenazó con imponer un arancel adicional del 100% a China, lo que bastó para agitar los mercados de renta variable y materias primas aunque la medida no llegara a materializarse.

Shen Dingli, académico de relaciones internacionales en Shanghái, estimó que China seguirá respetando el actual consenso comercial bilateral en lugar de forzar correcciones inmediatas por parte de Washington. En el plano práctico, la eliminación del arancel del 10% sobre el fentanilo —junto con los denominados aranceles «recíprocos»— suprime también un punto de fricción relevante entre las dos potencias, cuyas relaciones venían experimentando una lenta distensión: el año pasado llegaron a un acuerdo sobre las operaciones de TikTok en EE.UU. y la administración Trump autorizó la venta de los chips H200 de Nvidia, una versión más avanzada que las permitidas con anterioridad.

Lo que está claro para todos los actores es que el escenario arancelario seguirá siendo volátil. El Ministerio de Comercio chino remarcó que las medidas unilaterales de Washington no solo dañan a China, sino que introducen volatilidad en el sistema comercial global y complican el funcionamiento de las cadenas de suministro. La cumbre de finales de marzo entre Trump y Xi será la primera prueba de resistencia de este nuevo equilibrio —frágil, incierto y sujeto a los caprichos de los tribunales tanto como a los de la política.