El gigante latinoamericano del comercio electrónico MercadoLibre ha confirmado el despido de 119 empleados especializados en Experiencia de Usuario (UX) como parte de una reorganización regional que integra las áreas de diseño y contenido, en un proceso que empleados y sindicatos vinculan directamente con la adopción acelerada de herramientas de inteligencia artificial. La medida, que afectó a 32 trabajadores en Argentina y 87 en otros países de la región, reabre el debate sobre el impacto de la automatización en el mercado laboral calificado de América Latina.
Una reestructuración que representa menos del 0,09% de la plantilla total
MercadoLibre, considerada la empresa latina más valiosa en Wall Street, enmarcó los despidos dentro de su «búsqueda constante» por agregar valor a sus operaciones. Según el comunicado oficial de la compañía, la acción representa «menos del 0,09% de nuestros más de 125.000 empleados» y forma parte de una evolución organizacional que busca crear «estructuras más ágiles y eficientes» mediante la integración de los roles de diseño y contenido.
La empresa desmintió versiones iniciales que hablaban de 300 cesantías y aseguró que durante 2025 creó más de 42.000 nuevos puestos de trabajo en la región, con un crecimiento neto del 50% frente a 2024. Además, reafirmó su compromiso de «seguir contratando y creciendo en otras áreas en toda América Latina», argumentando que los despidos no modifican su estrategia de expansión regional.
El entrenamiento de la inteligencia artificial que precedió a los despidos
Personas con conocimiento directo del proceso, que solicitaron mantener el anonimato, revelaron que desde comienzos de 2024 la empresa impulsó de forma explícita el uso de herramientas de inteligencia artificial para aumentar la productividad, especialmente en las áreas de Contenidos y Diseño. Los equipos habrían entrenado modelos y bots como Gemini y GPT para realizar tareas de redacción, ideación, flujos de experiencia y cumplimiento de manuales de estilo.
Varios exempleados relataron que dedicaban buena parte de su jornada laboral a entrenar sistemas automatizados que actualmente responden a clientes y vendedores, incluso a través del canal de WhatsApp de MercadoLibre. Revisaban decenas de conversaciones semanales, afinaban diagnósticos, mejoraban respuestas y buscaban que la inteligencia artificial fuera más empática en sus interacciones.
Básicamente, estos profesionales habrían entrenado a las inteligencias artificiales desde mediados de 2024 para cumplir con algunos de sus propios roles, según las fuentes consultadas. Meses después, entre noviembre y diciembre, habrían comenzado los despidos graduales, acompañados de un discurso interno que priorizaba perfiles más generalistas capaces de cubrir simultáneamente tareas de diseño y contenido.
Despidos inmediatos comunicados por Zoom en enero de 2026
El despido masivo dentro del área de UX se concretó a principios de enero de 2026. Las desvinculaciones se comunicaron mediante una reunión por Zoom el jueves, según testimonios recogidos. «Nos dimos cuenta de que algo pasaba porque no estábamos todos, pero sí gran parte del equipo», relató uno de los afectados. Tras leer un comunicado en español y portugués informando que prescindían de sus puestos por motivos de eficiencia, los empleados quedaron inmediatamente sin acceso a correos electrónicos, chats ni sistemas corporativos.
La desvinculación fue inmediata y afectó a personal de varios países, incluidos Argentina y Brasil. Los perfiles más golpeados fueron los denominados «UX writers», profesionales encargados de diseñar los textos y mensajes que guían a los usuarios al navegar por la plataforma para comprar o pagar. Según fuentes internas, se despidió a casi todo el equipo de contenidos, se mantuvo a los diseñadores y a estos últimos se les solicitó ahora asumir tareas más integrales, incluyendo redacción.
La empresa cumplió con las indemnizaciones y beneficios legales, y el proceso fue formalmente correcto, aunque abrupto, señalaron las fuentes. Las indemnizaciones fueron explicadas el mismo día y cubrirían aproximadamente tres meses de desempleo por persona. Los trabajadores recibieron posteriormente un correo electrónico para coordinar la firma de la desvinculación y la entrega de equipos y credenciales.
