La anulación de los aranceles de emergencia de la administración Trump elimina la principal palanca de presión sobre Beijing a días de la primera visita de un presidente estadounidense a China desde 2017. El oro sube, el dólar cae y los mercados asiáticos reaccionan con alzas ante un nuevo escenario comercial marcado por la incertidumbre jurídica.

Un fallo que reequilibra la negociación bilateral

El Tribunal Supremo de Estados Unidos anuló los amplios aranceles de emergencia que el presidente Donald Trump había utilizado como principal instrumento de presión comercial, en una decisión que llega en un momento especialmente delicado para las relaciones entre Washington y Beijing. La sentencia elimina los gravámenes del segundo mandato de Trump sobre China —que habían escalado hasta el 145% durante el año anterior— y deja a la segunda economía del mundo enfrentándose a la misma tasa del 15% aplicada a los aliados tradicionales de Estados Unidos.

El impacto político de la resolución es inmediato. Apenas semanas antes de que Trump aterrice en Beijing el 31 de marzo —su primer viaje como presidente desde su visita en 2017— el fallo ha reconfigurado el balance de poder en la mesa de negociaciones, fortaleciendo la posición del presidente chino, Xi Jinping. Según analistas consultados por Bloomberg, la anulación de la herramienta arancelaria de emergencia dificulta significativamente la capacidad de Trump para presionar a Xi en favor de mayores compras de soja, aviones de Boeing o energía estadounidense, y lo priva de un instrumento de represalia ante posibles demandas chinas.

Zhou Mi, investigador principal de un grupo de expertos afiliado al Ministerio de Comercio chino, fue cauto al valorar el alcance del cambio: «El fallo del Tribunal Supremo no dará lugar a una inversión fundamental de las relaciones económicas y comerciales entre China y Estados Unidos». Sin embargo, académicos y exfuncionarios coinciden en que el gobierno chino llega con mejor posición relativa a las conversaciones de alto nivel.

La nueva tasa del 15% y sus límites jurídicos

Pocas horas después del fallo, Trump anunció un nuevo arancel general del 10% sobre todas las importaciones estadounidenses, que luego elevó al 15%. La medida se sustenta en la Sección 122 de la Ley de Comercio, un mecanismo poco utilizado que permite al ejecutivo imponer tarifas de hasta ese nivel, pero que exige la aprobación del Congreso para extenderlas más allá de 150 días.

Mohit Kumar, economista de Jefferies, señaló que dicho límite temporal introduce un nuevo factor de incertidumbre estructural: «No sabemos realmente cuál será la situación arancelaria dentro de seis meses». Según sus análisis, esa inestabilidad podría afectar los flujos de capital hacia Estados Unidos y, por ende, presionar a la baja al dólar. Los analistas de Goldman Sachs, por su parte, calificaron el fallo como una «nueva inyección de incertidumbre política» y advirtieron que el impacto sobre sus previsiones de crecimiento e inflación en EE.UU. era «apenas perceptible».

La nueva arquitectura arancelaria no deja sin instrumentos al ejecutivo estadounidense. Wendy Cutler, vicepresidenta senior del Instituto de Política de la Sociedad Asiática y exvicerrepresentante interina de Comercio, advirtió que Trump puede apoyarse adicionalmente en las Secciones 301 y 232, que permiten imponer aranceles unilaterales aunque solo tras investigaciones que suelen durar meses. China, de hecho, aún se enfrenta a una investigación abierta bajo la Sección 301 por el incumplimiento del acuerdo comercial Fase Uno firmado durante el primer mandato de Trump, cuando Beijing no cumplió los compromisos de compra acordados.

La reacción oficial de Beijing: cautela calculada

El Ministerio de Comercio chino publicó un comunicado en el que sostuvo que los gravámenes estadounidenses «violan las normas del comercio internacional y la legislación interna estadounidense, y no redundan en beneficio de ninguna de las partes». La declaración advirtió que «la cooperación entre China y Estados Unidos es beneficiosa para ambos lados, pero la confrontación es perjudicial», y precisó que Beijing «continuará prestando atención a este asunto y salvaguardará firmemente sus intereses».

El tono oficial fue, sin embargo, contenido. Los medios estatales chinos mantuvieron una cobertura discreta del fallo y el Ministerio de Asuntos Exteriores no respondió a solicitudes de comentario durante el largo período festivo del Año Nuevo Lunar. Cui Fan, antiguo asesor del Ministerio de Comercio, precisó que Beijing evaluará las medidas correspondientes si Washington continúa aplicando nuevos aranceles por otras vías legales, y que no se descarta ajustar la postura negociadora si EE.UU. reduce efectivamente las tarifas.

Desde el ámbito académico vinculado al Estado, Gao Lingyun, investigador de la Academia China de Ciencias Sociales, calificó la política arancelaria de Washington de «altamente arbitraria» y afirmó que está siendo utilizada como «un arma política». A su juicio, «la política arancelaria debería basarse en evaluaciones rigurosas, no en preferencias políticas».

Las demandas de Xi en la cumbre de marzo

Con una posición de negociación reforzada, el equipo de Xi tiene previsto exigir concesiones en frentes que hasta ahora resultaban inaccesibles. Según analistas con experiencia en asesoramiento al Ministerio de Asuntos Exteriores en Beijing, China presionará por el acceso a semiconductores avanzados, la eliminación de restricciones comerciales a empresas chinas en listas negras y una reducción del apoyo estadounidense a Taiwán, incluyendo recortes en la venta de armas a la isla y un lenguaje más explícito de Washington contra su independencia.

