El oro ha conquistado una cifra histórica al superar los 3.000 dólares por onza por primera vez, alcanzando exactamente los 3.004,94 dólares en una jornada marcada por crecientes temores sobre la estabilidad económica global. Con una revalorización del 14,5% en lo que va de 2025, el metal amarillo se consolida como el activo refugio preferido por los inversores en un contexto de escalada de tensiones comerciales y geopolíticas.
Los futuros del oro en Comex subieron un 1,5%, mientras el precio al contado se incrementó un 1,9%, hasta 2.988 dólares la onza. Este rally se compara en magnitud con los observados durante la crisis del petróleo de los años 70 y la crisis de deuda europea, con una impresionante revalorización del 45,8% desde inicios de 2024.
Factores detrás del auge: la sombra de Trump y la guerra comercial
Aranceles y represalias: el nuevo escenario comercial global
La administración Trump ha desencadenado lo que muchos analistas consideran una nueva guerra comercial al imponer aranceles generales del 25% a las importaciones de acero y aluminio. Esta medida provocó respuestas inmediatas de Canadá y la Unión Europea, creando un clima de incertidumbre que ha redirigido capitales hacia activos seguros.
La situación se agravó cuando el presidente estadounidense amenazó con gravar con un 200% el vino y otras bebidas alcohólicas europeas, en respuesta al plan del bloque de imponer aranceles al whisky estadounidense. Estas barreras comerciales no solo alimentan la inflación, sino que podrían frenar significativamente el crecimiento económico global.
«Las políticas comerciales y fiscales de Trump están impulsando los flujos hacia el oro a medida que los bancos centrales buscan alejar las reservas de los bonos del Tesoro», explicó Kyle Rodda, analista senior de mercado de Compital.com, señalando también los «temores sobre el aumento de la carga de la deuda estadounidense y la capacidad de la economía estadounidense para pagarla».
El debilitamiento del dólar como impulsor del oro
El índice del dólar estadounidense (DXY) ha caído más de un 5% desde su máximo anual de mediados de enero, contribuyendo significativamente al auge del oro. Esta depreciación responde a varios factores:
- Expectativas de un pronto recorte de tipos de interés por parte de la Reserva Federal
- Datos de inflación más moderados de lo previsto
- Optimismo en torno a posibles cambios en la política fiscal de la Unión Europea
La combinación de estos elementos ha provocado flujos de inversión que se alejan de los mercados estadounidenses, debilitando al dólar frente a otras divisas del G-10 y potenciando el atractivo del oro como reserva de valor.
Bancos centrales: del Tesoro americano al metal dorado
Una tendencia fundamental que explica el comportamiento alcista del oro es el cambio de estrategia de los bancos centrales, que están aumentando sus reservas de oro mientras reducen sus tenencias de bonos del Gobierno estadounidense. Esta reorientación responde a preocupaciones sobre la sostenibilidad de la deuda americana.
Louis-Vincent Gave, analista de Gavekal Research, identifica tres razones fundamentales que han acelerado esta dinámica:
- La confiscación de divisas rusas
- La resaca de las políticas monetarias expansivas durante la era COVID
- El choque comercial y diplomático entre Estados Unidos y China
En este nuevo entorno geopolítico, el oro se ha convertido en un activo estratégico para los países que buscan reducir su dependencia del dólar y protegerse de posibles sanciones económicas.
Renta variable y energía sufren mientras el oro brilla
Mientras el oro alcanza máximos históricos, los activos de mayor riesgo muestran un comportamiento opuesto. El S&P 500, índice bursátil estadounidense de referencia, ha entrado en territorio de corrección con una caída del 10% desde su máximo histórico de febrero, eliminando aproximadamente 5 billones de dólares de capitalización bursátil.
Los inversores han abandonado particularmente los valores tecnológicos de gran capitalización debido a crecientes preocupaciones sobre las perspectivas de crecimiento. Las bolsas europeas también se encaminan a cerrar la semana a la baja, afectadas por los efectos indirectos de Wall Street.
El petróleo se acerca a mínimos de varios años
Los precios del crudo de referencia, incluyendo el West Texas Intermediate (WTI) y el Brent, han caído un 7% y un 8% respectivamente este año, acercándose a sus niveles más bajos desde diciembre de 2021. Este descenso refleja el deterioro de las perspectivas de demanda y la posibilidad de que la producción rusa regrese al mercado tras potenciales conversaciones de alto el fuego.
El oro como inversión: perspectiva histórica y consideraciones
A pesar del impresionante desempeño actual del oro, es importante contextualizar su rendimiento en un marco temporal más amplio. Desde 1975, cuando Bloomberg comenzó a registrar sus precios, el metal se ha revalorizado a un ritmo del 5,7% anualizado, mientras que el S&P 500 ha generado retornos superiores, del 9,2% anualizado.
Yves Bouzon, director de inversiones de Julius Baer, explica: «En las economías capitalistas que funcionan adecuadamente, el rendimiento relativo de la renta variable respecto al oro está sujeto a ciclos prolongados y plurianuales de rendimientos inferiores y superiores. No obstante, la tendencia de largo plazo favorece al activo tangible productivo, la bolsa, frente al no productivo, el oro».
El experto añade que «el oro protege el valor del capital frente a la erosión monetaria en un contexto de inflación elevada, pero únicamente si el gobierno no lo confisca por decreto. Sin embargo, en regímenes de inflación positiva, pero contenida, el oro ha obtenido rendimientos inferiores a los del efectivo y, sobre todo, a los de la renta variable».
Perspectivas: ¿hacia la estanflación?
El actual contexto macroeconómico, caracterizado por la agudización del conflicto comercial, podría exacerbar las presiones inflacionistas al tiempo que debilita el crecimiento económico. Esto crearía las condiciones para un escenario de estanflación, históricamente favorable para el oro como depósito de valor.
El mercado también observa con atención las compras masivas del metal en Nueva York, impulsadas por el temor a futuros aranceles. Marcus Garvey, responsable de estrategia de materias primas de Macquarie, señala: «Ha aumentado la demanda de material que pueda trasladarse a Estados Unidos antes de la posible imposición de aranceles, como puede verse claramente en la acumulación de las existencias de oro en este país».
En este clima de incertidumbre global, con rendimientos de bonos al alza y mercados bursátiles en corrección, el oro refuerza su papel como refugio ante las turbulencias económicas y geopolíticas, sugiriendo que su rally podría continuar mientras persistan las tensiones comerciales y los temores sobre el crecimiento económico mundial.