En 2026, las nóminas de los sectores de actividades financieras e información en Estados Unidos vienen cayendo en promedio 28.000 empleos al mes, una tendencia que un número creciente de analistas, economistas y ejecutivos vincula con la adopción acelerada de la inteligencia artificial. El dato contrasta con un mercado laboral que, en términos generales, sigue mostrando fortaleza: la economía estadounidense generó más de 113.000 empleos mensuales en promedio hasta mayo, una cifra que habría sido considerablemente mayor de no ser por el lastre que representan la banca y la tecnología.
Los números detrás del ajuste
La firma de consultoría Challenger, Gray & Christmas registró 45.849 despidos en Estados Unidos durante junio, el nivel mensual más bajo desde diciembre de 2025. Sin embargo, dentro de ese total moderado, el sector tecnológico volvió a liderar la lista: anunció 15.503 recortes solo en junio y acumula 139.156 despidos en lo que va del año, un incremento de 83% frente a 2025.
Del total de recortes rastreados por la firma en 2026, 101.743 fueron atribuidos directamente a la inteligencia artificial, es decir, cerca de 23% de todos los despidos anunciados en el país durante el año. John Challenger, director ejecutivo de la firma, describió el fenómeno como un impacto «sin precedentes» que se está produciendo en tiempo real, y advirtió que el sector financiero podría convertirse en el próximo gran foco de ajustes vinculados a esta tecnología.
Casos que ilustran la magnitud del cambio
Oracle es uno de los ejemplos más citados. La compañía eliminó 21.000 puestos de trabajo en los últimos doce meses —cerca de 13% de su plantilla—, al pasar de 162.000 a 141.000 empleados, un recorte que la propia empresa atribuyó en un documento regulatorio a la adopción de tecnologías de IA. Robinhood, por su parte, avanzó en un recorte de 10% de su personal mientras reorganiza sus operaciones en torno a herramientas automatizadas, y compañías como Amazon, Salesforce, Meta y Microsoft también han mencionado explícitamente la IA como justificación para reducir plantilla.
El fenómeno no se limita al mundo financiero y tecnológico en sentido estricto. En Hollywood, varios estudios redujeron en 90% los costos de animación mediante inteligencia artificial, un ajuste que ya provocó miles de despidos en la industria del cine de California.
Por qué el sector financiero es especialmente vulnerable
Datos de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) recopilados por Bloomberg muestran que los puestos de oficina y apoyo administrativo —representantes de servicio al cliente, cajeros bancarios, gestores de reclamaciones de seguros— representan aproximadamente una cuarta parte del empleo en actividades financieras, una proporción más alta que en cualquier otro sector relevante de la economía. Las propias proyecciones de la BLS anticipan que ese tipo de puestos figurará entre los que más caerán en la próxima década, en parte por efecto de la automatización.
Un sistema de seguimiento del California Policy Lab reforzó esta lectura: en California, los sectores de finanzas y seguros concentran la mayor proporción de solicitudes de subsidio por desempleo provenientes de ocupaciones con alta exposición a la IA, seguidos de los servicios de información y las actividades profesionales. Los propios investigadores del laboratorio matizaron el hallazgo: podría tratarse de una señal temprana, pero el conjunto de solicitudes en el estado todavía no refleja una pérdida generalizada de empleo directamente atribuible a la tecnología.
Un debate dividido entre ejecutivos y economistas
No todos coinciden en que la IA sea la explicación principal. Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, calificó de «perezosa» la costumbre de culpar a la inteligencia artificial por los despidos, argumentando que carece de lógica que las empresas recorten personal cuando todavía están aprendiendo a aprovechar una tecnología cuyo potencial como complemento del trabajo humano aún no se agota. Jeff Bezos sostuvo una postura similar, al defender que la IA elevará la productividad sin destruir empleo de forma neta.
Entre los economistas, la lectura es más matizada. Pooja Sriram, economista sénior de Barclays para Estados Unidos, señaló que, aunque parte del ajuste puede explicarse por ganancias reales de productividad, la narrativa dominante apunta a una reducción de costos por parte de empresas que ya destinaron fuertes inversiones a la IA. Ryan Nunn, director de investigación del Laboratorio de Presupuesto de Yale, ofrece una visión más cautelosa: los datos de despidos en el sector financiero no muestran, por ahora, un repunte inusual en 2026, lo que sugiere que el efecto de la IA podría estar manifestándose primero a través de una menor contratación y mayor rotación de personal, antes que en recortes masivos y visibles.
Un estudio del Laboratorio de Economía Digital de Stanford aporta una distinción clave: el empleo se debilita en ocupaciones donde la IA automatiza tareas, pero se mantiene relativamente estable en aquellas donde la tecnología funciona como apoyo al trabajo humano. Esa diferencia podría explicar por qué el impacto no es uniforme incluso dentro de un mismo sector.
El costo humano detrás de las cifras
Detrás de los datos agregados hay historias concretas. Bill Matonte, ingeniero de software despedido por Citigroup en abril, relató que en marzo de 2025 consiguió un nuevo empleo en solo seis semanas después de perder el anterior en JPMorgan. Esta vez, lleva seis meses en procesos de entrevistas sin recibir ninguna oferta, un contraste que refleja el enfriamiento del mercado para perfiles técnicos de nivel intermedio.
Ese enfriamiento también llegó a las universidades: cada vez más estudiantes abandonan las carreras de ciencias de la computación a medida que se debilita la contratación tecnológica de nivel de entrada, una señal preocupante para una disciplina que durante años fue vista como una vía confiable de movilidad social y acceso a salarios altos.
Ganadores y perdedores de una misma ola tecnológica
El ajuste no es parejo. Mientras el empleo se contrae en programación básica, soporte administrativo e investigación rutinaria, las empresas ligadas al auge de los chips de IA, los centros de datos y la infraestructura de cómputo registran un impulso adicional. Esto sugiere que la inteligencia artificial no está destruyendo empleo de manera uniforme, sino redistribuyendo valor hacia funciones más especializadas y con mayor componente de hardware, al tiempo que erosiona los escalones de entrada que tradicionalmente servían de puerta hacia la industria tecnológica y financiera.
Qué observar en la segunda mitad de 2026
La gran incógnita es si el promedio de 28.000 empleos perdidos al mes en finanzas e información se mantendrá, se acelerará o se moderará en los próximos meses. Los próximos reportes de Challenger y de la Oficina de Estadísticas Laborales serán determinantes: si la tendencia persiste, ganará terreno la idea de que la automatización dejó de ser una promesa futura para convertirse en un factor estructural de la reorganización empresarial; si se atenúa, cobrará fuerza la lectura de un ajuste transitorio mientras las compañías todavía calibran el uso de estas herramientas.
Igual de relevante será observar la calidad del empleo que se genera en paralelo. Un repunte de puestos ligados a centros de datos o semiconductores no compensa automáticamente la pérdida de trabajos de entrada en software, análisis o administración, y la brecha entre ambos tipos de empleo puede terminar redefiniendo salarios, rutas de formación profesional y la distribución geográfica de las oportunidades laborales en la economía digital estadounidense.




