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La inteligencia artificial desata una venta masiva en el sector tecnológico: un billón de dólares se evapora del software en una semana

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Una ola de pánico recorrió Wall Street y los mercados globales esta semana tras el lanzamiento de nuevas herramientas de inteligencia artificial que amenazan con reemplazar los modelos de negocio tradicionales del sector tecnológico. En apenas siete días, el valor de las empresas de software se ha desplomado cerca de un billón de dólares, marcando la corrección más violenta vinculada a la IA desde la irrupción de ChatGPT hace tres años.

El detonante: Anthropic lanza herramientas especializadas y enciende las alarmas

El catalizador de esta debacle fue, en apariencia, modesto: la startup Anthropic PBC presentó Claude Cowork, una herramienta de inteligencia artificial diseñada para funcionar como un colega digital capaz de leer archivos, organizar carpetas y redactar documentos de forma autónoma. El viernes se lanzaron nuevos plugins específicos para sectores como ventas, finanzas, marketing de datos y servicios legales, incluyendo una aplicación para la revisión de contratos.

Aunque el producto por sí solo no representa un punto de inflexión tecnológico inmediato, el mercado interpretó el anuncio de cuatro párrafos con extrema seriedad. Tras un año en el que las herramientas de programación de Anthropic contribuyeron a transformar el desarrollo de software, los inversores entendieron que la empresa estaba expandiendo sistemáticamente su capacidad de sustituir plataformas especializadas en múltiples industrias.

«No se trata solo de tecnología legal; mañana podría extenderse a ventas, marketing o finanzas», advirtió Jackson Ader, analista de KeyBanc, capturando la inquietud generalizada sobre el alcance potencial de estas herramientas.

Colapso sin precedentes en el sector del software

La reacción de los mercados fue inmediata y devastadora. Un fondo cotizado en bolsa (ETF) de iShares que rastrea la industria del software se desplomó 5,69% el martes, registrando su peor jornada desde abril. En el transcurso de dos sesiones, se evaporaron cientos de miles de millones de dólares del valor de acciones, bonos y préstamos de empresas tecnológicas de todos los tamaños en Silicon Valley.

Las empresas de servicios legales y análisis de datos fueron particularmente castigadas. Thomson Reuters sufrió una caída histórica del 15,83% el martes, su mayor descenso diario jamás registrado. Legalzoom.com se desplomó 19,68% en la misma jornada. Del otro lado del Atlántico, RELX, con sede en Londres y propietaria de la plataforma de análisis de datos LexisNexis, cayó 14% el martes y otro 1,5% el miércoles.

FactSet retrocedió 10,51%, mientras que las empresas financieras con inversiones en compañías de software también registraron pérdidas significativas. Las acciones de Blue Owl cayeron 9,76% el martes, reflejando cómo la inquietud se extendió más allá de las empresas tecnológicas hacia quienes las financian.

La ansiedad se propaga a los mercados globales

La corrección no se limitó a Estados Unidos. London Stock Exchange Group Plc, Tata Consultancy Services Ltd. e Infosys Ltd. también se desplomaron esta semana ante el temor de desplazamiento por la inteligencia artificial.

Las pérdidas se profundizaron en Asia el jueves, con una caída del fabricante surcoreano de chips de memoria Samsung Electronics Co. que arrastró al mejor índice bursátil del mundo. El mercado tecnológico de Taiwán también retrocedió, mientras que la advertencia de ventas de Arm pesó sobre las acciones de su accionista mayoritario, SoftBank Group Corp., en Tokio.

El nerviosismo alcanzó incluso a los mercados de crédito. Más de 17.700 millones de dólares en préstamos a empresas tecnológicas estadounidenses incluidos en un índice de Bloomberg pasaron a negociarse en niveles considerados distressed (en situación de estrés financiero) en las últimas cuatro semanas, evidenciando que la inquietud se ha extendido desde Wall Street hasta los principales financiadores del sector tecnológico, incluidos bancos y firmas de capital privado.

Un temor diferente: no es una burbuja, es la disrupción real

A diferencia de episodios anteriores de volatilidad en el sector tecnológico, esta corrección no responde al temor de una burbuja especulativa, sino a la creciente preocupación de que la inteligencia artificial esté efectivamente a punto de suplantar los modelos de negocio de un amplio espectro de empresas que los analistas más pesimistas llevan tiempo señalando como vulnerables.

«No creo que se trate de una sobrerreacción», señaló Michael O’Rourke, estratega jefe de mercado en Jonestrading. «Llevamos dos años hablando de cómo la IA va a transformar la economía y de que se trata de una tecnología generacional. En las últimas semanas hemos empezado a ver señales claras de ello en la práctica».