Sindicatos denuncian precarización y cláusulas de silencio
El Sindicato de los Empleados en Empresas de Procesamiento de Datos de Santa Catarina, en Brasil, denunció que los días 8 y 9 de enero se informó a quienes permanecieron en la empresa que también asumirían las responsabilidades del área de Contenido, acumulando funciones. «También se comunicó que estos trabajadores deberán formarse por cuenta propia, sin garantía de formación ni compensación adecuada», señala el documento sindical.
La organización gremial brasileña reportó que la compañía comenzó a entregar a los trabajadores despedidos un documento titulado «acuerdo de despido y conciliación» que incluye una cláusula de silencio de por vida, prohibiendo a los trabajadores hablar abiertamente sobre cualquier asunto relacionado con MercadoLibre. Esta práctica ha generado críticas adicionales sobre la transparencia del proceso.
En Argentina, la Asociación Gremial de Computación (AGC) también asoció los despidos al uso de inteligencia artificial, refiriéndose al testimonio de empleados cesados en el país. «Testimonios de trabajadores desvinculados y el análisis de las tareas afectadas sugieren que la incorporación de herramientas de inteligencia artificial habría estado detrás de la decisión», afirmó la organización en una nota publicada en su sitio web.
El Colectivo de Trabajadores Brasileños de MercadoLibre, dedicado a la lucha por los derechos de los empleados, inició una campaña virtual para apoyar a los trabajadores que fueron despedidos en ese país. El sindicato de Santa Catarina mantuvo una reunión virtual con aproximadamente 30 trabajadores despedidos en ese estado brasileño.
La estrategia de inteligencia artificial reconocida públicamente por la empresa
La adopción de inteligencia artificial en MercadoLibre no es un secreto corporativo. En septiembre de 2024, el CEO de la compañía, Ariel Szarfsztejn, declaró en el evento Think Global, Root Local en Argentina que el 20% del código nuevo de la compañía lo genera la inteligencia artificial y que esa proporción continúa en aumento. «Hoy todos los developers (desarrolladores) usan herramientas de IA, y ya vemos features que mejoran la experiencia de los usuarios», explicó el ejecutivo.
En diciembre de 2024, MercadoLibre informó que alcanzó un acuerdo comercial con Agility Robotics para incorporar el robot humanoide Digit en el centro de la compañía en San Antonio, Texas. En una primera etapa, se dedicará a tareas vinculadas al cumplimiento de pedidos. Ambas compañías también evaluarán nuevos usos en los que robots humanoides con capacidades de inteligencia artificial puedan reforzar las operaciones logísticas en los depósitos de MercadoLibre en la región.
La atención al cliente de la plataforma ya muestra claramente esta transición tecnológica, con reclamos que primero pasan por sistemas de inteligencia artificial y recién luego, en caso de que fallen, son atendidos por personal humano. Esta automatización progresiva refleja una tendencia más amplia dentro de la estrategia operativa de la compañía.
Factores estratégicos más allá de la automatización
Aunque las fuentes consultadas no atribuyen la decisión únicamente a la inteligencia artificial, sí consideran que las herramientas entrenadas pasarán a ser parte central de los nuevos perfiles buscados. También reconocen factores estratégicos y de competencia para la toma de esta decisión, en medio del aumento de la presión competitiva de empresas asiáticas como Shopee, especialmente en Brasil.
En este sentido, las fuentes indicaron que el foco corporativo estaría en ganar agilidad, acelerar las propuestas de valor y aprovechar mejor las herramientas que desarrolle la empresa para diseñar y entregar productos sólidos y viables en menos tiempo. La reestructuración respondería tanto a la necesidad de optimizar costos como a la urgencia de adaptarse a un entorno comercial cada vez más competitivo en el mercado latinoamericano.
