El Ministerio de Economía y Finanzas proyecta que el desequilibrio de la Administración Central llegará a 3,2% del PIB este año y a 3,9% en 2027, antes de volver al límite legal de 1,5%. La economía sigue creciendo, pero los ingresos no acompañan el ritmo del gasto y el costo de la Caja Fiscal sigue en aumento.
El Informe de las Finanzas Públicas 2026, presentado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), plantea un cambio de rumbo en la senda fiscal del país. El Gobierno reconoce que el déficit superará por dos ejercicios consecutivos el tope de 1,5% del PIB fijado por la Ley de Responsabilidad Fiscal (Ley Nº 5098/2013). La razón central es la necesidad de reconocer y pagar compromisos acumulados, sobre todo con proveedores de salud y con constructoras. Según el plan, la convergencia a la meta legal se daría recién en 2028.
Una economía que crece, pero con las cuentas públicas bajo presión
El contexto macroeconómico sigue siendo favorable. El MEF estima que el Producto Interno Bruto crecerá 4,5% en 2026, por encima del 3,8% previsto al elaborar el Presupuesto de este año y tras la expansión de 6,6% de 2025. Para 2027-2031 proyecta un promedio anual de 4,2%, con inflación de 3,5%. La inflación interanual de junio fue de 2,1% y la tasa de política monetaria del Banco Central se mantiene en 5,5%.
El sector externo también dio señales positivas. Las exportaciones crecieron 25,1% interanual en el primer semestre, impulsadas por la soja, sus derivados y las bebidas. Además, la balanza comercial acumuló un superávit de USD 746,6 millones. Hubo crédito dinámico en los hogares: los préstamos al consumo subieron 22,9% y los de vivienda, 25,3%.
Pese a este escenario, la caja del Estado muestra otra cara. En 2025 el déficit de la Administración Central fue de 2,0% del PIB, mejor que el 2,5% de 2024. El resultado primario casi se equilibró, con un saldo negativo de apenas 0,1% del PIB. Sin embargo, el primer semestre de 2026 revirtió esa mejora, y esa es la razón del ajuste de metas.
Las deudas con salud y obras explican el ajuste
Al comenzar 2026, las obligaciones pendientes de pago sumaban cerca de USD 1.300 millones. De ese total, unos USD 1.050 millones correspondían a proveedores del Ministerio de Salud, principalmente medicamentos e insumos, y alrededor de USD 250 millones a obras del Ministerio de Obras Públicas. El MEF optó por reconocer esos compromisos de manera abierta en las cifras oficiales, en lugar de dejarlos fuera del cálculo fiscal.
La estrategia tiene tres pasos: registrar las deudas, pagarlas de forma ordenada y evitar que vuelvan a acumularse atrasos. Este último punto es el de mayor peso para el sector privado. Los retrasos en los pagos del Estado afectan a farmacéuticas, constructoras y a sus proveedores, y terminan por incidir en el empleo y en la cadena de pagos de toda la economía.
Ingresos que no acompañan: el efecto del guaraní fuerte
El primer semestre dejó un contraste marcado. Los ingresos totales de la Administración Central crecieron apenas 0,5%, mientras el gasto se disparó 11,7%. El déficit acumulado llegó a G. 4,69 billones, equivalente a 1,2% del PIB, y a 2,6% si se lo mide de forma anualizada.
Detrás de la debilidad de los ingresos hay un factor cambiario. El guaraní se apreció 15,4% en promedio frente al año anterior, y la apreciación interanual de junio fue de 23,1%. Esto abarató en moneda local las importaciones y redujo la base de cálculo de la recaudación aduanera, que cayó 13,3%. Los impuestos internos, en cambio, subieron 11,6%, gracias al consumo y a la actividad comercial. El resultado neto fue un avance de apenas 2,1% en los ingresos tributarios del semestre.
A esto se suman los ingresos de las binacionales, que retrocedieron 33,0% por el efecto del tipo de cambio y por el mayor consumo eléctrico interno, que reduce la energía excedente que se cede. El informe advierte que esta tendencia continuará de forma progresiva. En 2025 la presión tributaria fue de 11,2% del PIB, con una recaudación de G. 41,5 billones. Los impuestos indirectos concentraron cerca del 73% del total. La estructura sigue dependiendo mucho del consumo.
Más gasto y un Presupuesto 2027 de G. 166,3 billones
Del lado del gasto, el primer semestre estuvo marcado por el pago de deudas. El rubro de bienes y servicios creció 42,9%, por las compras y regularizaciones de medicamentos. Las prestaciones sociales aumentaron 17,6%, con más recursos para Hambre Cero, la pensión de adultos mayores y las jubilaciones del Magisterio. Las remuneraciones subieron 8,2%. Solo los intereses de la deuda bajaron, 10,1%, también por el efecto de la apreciación del guaraní.
