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miércoles, octubre 7, 2026

Banco Mundial: América Latina mantiene un crecimiento moderado con Paraguay entre las economías de mejor proyección

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El Banco Mundial proyecta un crecimiento moderado para América Latina y el Caribe en 2026, en un contexto marcado por diferencias importantes entre las economías, restricciones estructurales que continúan limitando la expansión de la productividad y riesgos asociados al entorno internacional. En este escenario, Paraguay mantiene una trayectoria de crecimiento superior al promedio regional, aunque el organismo también identifica desafíos vinculados con el desarrollo empresarial, el financiamiento, el mercado laboral y la capacidad de incorporar nuevas tecnologías.

Las proyecciones forman parte de la edición de octubre de 2026 del Panorama Económico de América Latina y el Caribe, elaborado por la Oficina del Economista Jefe del Banco Mundial para la región. El documento analiza tanto las perspectivas macroeconómicas como los efectos que la transición hacia la inteligencia artificial puede tener sobre la productividad, las empresas y el empleo.

América Latina mantiene un crecimiento moderado y desigual

El Banco Mundial estima que el producto interno bruto de América Latina y el Caribe crecerá 2,2% en 2026, ligeramente por debajo del 2,4% registrado en 2025. El organismo señala que la relativa estabilidad de la tasa regional oculta revisiones a la baja en las perspectivas de varias economías y una marcada heterogeneidad entre los países.

El escenario también está condicionado por un débil crecimiento del PIB por habitante. Según el informe, la expansión agregada de la región apenas se traducirá en un aumento del ingreso del residente promedio, en un contexto en el que persisten problemas estructurales de larga duración.

A estas restricciones se suman factores financieros y externos. El Banco Mundial señala que el espacio fiscal continúa siendo limitado en varios países, mientras que la demanda privada y los costos reales de financiamiento siguen condicionando el comportamiento de la actividad. Las tensiones comerciales, la volatilidad de los precios de la energía y la persistencia de la inflación de los servicios también forman parte del balance de riesgos.

El informe incorpora además riesgos relacionados con el escenario climático y geopolítico. Los efectos del conflicto en Medio Oriente podrían generar mayores precios y volatilidad energética, retrasar la desinflación y endurecer las condiciones monetarias internacionales. A esto se agregan posibles sequías vinculadas con El Niño e inundaciones en distintas zonas de la región.

Las economías presentan trayectorias diferentes

Las proyecciones del Banco Mundial muestran que no existe una trayectoria uniforme para América Latina y el Caribe. Entre las principales economías, Argentina registra una recuperación proyectada después de las contracciones de los años anteriores, mientras Brasil enfrenta condiciones monetarias restrictivas que limitan el crédito, el consumo y la inversión privada.

En México, el organismo observa una demanda interna más limitada a medida que se reduce el impulso de la inversión pública y las fricciones comerciales afectan la confianza. Colombia mantiene una expansión moderada, mientras Perú presenta una trayectoria de crecimiento más elevada dentro del grupo de las principales economías.

La heterogeneidad también se observa fuera de las economías de mayor tamaño. Costa Rica, Panamá, Guatemala, Honduras y República Dominicana presentan tasas de crecimiento proyectadas superiores al promedio regional, mientras que otros países enfrentan contracciones o recuperaciones más débiles. Bolivia, por ejemplo, registra una proyección negativa para 2026, mientras Haití continúa mostrando una situación económica particularmente débil. En el extremo opuesto, Guyana mantiene tasas de expansión excepcionalmente elevadas asociadas a la transformación de su estructura productiva.

La propia tabla de proyecciones del informe refleja esta amplitud de resultados y confirma que el promedio regional no representa por sí mismo la situación de cada economía.

Paraguay mantiene una trayectoria de expansión superior al promedio regional

Dentro de este escenario, Paraguay aparece con una proyección de crecimiento de 4,7% para 2026, después de una expansión estimada de 6,6% en 2025. El Banco Mundial prevé posteriormente una moderación gradual, con tasas de 4,1% en 2027 y 4,0% en 2028.

