La marca alemana de deportivos de lujo entregó 279.449 vehículos el año pasado, evidenciando el fracaso de su estrategia eléctrica en el gigante asiático mientras el mercado global de vehículos eléctricos marca cifras récord. El nuevo director ejecutivo hereda un escenario complejo con descensos generalizados en todos los mercados clave, excepto Norteamérica.
China arrastra a Porsche a su peor registro desde la pandemia
El fabricante alemán Porsche cerró 2025 con una caída del 10% en sus entregas globales, alcanzando 279.449 unidades, la cifra más baja desde el año de la pandemia en 2020 y el descenso más pronunciado desde la crisis financiera de 2009. El mercado chino, que en su momento representó el principal motor de crecimiento de la marca, se ha convertido en el lastre más pesado con un desplome del 26% que redujo las ventas a apenas 41.938 unidades.
Esta cifra resulta dramática si se compara con los casi 95.700 vehículos que Porsche llegó a comercializar en China durante 2021. Se trata del cuarto año consecutivo de retroceso en la región, consolidando una tendencia que amenaza la rentabilidad de una marca que históricamente ha dependido de los elevados márgenes que genera en el mercado asiático.
Matthias Becker, director de Ventas y Mercadotecnia de Porsche, atribuyó el descenso a múltiples factores: la debilidad estructural del mercado chino de productos de lujo, agravada por la crisis inmobiliaria que ha reducido drásticamente la liquidez de los clientes más adinerados; y las lagunas en la oferta de vehículos con motor de combustión de los modelos 718 y Macan, derivadas de cambios generacionales y ajustes regulatorios.
Europa y Alemania tampoco ofrecen respiro
El panorama tampoco ha sido favorable en los mercados tradicionales de la marca. En Alemania, su mercado doméstico, las entregas cayeron un 16% hasta situarse en 29.968 unidades. El resto de Europa registró un descenso del 13%, con 66.340 vehículos entregados. Estos retrocesos se debieron principalmente a cuellos de botella en la oferta del 718 y el Macan con motor de combustión, provocados por la nueva regulación de ciberseguridad de la Unión Europea.
Los mercados exteriores y de crecimiento, que incluyen Latinoamérica, África, Australia y Japón, tampoco escaparon a la tendencia negativa, registrando una caída del 1% hasta 54.974 unidades. Norteamérica se erigió como la única excepción significativa, manteniendo las ventas estables en 86.229 vehículos, lo que convierte a esta región en el mercado más importante para Porsche, superando incluso a China.
La paradoja de la electrificación: Porsche tropieza mientras el mercado eléctrico global crece un 20%
El contraste entre los resultados de Porsche y la evolución del mercado global de vehículos eléctricos revela la magnitud del problema estratégico que enfrenta la marca. Mientras las entregas del fabricante alemán se desplomaban un 10%, el mercado mundial de coches eléctricos alcanzó cifras históricas con aproximadamente 20,7 millones de unidades vendidas en 2025, un crecimiento del 20% respecto al año anterior.
China, precisamente donde Porsche sufre su mayor debacle, continuó siendo el epicentro de esta expansión con 12,9 millones de vehículos eléctricos vendidos, un incremento del 17%. Europa mostró un dinamismo aún mayor con 4,3 millones de unidades, un avance del 33% que la sitúa como una de las regiones con mayor impulso en la adopción de esta tecnología.
Pese a esta tendencia global, Porsche presenta cifras mixtas en su proceso de electrificación. El 34,4% de los vehículos que la marca vendió en todo el mundo fueron electrificados (eléctricos o híbridos), lo que representa un aumento de 7,4 puntos porcentuales respecto a 2024. En Europa, por primera vez, Porsche vendió más vehículos electrificados que con motor de combustión, alcanzando una cuota del 57,9%, impulsada principalmente por las versiones híbridas enchufables del Panamera y el Cayenne.
Sin embargo, los modelos totalmente eléctricos de la marca evidencian el desajuste estratégico. El Taycan registró una caída del 22% con 16.339 unidades entregadas, reflejando la ralentización de la demanda de vehículos eléctricos puros en varios mercados clave.
Desempeño dispar por modelos: el Macan resiste mientras el Cayenne se desploma
El análisis por modelos revela tendencias contradictorias que complican la lectura del futuro inmediato de la marca. El Macan se consolidó como el modelo más vendido con 84.328 unidades, registrando incluso un crecimiento del 2%. Más de la mitad de estas ventas correspondieron a su versión eléctrica, que se ha convertido en una pieza fundamental del catálogo, aunque Porsche mantiene la versión de combustión disponible en todos los mercados fuera de la Unión Europea.
