Nike registró un beneficio neto de 520 millones de dólares en el tercer trimestre de su ejercicio fiscal, correspondiente al período entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, lo que representa una caída del 35% frente a los 794 millones de dólares obtenidos en el mismo período del año anterior. A pesar del deterioro en la rentabilidad, los ingresos totales se mantuvieron prácticamente estables en 11.279 millones de dólares, cifra que superó las expectativas de Wall Street, aunque no logró compensar la preocupación generada por las perspectivas del trimestre en curso.

Las ganancias por acción se situaron en 35 centavos, por encima de los 29 centavos que los analistas habían proyectado, si bien se alejan considerablemente de los 54 centavos registrados un año antes. El aumento del 2% en los costes de las ventas, que ascendieron a 6.749 millones de dólares, fue uno de los factores que presionó los márgenes durante el trimestre, junto con una actividad de descuentos que continuó siendo un elemento estructural en la estrategia comercial de la empresa.

China, el eslabón débil de una recuperación desigual

El mercado chino sigue siendo el principal foco de tensión para Nike. Los ingresos en esa región cayeron un 7% interanual hasta los 1.615 millones de dólares, lo que representa una mejora respecto a la contracción del 17% registrada en el trimestre anterior, pero confirma una tendencia de debilitamiento estructural de la demanda que los ejecutivos no esperan revertir en el corto plazo.

La compañía anticipó una caída del 20% en las ventas en China durante el trimestre en curso, una proyección que generó una reacción inmediata en los mercados. Las acciones cayeron un 9,1% en las operaciones posteriores al cierre de la sesión del martes en Nueva York y profundizaron ese retroceso en el premercado del miércoles. En lo que va de 2026, el título acumula una pérdida superior al 17%, y desde los máximos de agosto del año pasado —cuando cotizaba a 80,16 dólares— el descenso acumulado supera el 34%. Durante marzo, Nike fue el valor más penalizado del Dow Jones, con una caída mensual del 15%.

Norteamérica y EMEA como contrapeso, aunque insuficiente

En contraste con el deterioro en Asia, las regiones de Norteamérica y Europa, Oriente Próximo y África (EMEA) ofrecieron señales alentadoras. Norteamérica registró un crecimiento del 3% interanual con una facturación de 5.026 millones de dólares, mientras que EMEA creció un 2% hasta los 2.874 millones de dólares. Asia Pacífico y Latinoamérica aportaron un avance modesto del 1%, con ingresos de 1.490 millones de dólares.

Sin embargo, estos avances no lograron compensar la debilidad en China ni el menor dinamismo de la marca Converse y las líneas de ropa deportiva, que continuaron restando impulso al crecimiento consolidado. La empresa también advirtió sobre niveles elevados de inventario en Europa y Oriente Medio, sumados a interrupciones logísticas vinculadas al conflicto bélico en la región, factores que podrían añadir volatilidad adicional al negocio en los próximos meses.

Perspectivas para el cuarto trimestre y el horizonte fiscal

La directiva de Nike proyecta una caída de entre el 2% y el 4% en los ingresos del cuarto trimestre fiscal, con un leve crecimiento en Norteamérica que se vería neutralizado por la continuidad de las caídas en China y por el flojo desempeño de Converse. La empresa espera que el descenso se mantenga en un porcentaje bajo de un solo dígito durante el resto del año.

Matthew Friend, vicepresidente ejecutivo y director financiero, señaló que las medidas implementadas en el trimestre más reciente comenzarán a mostrar resultados tangibles en el ejercicio fiscal 2027, con un efecto que se intensificará durante el ejercicio 2028. La perspectiva de que los beneficios de la reestructuración se materialicen recién en dos años refuerza la percepción de que la recuperación de la empresa será un proceso extendido.

La estrategia de Elliott Hill y el desafío de la transformación

Elliott Hill, presidente y consejero delegado de Nike, reconoció durante la conferencia posterior a la publicación de resultados que el ritmo de avance es dispar según el segmento y la región. «La dirección es clara, la urgencia es real y la base se está fortaleciendo. Para finales de año, esperamos haber finalizado nuestras acciones para lograr resultados inmediatos», afirmó Hill ante analistas e inversores.

El CEO, que asumió la conducción de la compañía en el marco de un proceso de reposicionamiento competitivo, insistió en que las áreas priorizadas siguen impulsando el crecimiento, aunque reconoció que algunas unidades de negocio están evolucionando con mayor lentitud de la prevista. La estrategia declarada apunta a restaurar márgenes, acelerar la transformación del portafolio de productos y concentrar recursos en los segmentos con mayor potencial.

Nueve meses de ejercicio fiscal con rentabilidad erosionada

En el acumulado de los primeros nueve meses del ejercicio fiscal, Nike registró un beneficio neto de 2.039 millones de dólares, un descenso del 32% respecto al mismo período del año anterior. Los ingresos totales en ese lapso ascendieron a 35.426 millones de dólares, con un incremento marginal del 1%, lo que evidencia que la empresa logra sostener su volumen de negocio pero a costa de una rentabilidad significativamente menor.

El cuadro general que emerge de los resultados del tercer trimestre es el de una compañía que mantiene su posición de volumen en la mayoría de sus mercados, pero que enfrenta presiones estructurales en China, costos crecientes y márgenes en contracción. La confianza de la dirección en la recuperación de mediano plazo contrasta con la cautela del mercado, que castiga el valor ante la ausencia de señales inmediatas de mejora en los indicadores clave de rentabilidad.