El Partido Comunista Chino considera a la democrática Taiwán su propio territorio a pesar de no haberla gobernado nunca. La cuestión de las tierras raras también será central: el acuerdo que restableció los flujos de estos materiales vitales para la fabricación estadounidense se obtuvo después de que Estados Unidos cortara las ventas de software de diseño de chips, motores a reacción y componentes aeronáuticos. Trump podría ampliar los controles a la exportación si Beijing restringe nuevamente estos suministros.

En paralelo, Bloomberg informó que el máximo responsable de Ford Motor Co. mantuvo conversaciones con altos funcionarios de la administración sobre un posible marco que permitiría a fabricantes chinos de automóviles producir vehículos en suelo estadounidense, a cambio de ciertas protecciones para la industria doméstica. Aunque la propuesta enfrenta probable oposición del Congreso antes de las elecciones de mitad de mandato, cualquier avance en ese sentido representaría un hito significativo en la política de inversión bilateral.

Mercados financieros: oro al alza, dólar bajo presión

La reacción de los mercados financieros al nuevo escenario fue rápida y elocuente. En las primeras operaciones del lunes en Londres, el oro —activo refugio por excelencia— subió un 0,6% hasta los 5.133 dólares por onza troy, mientras que el dólar estadounidense se depreció hasta un 0,5% frente a una cesta de divisas antes de recuperar parte de las pérdidas para cotizar a la baja en un 0,2%.

Los contratos de futuros sobre acciones estadounidenses apuntaban a una caída del 0,3% tanto para el S&P 500 como para el Nasdaq 100 al comienzo de la jornada en Wall Street. En Europa, el índice Stoxx Europe 600 retrocedió un 0,3% y el Dax alemán bajó un 0,5%. El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años cayó 0,01 puntos porcentuales hasta el 4,07%, mientras que el bitcoin se dejó un 2,7% para situarse en 65.801 dólares.

En sentido contrario, los mercados asiáticos que abrieron tras conocerse el fallo reaccionaron positivamente al anticipar aranceles más bajos para sus exportaciones. El índice Hang Seng de Hong Kong lideró las ganancias con un alza del 2,4%; el Taiex de Taiwán cerró con un avance del 0,5% y el Kospi de Corea del Sur subió un 0,7%. Los mercados de Japón y China continental permanecieron cerrados por festivos.

Según estimaciones de Morgan Stanley, la nueva tasa arancelaria principal del 15% reduciría el impuesto ponderado promedio sobre los productos asiáticos del 20% al 17%, mientras que los gravámenes sobre China específicamente descenderían del 32% al 24%. Shen Meng, director del banco de inversión Chanson & Co. en Beijing, anticipó que la reapertura de los mercados continentales chinos —prevista para el martes— podría venir acompañada de un impulso alcista, animado tanto por el fallo arancelario a corto plazo como por la inminente visita de Trump a China.

Ondas de choque en Asia, India y Europa

El fallo del Supremo no solo afecta a la relación bilateral entre Washington y Beijing. También dejó sin efecto los aranceles aplicados a otros grandes exportadores asiáticos como Corea del Sur, Japón y Taiwán, actores clave en las cadenas globales de suministro, particularmente en semiconductores y tecnología avanzada. El Gobierno surcoreano indicó que continuará dialogando con Washington para preservar un equilibrio de intereses, mientras su ministro de Industria alertó sobre la inquietud en sectores estratégicos como la industria automotriz, las baterías y los chips.

India, por su parte, decidió posponer el envío de una delegación comercial a Washington ante la falta de claridad sobre el alcance de las nuevas medidas anunciadas por la Casa Blanca. En Europa, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, advirtió sobre los riesgos de un entorno marcado por litigios y cambios abruptos en las reglas comerciales: «Las compañías necesitan previsibilidad, no batallas legales», afirmó, subrayando que volver a sacudir el sistema traerá nuevas disrupciones.

El margen de maniobra de Trump: las cartas que quedan en la baraja

Pese al revés judicial, el arsenal comercial de Trump no está agotado. La historia reciente demuestra que el mandatario no duda en recurrir a amenazas arancelarias como palanca negociadora incluso sin ejecutarlas de manera inmediata: antes de su última cumbre con Xi en octubre, amenazó con imponer un arancel adicional del 100% a China, lo que bastó para agitar los mercados de renta variable y materias primas aunque la medida no llegara a materializarse.

Shen Dingli, académico de relaciones internacionales en Shanghái, estimó que China seguirá respetando el actual consenso comercial bilateral en lugar de forzar correcciones inmediatas por parte de Washington. En el plano práctico, la eliminación del arancel del 10% sobre el fentanilo —junto con los denominados aranceles «recíprocos»— suprime también un punto de fricción relevante entre las dos potencias, cuyas relaciones venían experimentando una lenta distensión: el año pasado llegaron a un acuerdo sobre las operaciones de TikTok en EE.UU. y la administración Trump autorizó la venta de los chips H200 de Nvidia, una versión más avanzada que las permitidas con anterioridad.

Lo que está claro para todos los actores es que el escenario arancelario seguirá siendo volátil. El Ministerio de Comercio chino remarcó que las medidas unilaterales de Washington no solo dañan a China, sino que introducen volatilidad en el sistema comercial global y complican el funcionamiento de las cadenas de suministro. La cumbre de finales de marzo entre Trump y Xi será la primera prueba de resistencia de este nuevo equilibrio —frágil, incierto y sujeto a los caprichos de los tribunales tanto como a los de la política.