La agencia Fitch Ratings confirmó la calificación soberana de Paraguay en BB+ con perspectiva positiva. El país mantiene así su trayectoria ascendente, pero queda un escalón por debajo del grado de inversión, una meta que el Gobierno se había fijado para 2026.
Una decisión que mantiene la puerta abierta
Con esta ratificación, Fitch sostiene la perspectiva positiva que otorgó en 2025, cuando la elevó desde estable. La agencia no retrocede en su valoración, pero tampoco da el paso hacia el nivel BBB-. Paraguay ya cuenta con grado de inversión de Moody’s (Baa3) y de S&P Global Ratings (BBB-). Fitch es la única de las tres grandes calificadoras que aún no lo concede.
El Ejecutivo había planteado alcanzar el tercer grado de inversión este año. Ese objetivo queda aplazado, aunque el mantenimiento de la perspectiva positiva indica que la mejora sigue siendo posible en una revisión futura.
Los fundamentos macroeconómicos que sostienen la nota
Según Fitch, las calificaciones reflejan políticas macroeconómicas generalmente prudentes y coherentes, una deuda pública baja y una sólida liquidez externa. El organismo destaca el crecimiento de 6,6% en 2025, el más alto de América Latina y muy superior a la mediana de 3,8% de los países con calificación BB. Para 2026 proyecta una expansión de 4,5%.
La deuda pública se redujo a 31,7% del PIB en 2025, frente a una mediana de 51,6% en el grupo BB. La agencia también valora la inflación contenida, que bajó de 2,4% en mayo a 1,5% en agosto. A ello contribuyeron la apreciación del guaraní, que ganó alrededor de 26% frente al dólar entre marzo de 2025 y septiembre de 2026, y el peso de la generación hidroeléctrica en la matriz energética. Las expectativas se mantienen ancladas en la meta de 3,5% del Banco Central del Paraguay.
El flanco fiscal: atrasos de pago y metas postergadas
El principal obstáculo está en las cuentas públicas. Fitch advierte que las debilidades en la gestión financiera pública volvieron a generar atrasos con proveedores del Estado, principalmente farmacéuticas y constructoras, por unos USD 1.300 millones, equivalentes a 2% del PIB. Se trata de compromisos que no contaban con la autorización del Ministerio de Economía y Finanzas.
Esta situación obligó a flexibilizar la Ley de Responsabilidad Fiscal. La meta de déficit de 1,5% del PIB se trasladó a 2028. Mientras tanto, se proyectan déficits de 3,2% en 2026 y 3,9% en 2027, y Fitch prevé que el indicador baje a 2% en 2028. La agencia sostiene que este patrón, sumado a lo ocurrido en 2023 y a las desviaciones de la regla fiscal desde 2019, erosiona la credibilidad de la política fiscal.
La reforma de la Caja Fiscal, aprobada en marzo de 2026, aporta un alivio limitado. Sus parámetros fueron suavizados tras el rechazo del Congreso y la presión social. Fitch estima que el déficit del sistema de pensiones públicas sería de 1,2% del PIB en 2034, frente a 1,6% sin cambios. También advierte sobre riesgos de mayor gasto por presiones salariales y demandas sociales ante el próximo ciclo electoral.
Instituciones débiles y una base de ingresos estrecha
Más allá de lo fiscal, la calificadora señala límites estructurales: indicadores de gobernanza débiles, una recaudación baja, un mercado de capitales local poco profundo que restringe la flexibilidad de financiamiento y la vulnerabilidad a choques climáticos. Los indicadores de gobernanza del Banco Mundial sitúan al país en el percentil 39. En su análisis ambiental, social y de gobernanza, Fitch asignó la máxima relevancia negativa a los factores de Estado de derecho, calidad institucional y control de la corrupción.
Un dato matizador es que Fitch mantuvo el techo país (Country Ceiling) en BBB-, un escalón sobre la calificación soberana. Esto indica una baja probabilidad de restricciones cambiarias o de movimiento de capitales que afecten al sector privado.
Qué debe hacer Paraguay para dar el salto
La agencia identificó los factores que podrían llevar a una mejora:
- Sostener un crecimiento elevado y estable, con nuevas inversiones y una economía más diversificada.
- Consolidar las cuentas públicas de forma creíble, estabilizar la deuda y evitar nuevos atrasos de pago.
- Mejorar de manera sostenida la calidad institucional, incluido el combate a la corrupción y el fortalecimiento de la justicia.
La lectura del Gobierno
El presidente Santiago Peña celebró la decisión como una «señal de confianza» en un país que crece, mantiene su estabilidad y fortalece sus fundamentos. Aseguró que el Gobierno seguirá trabajando para consolidar un Paraguay «confiable, competitivo y con cada vez más oportunidades». Días antes, el ministro de Economía, Óscar Lovera, había señalado que la presión fiscal por las deudas con proveedores no afectaría negativamente la calificación y había descartado acceder al grado de inversión en esta revisión.
Un balance entre mérito macro y deudas pendientes
La ratificación deja una lectura de doble filo. Paraguay exhibe cifras de crecimiento, inflación y endeudamiento que superan a sus pares. Pero la credibilidad de su política fiscal y la solidez institucional siguen siendo las condiciones que separan al país del tercer sello de grado de inversión. El avance dependerá menos de la expansión económica, que ya es sólida, que de demostrar disciplina presupuestaria y mejoras institucionales duraderas.



