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Semana negra para activos argentinos: Merval cae 5,86% en dólares por crisis tecnológica global y riesgo país sube a 503 puntos

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La renta variable argentina atraviesa una semana de fuertes pérdidas que expone la fragilidad estructural del mercado local ante los vaivenes externos y las controversias políticas internas. El índice Merval acumula un retroceso del 5,86% medido en dólares desde el lunes 2 de febrero, arrastrado por la corrección del sector tecnológico en Wall Street y agravado por la polémica salida del titular del Indec, Marco Lavagna. Mientras tanto, el riesgo país volvió a superar los 500 puntos básicos tras haberlos perforado, y los bonos soberanos muestran un comportamiento heterogéneo que refleja la persistente dependencia del mercado argentino de los flujos de capital globales, pese a las compras sostenidas de dólares por parte del Banco Central.

Derrumbe generalizado de acciones argentinas por contagio de Wall Street

El miércoles 4 de febrero, el Merval cedió 0,8% hasta los 2.017 puntos en dólares, mientras que medido en pesos la caída fue del 2,2%, ubicándose en 3.030.000 puntos. Las acciones argentinas que cotizan en Nueva York registraron pérdidas devastadoras, con BBVA liderando el descenso con un retroceso del 6,03%. Solo tres papeles cerraron en positivo: Vista Energy (1,58%), YPF (0,59%) y Bioceres (6,62%), esta última cotizando por debajo del dólar a US$0,62.

El desplome se intensificó en casos puntuales: la biotecnológica Bioceres se hundió 33% a solo 57 centavos de dólar en una sesión, mientras que la tecnológica Globant se desplomó 12,71% en Nueva York. El sector bancario tampoco escapó a la debacle, con Banco Macro perdiendo 3,55%, Grupo Financiero Galicia 1,72% y Grupo Supervielle 3,61%. Las empresas de servicios públicos también sufrieron, destacándose Edenor con una caída del 5,2% y Telecom con 4,7%.

Epicentro tecnológico: Nasdaq arrastra al mercado emergente argentino

El origen de la turbulencia se encuentra en la corrección del panel tecnológico Nasdaq, que se hundió 1,8% ante la continuación de las ventas masivas en el sector. Nvidia cayó más de 3% por indicios de enfriamiento en las relaciones con OpenAI, luego de que la insatisfacción de la startup con los últimos chips de inteligencia artificial estancara negociaciones por una inversión de hasta 100.000 millones de dólares. Amazon y Microsoft también perdieron terreno en la liquidación generalizada de acciones de software.

«El movimiento del Merval está más vinculado al clima financiero global que a un cambio en los fundamentos locales», señaló Emilio Botto, jefe de estrategia de Mills Capital Group. El analista destacó que la corrección en Wall Street generó «un repliegue generalizado del apetito por riesgo y volvió a impactar primero en los activos de mayor volatilidad», contexto en el cual «Argentina quedó nuevamente dentro del grupo que ajusta por beta».

Auxtin Maquieyra, gerente comercial de Sailing Inversiones, coincidió al afirmar que «el desplome de los activos argentinos estuvo principalmente condicionado por el contexto internacional», lo cual «elevó la aversión global al riesgo y generó salida de flujos desde mercados emergentes y activos de mayor volatilidad». El especialista remarcó que «en renta variable local, este efecto se sintió con mayor intensidad, reflejando la alta beta que presentan las acciones argentinas frente a movimientos bruscos en Wall Street».

Riesgo país estancado en 503 puntos: bonos más resilientes pero dependientes

El índice de riesgo país de JP Morgan ascendió 10 unidades hasta los 503 puntos básicos, tras haber alcanzado un máximo intradía de 506 puntos, situándose en su nivel más alto desde el 26 de enero. Este comportamiento evidencia el estancamiento en la compresión del indicador, pese a los esfuerzos del gobierno por demostrar solidez fiscal y acumulación de reservas.

Los bonos soberanos en dólares mostraron un desempeño heterogéneo, con variaciones de hasta 1% entre alzas y bajas, promediando una caída del 0,6%. Maquieyra destacó que «el comportamiento fue relativamente más resiliente, con caídas moderadas en comparación con la renta variable y algunas subas en ley local», lo cual sugiere que los bonos «lograron absorber parte del shock externo apoyados en fundamentos locales sólidos de la mano de un escenario macro que mantiene expectativas de ordenamiento con compra de reservas y superávit fiscal».

