El presidente estadounidense Donald Trump intensificó la presión sobre India al amenazar con imponer aranceles del 25% a las importaciones procedentes de ese país asiático, en caso de no lograr concretar un acuerdo comercial bilateral que ha sido objeto de prolongadas negociaciones entre ambas naciones.
La advertencia surgió durante declaraciones públicas del mandatario estadounidense, quien confirmó su disposición a aplicar estas medidas proteccionistas si no se materializan los avances esperados en las conversaciones comerciales. «Van a pagar 25%», declaró Trump de manera categórica cuando fue consultado sobre la posibilidad de implementar aranceles en ese rango porcentual.
Posiciones oficiales reflejan cautela en las negociaciones
Las declaraciones presidenciales contrastan con el tono más diplomático adoptado por funcionarios de menor rango en la administración estadounidense. Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, manifestó a la cadena CNBC que las autoridades indias han expresado «un fuerte interés en abrir partes de su mercado», aunque reconoció que se requieren «más negociaciones con nuestros amigos indios para ver qué tan ambiciosos quieren ser».
Esta divergencia en el tono oficial evidencia las tensiones internas dentro del equipo negociador estadounidense, donde coexisten enfoques más confrontativos con estrategias diplomáticas tradicionales. El gobierno indio, por su parte, ha mantenido una postura optimista respecto a la posibilidad de alcanzar un entendimiento antes de la fecha límite autoimpuesta por Trump para el 1 de agosto.
Antecedentes de tensiones comerciales entre Washington y Nueva Delhi
La amenaza arancelaria actual no constituye el primer episodio de fricciones comerciales entre ambas potencias económicas. El 2 de abril pasado, Trump ya había establecido un gravamen del 26% sobre productos indios, medida que posteriormente suspendió de manera temporal bajo la denominación de «gravámenes recíprocos».
El mandatario estadounidense ha caracterizado sistemáticamente la relación comercial bilateral como «muy dura», criticando especialmente los altos aranceles impuestos por India. «Cobran más aranceles que cualquier otro país», declaró Trump el 13 de febrero, pocas horas antes de su encuentro con el primer ministro indio Narendra Modi.
Déficit comercial impulsa la estrategia proteccionista estadounidense
El desequilibrio en el intercambio comercial bilateral constituye el núcleo de las preocupaciones estadounidenses. Según datos oficiales del Departamento de Comercio, durante 2024 Estados Unidos importó bienes desde India por valor de US$ 87.000 millones, mientras que las exportaciones estadounidenses hacia ese destino alcanzaron únicamente US$ 42.000 millones.
Este déficit comercial de US$ 45.000 millones se ha intensificado significativamente en la última década, duplicándose mientras el volumen total del intercambio bilateral experimentaba un crecimiento sostenido. Los principales productos que Estados Unidos recibe de India incluyen medicamentos, equipos de comunicación como teléfonos inteligentes y prendas de vestir, sectores que han mostrado particular dinamismo en la economía india.
Barreras no arancelarias en el centro del debate
Más allá de los gravámenes tradicionales, la administración Trump ha focalizado sus críticas en lo que denomina barreras comerciales no arancelarias implementadas por India. Entre estas medidas destacan los impuestos sobre servicios digitales, que afectan particularmente a las grandes corporaciones tecnológicas estadounidenses.
La Casa Blanca también ha cuestionado las regulaciones restrictivas sobre importaciones extranjeras impuestas por Nueva Delhi, incluyendo los requisitos de prueba que el gobierno estadounidense califica como «singularmente onerosos». Estas normativas técnicas han generado costos adicionales y demoras en el acceso de productos estadounidenses al mercado indio.
Estrategia arancelaria como herramienta de presión diplomática
La amenaza de aranceles del 25% se inscribe dentro de la estrategia comercial más amplia de la administración Trump, que ha utilizado sistemáticamente estas medidas como instrumento de presión en negociaciones bilaterales. A diferencia de otros socios comerciales, India aún no ha recibido una comunicación formal estableciendo los nuevos gravámenes, lo que sugiere que la amenaza mantiene un carácter principalmente disuasivo.
La fecha límite del 1 de agosto, autoimpuesta por Trump, añade un elemento de urgencia a las negociaciones, aunque tanto Washington como Nueva Delhi han evitado revelar los puntos específicos de desacuerdo que obstaculizan la concreción del acuerdo comercial.
El desenlace de estas tensiones tendrá implicaciones significativas no solo para el intercambio bilateral, sino también para el equilibrio geopolítico en la región Asia-Pacífico, donde tanto Estados Unidos como India mantienen intereses estratégicos convergentes frente al creciente poder económico chino.