El sector de micro, pequeñas y medianas empresas de Paraguay cerró 2025 con resultados históricos en múltiples frentes, aunque enfrenta desafíos estructurales en financiamiento y digitalización que amenazan su consolidación. Los datos oficiales revelan avances significativos en ventas, acceso a compras estatales y capacitación, mientras persisten obstáculos en formalización y adaptación tecnológica.
Centros empresariales impulsan ventas por G. 19.291 millones
El Ministerio de Industria y Comercio informó que los Centros de Desarrollo Empresarial ubicados en San Lorenzo, Encarnación y Alto Paraná generaron un incremento acumulado de G. 19.291 millones en las ventas de las mipymes asistidas durante 2025. Estas instalaciones atendieron a 2.925 personas y proporcionaron 11.411 horas de asesoría especializada, según datos de la Dirección General de Capacitación y Asistencia Técnica del Viceministerio de Mipymes.
Los tres centros operativos en los departamentos de Alto Paraná, Itapúa y Central brindaron asistencia técnica directa a 1.170 clientes. Las asesorías se concentraron en gestión empresarial, productividad y toma de decisiones estratégicas, apoyando el desarrollo de las mipymes en regiones clave del territorio nacional.
Microempresas concentran el 68% de la asistencia técnica
El perfil de las empresas beneficiadas muestra que el 68% correspondió a microempresas, equivalente a aproximadamente 800 negocios. Les siguieron 191 emprendedores y 139 pequeñas empresas, evidenciando la orientación del programa hacia unidades productivas de menor escala.
Por sectores económicos, el 34% de las empresas asesoradas pertenecieron al rubro de servicios, seguido por industria y comercio. Además de las asesorías individuales, los centros organizaron 139 eventos de formación y capacitación durante el año, convocando a 2.656 participantes.
Contrataciones públicas alcanzan cifra récord con G. 3,8 billones adjudicados
El año 2025 cerró con el nivel más alto de participación de mipymes en contrataciones públicas de los últimos años. Las micro, pequeñas y medianas empresas alcanzaron el 49,5% del total de adjudicaciones, superando ampliamente el 17,7% registrado en 2024, según la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas.
De un total de 11.376 contratos firmados en 2025, 5.631 correspondieron a mipymes, representando un valor superior a G. 3,8 billones. Dentro de este grupo, las medianas empresas concentraron la mayor parte del monto adjudicado, seguidas por las pequeñas y microempresas respectivamente.
La entidad estatal destacó que estos resultados evidencian el impacto de las políticas orientadas a promover mayor inclusión de las mipymes en la contratación pública, fortaleciendo el desarrollo económico y la diversificación de proveedores del Estado.
Financiamiento se perfila como el gran desafío pendiente
A pesar de los avances, el acceso al financiamiento continúa siendo uno de los principales obstáculos para impulsar la competitividad y crecimiento del sector. La falta de formalización y bancarización constituyen los factores que más limitan la inclusión financiera de estas empresas.
De las más de 476.000 mipymes registradas, menos del 10% cumple con los requisitos mínimos de formalidad establecidos por la ley. Además, más de la mitad no cuenta con una cuenta bancaria a nombre de la empresa, excluyéndolas del sistema financiero formal y obligándolas a recurrir a mecanismos informales de crédito.
Como respuesta, el Fondo de Garantía del Paraguay dispone de USD 160 millones para apalancar hasta USD 700 millones en préstamos con respaldo estatal, constituyendo una herramienta clave para facilitar el acceso a crédito.
Facturación electrónica genera incertidumbre en el sector
La Dirección Nacional de Ingresos Tributarios trazó a fines de 2024 un cronograma de avance de la facturación electrónica mediante la Resolución General N° 21/24. La norma designó grupos de medianos y grandes contribuyentes para la obligatoriedad del uso de factura electrónica en fechas escalonadas entre 2025 y 2026, y dispuso que desde el 2 de enero pasado, los proveedores del Estado emitan documentos tributarios exclusivamente en formato electrónico.
Paralelamente, el fisco impulsó la adhesión voluntaria al sistema E-kuatia’i, una solución gratuita diseñada para eliminar la barrera del costo del software en los pequeños negocios. Sin embargo, referentes del sector contable advierten que la barrera real ya no es el precio de la licencia, sino la infraestructura básica.
Brecha digital amenaza con excluir a sectores vulnerables
En gran parte del interior del país, la falta de conectividad estable y de cultura digital amenaza con convertir esta modernización en un mecanismo de exclusión. Desde el sector contable coinciden en que el principal desafío no está en la adopción tecnológica en sí, sino en las condiciones desiguales de partida entre los contribuyentes.
Los gremios plantean que una implementación acelerada, sin ajustes operativos y sin políticas de apoyo diferenciadas, podría generar efectos contrarios a los buscados. En lugar de ampliar la base de contribuyentes, el proceso podría incentivar la permanencia o el retorno a la informalidad de sectores que operan en el límite de la formalización.
El impacto resulta particularmente preocupante en segmentos como adultos mayores, vendedores ambulantes y pequeños productores, que presentan mayores dificultades de adaptación a entornos digitales complejos sin acompañamiento adecuado.
Más allá de la disponibilidad de E-kuatia’i, la formalización implica gastos adicionales como la contratación de servicios de internet, la adquisición de firma digital y, en algunos casos, el uso de sistemas privados de facturación. Para muchas mipymes que operan con márgenes mínimos, estos costos representan una carga difícil de sostener.
Los gremios señalan que el desafío para 2026 no pasa únicamente por cumplir los plazos normativos, sino por alinear la modernización tributaria con la realidad social y productiva del país, garantizando que el proceso fortalezca y no debilite al sector que constituye el 98% del tejido empresarial paraguayo y genera la mayoría del empleo nacional.



