El astro portugués de 41 años, con un patrimonio neto de 1.400 millones de dólares, da el salto al mundo empresarial del fútbol europeo sin revelar la cifra de la operación, que se enmarca en la expansión internacional del proyecto saudí de Mohamed Al-Khereiji y cierra de facto la posibilidad de que Ronaldo vista la camiseta almeriense mientras siga en activo
Cristiano Ronaldo ya es propietario de un club de fútbol español. El delantero portugués del Al-Nassr saudí ha anunciado este jueves la adquisición del 25% de la Unión Deportiva Almería, una operación articulada a través de CR7 Sports Investments, filial de nueva creación de su holding empresarial CR7 SA, concebida expresamente para centralizar sus inversiones en el ámbito del deporte profesional. El movimiento representa uno de los pasos más relevantes en la transición del cinco veces Balón de Oro desde la élite del fútbol activo hacia una dimensión empresarial de mayor alcance estructural, y sitúa al club andaluz, actualmente en puestos de ascenso a la Primera División, en el mapa de los proyectos con mayor proyección internacional de la segunda categoría del fútbol español.
Un paso largamente anunciado que recala en Almería
Desde hace meses, el nombre de Ronaldo circulaba con insistencia en los foros especializados en inversión deportiva europea. Su figura llegó a vincularse al Valencia CF, club propiedad del empresario singapurense Peter Lim, aunque las conversaciones nunca prosperaron. Finalmente, ha sido la relación personal con Mohamed Al-Khereiji, presidente de la UD Almería y titular del conglomerado empresarial SMC Group, quien ha canalizado la operación. La amistad entre ambos ha resultado determinante en la elección del club indálico como primer destino de las inversiones deportivas estructuradas del portugués en Europa.
El comunicado oficial emitido por CR7 Sports Investments no ofrece cifras sobre el importe de la transacción, aunque sí la califica de «inversión estratégica» y subraya que refleja «el compromiso a largo plazo del delantero con la propiedad de equipos de fútbol profesional». En sus palabras, Ronaldo fue explícito sobre sus motivaciones: «Desde hace mucho tiempo, mi ambición ha sido contribuir al fútbol más allá del terreno de juego. La UD Almería es un club con una base sólida y un claro potencial de crecimiento. Estoy deseando trabajar junto al equipo directivo para apoyar la próxima fase de crecimiento del club».
Un club que lleva menos de un año en manos saudíes y ya suma un socio global
La entrada de Ronaldo en la estructura accionarial de la UD Almería se produce apenas diez meses después de que el empresario saudí Mohamed Al-Khereiji tomara el control total del club, tras adquirir la totalidad de las acciones que mantenía Turki Al-Sheikh, exministro de Deportes de Arabia Saudí y artífice del primer gran impulso saudí al proyecto almeriense desde agosto de 2019. Aquel primer ciclo inversor transformó radicalmente un club que había pasado tres años consecutivos lidiando contra el descenso a la antigua Segunda División B, convirtiéndolo en una entidad con aspiraciones reales de permanencia y proyección en Primera División.
Al-Khereiji recibió el club con un mandato claro: recuperar la máxima categoría del fútbol español. El proyecto ha avanzado en varios frentes de forma simultánea. En lo deportivo, el equipo compite en posiciones de ascenso directo en la Segunda División. En lo infraestructural, la remodelación del estadio —que se encuentra ya en su fase final para eliminar las pistas de atletismo— y la construcción de una ciudad deportiva para el primer equipo y la cantera —que ya cuenta con los permisos de obra— configuran una apuesta de largo recorrido que ahora cuenta con el respaldo de una figura de alcance global.
Desde la presidencia del club, Al-Khereiji valoró la incorporación de Ronaldo con entusiasmo: «Estamos muy contentos de que Cristiano haya elegido nuestro club para invertir. Está considerado como el mejor jugador de todos los tiempos, conoce muy bien la liga española y entiende el potencial de lo que estamos construyendo aquí, tanto en términos del equipo como también de la cantera».
La UD Almería, una cantera de plusvalías en el mercado de delanteros
Más allá de la dimensión institucional del proyecto, hay un activo que ha pasado inadvertido para el gran público pero que no escapa al ojo inversor: el Almería ha sido, en los últimos siete años, uno de los clubes más eficientes de Europa en la generación de plusvalías a través de sus delanteros. Darwin Núñez salió por 24 millones de euros al Benfica antes de dar el salto al Liverpool. Umar Sadiq se marchó a la Real Sociedad por casi 30 millones y hoy milita en el Valencia. El Bilal Touré fue traspasado al Atalanta por 31 millones. Y el pasado verano, Luis Suárez abandonó el club por 27 millones rumbo al Sporting de Portugal. Una secuencia de operaciones que revela una capacidad sostenida de identificar, desarrollar y comercializar talento ofensivo con márgenes de rentabilidad notables, un modelo que encaja perfectamente con la lógica de un inversor que aspira a participar activamente en la gestión deportiva.
