Un tribunal federal de San Francisco condenó al hombre más rico del mundo por publicar declaraciones falsas que hicieron caer el precio de las acciones, con daños estimados en hasta 2.600 millones de dólares y una apelación ya anunciada.
Veredicto histórico tras tres semanas de juicio
Tras aproximadamente tres semanas de juicio que incluyeron el testimonio presencial de Musk y de altos ejecutivos de Twitter —hoy rebautizada como X—, un jurado federal de ocho miembros concluyó el viernes que el fundador de Tesla y SpaceX violó las normas bursátiles que prohíben declaraciones falsas o engañosas capaces de afectar negativamente el precio de una acción. Después de cerca de tres días de deliberaciones, el panel determinó que dos tuits publicados por Musk en mayo de 2022 contenían afirmaciones falsas que provocaron una caída significativa en el valor de las acciones de Twitter.
El veredicto representa una de las pocas resoluciones adversas para quien suele ser apodado «Elon el Teflón» por su historial de victorias judiciales en litigios de alto riesgo que muchos analistas esperaban que perdiera. En 2023, otro jurado en San Francisco lo absolvió rápidamente de acusaciones similares presentadas por accionistas de Tesla, relacionadas con sus tuits de 2018 sobre la posibilidad de retirar esa empresa de la bolsa. Ese mismo día en que se conoció este nuevo fallo, un tribunal de Texas lo exoneró en un caso por difamación.
Los tuits que detonaron el caso
El caso se centra en un tuit publicado el 13 de mayo de 2022, en el que Musk afirmó que el acuerdo de adquisición de Twitter estaba «temporalmente en suspenso» a la espera de una revisión del porcentaje de cuentas automatizadas —conocidas como «bots»— contabilizadas como usuarios activos de la plataforma. Los demandantes argumentaron que esas publicaciones no fueron imprecisiones involuntarias, sino parte de una estrategia deliberada para presionar al consejo de administración a aceptar un precio de compra inferior al inicialmente acordado, en un contexto en que el valor de las acciones de Tesla caía y Musk necesitaba vender más títulos para financiar la operación.
El propio Musk reconoció durante su testimonio que el tuit central del caso fue un error. «Quizás no sea mi tuit más acertado», declaró ante el jurado. «Pero si provocó este juicio, probablemente lo sea». Sin embargo, insistió en que en ningún momento afirmó que el acuerdo estuviera cancelado, y que sus cuestionamientos sobre los bots respondían a una creencia genuina de que los exejecutivos de Twitter, incluidos el director ejecutivo Parag Agrawal y el director financiero Ned Segal, le habían proporcionado información engañosa tanto a él como al mercado sobre la prevalencia de cuentas falsas en la plataforma.
Impacto en el precio de la acción y pérdidas para inversores
El precio de las acciones de Twitter registró una caída cercana al 17% en pocos días tras las publicaciones de Musk, lo que llevó a numerosos inversores a vender sus títulos a precios muy inferiores al valor al que finalmente se cerró la operación. En el peor momento de la volatilidad, cuando Twitter demandó a Musk en Delaware por incumplimiento del contrato de compra en julio de 2022, las acciones llegaron a cotizar a 32,52 dólares, un 40% por debajo del precio de 54,20 dólares por acción que el empresario había acordado pagar. Algunos inversores vendieron sus acciones con descuentos de más del 30% respecto al precio final de compra, cifra que será considerada en el proceso de determinación de indemnizaciones.
El jurado fijó daños de entre 3 y 8 dólares por acción y por día durante un período de aproximadamente cinco meses, un cálculo que según los abogados de los demandantes equivale a unos 2.100 millones de dólares en acciones y otros 500 millones en opciones. El abogado principal de los inversores, Mark Molumphy, estimó al concluir el juicio que la indemnización total ascenderá a 2.600 millones de dólares.
La demanda colectiva y los argumentos centrales
La demanda fue presentada por el inversor Giuseppe Pampena en representación de quienes vendieron acciones de Twitter entre mediados de mayo y principios de octubre de 2022, período que abarca desde los tuits cuestionados hasta la concreción final de la compra. Los demandantes sostuvieron que las declaraciones de Musk formaron parte de una maniobra para renegociar el precio de adquisición a la baja, aprovechando la incertidumbre que sus propias palabras generaron en el mercado.
En su alegato final, Molumphy afirmó ante el jurado que los mensajes del empresario no fueron errores inocentes ni reflexiones descuidadas, sino acciones intencionadas y diseñadas para transmitir a los inversores que la plataforma estaba plagada de cuentas falsas, con el objetivo de deteriorar su valor percibido. El abogado de Musk, Michael Lifrak del bufete Quinn Emanuel Urquhart & Sullivan, reconoció ante el jurado que una renegociación estaba sobre la mesa una vez surgió el debate sobre los bots, pero argumentó que eso era de conocimiento público y no constituía fraude.
Cabe destacar que el jurado rechazó dos de las cuatro acusaciones de fraude presentadas, lo que indica que no acreditó una maniobra fraudulenta deliberada en su totalidad, aunque sí confirmó la existencia de declaraciones engañosas que afectaron al mercado de valores.
Musk completó la compra bajo presión judicial y luego integró la plataforma con sus otras empresas
Tras publicar los tuits cuestionados, Musk buscó retirarse del acuerdo de adquisición. La respuesta de Twitter fue presentar una demanda en Delaware para obligarlo a cumplir el contrato. El empresario acabó aceptando el precio original de 54,20 dólares por acción en octubre de 2022, según declaró ante el jurado, en parte porque creía que el juez de Delaware que supervisaba el caso estaba parcializado en su contra. Desde entonces, Musk renombró la plataforma como X y la ha integrado con su empresa de inteligencia artificial xAI y con su compañía aeroespacial SpaceX.
Indemnización millonaria que no amenaza el patrimonio del empresario
Aunque la magnitud de los daños potenciales es considerable, el impacto financiero para Musk es relativo. La fortuna del empresario, estimada por Forbes a comienzos de este mes en 839.000 millones de dólares —basada principalmente en sus participaciones en Tesla y SpaceX—, absorbería con holgura incluso la mayor estimación de indemnización manejada en el caso. Ni una condena de 2.600 millones de dólares representaría más de una fracción marginal de su patrimonio neto.
Minutos después de conocerse el veredicto, los abogados del empresario informaron que apelarán el fallo, al que calificaron como un «revés». Musk, habitualmente muy activo en su propia red social, no reaccionó de inmediato al resultado del juicio.
Un precedente sobre el poder de las palabras en los mercados
El veredicto tiene implicaciones que trascienden el caso particular. El abogado especializado en litigios empresariales Monte Mann, quien no participó en el proceso, señaló que la decisión envía un mensaje claro: quien mueve el mercado con sus palabras debe asumir las consecuencias. «La ley siempre ha prohibido las declaraciones engañosas. Lo nuevo es la escala y la velocidad. Cuando una sola persona puede mover miles de millones con un tuit, el impacto se multiplica, y los jurados empiezan a tomárselo en serio», sostuvo.
Por su parte, Molumphy fue contundente al valorar el resultado: «Es una victoria importante, no solo para los inversores de Twitter, sino para los mercados en general. El veredicto envía un mensaje claro: por muy rico o poderoso que sea alguien, debe cumplir la ley». La determinación del monto exacto que deberá pagar Musk a cada accionista demandante se resolverá en una etapa posterior del proceso, cuando los inversores presenten sus reclamaciones individuales ante el tribunal.




