Amazon dio un paso decisivo en su ambición de competir en el mercado del internet satelital. La compañía confirmó que ya cuenta con una constelación suficiente para iniciar el servicio comercial de Amazon Leo, su proyecto de conectividad desde la órbita terrestre baja, antes de que termine el año. El anuncio llega después de un nuevo lanzamiento que amplió de forma considerable su presencia en el espacio, aunque la empresa todavía enfrenta una distancia notable frente a Starlink, el operador que hoy domina este segmento.
Un lanzamiento que marca un punto de inflexión
El hito se concretó con la misión LA-08, ejecutada la madrugada del jueves 2 de julio desde la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral, en Florida, mediante un cohete Atlas V de United Launch Alliance. Esta misión incorporó 29 satélites adicionales a la red y elevó la constelación total a más de 390 unidades en órbita, según confirmó la propia empresa. Se trató, además, del último lanzamiento que Amazon realizará con el Atlas V, lo que cierra una etapa dentro de la estrategia de despliegue inicial del proyecto.
Chris Weber, vicepresidente de negocio y producto de Amazon Leo, señaló que ese volumen de satélites ya es suficiente para sostener un servicio continuo en las latitudes iniciales previstas para el arranque comercial. El ejecutivo también adelantó que las próximas misiones se orientarán a sumar cobertura y capacidad adicional, lo que confirma que el lanzamiento del servicio será progresivo y no una activación global inmediata.
De la liberación orbital al servicio operativo
Los satélites de esta última misión se liberaron a una altitud aproximada de 465 kilómetros, momento en que el equipo de Amazon Leo asumió el control de las unidades desde su centro de operaciones en Redmond, en el estado de Washington. Tras superar las verificaciones técnicas iniciales, los satélites se desplazaron hasta una altitud operativa de 630 kilómetros, donde quedarán activos para prestar servicio.
Este proceso confirma que Amazon ya dispone de la infraestructura básica para pasar de una fase de pruebas —que incluyó una vista previa empresarial ofrecida a clientes seleccionados desde noviembre— a una etapa comercial más amplia, aunque inicialmente acotada a determinadas zonas geográficas.
La distancia que todavía separa a Amazon de Starlink
El avance es relevante, pero el contraste con Starlink, la red de SpaceX, expone la magnitud del desafío que enfrenta Amazon. La compañía de Elon Musk lleva casi una década de operación desde que lanzó su servicio en 2015, mientras que Amazon anunció su propio proyecto —entonces bajo el nombre de Kuiper— recién en 2019.
Esa ventaja temporal se refleja hoy en números difíciles de igualar en el corto plazo. Starlink opera actualmente con una constelación cercana a los 10.000 satélites activos, presta servicio en más de 160 países y supera los 10 millones de suscriptores en todo el mundo, según cifras recogidas por distintos medios especializados. La red ofrece velocidades promedio de alrededor de 200 Mbps y una latencia cercana a los 25 milisegundos, con variaciones según el terminal, el plan contratado y la ubicación del usuario.
En comparación, Amazon Leo arranca esta nueva etapa con una constelación bastante más reducida. Sobre el objetivo final existen cifras que varían según la fuente: mientras algunos reportes mencionan una meta cercana a los 3.232 satélites, otros elevan esa proyección hasta cerca de 7.700 unidades, lo que sugiere que Amazon aún no ha precisado con total claridad el tamaño definitivo que buscará alcanzar. En cualquier caso, la brecha respecto a los cerca de 390 satélites actualmente desplegados deja en evidencia que la compañía se encuentra todavía en una fase temprana de expansión.
Velocidades y precios: la propuesta comercial
De acuerdo con la información divulgada por Amazon, el servicio Leo ofrecerá velocidades que irán desde los 100 Mbps hasta 1 Gbps, esta última disponible mediante una antena de uso empresarial. La compañía no ha revelado de forma oficial los precios definitivos del equipo, aunque distintas estimaciones apuntan a que la antena de gama Pro, con capacidad de hasta 400 Mbps, podría costar alrededor de 400 dólares, con una cuota mensual pensada para competir directamente con Starlink y otros proveedores de internet satelital.
Los obstáculos logísticos detrás del despliegue
El camino hacia este anuncio no ha estado exento de contratiempos. En una solicitud presentada en enero ante los reguladores para pedir una prórroga en los plazos de despliegue, Amazon reconoció que la escasez de capacidad de lanzamiento a corto plazo había ralentizado su expansión, un problema que ha afectado a buena parte de la industria espacial comercial en los últimos años.
Para asegurar capacidad de lanzamiento, Amazon firmó en 2022 un acuerdo con United Launch Alliance, Arianespace y Blue Origin —esta última, la empresa espacial de Jeff Bezos— y posteriormente sumó vuelos adicionales con SpaceX. Sin embargo, varios de estos proveedores han sufrido retrasos en sus propios vehículos. El caso más reciente ocurrió en mayo, cuando un cohete New Glenn de Blue Origin explotó en la plataforma de lanzamiento durante una prueba de fuego estático, apenas días antes de que estuviera previsto que transportara un lote de satélites de Leo. Blue Origin trabaja actualmente en reconstruir la plataforma y en determinar las causas del incidente, con el objetivo declarado de retomar los vuelos del New Glenn más adelante este año.
El relevo hacia el cohete Vulcan
De cara a los próximos meses, Amazon trasladará sus lanzamientos al cohete Vulcan, de United Launch Alliance, un vehículo de mayor capacidad pensado para transportar satélites más grandes y acelerar el ritmo de despliegue. Melissa Wuerl, directora de sistemas de lanzamiento de Amazon Leo, indicó que la empresa ya cuenta con cientos de satélites listos para volar en Cabo Cañaveral y que dispone de una nueva instalación de integración vertical dedicada a respaldar la misión Leo Vulcan 1 y las que sigan después. Según la ejecutiva, ese esquema le da a la compañía un camino más claro para aumentar la cadencia de lanzamientos en la segunda mitad del año.
Una carrera que recién comienza
El anuncio de Amazon representa un avance concreto y verificable dentro de un proyecto que ha acumulado retrasos importantes desde su concepción. La compañía demuestra que puede poner satélites en órbita con cierta regularidad y que está lista para iniciar operaciones comerciales limitadas en el corto plazo. Sin embargo, la comparación con Starlink deja claro que el verdadero desafío no será técnico, sino de escala: fabricar, lanzar y activar miles de satélites adicionales en un plazo competitivo, sin depender en exceso de proveedores de lanzamiento que han mostrado fallas recurrentes, incluida la propia Blue Origin de Jeff Bezos.
El mercado del internet satelital se perfila como uno de los frentes más estratégicos de la próxima década, con implicaciones que van más allá de la conectividad doméstica y alcanzan sectores como telecomunicaciones, defensa y procesamiento de datos en tiempo real. En ese tablero, Amazon llega con un hito relevante, pero todavía como retador, mientras Starlink conserva una ventaja que, por ahora, sigue siendo amplia.




