La empresa brasileña Dass, uno de los principales fabricantes de calzado e indumentaria deportiva de América del Sur y representante regional de marcas globales como Nike, Adidas, Fila, Umbro, Asics y Champion, confirmó su desembarco industrial en Paraguay con una inversión inicial de USD 40 millones y la creación de aproximadamente 600 puestos de trabajo directos. La noticia fue ratificada por el ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme, y por el director nacional de la industria maquiladora, Diego Peyrat, quienes señalaron que el proyecto podría recibir la aprobación formal del Consejo Nacional de Maquila antes de que concluya el mes.
La nueva planta, fruto de una alianza estratégica entre Dass y el grupo también brasileño Texcin —fusión que opera bajo el nombre DassTex—, se ubica en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi, en Mariano Roque Alonso. Las operaciones comenzaron oficialmente en marzo, cuando la empresa trasladó su maquinaria desde Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires, hacia el nuevo establecimiento paraguayo, donde ya se producen zapatillas e indumentaria deportiva bajo los estándares de las marcas internacionales que representa.
El régimen de maquila, el eje del modelo de atracción paraguayo
El factor determinante para la radicación de DassTex en suelo paraguayo fue el régimen de maquila impulsado por el Gobierno del presidente Santiago Peña, un esquema que permite a las empresas extranjeras producir en el país con una carga impositiva mínima sobre el valor agregado destinado a la exportación, fijada en apenas el 1%. Este porcentaje contrasta notablemente con el marco tributario general de Paraguay, que contempla un 10% de IVA, un 15% de impuesto a la renta personal y un 8% sobre dividendos, lo que ya de por sí resulta considerablemente más competitivo que los costos fiscales vigentes en Argentina y Brasil.
Bajo este esquema, DassTex puede reducir sus costos operativos y exportar su producción con ventajas fiscales hacia Brasil —su principal mercado de destino en una primera etapa— y hacia otros países de América Latina. La disponibilidad de mano de obra local, la estabilidad macroeconómica del país y la posibilidad de priorizar a jóvenes en busca de su primer empleo fueron factores adicionales que la empresa destacó al momento de justificar su decisión de instalarse en Paraguay.
Peyrat señaló que el dinamismo de las consultas ante el Consejo Nacional de Maquila es una señal positiva para un régimen que en la última década se consolidó como una herramienta clave para la generación de empleo y la radicación de nuevas plantas industriales. Además del proyecto Dass, el organismo tiene previsto analizar en las próximas semanas otros nueve proyectos que aguardan su aprobación, aunque el funcionario no brindó detalles sobre los sectores involucrados ni los países de origen de esas iniciativas.
Producción multimarca y expansión proyectada
La planta de DassTex en Mariano Roque Alonso comenzará a fabricar en los próximos días calzado deportivo e indumentaria para Adidas, Nike, Fila, Umbro y Asics. En sus años de mayor actividad en Argentina, la firma llegó a operar 60 líneas de producción simultáneas; el traslado completo de la maquinaria desde Coronel Suárez permitió reactivar esa capacidad instalada en el nuevo establecimiento paraguayo.
La producción estará orientada en primera instancia al mercado brasileño, aunque el proyecto también contempla atender la demanda interna paraguaya y ampliar gradualmente la exportación hacia distintos mercados de la región latinoamericana.
El cierre en Argentina: Coronel Suárez y el impacto en Misiones
El crecimiento de DassTex en Paraguay tiene su contracara directa en Argentina. La empresa cerró definitivamente su planta en Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires, donde llegó a ser la principal fuente de trabajo de esa ciudad bonaerense. El proceso de desinversión implicó el traslado de toda la maquinaria hacia Paraguay y el despido de aproximadamente 850 operarios, una situación de tal magnitud que obligó al intendente Ricardo Moccero a declarar la emergencia laboral municipal ante la imposibilidad de reubicar a los trabajadores desvinculados.
La planta de Eldorado, en la provincia de Misiones, concentra hoy lo que queda de la actividad de Dass en Argentina. Actualmente trabajan allí alrededor de 230 operarios, una cifra que contrasta con los casi 1.500 empleados que la empresa llegó a tener en sus años de mayor auge. La empresa abrió un programa de retiros voluntarios para 50 trabajadores, con indemnización completa, como parte de un proceso de reducción de costos ante la caída de pedidos. Si se concretan esas desvinculaciones, el plantel podría quedar reducido a unos 180 empleados. La planta pasó de operar 60 líneas de producción a sostener apenas 15, y mutó su actividad principal hacia el ensamblado de calzado. Meses atrás, la propia empresa había advertido que tenía carga de trabajo garantizada solamente hasta junio si no surgían nuevos contratos de producción.
Un escenario estructural que empuja a la relocalización
La decisión de Dass de trasladar sus operaciones no responde a un capricho estratégico sino a un deterioro sostenido del entorno productivo argentino. El último informe del INDEC sobre actividad industrial registró una caída del 23,3% en el sector textil y del 8,9% en prendas de vestir, cuero y calzado, cifras que reflejan el impacto combinado de la apertura de las importaciones, la retracción del consumo interno, la escalada de costos operativos y la ausencia de líneas de crédito accesibles para el sector manufacturero. Tras acumular un fuerte endeudamiento, la empresa optó por cerrar sus instalaciones bonaerenses y concentrar su capacidad productiva en Paraguay.
La situación de Dass ilustra un fenómeno más amplio que preocupa al sector industrial de la región: la relocalización ya dejó de ser una hipótesis para convertirse en un movimiento concreto. El régimen impositivo argentino, con cargas como el impuesto a los ingresos brutos por encima del 5%, el impuesto de sellos y gravámenes sobre maquinaria y herramientas, figura entre los factores estructurales que analistas y empresarios señalan como determinantes a la hora de comparar la competitividad de ambos países.
Paraguay, como polo de atracción manufacturera regional
La llegada de DassTex no es un caso aislado. Para las autoridades paraguayas, representa la confirmación de que el país está consolidando su posicionamiento como destino de inversión manufacturera en el Cono Sur. El ministro Riquelme destacó la relevancia del proyecto en términos de generación de empleo industrial y de inserción del país en cadenas de valor globales a través de marcas de reconocimiento mundial.
La expectativa oficial es que, con la aprobación de los nueve proyectos adicionales que aguardan resolución ante el Consejo Nacional de Maquila, el empleo en el sector maquilador continúe creciendo al ritmo sostenido que registra desde hace más de una década. Para Paraguay, el caso Dass representa no solo 600 fuentes de trabajo directas, sino también una señal hacia otros inversores regionales sobre las ventajas concretas que ofrece el modelo de manufactura por contrato bajo un esquema fiscal estable y predecible.




