En un movimiento que desafía los tradicionales límites de la diplomacia internacional, Donald Trump ha decidido convertir a Venezuela en el epicentro de una compleja estrategia geopolítica que va mucho más allá de los simples aranceles comerciales.
El próximo 2 de abril de 2025 —fecha que Trump denomina pomposamente como el «Día de la Liberación en Estados Unidos»— entrará en vigor un devastador arancel del 25% para cualquier país que comercie con petróleo o gas venezolano. La medida no es un simple instrumento económico, sino un mensaje político con múltiples destinatarios.
Los cazadores de petróleo en la mira
Entre los principales objetivos de esta estrategia se encuentran:
- China, el mayor comprador de crudo venezolano (68% de las exportaciones en 2023)
- Empresas europeas como Repsol (España) y ENI (Italia)
- Compañías estatales de Rusia, India y Singapur
Migración: El otro frente de batalla
Pero los aranceles son solo la punta del iceberg. Trump ha convertido la migración en un arma geopolítica, acusando al régimen de Maduro de enviar intencionalmente criminales a territorio estadounidense.
El Tren de Aragua, una organización criminal, ha sido designada oficialmente como «Organización Terrorista Extranjera». En paralelo, se han reactivado los vuelos de deportación: 199 venezolanos regresaron recientemente a Caracas, marcando un punto de inflexión en las relaciones bilaterales.
Un contexto de ruptura diplomática
Las raíces de esta tensión se hunden en 2019, cuando Estados Unidos y Venezuela rompieron relaciones diplomáticas tras la cuestionada reelección de Maduro. Las elecciones de julio de 2024, nuevamente tachadas de fraudulentas, profundizaron la brecha.
La visión de los expertos
Francisco Rodríguez, especialista en petróleo venezolano de la Universidad de Denver, ve la medida con escepticismo. Para él, los aranceles son «profundamente problemáticos» y probablemente «imposibles de aplicar».
Su crítica se sostiene en la complejidad real de implementar tales restricciones. ¿Cómo castigar a una empresa privada como Repsol por decisiones que no controla directamente su gobierno?
El contexto humano: Un éxodo silencioso
Detrás de estas decisiones políticas hay un drama humano considerable. Desde 2014, cerca de ocho millones de venezolanos han abandonado su país, empujados por un colapso económico, hiperinflación y deterioro institucional.
Maduro: Entre la confrontación y la colaboración
Curiosamente, el gobierno venezolano mantiene un discurso contradictorio. Por un lado, acusa a Estados Unidos de «guerra económica»; por otro, muestra disposición para colaborar en deportaciones, como demostró el ministro Diosdado Cabello al recibir el vuelo con 199 compatriotas.
Una estrategia de múltiples frentes
Trump no solo ataca con aranceles. Su estrategia incluye:
- Revocación de licencias petroleras (Chevron)
- Terminación de programas de protección migratoria
- Designación de organizaciones criminales
- Presión diplomática internacional
Más que una guerra comercial
Lo que Trump plantea es una estrategia integral para desestabilizar el régimen de Maduro, utilizando cada herramienta disponible: economía, migración, seguridad y presión internacional.