El fenómeno global de despidos vinculados a la inteligencia artificial
El caso de MercadoLibre se inscribe en una tendencia mundial. Durante 2025 hubo más de 50.000 despidos vinculados a la inteligencia artificial en Estados Unidos, con recortes en empresas como Amazon, Meta, Microsoft, IBM y Salesforce. Sin embargo, según datos de Oxford Economics, solo el 4,5% de los despidos formales se atribuyeron explícitamente a la inteligencia artificial, mientras que el resto respondió a reestructuraciones organizacionales y reducción de costos.
Un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) estimó que la inteligencia artificial ya puede realizar tareas equivalentes al 11,7% del mercado laboral estadounidense, con ahorros potenciales de 1,2 billones de dólares en salarios. Esta capacidad creciente de automatización plantea interrogantes fundamentales sobre el futuro del trabajo calificado en el sector tecnológico.
En MercadoLibre, la paradoja resulta evidente: los más afectados fueron justamente quienes habían contribuido a automatizar sus propias funciones mediante tareas de redacción UX, entrenamiento de sistemas, gestión de contenidos y creación de prompts para alimentar los modelos de inteligencia artificial.
El debate sobre beneficios fiscales y responsabilidad social corporativa
El ajuste de MercadoLibre también reabrió una discusión recurrente en Argentina: el uso de los beneficios fiscales otorgados por la Ley de Economía del Conocimiento. Este régimen busca promover el empleo calificado mediante alivios impositivos para empresas tecnológicas. Cuando ocurren despidos como estos, los sindicatos del sector cuestionan si resulta apropiado que las compañías continúen recibiendo subsidios estatales si no mantienen los puestos de trabajo.
Ya hubo denuncias contra otras empresas tecnológicas por situaciones similares en el pasado. Las organizaciones gremiales critican que las firmas reciban subsidios millonarios mientras reducen sus equipos laborales. Es un debate que promete intensificarse durante 2026, especialmente si la inteligencia artificial continúa reemplazando tareas tradicionalmente desempeñadas por profesionales calificados.
La pregunta central que emerge es hasta qué punto la innovación tecnológica puede avanzar sin generar un impacto social negativo sobre los trabajadores que contribuyeron a desarrollarla. El desafío para las empresas, los gobiernos y la sociedad será encontrar un equilibrio que permita que el progreso técnico no termine eliminando los trabajos de calidad que tanto esfuerzo costó crear en la región.
Perspectivas para el mercado laboral tecnológico en 2026
La situación en MercadoLibre evidencia que trabajar en una empresa tecnológica gigante ya no representa una garantía de estabilidad laboral en 2026. La combinación de sistemas inteligentes cada vez más capaces y cambios en las dinámicas del mercado laboral plantea un escenario complejo para los profesionales del sector tecnológico en América Latina.
Incluso después de esta ronda de despidos, MercadoLibre se mantiene como uno de los principales empleadores de talento tecnológico en la región. La compañía continúa expandiendo sus operaciones en otras áreas, particularmente en logística, desarrollo de software y atención comercial, aunque con perfiles cada vez más orientados a gestionar y colaborar con herramientas de inteligencia artificial antes que a ejecutar tareas manuales repetitivas.
El caso plantea interrogantes fundamentales sobre el futuro del trabajo en el sector tecnológico: ¿cómo deberán adaptarse los profesionales a un entorno donde la automatización avanza sobre roles que hasta hace poco parecían seguros? ¿Qué responsabilidad tienen las empresas en la reconversión de los trabajadores cuyos puestos quedan obsoletos? ¿Cómo deben evolucionar las políticas públicas para equilibrar el impulso a la innovación con la protección del empleo calificado?
Estas preguntas definen el horizonte inmediato para el mercado laboral tecnológico latinoamericano en un año que apenas comienza y que ya muestra las tensiones entre progreso tecnológico y estabilidad laboral.