El icónico Porsche 911 firmó un buen año con 51.583 unidades entregadas, marcando un nuevo récord de entregas con un incremento del 1%. Este resultado subraya la fortaleza continua de los modelos más emblemáticos de la marca entre los entusiastas del automovilismo.
En el extremo opuesto, el Porsche Cayenne, históricamente uno de los pilares comerciales de la marca, sufrió un descenso dramático del 21% con 80.886 unidades comercializadas. Esta caída se explica en parte por el efecto comparativo, ya que en 2024 las ventas de este modelo habían experimentado un fuerte repunte. El nuevo Cayenne completamente eléctrico, lanzado en noviembre de 2025, comenzará a entregarse a partir de la primavera de 2026 en los primeros mercados.
Los modelos 718 Boxster y 718 Cayman registraron una caída del 21% hasta 18.612 unidades, consecuencia directa de la decisión de Porsche de cesar su producción en octubre. El Panamera también retrocedió un 6% con 27.701 unidades entregadas.
Cambio de liderazgo en el momento más crítico: Leiters hereda un escenario complejo
Michael Leiters, antiguo director ejecutivo de McLaren Automotive, asumió el cargo de CEO de Porsche el 1 de enero de 2026, poniendo fin a la doble función que ejercía Oliver Blume, quien ahora se concentra exclusivamente en la dirección del grupo Volkswagen. El relevo se produce en un momento especialmente delicado para la marca, que ha caído del prestigioso índice DAX alemán tras un 2025 tormentoso en el que tuvo que revisar a la baja sus perspectivas financieras en cuatro ocasiones.
Blume había advertido reiteradamente sobre el desplome del mercado de productos de lujo en China y manifestó que no esperaba una recuperación a corto plazo. Leiters hereda, por tanto, un panorama que exige decisiones estratégicas urgentes en múltiples frentes simultáneos.
El director financiero Jochen Breckner señaló en octubre que, aunque 2025 sería un punto bajo, la recuperación de márgenes de dos dígitos constituye un objetivo para los próximos años después de 2026. Esta declaración refleja la gravedad de la situación financiera, especialmente crítica para el grupo Volkswagen, que depende significativamente de los beneficios generados por sus marcas premium, incluidas Porsche y Audi.
Giro estratégico: Porsche retrocede en su apuesta eléctrica
La complejidad del escenario ha forzado a Porsche a recalibrar su estrategia. La marca modificó en 2025 su enfoque para ofrecer más vehículos con motor de combustión, retrasando algunos proyectos eléctricos y volviendo a apoyarse más en los motores térmicos. Este giro estratégico refleja el momento de profunda incertidumbre que atraviesa la industria automotriz, especialmente en mercados como China donde la competencia en el segmento eléctrico se ha intensificado de manera feroz.
Los futuros Cayman y Boxster eléctricos continúan en desarrollo, pero su lanzamiento se ha retrasado sin fecha definitiva. Quien espere un nuevo Macan de combustión deberá armarse de paciencia, ya que la marca ha confirmado que no habrá sustitutos directos inmediatos tras el final de producción de las versiones térmicas del 718 y del Macan, decisión tomada en parte por las nuevas normativas de ciberseguridad.
Perspectivas para 2026: prudencia y planificación realista
De cara a 2026, el discurso desde Stuttgart es de marcada prudencia. Becker ha adelantado que el volumen de producción se planificará de forma «realista», teniendo en cuenta el cese de producción de modelos clave y la ausencia de sustitutos inmediatos. Esta cautela contrasta con el optimismo que caracterizó las proyecciones de años anteriores, cuando Porsche estableció récords consecutivos de ventas.
El desafío que enfrenta la marca es doble y exigente. Por un lado, debe recuperar posiciones en mercados donde la competencia de vehículos eléctricos es cada vez más intensa, especialmente frente a fabricantes chinos que han conseguido combinar tecnología avanzada con precios competitivos. Por otro, no puede permitirse continuar perdiendo terreno en China, mercado que pese a su actual debilidad sigue siendo estratégicamente fundamental para cualquier marca de lujo global.
Los analistas del sector estiman que el mercado global de vehículos eléctricos continuará creciendo en 2026, aunque posiblemente a un ritmo algo menor que en 2025, con proyecciones cercanas a los 23,9 millones de unidades si se confirman las tendencias actuales. Para Porsche, la cuestión fundamental será determinar si logra revertir su tendencia negativa y reconectar con esta expansión global, o si, por el contrario, continuará navegando a contracorriente en un mercado que avanza en una dirección que la marca no ha conseguido aprovechar con la agilidad necesaria.




