En un anuncio que ha sacudido los mercados internacionales, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este miércoles una histórica orden ejecutiva imponiendo aranceles a decenas de países en lo que él mismo ha denominado «el Día de la Liberación» para la economía estadounidense. La medida establece un arancel mínimo universal del 10% para todos los productos que ingresen al país norteamericano, con tasas mucho más elevadas para aquellos socios comerciales considerados como «peores infractores».
«Firmaré una histórica Orden Ejecutiva que instituye aranceles recíprocos a países de todo el mundo. Recíprocos quiere decir: ellos nos lo hacen a nosotros, y nosotros se lo hacemos a ellos», afirmó Trump durante un acto en la Casa Blanca. «Este es uno de los días más importantes, en mi opinión, de la historia de Estados Unidos».
Los «peores infractores» y sus nuevas tasas arancelarias
Las medidas más drásticas afectarán a las economías que el gobierno estadounidense considera han mantenido prácticas comerciales desleales. Entre los países que enfrentarán los aranceles más elevados se encuentran:
- China: 34%
- Unión Europea: 20%
- Vietnam: 46%
- Taiwán: 32%
- Japón: 24%
- India: 26%
- Corea del Sur: 25%
- Suiza: 31%
- Liechtenstein: 37%
- Camboya: 49%
- Laos: 48%
- Lesoto: 50%
Según explicó el mandatario, Estados Unidos cobrará «aproximadamente la mitad» de lo que estos países imponen a los productos estadounidenses. «Por lo tanto, los aranceles no serán totalmente recíprocos. Podría haberlo hecho, sí, pero habría sido difícil para muchos países», indicó Trump.
Latinoamérica en la mira, pero con impacto moderado
La mayoría de los países latinoamericanos recibieron el arancel mínimo del 10%, incluyendo Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay. Las excepciones en la región son Nicaragua, con un 18%, y Venezuela, con un 15%.
México y Canadá no aparecen en la nueva lista de aranceles globales, ya que mantienen un estatus especial gracias al Tratado de Libre Comercio (T-MEC) vigente entre las tres naciones. La Casa Blanca aclaró que «los productos incluidos en el tratado de libre comercio seguirán sujetos a un arancel del 0%, los que no lo cumplen, a un arancel del 25%, y los productos de energía y potasa que no lo cumplen, a un arancel del 10%».
La industria automotriz, otro objetivo prioritario
Paralelamente a los aranceles por país, Trump confirmó que su plan de imponer gravámenes del 25% a automóviles y camiones entrará en vigor este jueves, mientras que los aranceles a las importaciones de piezas de automóviles comenzarán el 3 de mayo.
La lista de componentes afectados incluye motores, transmisiones, cadenas cinemáticas, componentes eléctricos y otras piezas como mangueras de freno. Además, el Departamento de Comercio establecerá en los próximos 90 días un proceso para que los productores nacionales puedan solicitar la inclusión de más partes en esta lista arancelaria.
Reacciones internacionales y posibles represalias
Las reacciones internacionales no se han hecho esperar. La presidenta de Suiza, Karin Keller-Sutter, respondió minutos después del anuncio a través de su cuenta en X que el Ejecutivo helvético «definirá rápidamente los próximos pasos» a tomar como respuesta.
«Los intereses económicos a largo plazo del país constituyen la prioridad. El respeto del derecho internacional y el libre comercio son fundamentales», agregó la mandataria, quien también ejerce como ministra de Finanzas.
Los analistas económicos anticipan que esta nueva política arancelaria podría desencadenar una cascada de represalias comerciales por parte de los socios afectados, especialmente de potencias como China y la Unión Europea, lo que elevaría el riesgo de una guerra comercial global.
La visión económica de Trump: «hacer a Estados Unidos grande nuevamente»
Trump ha defendido su política arancelaria como esencial para revitalizar la economía estadounidense y recuperar la producción industrial del país. «Con estas acciones vamos a lograr hacer de Estados Unidos un gran país nuevamente. Trabajos y empresas volverán a nuestro país, romperemos barreras comerciales», aseguró.
En su visión, las plantas manufactureras «vacías, muertas» y las «fábricas que se están derrumbando» serán reemplazadas por instalaciones «totalmente nuevas, las mejores del mundo».
El presidente estadounidense resumió su ambición declarando: «Esta va a ser la era dorada de Estados Unidos», al tiempo que calificaba la jornada como «el día de la liberación».
Los aranceles del 10% entrarán en vigor a partir del 5 de abril, mientras que las tasas más altas comenzarán a aplicarse el 9 del mismo mes. Según la Casa Blanca, estas medidas buscan corregir lo que consideran un desequilibrio comercial de 1,2 billones de dólares registrado el año pasado.
Implicaciones para el comercio global y los consumidores estadounidenses
A pesar del optimismo mostrado por la administración Trump, numerosos economistas advierten que los nuevos aranceles podrían tener efectos adversos para los consumidores estadounidenses, ya que los precios de bienes importados aumentarán significativamente.
Además, la disrupción de las cadenas de suministro globales podría afectar negativamente a empresas estadounidenses que dependen de componentes importados para sus productos finales, generando potencialmente inflación y pérdida de competitividad en mercados internacionales.
La implementación de estas medidas marca un punto de inflexión en la política comercial internacional, con consecuencias que probablemente reconfigurarán el panorama económico global en los próximos años.