La industria de las interfaces cerebro-computadora suma un competidor de peso con el debut de Merge Labs, proyecto respaldado por el cofundador de OpenAI que plantea un enfoque radicalmente distinto al de Neuralink y promete democratizar el acceso a la tecnología de lectura cerebral mediante ultrasonido.

Una ronda de financiación que redefine el tablero competitivo

Merge Labs ha captado 252 millones de dólares en su primera ronda de financiación, convirtiéndose en una de las mayores operaciones del sector de tecnología cerebral. Únicamente Neuralink, la empresa fundada por Elon Musk en 2016, ha conseguido recaudar más capital en una sola ronda dentro de este segmento, según datos de PitchBook.

La operación ha sido liderada por Bain Capital, con OpenAI como principal inversor individual. Entre los participantes destacan figuras como Gabe Newell, cofundador de Valve Corporation, quien además dirige su propia compañía de neurotecnología, Starfish Neuroscience. La empresa ha indicado que no tiene planes inmediatos de buscar financiación adicional, lo que sugiere confianza en su hoja de ruta a medio plazo.

El giro tecnológico: ultrasonido frente a implantes quirúrgicos

La propuesta técnica de Merge Labs marca una diferencia sustancial respecto a los competidores establecidos. Mientras Neuralink y Synchron han optado por implantes directos que requieren intervenciones quirúrgicas complejas para medir la actividad eléctrica de las neuronas o de vasos sanguíneos cercanos al cerebro, Merge Labs apuesta por un método no invasivo basado en ultrasonido y moléculas para conectar con las neuronas.

Esta estrategia busca interpretar la actividad neuronal de manera indirecta, detectando cambios en el flujo sanguíneo cerebral. El objetivo declarado es «combinar biología, dispositivos e inteligencia artificial para maximizar las capacidades humanas», reduciendo simultáneamente las barreras de entrada asociadas a procedimientos invasivos y ampliando el espectro potencial de usuarios.

Sin embargo, el enfoque plantea desafíos técnicos considerables. Las señales obtenidas por métodos no invasivos tienden a ser más ambiguas y contaminadas con ruido que las capturadas directamente del tejido cerebral, lo que exige capacidades interpretativas avanzadas que solo pueden alcanzarse mediante inteligencia artificial sofisticada.

La visión estratégica de OpenAI: más allá del teclado y la pantalla táctil

Para OpenAI, la participación en Merge Labs responde a una visión de largo alcance sobre la evolución de las interfaces hombre-máquina. «Cuando cambia la forma de comunicarnos con una máquina, cambia la potencia de lo que podemos hacer con ella», sintetiza la compañía, que considera las interfaces cerebro-computadora como el siguiente salto cualitativo tras el teclado, el ratón y la pantalla táctil.

La inversión no se limita al músculo financiero. OpenAI contempla una colaboración estratégica en el desarrollo de modelos científicos fundamentales que permitan a futuros sistemas operativos de inteligencia artificial interpretar las intenciones humanas de forma natural y robusta. Sam Altman, quien participa en el consejo de administración de Merge Labs a título personal, ha manifestado públicamente su interés en tecnologías que permitan «pensar algo y que ChatGPT responda a ello».

La compañía enfatiza que las interfaces cerebro-computadora no son «lectores de pensamientos», sino intérpretes de patrones eléctricos, químicos y dinámicos del cerebro. El desafío central consiste en captar información útil en un entorno de señales confusas y reconstruir la intención humana sin inventarla. En este contexto, la inteligencia artificial no es un complemento, sino el motor que debe permitir la interpretación fiable y personalizada de cada usuario.

El ancho de banda como métrica clave y ventaja competitiva

Mikhail Shapiro, cofundador de Merge Labs y profesor de Caltech con décadas de experiencia en investigación cerebral, ha identificado el ancho de banda como objetivo prioritario: cuánta intención útil puede capturarse y traducirse por unidad de tiempo. Una interfaz cerebro-computadora limitada se asemeja a escribir letra a letra con un mando a distancia; una avanzada, a dictar en tiempo real o teclear con soltura.

