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Mercado agrícola global se divide en el primer trimestre de 2026 por shock energético y crisis geopolítica

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El primer trimestre de 2026 dejó al sector agrícola global profundamente dividido. Mientras el conflicto en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz impulsaron al alza los cereales y aceites vegetales a través del encarecimiento de fertilizantes, energía y logística, el café y el cacao transitaron una fase de corrección asociada al reequilibrio entre oferta y demanda. El resultado fue un mercado fragmentado, donde los insumos energéticos redefinieron precios en un extremo del complejo agrícola, mientras la normalización de inventarios y consumo presionó el otro.

La divergencia responde a dos lógicas simultáneas: productos altamente sensibles a la energía y fertilizantes, y commodities guiados principalmente por ciclos de oferta agrícola y demanda industrial.

El aceite de soja lidera las subas impulsado por energía y biocombustibles

El aceite de soja se consolidó como el commodity agrícola con mejor desempeño del trimestre, con un avance del 43,48%, alcanzando máximos de varios años en los mercados de futuros de Chicago.

El movimiento estuvo impulsado por el encarecimiento del petróleo tras las disrupciones en el estrecho de Ormuz, lo que incrementó la competitividad de los biocombustibles frente a los combustibles fósiles y elevó la demanda de aceites vegetales como materia prima energética. A esto se sumaron cambios regulatorios en Estados Unidos que reforzaron los mandatos de mezcla de biocombustibles, consolidando una demanda estructural adicional para el aceite de soja.

El mercado comenzó a integrar de forma más directa la variable energética dentro de la formación de precios agrícolas, reduciendo la elasticidad tradicional del sector y amplificando los movimientos alcistas ante shocks geopolíticos.

El trigo supera el 20% por el impacto de fertilizantes y logística global

El trigo registró subas superiores al 20% en el trimestre, en un contexto donde el principal canal de transmisión fue el encarecimiento de los fertilizantes.

El estrecho de Ormuz, corredor clave del comercio energético y de insumos agrícolas, provocó disrupciones en el suministro global de urea y amoníaco, elevando los costos de producción a nivel internacional. La interrupción logística y energética afectó directamente la capacidad productiva de países dependientes del gas natural, generando además parálisis parcial en plantas de fertilizantes.

El resultado fue una reacción típica de mercado ante shocks de insumos: reducción de oferta, cobertura de posiciones, interrupciones logísticas y un rápido traslado de costos hacia los precios agrícolas. A esto se sumaron menores expectativas de siembra en Estados Unidos, lo que reforzó el sesgo alcista en el mercado del trigo.

Lo que inicialmente se configuró como un shock energético terminó convirtiéndose en una perturbación multisectorial que conecta energía, fertilizantes y alimentos dentro de una misma cadena de transmisión global.

El cacao corrige desde máximos históricos ante debilitamiento de la demanda y normalización de la oferta

El cacao registró una fuerte corrección en el trimestre, aunque el ajuste debe entenderse en el contexto de un ciclo previo de precios excepcionalmente elevados. Más que una caída aislada del período, el mercado se encuentra en un proceso de normalización tras haber alcanzado máximos cercanos a los 8.000–9.000 dólares por tonelada.

Desde esos niveles, el precio ha retrocedido hacia la zona de los 3.000 dólares por tonelada, reflejando una combinación de factores estructurales. En el lado de la demanda, la industria del chocolate respondió al período de precios altos mediante reducción del tamaño de productos, reformulación de recetas y sustitución parcial de insumos, lo que generó una contracción significativa en el consumo de cacao.

En paralelo, la oferta comenzó a mostrar señales de recuperación con mejores perspectivas de cosecha en África Occidental y acumulación de inventarios en países productores. Este reequilibrio derivó en un cambio de régimen de mercado, pasando de un escenario de escasez extrema a uno de superávit potencial, con presión bajista sobre las cotizaciones.

La corrección, por lo tanto, no responde a un evento puntual, sino a una transición estructural dentro del ciclo del cacao.

El café cae ante expectativas de mayor oferta global

El café también mostró presión bajista en el inicio de 2026, con una caída del 14,45% en el trimestre.

El movimiento estuvo asociado a mejores condiciones productivas en Brasil, acumulación de inventarios y perspectivas de aumento en la producción global para la campaña 2026/2027. Este cambio de expectativas redujo la percepción de escasez que había dominado ciclos anteriores y desplazó al mercado hacia una narrativa de mayor equilibrio entre oferta y demanda.

La mejora en la disponibilidad esperada de granos y la normalización de flujos comerciales contribuyeron a una estructura de precios más plana, reflejando menor tensión en el corto plazo.

Un mercado fragmentado con dos regímenes de precios

El balance del trimestre refleja un mercado agrícola dividido entre dos dinámicas claramente diferenciadas. Por un lado, granos y aceites operaron bajo la influencia directa de la energía y los fertilizantes. Por otro, café y cacao respondieron a ciclos propios de oferta y demanda, con ajustes tras periodos de desequilibrio previo.

El resultado es un mercado donde los shocks energéticos no solo impactan los costos de producción, sino que se transmiten directamente a la formación de precios agrícolas, mientras los commodities de consumo atraviesan una fase de normalización tras años de volatilidad extrema.

El segundo trimestre se abre así con un escenario de riesgos asimétricos, donde la persistencia o moderación del shock energético definirá la continuidad de las presiones alcistas en granos y aceites, mientras el ajuste en café y cacao dependerá de la velocidad con la que la demanda industrial se estabilice frente a nuevos niveles de precios.