El organismo señala que la economía paraguaya ha registrado un crecimiento anual superior al 4% de manera sostenida durante los últimos años. En su evaluación, esta trayectoria ha estado respaldada por un marco macroeconómico estable y una demanda interna sólida. También menciona la consolidación de la calificación de grado de inversión como un elemento que ha reforzado la confianza de los mercados internacionales.

La proyección, sin embargo, debe interpretarse dentro del escenario general planteado por el informe. El Banco Mundial no presenta el crecimiento paraguayo como un fenómeno aislado de las condiciones regionales, sino como parte de un conjunto de trayectorias nacionales determinadas por factores macroeconómicos, internos y externos.

La diferencia entre las tasas de crecimiento de los países también muestra que una expansión del PIB relativamente elevada no elimina los desafíos estructurales que enfrenta una economía. En el caso de América Latina, el organismo advierte precisamente que el crecimiento agregado ha tenido una traducción limitada sobre el ingreso por habitante y que persisten obstáculos relacionados con productividad, empleo y capacidad empresarial.

El crecimiento regional convive con problemas de empleo e informalidad

Uno de los puntos relevantes del informe es que el análisis de la región no puede limitarse a las cifras de crecimiento. El Banco Mundial identifica una elevada presencia de trabajadores por cuenta propia y de empleos vinculados con microempresas, además de una importante informalidad laboral.

Esta estructura tiene consecuencias sobre la capacidad de las economías para transformar el crecimiento del producto en aumentos sostenidos del bienestar. El informe señala que los resultados de pobreza continúan siendo sensibles a la desaceleración económica y que los trabajadores informales y con menor nivel educativo enfrentan mayores restricciones para acceder a empleos formales y a sus beneficios.

El documento también identifica un problema empresarial denominado “vacío intermedio”: la región cuenta con una gran cantidad de unidades pequeñas y actividades por cuenta propia, pero tiene una menor presencia relativa de empresas capaces de crecer, generar empleo a gran escala y ampliar su actividad productiva.

A esto se suma una estructura financiera menos profunda que la observada en economías desarrolladas. El crédito empresarial y la capitalización bursátil son, en general, considerablemente menores que en Estados Unidos, mientras que las empresas dependen en mayor medida de utilidades retenidas y préstamos bancarios. El informe plantea que ampliar las alternativas de financiamiento requiere mercados financieros más profundos y mejores condiciones institucionales para los contratos, la insolvencia, la protección de acreedores e inversionistas y la divulgación de información.

La inteligencia artificial introduce una nueva dimensión en el problema de productividad

La segunda parte central del informe analiza la transición hacia la inteligencia artificial y sus posibles efectos sobre las economías de América Latina y el Caribe.

El Banco Mundial advierte que el acceso a herramientas de IA no implica automáticamente aumentos de productividad. Las empresas necesitan contar con datos utilizables, trabajadores capacitados y prácticas de gestión capaces de incorporar la información generada por estas herramientas en las decisiones y los procesos productivos.

El organismo identifica así una diferencia entre la adopción de herramientas y su utilización efectiva dentro de las empresas. Las prácticas de gestión de las economías de la región suelen situarse por debajo de las observadas en economías avanzadas, y las inversiones necesarias para reorganizar procesos, capacitar trabajadores y preparar datos pueden determinar cuánto beneficio económico se obtiene de una misma tecnología.

Los datos empresariales incluidos en el informe muestran además una brecha relacionada con el tamaño de las compañías. Las empresas pequeñas presentan menores niveles de preparación digital, adopción y sofisticación en el uso de IA que las empresas medianas y grandes.

El problema no consiste únicamente en utilizar o no utilizar inteligencia artificial. En varios mercados analizados por el Banco Mundial, la adopción se concentra en herramientas generativas de propósito general, mientras que los usos más complejos e integrados en funciones centrales de las empresas continúan siendo menos frecuentes. En Brasil, por ejemplo, el informe describe una adopción amplia de herramientas generativas, pero una utilización de mayor impacto todavía concentrada en una minoría de empresas.