«Si podemos interactuar directamente con el cerebro, con un mayor ancho de banda, deberíamos ser capaces de hacer cosas que estamos limitados en nuestra capacidad de hacer utilizando el tipo de interfaces que tenemos ahora», explicó Shapiro, quien añadió que es demasiado pronto para especificar aplicaciones concretas.

La empresa se ha constituido como laboratorio de investigación precisamente para abordar los arduos problemas científicos y de ingeniería que implica esta ambición. «Merge Labs se fundó con la idea de que si nos centrábamos en estos problemas de forma concertada y con recursos suficientes, podríamos resolverlos más rápidamente», señaló el cofundador.

Un mercado en expansión con más de 2.000 millones de dólares en juego

El sector de las interfaces cerebro-computadora ha experimentado un crecimiento acelerado en los últimos años, impulsado por avances en inteligencia artificial que proporcionan la potencia de cálculo necesaria para los implantes cerebrales. En Estados Unidos, la industria ha recaudado más de 2.000 millones de dólares, mientras empresas similares en China crecen rápidamente con respaldo gubernamental.

Actualmente existen implantes cerebrales experimentales para personas con afecciones debilitantes como la parálisis, que les permiten controlar ordenadores con la mente y convertir intentos de habla en palabras pronunciadas. Paralelamente, algunos competidores están desarrollando dispositivos externos, como auriculares, que no requieren cirugía y apuestan por una mayor aceptación comercial.

Merge Labs planea desarrollar primero productos para uso médico antes de dirigirse al público general, aunque no ha revelado su valoración actual ni detalles específicos sobre el calendario de lanzamiento.

Rivalidad renovada entre Altman y Musk en el ámbito tecnológico

El lanzamiento de Merge Labs agudiza la competencia entre Sam Altman y Elon Musk, otrora socios empresariales que cofundaron OpenAI antes de que Musk abandonara el proyecto tras desacuerdos. Altman había invertido previamente en Neuralink, la empresa de Musk diseñada para construir implantes que aumenten las capacidades humanas y garanticen que la humanidad no quede obsoleta ante el avance de la inteligencia artificial.

La estructura de gobierno de Merge Labs refleja un modelo colaborativo: el consejo está integrado únicamente por los cinco cofundadores, incluido Altman a título personal, lo que le permite mantener su posición independientemente de su continuidad como consejero delegado de OpenAI. La empresa de inteligencia artificial tiene derecho a un puesto de observador en la junta, aunque aún no se ha designado a la persona que lo ocupará.

Con menos de 50 empleados contratados y una oficina en el área de San Francisco, Merge Labs se encuentra en fase de expansión. La compañía no cuenta actualmente con presidente ni consejero delegado, una estructura organizativa que subraya su carácter de laboratorio de investigación a largo plazo.

Perspectivas y desafíos en el horizonte

El enfoque no invasivo de Merge Labs podría representar una ventaja competitiva decisiva si logra resolver los desafíos técnicos inherentes a la interpretación de señales cerebrales indirectas. La promesa de una tecnología más accesible y menos arriesgada que los implantes quirúrgicos podría acelerar la adopción masiva de interfaces cerebro-computadora, siempre que la empresa consiga desarrollar sistemas de inteligencia artificial capaces de extraer información útil del ruido biológico.

El sector anticipa un futuro en el que la inteligencia artificial estará tan avanzada que los humanos necesitarán aumentar sus capacidades cognitivas para aprovecharla plenamente. En este escenario, las interfaces cerebro-computadora pasarían de ser herramientas médicas especializadas a convertirse en plataformas de uso generalizado, similares a los teléfonos inteligentes en su función de puente hacia el mundo digital.

La capacidad de Merge Labs para materializar esta visión dependerá de su éxito en combinar tres pilares: comprensión profunda de la biología cerebral, desarrollo de hardware no invasivo eficaz y creación de software de interpretación basado en inteligencia artificial avanzada. Los 252 millones de dólares recaudados proporcionan el capital necesario para afrontar estos retos, pero la verdadera prueba llegará cuando los primeros prototipos demuestren su viabilidad técnica y comercial en aplicaciones médicas reales.