Las ventas de vehículos de BMW AG y Volkswagen AG cayeron durante el segundo trimestre del año, arrastradas por un agravamiento de la crisis en China, donde la creciente competencia de los fabricantes locales y una prolongada crisis inmobiliaria continúan debilitando la demanda de automóviles. Ambos grupos alemanes reportaron este viernes un descenso en sus entregas globales, con caídas particularmente severas en el mercado asiático: las marcas BMW y Mini se desplomaron un 30% en China, mientras que las entregas del grupo Volkswagen en ese país se hundieron un 37%.
Una semana negra para la industria automotriz alemana
Los resultados de BMW y Volkswagen cierran una semana especialmente adversa para los fabricantes de automóviles de Alemania. Tanto Porsche AG como Mercedes-Benz Group AG ya habían anticipado caídas en sus entregas trimestrales, atribuyéndolas a la misma coyuntura china. La prolongada crisis del sector inmobiliario en el gigante asiático está erosionando el poder adquisitivo de los consumidores con mayor capacidad económica, justo cuando los fabricantes locales —con BYD Co. a la cabeza— han pasado a dominar el mercado de los vehículos eléctricos. A este deterioro se suman presiones estructurales que golpean a las firmas europeas en su conjunto, como los elevados costes energéticos y laborales en el Viejo Continente y los aranceles a la importación impuestos por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un mercado estadounidense que resulta clave para su rentabilidad.
Volkswagen aplaza los recortes más drásticos
Frente a este escenario, Volkswagen está intensificando su proceso de reestructuración interna. El grupo, propietario de marcas como Porsche, Audi y SEAT, prevé recortar su extensa gama de modelos hasta en un 50%, según anunció tras una reunión de su consejo de supervisión en la que, sin embargo, no se logró consenso para aplicar medidas más severas. Se esperaba que el consejero delegado, Oliver Blume, planteara duplicar los recortes de plantilla hasta 100.000 puestos de trabajo y el cierre de cuatro plantas en Alemania, pero el comité no respaldó esas propuestas, dando lugar únicamente a planes todavía imprecisos para reducir las variantes de modelos. La filtración de estos detalles en los días previos a la reunión generó malestar entre los influyentes representantes sindicales de la compañía, que mantienen un peso decisivo en las decisiones del consejo.
BMW rebaja sus previsiones y pierde rentabilidad
En BMW, el director ejecutivo, Milan Nedeljkovic, también se prepara para profundizar las medidas de reducción de gastos. El mes pasado, la empresa rebajó de forma drástica sus previsiones financieras para 2026, un ajuste que la coloca en camino de convertirse en el fabricante europeo de automóviles con menor rentabilidad entre los de mayor peso en la industria. El impacto ya se refleja en el mercado bursátil: la acción de BMW acumula una caída de alrededor del 37% en lo que va del año, pese a que este viernes subió un 0,7% hacia media mañana en Fráncfort. Los títulos de Volkswagen, por su parte, retrocedieron hasta un 1,4% tras conocerse los resultados trimestrales.
La apuesta de BMW por la plataforma Neue Klasse
BMW había logrado mantener una posición relativamente más sólida que sus competidores frente a la compleja transición hacia la electromovilidad. A diferencia de Mercedes-Benz o Volkswagen, la compañía con sede en Múnich optó por un plan de fabricación más flexible, capaz de combinar distintos sistemas de propulsión, lo que le permitió amortiguar mejor tanto la decepcionante demanda de vehículos eléctricos como los sucesivos cambios de rumbo en la política comercial de Estados Unidos. Sobre esa base, la empresa ha comenzado a lanzar el primero de los numerosos vehículos nuevos y actualizados basados en su plataforma Neue Klasse, en cuyo desarrollo invirtió más de EUR$10.000 millones (US$11.400 millones). Este año, BMW presentará una versión china del primer modelo de esa gama, el vehículo utilitario deportivo iX3, con la expectativa de reactivar la demanda en ese mercado.
Señales de recuperación en Europa y Estados Unidos
Pese al deterioro generalizado en China, ambos grupos registraron avances puntuales en otras regiones. Las ventas de BMW aumentaron tanto en Estados Unidos como en Europa, donde la demanda de vehículos eléctricos continúa en ascenso. La compañía señaló que el iX3 va camino de alcanzar las 100.000 unidades vendidas y que la berlina i3 también está generando una fuerte demanda. Volkswagen, por su parte, informó de un incremento en sus entregas en Europa y Norteamérica durante el trimestre cerrado en junio, además de un crecimiento superior al 50% en su cartera de pedidos de vehículos eléctricos en Europa respecto al cierre del año pasado. Aun así, marcas clave del grupo —Porsche, Audi y la propia Volkswagen— registraron caídas en sus ventas globales durante el período, lo que confirma que la recuperación en los mercados occidentales todavía no compensa el retroceso sufrido en China.




