La Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) registró en marzo de 2026 una recaudación en efectivo de G. 3,4 billones (US$ 529 millones), lo que representa un crecimiento interanual del 10% frente al mismo mes del año anterior, equivalente a G. 320.329 millones adicionales (US$ 49 millones). El resultado cierra un primer trimestre que, pese a la turbulencia cambiaria, acumuló ingresos por G. 9,30 billones (US$ 1.431 millones), con una variación positiva del 2,8% respecto al mismo período de 2025, es decir, G. 262.009 millones más.
El desempeño de marzo contrasta con el retroceso registrado en febrero, cuando la DNIT reportó una caída del 2,9% en sus ingresos, arrastrada principalmente por la baja del 10% en la recaudación aduanera, afectada por la depreciación del dólar. En el acumulado del primer bimestre, la reducción había sido del 1%.
Impuestos internos lideran el rebote
El motor del repunte fue el comportamiento de los impuestos internos, que en marzo recibieron las liquidaciones correspondientes al Impuesto a la Renta Personal y Empresarial. Este ingreso extraordinario estacional dinamizó los resultados globales y reflejó una mayor actividad en el mercado interno, impulsada por sectores como el comercio, transporte, restaurantes y hoteles, construcción, fabricación de productos metálicos y ganadería, entre otros.
El guaraní se aprecia y el dólar sigue cediendo terreno
El dólar inició la semana con un valor de G. 6.510 a la venta y G. 6.440 a la compra, con una caída de 20 puntos respecto al cierre de la semana anterior. En términos acumulados, la moneda local acumula una apreciación del 3,33% en lo que va de 2026 y del 18,60% en términos interanuales. Si bien a finales de febrero el dólar tuvo un repunte puntual, en las semanas siguientes volvió a estabilizarse en torno a los G. 6.500.
La encuesta de Expectativa de Variables Económicas del Banco Central del Paraguay (BCP) correspondiente a marzo de 2026 muestra que los agentes económicos proyectan un tipo de cambio de G. 6.500 para el mes en curso, por debajo de la estimación anterior de G. 6.650. Para abril, la expectativa se mantiene en G. 6.500, mientras que para el cierre de 2026 se estima G. 6.725, y para el cierre de 2027, los agentes proyectan G. 6.900.
Un factor geopolítico pesó sobre los mercados regionales a inicios de marzo: la disrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz elevó el riesgo global, disparó la volatilidad en el precio del crudo y el gas, y reorientó el apetito por activos refugio hacia el dólar, lo que provocó movimientos cambiarios en la región. En ese contexto, el peso argentino retrocedió un 0,57%, el peso colombiano un 0,71%, el peso uruguayo un 0,76% y el real brasileño se depreció un 1,44%.
El BCP sin intervenir desde hace cinco meses
Al cierre de marzo, el Banco Central lleva cinco meses sin realizar intervenciones en el mercado cambiario mediante venta de divisas, una postura marcadamente distinta a la de 2025, cuando la institución mantuvo operaciones activas de mercado abierto durante los primeros seis meses del año. La estabilidad relativa del tipo de cambio en torno a G. 6.500 ha permitido esta distancia del regulador, aunque el nivel actual sigue generando presiones estructurales sobre las finanzas públicas.
El fisco pierde US$ 600 millones y los proveedores del Estado presionan por más de US$ 1.000 millones
El dólar barato representa un alivio para los precios de bienes durables y derivados del petróleo, pero golpea con fuerza las arcas estatales. El Ministerio de Economía estima que el Tesoro Público dejará de percibir US$ 600 millones durante 2026 como consecuencia de la caída en la cotización de la moneda norteamericana, lo que obligará a un ajuste en el gasto público para evitar un mayor desequilibrio en el Presupuesto General de la Nación (PGN).
La situación se agrava porque, en paralelo a la caída de ingresos, las presiones de cobro por parte de proveedores del Estado superan los US$ 1.000 millones, ampliando el descalce financiero que ya enfrenta el gobierno. La caída en las recaudaciones aduaneras de casi un 10% al mes de febrero es el reflejo más directo de este fenómeno, dado que la base imponible de las importaciones se liquida en dólares.
Exportadores y frigoríficos también resienten el impacto
El efecto no se circunscribe al fisco. Las agroexportadoras y los frigoríficos también acusan el deterioro de sus ingresos por la caída en la cotización del dólar. En el caso particular de los frigoríficos, la menor rentabilidad exportadora redujo el incentivo a colocar carne en mercados externos, con una contracción observable en los volúmenes exportados.
La canasta básica y los bienes duraderos, entre los beneficiados
En el lado opuesto de la ecuación, expertos señalan que la apreciación sostenida del guaraní desde el segundo semestre de 2025 debería mantener bajo control los precios de bienes duraderos, como electrónica y electrodomésticos, durante la primera mitad del año. El BCP estima que los bienes importados representan alrededor del 30% de los productos de la canasta básica, por lo que la fortaleza de la moneda local tendría un efecto moderador sobre la inflación en ese segmento, un dato relevante para los hogares paraguayos en un contexto de ajuste fiscal que podría presionar otros rubros del presupuesto familiar.