En el caso de las pequeñas y medianas empresas argentinas analizadas por el informe, el Banco Mundial encuentra también una adopción predominantemente experimental: una parte importante utiliza herramientas generativas, pero sin una integración profunda con los datos, procesos y estructuras de gestión de las compañías.

Paraguay enfrenta una brecha en preparación para la inteligencia artificial

El informe incorpora un índice de preparación para la IA que permite observar las diferencias existentes entre las economías de la región. Paraguay registra un índice de 0,41, por debajo de los niveles observados en Chile, Uruguay, Costa Rica, México, Brasil, Panamá, Perú, Colombia y Argentina.

La comparación muestra que la preparación para la IA depende de varios componentes y no solamente de la disponibilidad de tecnología. El índice considera dimensiones relacionadas con el capital humano y el mercado laboral, la innovación y la integración económica, la regulación y la ética, y la infraestructura digital.

En Paraguay, los valores registrados son de 0,43 en capital humano y mercado laboral, 0,39 en innovación e integración económica, 0,43 en regulación y ética y 0,39 en infraestructura digital. Esto sitúa el debate sobre la IA en un ámbito más amplio que la simple incorporación de nuevas herramientas: también involucra capacidades productivas, formación, infraestructura y condiciones institucionales.

A nivel regional, la adopción de IA generativa tampoco alcanza los niveles observados en América del Norte y otras regiones. La mediana de adopción empresarial en ALC durante el primer trimestre de 2026 fue de 17%, frente a 31% en América del Norte y 26% en Europa y Asia Central. El dato refleja que la incorporación de estas tecnologías todavía se encuentra en una etapa distinta respecto de las economías con mayores niveles de digitalización.

El desafío está en transformar la adopción tecnológica en productividad

Para el Banco Mundial, el impacto económico de la IA dependerá de la capacidad de las empresas y los gobiernos para complementar la tecnología con otras inversiones. La preparación de datos, la capacitación de los trabajadores, la adaptación de las organizaciones y el desarrollo de prácticas de gestión aparecen como elementos necesarios para que las nuevas herramientas tengan efectos sobre la productividad.

El informe también plantea que los países no necesitan desarrollar necesariamente sistemas de inteligencia artificial de frontera para obtener beneficios económicos. La adaptación de aplicaciones a necesidades específicas puede tener relevancia para empresas pequeñas, trabajadores y servicios públicos, siempre que existan las capacidades necesarias para utilizarlas.

En este sentido, la transición tecnológica se vincula directamente con algunos de los problemas estructurales que el propio informe identifica para América Latina: baja productividad, limitada capacidad de crecimiento empresarial, restricciones de financiamiento, informalidad y déficits de capital humano.

Un escenario condicionado por factores internos y externos

Las perspectivas planteadas por el Banco Mundial combinan, por tanto, una expansión regional moderada con diferencias importantes entre las economías y con desafíos que exceden las cifras de crecimiento del PIB.

Para Paraguay, la proyección contempla una expansión de 4,7% en 2026 y una posterior moderación hacia tasas cercanas al 4%. El país parte de una trayectoria de crecimiento superior al promedio regional y de un marco macroeconómico que el organismo describe como estable, pero al mismo tiempo comparte con el resto de América Latina problemas relacionados con productividad, estructura empresarial, financiamiento, formación y adopción tecnológica.

El informe plantea que la evolución futura estará condicionada tanto por las políticas y capacidades internas como por un entorno internacional sujeto a incertidumbre, tensiones comerciales, condiciones financieras, precios de la energía y riesgos climáticos. En consecuencia, las proyecciones deben entenderse como un escenario sujeto a esos factores y no como una trayectoria asegurada.

La transición hacia la inteligencia artificial añade una dimensión adicional a este panorama. Para América Latina y el Caribe, el desafío identificado por el Banco Mundial no se limita a incorporar la tecnología, sino a desarrollar las condiciones económicas, institucionales y empresariales que permitan convertirla en mejoras sostenidas de productividad.

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