El proyecto de Presupuesto General de la Nación 2027 asciende a G. 166,3 billones, un 11,2% más que el de 2026, y equivale a 38,4% del PIB estimado. Prevé un déficit de 3,9% del PIB para la Administración Central, de 3,8% para el Gobierno General y de 4,2% para el Sector Público. Son coberturas distintas y no deben compararse como una misma medida. Entre los programas sociales figuran:
- G. 3,6 billones para la pensión de adultos mayores, con 406.196 beneficiarios.
- G. 3,2 billones para Hambre Cero, con 986.194 alumnos.
- G. 587.000 millones para Tekoporã Mbarete, con 200.000 familias.
- G. 65.000 millones para primera infancia.
El gasto en estos programas pasó de 0,1% del PIB en 2006 a 1,6% en 2025, y llegaría a 1,8% este año. El aumento de 2027 se concentra en bienes y servicios (más de 80%), por la regularización de las deudas con proveedores. La inversión pública sería la variable que más cede en el corto plazo: bajaría de 1,8% del PIB en 2026 a 1,6% en 2027 y a 1,3% en 2028, y recién se recuperaría hacia 1,9% en 2031. Para compensarlo, el Gobierno apuesta a las Asociaciones Público-Privadas.
La deuda pública: baja contable en 2026 y repunte en 2027
La deuda de la Administración Central cerró 2025 en USD 17.931,8 millones, equivalentes a 36,1% del PIB. El 89% es deuda externa. El MEF proyecta que la relación deuda/PIB caerá a 31,0% en 2026, pero aclara que esa baja se explica sobre todo por el guaraní fuerte, que reduce el valor de la deuda en dólares medida en moneda nacional. En 2027 subiría a 33,1% y luego descendería gradualmente hasta 32,0% en 2031.
La estrategia de desdolarización avanza: en 2025 la participación de la deuda en guaraníes aumentó 5,5 puntos porcentuales y el 91,9% de los pasivos es de largo plazo. Ese año el servicio de la deuda fue de USD 1.762,8 millones, de los cuales 52% fue en intereses. Según el análisis con el marco del Fondo Monetario Internacional que utiliza el MEF, la deuda es sostenible en el mediano plazo bajo el escenario base.
Una brecha que la reforma solo reduce
Las pensiones del sector público siguen siendo uno de los mayores riesgos. La Caja Fiscal cerró 2025 con un déficit de unos USD 379 millones (0,8% del PIB) y el MEF proyecta cerca de USD 405 millones para 2026. El desequilibrio se concentra en el Magisterio Nacional y las Fuerzas Públicas.
La raíz es demográfica. Hay unos 242.500 cotizantes frente a 85.521 jubilados y pensionados, una relación cercana a 2,8 aportantes por beneficiario. En el Instituto de Previsión Social ronda los 10. En docentes y Fuerzas Armadas la relación es cercana a 2,0, y solo la Administración Pública del régimen civil muestra superávit, con 4,2.
La Ley Nº 7633/2026, aprobada en marzo, elevó el aporte personal a 19% en los sectores deficitarios (se mantiene 16% en los superavitarios), fijó edades mínimas de retiro de 53 años para los civiles y 55 para las Fuerzas Públicas, y estableció un aporte estatal equivalente al 10% de la remuneración imponible. Según las estimaciones actuariales, el déficit anual promedio de 2027 a 2031 sería de USD 631 millones con la reforma, frente a USD 796 millones sin ella: unos USD 165 millones menos por año, cerca de 21%. El informe aclara que los beneficios llegarán de forma gradual y que el sistema seguirá necesitando fondos del Tesoro.
Esto ya se refleja en las transferencias. Según el informe de la Tesorería, los giros a la Caja Fiscal, incluida la pensión de adultos mayores, aumentaron 11,2% interanual hasta setiembre, y los financiados con impuestos subieron 16,5%.
Riesgos y desafíos hacia 2028
El MEF evaluó un escenario adverso en el que coinciden mayores costos de financiamiento, menor demanda interna, un crecimiento más débil de los socios comerciales y depreciación del guaraní. En ese caso, el crecimiento de 2027 bajaría de 4,2% a 2,6%, el déficit de 2028 sería de 2,2% del PIB en lugar de 1,5%, y la deuda llegaría a 35,3% del PIB frente a 32,7% del escenario base.
El plan fiscal depende, por tanto, de que se cumplan los supuestos del escenario central y de que no se generen nuevos atrasos de pago. Para el sector productivo y para los contribuyentes, el mensaje es doble. El Estado reconoce que acumuló deudas y se compromete a pagarlas. Pero 2027 será un año de presupuesto expansivo, con menor inversión pública y una Caja Fiscal que seguirá pesando. Si se cumple la meta, la regla fiscal volvería a regir en 2028. Hasta entonces, la sostenibilidad de las cuentas dependerá de cuánto se logre mejorar la recaudación, ordenar el gasto y evitar que la apreciación del guaraní siga erosionando los ingresos.