CR7 Sports Investments, el vehículo de una ambición empresarial de largo plazo
La creación de CR7 Sports Investments como filial específica dentro del holding CR7 SA no es un gesto cosmético. Responde a una estrategia articulada para evaluar y ejecutar oportunidades en el deporte profesional de forma sistemática. Ronaldo, cuyo patrimonio neto asciende a 1.400 millones de dólares según el Índice de Multimillonarios de Bloomberg, ha construido su fortuna principalmente a partir de sus ingresos salariales, incluyendo su actual contrato con el Al-Nassr, vigente hasta junio de 2027, y sus anteriores vínculos con los grandes clubes europeos. Si bien cuenta con un portfolio empresarial diversificado —la marca CR7, una cadena hotelera, gimnasios y un grupo de medios—, estos negocios no constituyen el núcleo de su riqueza. La inversión en clubes de fútbol representa, por tanto, una reorientación estratégica hacia activos con mayor potencial de revalorización estructural y proyección a largo plazo.
El portugués ha declarado en múltiples ocasiones su deseo de ser propietario de varios clubes tras su retirada. La adquisición del 25% del Almería funciona así como un primer movimiento en un tablero que previsiblemente se irá ampliando. La tendencia no es exclusiva de Ronaldo: refleja un patrón creciente entre grandes figuras del deporte global que buscan capitalizar su marca, su red de contactos y su conocimiento del negocio futbolístico en inversiones de largo recorrido.
La normativa española veta cualquier posibilidad de que Ronaldo juegue en el Almería mientras siga en activo
La pregunta que inevitablemente sobrevuela la operación —¿podría Ronaldo fichar por el Almería al término de su contrato con el Al-Nassr?— encuentra una respuesta jurídica clara y sin ambigüedades en la normativa española vigente. La Ley del Deporte del Consejo Superior de Deportes y los estatutos de la Real Federación Española de Fútbol, actualizados en febrero de 2025, prohíben expresamente que un futbolista en activo mantenga relaciones comerciales con LaLiga y compita en España si posee intereses en un club de la competición. La concurrencia de ambas condiciones generaría un conflicto de intereses que invalida cualquier posibilidad de vinculación deportiva.
Esta disposición, popularmente conocida como la ley anti-Piqué, fue impulsada tras el caso del exjugador del FC Barcelona, cuya empresa llegó a un acuerdo con la Real Federación Española de Fútbol —presidida entonces por Luis Rubiales— para gestionar los contratos de la Supercopa de España en Arabia Saudí, mientras Piqué seguía siendo futbolista profesional en activo. El precedente dejó en evidencia los riesgos de permitir que jugadores con intereses comerciales directos influyeran en la gestión de competiciones de las que también formaban parte como deportistas.
En la práctica, mientras Ronaldo mantenga su participación en la UD Almería y continúe en activo como futbolista, le estará vedado disputar un partido en cualquier club de LaLiga. Una restricción que, en el escenario más probable, adquirirá relevancia únicamente cuando el portugués decida poner punto final a su carrera deportiva. El mismo debate podría reproducirse próximamente con Sergio Ramos, cuya posible entrada en la propiedad del Sevilla FC se encuentra en fase de negociación.
Un proyecto que suma capital, visibilidad y atractivo comercial
La incorporación de Cristiano Ronaldo al accionariado de la UD Almería trasciende el ámbito estrictamente financiero. Su nombre aporta una visibilidad mediática de primer orden, una capacidad de atracción comercial difícilmente replicable y una proyección internacional que multiplica el alcance del proyecto en mercados clave para el desarrollo del fútbol como negocio global. Para un club que aspira a consolidarse en Primera División y que ya ha demostrado una notable eficiencia en la gestión de activos deportivos, contar con uno de los deportistas más reconocidos del planeta como socio estratégico representa una palanca de crecimiento con implicaciones que van mucho más allá del balance contable.
La operación, en definitiva, sintetiza dos fenómenos que están redefiniendo la estructura del fútbol profesional europeo: la internacionalización de la propiedad de los clubes y la conversión de las grandes figuras del deporte en agentes inversores con vocación de permanencia. Almería es, por ahora, el primer escenario de esa nueva etapa en la vida de Cristiano Ronaldo.