Thomas Shipp, director de Análisis de Renta Variable de LPL Financial, planteó la pregunta que recorre los mercados: «¿Por qué tengo que pagar por un software si el desarrollo interno de estos sistemas ahora requiere menos tiempo para los desarrolladores con IA? Además, con el lanzamiento de productos como Claude Cowork, de Anthropic, una aplicación con acceso para leer y editar archivos, usuarios menos técnicos ahora tienen la capacidad de reemplazar los flujos de trabajo existentes».

Los gigantes tecnológicos tampoco se salvan

Incluso empresas consideradas durante mucho tiempo como las principales beneficiarias del auge de la inteligencia artificial están mostrando señales de cansancio. En sus reportes de resultados, Alphabet Inc. anunció que el gasto de capital en IA será mayor de lo anticipado, mientras que Arm Holdings Plc emitió una previsión de ingresos que no cumplió con las expectativas. Ambas acciones cayeron en las operaciones posteriores al cierre del miércoles.

La advertencia sobre el impacto en el empleo también intensificó la inquietud. Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, advirtió que la IA causará una disrupción laboral «inusualmente dolorosa», argumentando que «la IA podría desplazar la mitad de todos los empleos administrativos de nivel inicial en los próximos uno a cinco años».

Marc Benioff, director ejecutivo de Salesforce, declaró el año pasado que la compañía no contrataría más ingenieros de software, agentes de servicio al cliente o abogados debido a las herramientas de inteligencia artificial, una afirmación que cobra nueva relevancia en el contexto actual.

La respuesta de la industria: entre la adaptación y la incertidumbre

Hasta ahora, buena parte de la preocupación sigue siendo teórica. Grandes desarrolladores de software como ServiceNow Inc. y Salesforce Inc. no han incumplido previsiones de ganancias ni han informado a Wall Street que la IA esté provocando la pérdida de clientes.

Las empresas de software han dedicado los últimos años a desarrollar sus propias herramientas de inteligencia artificial, generalmente prometiendo la posibilidad de usar la tecnología de forma segura, aprovechando los datos de los clientes ya almacenados en sus sistemas. Sin embargo, los resultados iniciales han sido desiguales. Microsoft Corp. informó la semana pasada que cuenta con 15 millones de usuarios pagos de su herramienta Copilot, una cifra aún reducida frente a su base de cientos de millones de usuarios.

Toni Kaplan, analista de acciones de Morgan Stanley, señaló que «si bien el producto aún se encuentra en una etapa preliminar, esto aumenta el temor de los inversores de que las empresas nativas de IA puedan ingresar al espacio de la tecnología legal y competir con actores más grandes como Thomson Reuters y RELX».

Perspectivas divididas sobre la magnitud de la amenaza

No todos los analistas comparten la visión catastrófica. Algunos expertos consideran que la venta masiva es exagerada y recuerdan episodios anteriores de pánico que no se materializaron. El año pasado, cuando la empresa china DeepSeek lanzó modelos de IA económicos y eficientes, el fabricante de chips Nvidia perdió casi 600.000 millones de dólares en valor de mercado. Un año después, DeepSeek no está causando la disrupción generalizada que se temía y Nvidia se convirtió en la primera empresa del mundo en alcanzar los cinco billones de dólares en valoración el pasado octubre.

Nick Dempsey, director de Investigación de Capital Mediático en Barclays, escribió en una nota que duda que los modelos generales de IA sean un sustituto viable de la experiencia específica de cada industria.

Los analistas de Aurelion Research afirmaron que la caída se debió a la incertidumbre generada por la IA, indicando que esta tendencia probablemente se normalizará a medida que las empresas vean resultados más tangibles gracias a la inteligencia artificial.

Un punto de inflexión para el sector tecnológico

«Estamos asistiendo a las primeras fases de un reposicionamiento profundo del sector», resumió Dec Mullarkey, director general de SLC Management. «Se trata de identificar quiénes serán los ganadores y perdedores y qué compañías son más vulnerables en este proceso».

Los últimos acontecimientos plantean el riesgo de que los líderes en inteligencia artificial superen en innovación a los actores establecidos de la industria, y el temor que recorre los mercados es que el ajuste llegue más pronto que tarde. Wall Street se enfrenta ahora a la tarea de separar la especulación de la realidad y determinar qué empresas tecnológicas poseen modelos de negocio verdaderamente defendibles frente al avance implacable de la inteligencia artificial generativa.

La pregunta que permanece sin respuesta es si esta corrección marca el inicio de una reestructuración fundamental del sector tecnológico o simplemente representa otro episodio de volatilidad en un mercado que aún intenta comprender las verdaderas implicaciones de una tecnología transformadora.