Ford Motor Company anunció el retiro preventivo de 422.613 vehículos en Estados Unidos tras detectar una falla en los sistemas de limpiaparabrisas que podría comprometer la visibilidad de los conductores y elevar el riesgo de accidentes. La campaña, registrada bajo el número 26S24 ante la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA), abarca los modelos Lincoln Navigator y Ford Expedition de los años 2021, 2022 y 2023, así como las camionetas F-250 SD, F-350 SD, F-450 SD, F-550 SD y F-600 producidas entre 2022 y 2023.

Según el reporte presentado ante la NHTSA, el defecto puede derivar en el desgaste acelerado del motor de los limpiaparabrisas, provocando que el sistema deje de operar sin aviso previo. Este escenario representa un riesgo particular en condiciones de lluvia o nevada, cuando la visibilidad resulta indispensable para la seguridad vial. No obstante, la agencia federal indicó que hasta el momento no se han registrado accidentes graves ni lesiones vinculadas al defecto.

A partir del 13 de abril de 2026, los propietarios de los vehículos afectados recibirán una notificación por correo postal con los detalles de la falla y las instrucciones para coordinar la reparación en concesionarios autorizados. El reemplazo de los brazos del limpiaparabrisas por piezas mejoradas será gratuito y deberá realizarse exclusivamente con personal especializado. Ford recomendó a los usuarios no intentar reparaciones por cuenta propia, dado que la intervención exige el cumplimiento de parámetros técnicos específicos.

El retiro incluye tanto vehículos particulares como unidades de uso comercial. Las camionetas de la serie F se emplean extensamente en sectores como la construcción, el transporte de carga y los servicios públicos, por lo que la campaña busca evitar interrupciones en las operaciones de flotas y resguardar la confianza de los clientes empresariales. Según datos de la firma alemana Statista, Ford concentra más del 30% del mercado estadounidense de vehículos de trabajo pesado, lo que amplifica el impacto potencial de cualquier falla técnica en esta línea.

Este no es el primer retiro masivo que enfrenta la automotriz. Conforme a datos de la revista especializada Automotive News, Ford implementó distintas campañas de revisión preventiva entre 2022 y 2025, que abarcaron desde sistemas de frenos hasta componentes electrónicos. En ese contexto más amplio, el Center for Auto Safety ha documentado un aumento del 15% en los retiros por razones de seguridad desde 2020, tendencia que refleja el creciente escrutinio regulatorio sobre la industria. Tras el anuncio, las acciones de Ford en la Bolsa de Nueva York no registraron variaciones significativas, lo que sugiere que el mercado ya descontaba la posibilidad de una campaña de esta naturaleza.

Ventas en caída: un primer trimestre golpeado por aranceles, inflación y menor demanda

El retiro masivo no es el único frente que enfrenta Ford. En el primer trimestre de 2026, la compañía comercializó 457.315 vehículos en Estados Unidos, lo que representa una caída del 9% respecto a los 501.291 autos vendidos en el mismo período de 2025. El deterioro se extendió a sus segmentos más rentables: las camionetas retrocedieron 11,3% y los vehículos utilitarios deportivos cayeron 7,8% frente al año anterior.

El golpe más severo lo absorbió el segmento eléctrico. Las ventas de vehículos eléctricos de Ford en Estados Unidos se desplomaron 70%, impulsadas por la eliminación de los incentivos fiscales que el gobierno federal ofrecía a los compradores de este tipo de unidades. La pérdida de esos créditos, sumada a las elevadas tasas de interés y los precios elevados del sector, configura un escenario adverso para la electromovilidad en el corto plazo.

La caída de Ford no es un fenómeno aislado. General Motors reportó 626.429 vehículos vendidos en el trimestre, una contracción del 10% frente al primer trimestre de 2025, mientras que Stellantis vio caer sus ingresos cerca de 14% en el mismo período, según informes de Reuters. Toyota, en cambio, logró sostener sus cifras con un retroceso de apenas 0,10%, alcanzando 569.420 unidades gracias a la demanda sostenida de su modelo RAV4. Según la firma de investigación Omdia, las ventas totales de vehículos en Estados Unidos disminuyeron 5,3% durante los primeros tres meses del año.

Entre los factores que presionan a la baja, analistas consultados por Reuters señalan el encarecimiento de los vehículos impulsado por los aranceles del presidente Donald Trump, la inflación global y el impacto psicológico del conflicto en Medio Oriente sobre las expectativas de los consumidores, que temen un nuevo repunte en los precios del petróleo.

Escasez de aluminio y aranceles: la presión estructural sobre la cadena de suministro

A los problemas comerciales se suma una crisis de suministro que afecta directamente a la producción de los modelos más lucrativos de Ford. En 2025, dos incendios en la planta de laminación de aluminio de Novelis ubicada en Oswego, Nueva York, interrumpieron la operación del principal proveedor del metal para la fabricación automotriz en Estados Unidos. La instalación, que no se prevé vuelva a estar plenamente operativa antes de finales del segundo trimestre de 2026 según declaraciones de su matriz Hindalco, abastece materiales críticos para la carrocería de la camioneta F-150, modelo emblema de Ford, cuya estructura exterior es mayoritariamente de aluminio.

Ante la interrupción, Novelis comenzó a compensar el déficit con aluminio proveniente de sus plantas en Corea del Sur y Europa. Sin embargo, bajo el actual régimen comercial impuesto por la administración Trump, ese metal importado está sujeto a un arancel del 50%, lo que encarece significativamente los costos de producción. El impacto ya se reflejó en los resultados financieros de la compañía: Ford reportó en febrero una caída de aproximadamente 50% en su beneficio trimestral, que se redujo a 1.000 millones de dólares, absorbiendo el alza de costos derivada de las restricciones de suministro.

Frente a este escenario, Ford solicitó formalmente a la administración Trump una exención arancelaria temporal sobre las importaciones de aluminio, al menos hasta que la planta de Novelis retome su operación normal. Hasta el momento, la Casa Blanca no ha accedido a esa petición, aunque el Wall Street Journal reportó que las conversaciones entre los fabricantes y el gobierno continúan en curso. Stellantis y General Motors también dependen del suministro de la planta de Oswego, aunque Ford resulta el más expuesto dada la proporción de aluminio que utiliza en su línea de camionetas.

La confluencia de un retiro masivo, una caída pronunciada en las ventas, el desplome del segmento eléctrico y una crisis de insumos que el gobierno se niega a aliviar mediante exenciones arancelarias dibuja un panorama de presión múltiple para Ford en el inicio de 2026, en un mercado automotor que muestra señales claras de desaceleración a nivel sistémico.