No obstante, el analista advirtió que «Argentina sigue siendo una plaza muy dependiente del flujo global, por lo que episodios de corrección en índices líderes como el Nasdaq suelen trasladarse al mercado local», aunque reconoció que «en esta oportunidad la deuda mostró mayor capacidad de sostener precios frente al movimiento global».

Indec-gate: polémica política que el mercado intenta ignorar

La renuncia de Marco Lavagna a la dirección del Indec y la polémica por una eventual modificación en la metodología de medición de la inflación agregaron incertidumbre política a la semana bursátil. Sin embargo, los analistas coinciden en que el impacto sobre los activos financieros será limitado.

«No cambia cómo se pagan los bonos atados a la inflación. Es una situación completamente distinta a cuando hubo una intervención del kirchnerismo, donde se incumplieron contratos y se publicó una inflación ficticia. Este no es el caso», advirtió un operador consultado. Nicolás Cappella, trader de Invertir en Bolsa (IEB), sostuvo que «el mercado ignoró completamente la telenovela de la nueva medición del IPC y se rige netamente por flujos en la parte de pesos».

La controversia, sin embargo, genera ruido político en un momento delicado para el gobierno, que busca consolidar reformas estructurales en el Congreso, incluyendo la reforma laboral, mientras intenta mantener la confianza de inversores en un escenario de alta volatilidad externa.

BCRA acumula US$1.300 millones pese a la tormenta financiera

Quien parece inmune a las turbulencias del mercado es el Banco Central, que continúa con su racha compradora de divisas. El miércoles sumó US$44 millones y acumula compras por casi US$1.300 millones en lo que va del año, beneficiado por el nuevo esquema cambiario y las colocaciones de bonos en dólares por parte de emisores argentinos.

La entidad conducida por Santiago Bausili mantiene su estrategia de acumulación de reservas, considerada clave para mejorar el anclaje de expectativas y evaluar un eventual retorno al mercado internacional de deuda de cara a los abultados vencimientos de 2026 y 2027. El banco CMF afirma que «la dinámica de mayor acumulación de reservas, estabilidad en el tipo de cambio y baja del riesgo soberano configura un círculo virtuoso».

Esta performance contrasta con la volatilidad del mercado accionario y la persistencia del riesgo país por encima de los 500 puntos, evidenciando una desconexión entre los logros del sector externo y la percepción de riesgo de los inversores internacionales.

Caputo confirma pago al FMI en medio de la turbulencia

En medio de la semana negativa para los mercados, el ministro de Economía Luis Caputo confirmó que el Tesoro afrontó obligaciones de deuda con el Fondo Monetario Internacional que vencieron con el inicio de febrero. Argentina enfrentó el primer vencimiento del año por unos 880 millones de dólares, frente a un total anual de aproximadamente 4.700 millones de dólares.

«El país está simplemente pagando los intereses al FMI. Esos intereses se pagan en DEG. Si se pagaran en dólares, les transferiríamos directamente los dólares al Fondo, pero como se pagan en DEGs, hay que comprarlos», explicó Caputo en la red social X. El pago se realizó sin sobresaltos, demostrando capacidad de cumplimiento de compromisos, aunque la magnitud de los vencimientos del año plantea desafíos en un contexto de mercados internacionales volátiles.

Valuaciones rezagadas y catalizadores pendientes

Pese a la caída semanal, Botto destacó que «las valuaciones de los bancos y energéticas locales todavía presentan un retraso de entre el 25% y 35% respecto a sus máximos históricos del año pasado en dólares y a sus comparables en la región». Esta brecha sugiere potencial de recuperación si se materializan los catalizadores estructurales.

El analista mencionó como factores clave «las reformas en el Congreso (incluida la reforma laboral), la normalización definitiva del régimen cambiario, la acumulación de reservas por parte del BCRA y la posibilidad de una recategorización de Argentina en MSCI». Según Botto, «son eventos que no impactan de un día para el otro, pero que, de materializarse, pueden cambiar estructuralmente el flujo hacia los activos argentinos».

La pregunta que se hacen los operadores es si el mercado simplemente se tomó un respiro técnico o si existe un cambio de tendencia más profundo. La respuesta dependerá tanto de la evolución del contexto externo como de la capacidad del gobierno para concretar reformas estructurales y mantener la disciplina fiscal en un año electoral desafiante, mientras sortea controversias políticas que, aunque secundarias para el mercado financiero, erosionan la credibilidad institucional en momentos críticos.