Desde que Javier Milei asumió la presidencia, la Argentina perdió 241.000 puestos de trabajo asalariados en el sector privado, lo que equivale al 4% del total, mientras que el Estado nacional recortó 73.000 empleos públicos, según cifras oficiales recopiladas por la consultora Fundar. El número de empresas privadas activas cayó a 482.000, el nivel más bajo desde 2007, un dato que refleja la contracción del tejido productivo formal del país. La destrucción de empleo asalariado alcanzó tanto al sector privado como al público, sin que ninguna rama de la actividad económica lograra compensar esas bajas de manera sostenida.
Neuquén, la única excepción
El caso de la provincia de Neuquén, ligada al desarrollo de Vaca Muerta, es la única excepción dentro de un panorama generalizado de retroceso. Según datos de la consultora Equilibra, esa jurisdicción fue la única del país que logró sumar empresas registradas durante la gestión de Milei, mientras el resto de las provincias mostró cierres o estancamiento operativo. Ni siquiera sectores como el petróleo, la minería o la tecnología, considerados más dinámicos, sostuvieron un ritmo de contratación relevante: en varios casos la incorporación de personal se estancó o retrocedió, lo que descarta que los trabajadores estén migrando de sectores en crisis hacia actividades con mayor demanda de empleo.
Desempleo e informalidad: los números detrás del indicador oficial
El Indec informó que la tasa de desocupación en el primer trimestre de 2026 fue del 7,8%, lo que representa 1,7 millones de personas sin empleo en todo el país y uno de los registros más altos desde la pandemia. Ese porcentaje, sin embargo, no alcanza para dimensionar la vulnerabilidad laboral real. La informalidad trepó al 44,2% de los asalariados en el primer trimestre del año, frente al 40,8% del mismo período de 2024, un salto de 3,4 puntos porcentuales. Un estudio de la Universidad Católica Argentina confirmó que trabajadores de todos los niveles educativos e ingresos recurren cada vez más al empleo sin contrato, algo que los economistas interpretan no como una preferencia, sino como un último recurso frente a la falta de empleo formal disponible.
La verdadera magnitud de la crisis laboral
Un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), elaborado a partir de la base de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares, ofrece una lectura más precisa de la presión sobre el mercado de trabajo. Según ese análisis, el 19% de la población económicamente activa (PEA) está compuesta por personas subempleadas o desempleadas, mientras que el 23,7% de la PEA se encuentra bajo algún tipo de presión laboral, es decir, busca activamente otro empleo. Si se suma a quienes no buscan otra ocupación de manera activa pero desean trabajar más horas, la disponibilidad de la fuerza de trabajo alcanza al 29,4% de la PEA, una cifra que evidencia el nivel de subutilización de los trabajadores argentinos.
Brechas y desempleo juvenil
Los datos desagregados por género muestran desigualdades estructurales persistentes. La tasa de empleo masculino se ubicó en el 50,8%, frente al 39,1% de la femenina, una diferencia de 11,7 puntos porcentuales. La subutilización laboral entre las mujeres asciende al 21,5%, contra el 16,9% de los hombres, debido a mayores niveles de subempleo y desempleo entre la población femenina. El panorama se agrava entre los más jóvenes: el desempleo entre las personas de 18 a 24 años alcanza el 19,5%, más del doble del promedio nacional.
Caída sostenida del empleo registrado
Según los registros administrativos de la Secretaría de Trabajo de la Nación, entre noviembre de 2023 y abril de 2026 se perdieron 308.000 puestos de trabajo asalariados registrados, de los cuales 235.000 corresponden al sector privado y 73.000 al sector público. La proporción de empleos privados registrados cada 100 personas en edad laboral cayó del 21,2% en noviembre de 2023 al 19,8% en abril de 2026, lo que confirma una pérdida sostenida de la capacidad del sector formal para absorber a la población en edad de trabajar.
Salarios a la baja y precarización creciente
En mayo de 2026, los sueldos registrados sufrieron una caída real interanual del 3,4%, con una baja del 2,9% en el sector privado y del 4,3% en el sector público. Desde noviembre de 2023, el índice salarial del Indec acumula una pérdida real del 8,7%, con un retroceso del 3,6% en los salarios privados y de un abrupto 17,7% en los estatales. En contraste, los salarios no registrados —los del circuito informal— acumularon hasta diciembre de 2025 una suba real del 38% respecto de noviembre de 2023, un dato que confirma el desplazamiento de trabajadores hacia empleos precarios como estrategia de supervivencia frente al deterioro del empleo formal.
El desempleo como principal preocupación de los votantes
El desempleo desplazó a la inflación como la principal preocupación económica de los votantes argentinos durante el último año, según la encuesta LatAm Pulse, realizada por AtlasIntel para Bloomberg News, mientras que la imagen positiva de Milei se ubica en el 37%, cerca del piso más bajo de su gestión. El antecedente de 1995, cuando Carlos Menem ganó la reelección con una tasa de desempleo de dos dígitos, se produjo en un contexto de inflación anual inferior al 2%. Los economistas proyectan que la inflación argentina rondará el 20% el año próximo, un nivel que se combina con un mercado laboral que continúa expulsando trabajadores del empleo registrado y empujándolos hacia la informalidad, sin que existan hasta el momento señales de reversión de esa tendencia.




