La deuda pública total de Paraguay cerró el mes de febrero de 2026 en USD 20.694 millones, según los datos más recientes del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). El dato implica un incremento de USD 171,3 millones respecto al mes anterior, de USD 246,1 millones frente a diciembre de 2025 y de USD 2.477 millones en comparación con el mismo mes del año pasado, cuando el saldo acumulado se situaba en USD 18.217 millones. En términos relativos al producto interno bruto (PIB), la deuda representa el 36,7%, una cifra que no incluye la reciente emisión de bonos soberanos por USD 1.000 millones colocada en el mercado internacional.
Composición y estructura del endeudamiento
La deuda está concentrada de forma mayoritaria en obligaciones externas, que ascienden a USD 16.144 millones y equivalen al 78% del total y al 28,6% del PIB. La deuda interna, por su parte, se ubica en USD 1.998 millones, representando el 9,7% del total y el 3,5% del producto. Al desagregar por tipo de instrumento, los bonos son la principal fuente de financiamiento con USD 11.202,9 millones, es decir, el 54% del endeudamiento total, seguidos por los préstamos con USD 8.968,3 millones y una participación del 43%.
En cuanto a la moneda de denominación, el 76,7% de la deuda está pactada en dólares, lo que expone las finanzas públicas a la volatilidad cambiaria. Sin embargo, el contexto actual de apreciación del guaraní frente al dólar ha generado cierto alivio para el Tesoro en el pago de intereses. Los compromisos en moneda nacional representan el 21% del total, equivalentes a USD 4.353,2 millones, con un leve incremento impulsado en parte por la emisión de bonos soberanos denominados en guaraníes.
Al desagregar por nivel institucional, la deuda del gobierno central asciende a USD 18.142,6 millones, que representa el 87,7% del total y el 32,1% del PIB, mientras que las entidades descentralizadas con garantía soberana acumulan USD 2.551 millones, equivalentes al 12,3% del endeudamiento y al 4,5% del PIB.
El ajuste del PIB incide en la proporción de la deuda
Un factor clave en la interpretación de estas cifras es el ajuste de las proyecciones del PIB. El Banco Central del Paraguay (BCP) fijó la proyección de crecimiento económico para 2026 en 4,2%, con lo que el PIB nominal en guaraníes se estima en G. 261.512.853 millones, equivalentes a USD 56.456 millones, frente a los G. 250.960.810 millones (USD 49.500 millones) del año anterior. Este incremento en la base del PIB, combinado con la baja en la cotización del dólar, explica en parte la reducción del ratio deuda-PIB desde el 41,3% registrado en diciembre hasta el 36,7% de febrero, pese al aumento en términos absolutos del saldo adeudado.
La carga financiera y la advertencia de los expertos
Pese a que el Gobierno del presidente Santiago Peña sostiene que el nivel de endeudamiento sigue siendo manejable, economistas y exfuncionarios públicos advierten sobre el peso creciente que representa el servicio de la deuda para las finanzas del Estado. El economista Luis Rojas señaló que la deuda pasó de USD 3.000 millones a cerca de USD 21.000 millones, y que el servicio de esa obligación ya alcanzó USD 2.100 millones en 2024, lo que representa casi el 30% de los ingresos tributarios del país.
El exministro de Hacienda Dionisio Borda también ha cuestionado en reiteradas ocasiones que el Ejecutivo presente el nivel de endeudamiento como un indicador favorable en comparación con otras economías emergentes, cuando la presión tributaria de Paraguay sigue siendo la más baja de la región, lo que limita la capacidad del Estado para generar recursos propios y cubrir el costo financiero de sus obligaciones. Expertos advierten además que la acumulación de deuda derivada del financiamiento de proyectos de inversión pública trasladará una pesada carga financiera a la siguiente administración y a las generaciones futuras.
El crédito al consumo lidera la expansión del sistema financiero
En paralelo con el crecimiento de la deuda pública, el BCP publicó sus indicadores financieros correspondientes a febrero de 2026, que reflejan una expansión del crédito privado liderada por el consumo. Los préstamos de consumo concentran el 31,4% de la cartera en moneda nacional, consolidándose como el segmento de mayor participación dentro del sistema financiero local.
La tasa promedio de los créditos de consumo en guaraníes se situó en 20,9%, registrando una leve reducción mensual pero manteniéndose en un nivel notoriamente superior al de otros segmentos, como los préstamos comerciales con 14,84% y los créditos de desarrollo con 11,52%.
La cartera total de préstamos del sistema alcanzó G. 189,19 billones, con un crecimiento interanual de 6,68%, mientras que los créditos al sector privado aumentaron un 15,47% respecto a febrero del año anterior. En moneda nacional, los préstamos sumaron G. 106,3 billones, con un incremento del 14,24%, impulsados principalmente por el sector servicios.
Las tarjetas de crédito, el segmento de mayor expansión
Dentro de la cartera de consumo, las tarjetas de crédito sobresalen como el segmento de mayor dinamismo, con un crecimiento interanual del 30,64% hasta alcanzar G. 6,62 billones. No obstante, este segmento también registra la mayor morosidad dentro del sistema, con un índice del 4,8% al cierre de febrero, por encima del promedio general.
Por el lado del fondeo, los depósitos totales del sistema ascendieron a G. 187,48 billones, con un crecimiento interanual del 7,76%, acompañando la expansión del crédito. El mercado de valores, por su parte, registró un volumen negociado acumulado de G. 9.332.335 millones al cierre del bimestre, con una variación interanual del 11,30%.
El BCP descarta señales de alerta por ahora
Los técnicos del BCP que presentaron los indicadores, entre ellos el economista jefe César Yunis, el gerente de Estadísticas Económicas Gustavo Cohener y el jefe de la División de Cuentas Monetarias, Financieras y Fiscales Mario Coronel, relativizaron los riesgos asociados al dinamismo del crédito al consumo. Cohener señaló que se trata de una tendencia ya observada en ciclos anteriores y que, mientras el crecimiento del consumo no supere la evolución de los ingresos de los hogares, no se identifican señales de alerta. La morosidad general del sistema se mantiene en torno al 2%, lo que los técnicos consideran un indicador de comportamiento saludable del crédito.
Los indicadores de solidez del sistema bancario y financiero refuerzan esa lectura: la liquidez se ubicó en 30,30%, la solvencia en 18,23%, la morosidad en 2,49% y la rentabilidad en 17,39% al cierre de febrero de 2026.



