La división de comercialización de petróleo de Shell Plc anticipó resultados «significativamente más altos» en el primer trimestre de 2026 respecto al trimestre anterior, según informó la compañía en una declaración comercial publicada este miércoles, con vistas a la presentación formal de ganancias prevista para el próximo mes. El anuncio llega en un contexto de disrupción extrema en los mercados energéticos globales, tras la escalada del conflicto armado en Oriente Medio que llevó al precio del petróleo desde niveles cercanos a USD 60 a principios de año hasta máximos próximos a USD 119 el barril en marzo, configurando uno de los episodios de mayor volatilidad en las últimas décadas.

El negocio comercial interno de la mayor petrolera con sede en Londres opera con petróleo, gas, combustibles, productos químicos y energía renovable, comercializando tanto producción propia como suministro de terceros. Aunque Shell no desglosa los beneficios de esta división de forma separada, su desempeño es seguido de cerca por el mercado como un factor determinante de los resultados globales de la compañía. En entornos de alta volatilidad, la fragmentación de precios entre regiones, los cuellos de botella logísticos y los movimientos bruscos en la curva del crudo permiten capturar márgenes extraordinarios que pueden compensar, e incluso superar, el impacto negativo de interrupciones físicas en producción o transporte.

El conflicto en Irán y el cierre de Ormuz reconfiguran el mercado energético global

El conflicto desencadenado por los ataques estadounidenses e israelíes a finales de febrero provocó huelgas iraníes en el Golfo Pérsico que dañaron refinerías, campos petrolíferos, puertos y plantas de gas en la región. El Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, quedó prácticamente paralizado, generando uno de los mayores shocks de suministro en la historia reciente de los mercados energéticos según la Agencia Internacional de Energía.

Este escenario impulsó directamente los márgenes de refinación de Shell, cuyo margen indicativo de refino subió a USD 17 por barril en el primer trimestre, frente a USD 14 en el cuarto trimestre anterior, con las refinerías operando a tasas de procesamiento más elevadas. Al mismo tiempo, la reciente tregua de dos semanas acordada entre Estados Unidos e Irán provocó una caída abrupta del crudo por debajo de los USD 100 el barril, arrastrando las acciones de Shell y las de sus competidores en la jornada del miércoles. El episodio ilustra hasta qué punto el mercado energético sigue siendo rehén de los titulares geopolíticos.

Daños en Qatar deprimen la producción integrada de gas, pese a la diversificación geográfica

El impacto del conflicto sobre el negocio físico de Shell es directo y mensurable. La producción integrada de gas de la compañía —que comprende el gas natural licuado y la producción de gas a líquidos en Qatar— cayó a un rango de entre 880.000 y 920.000 barriles equivalentes diarios, por debajo de los 948.000 del cuarto trimestre de 2025 y por debajo de la propia guía de la empresa, que anticipaba entre 920.000 y 980.000 barriles equivalentes diarios para este período.

El complejo de Ras Laffan, en Qatar, donde Shell es socio clave, concentra tanto la mayor terminal de exportación de GNL del mundo —que suministraba alrededor de una quinta parte de los envíos mundiales de gas por mar antes de sufrir daños significativos— como la mayor instalación de conversión de gas a líquidos del planeta, impactada durante un ataque con misiles y cuya reparación requerirá aproximadamente un año. Más allá de Qatar, Shell mantiene empresas conjuntas en Irak, Omán y los Emiratos Árabes Unidos, territorios igualmente expuestos a la inestabilidad regional.

A pesar de estas disrupciones, el punto medio de la guía para volúmenes de licuefacción de GNL se mantuvo en 7,8 millones de toneladas, estable respecto al trimestre anterior, gracias en parte a la aceleración del proyecto LNG Canada, que compensó parcialmente las pérdidas en Oriente Medio. El resultado pone de relieve el valor estratégico de una cartera geográficamente diversificada para amortiguar shocks regionales de esta magnitud.

El capital de trabajo y la deuda reflejan el costo financiero de operar en un mercado en crisis

El otro lado de los beneficios extraordinarios en trading es el aumento significativo de las necesidades de capital. Shell reportó un capital de trabajo de entre USD 10.000 millones y USD 15.000 millones en el trimestre, una cifra que el analista de RBC Capital Markets, Biraj Borkhataria, describió como reflejo del entorno sin precedentes de precios de las materias primas. La compañía atribuyó este incremento a ventas realizadas en marzo cuyos pagos se efectuarán en abril o mayo, y anticipó que el nivel debería retroceder en línea con la normalización de precios, como ha ocurrido históricamente en picos anteriores.

En paralelo, Shell advirtió que su deuda neta no monetaria aumentará entre USD 3.000 millones y USD 4.000 millones, como consecuencia del encarecimiento de los componentes variables de los contratos de arrendamiento de buques a largo plazo, cuyas tarifas se han disparado ante la disrupción del transporte marítimo. Estos factores señalan que las ganancias en comercialización no son un beneficio neto sin costos: están acompañadas de mayores requerimientos de financiamiento, mayor exposición a la volatilidad del mercado y una presión creciente sobre la estructura de capital de la compañía.

Energías renovables y deterioro de activos: señales complementarias del trimestre

En el segmento de energías renovables, que ha perdido protagonismo dentro de la cartera de Shell en los últimos años, la compañía proyectó un resultado ajustado de entre USD 200 millones y USD 700 millones para el primer trimestre, impulsado principalmente por operaciones de trading, lo que contrasta favorablemente con los USD 130 millones del cuarto trimestre anterior.

Notablemente, Shell no anunció ningún cargo por deterioro de valor relacionado con sus activos dañados en Oriente Medio, una decisión que los mercados observarán con atención en la presentación formal de resultados del próximo mes, dado el alcance de los daños reportados en Qatar y otras ubicaciones de la región.

El mercado pondera el equilibrio entre riesgos operativos y oportunidades comerciales

Varios analistas que cubren a Shell, entre ellos equipos de Barclays Plc y RBC Capital Markets, señalaron que la actualización del miércoles muestra la resiliencia operativa de la compañía frente a los eventos en Oriente Medio, donde mantiene intereses estratégicos de primer orden. Sin embargo, sus acciones han quedado rezagadas respecto a las de sus competidores a lo largo del año.

La reacción bursátil del miércoles —caída en línea con el precio del crudo tras el anuncio del alto el fuego— refleja la naturaleza dual del modelo de negocio: cuando el petróleo sube por tensión geopolítica, las petroleras integradas capturan márgenes extraordinarios en trading, pero asumen riesgos operativos elevados; cuando el precio cae por una desescalada del conflicto, esos riesgos se alivian, pero también desaparecen las oportunidades de arbitraje. El caso de Shell en este primer trimestre de 2026 ejemplifica con precisión esa dinámica, y anticipa que la evolución del conflicto en Oriente Medio seguirá siendo la variable determinante para los resultados del sector en los próximos meses.