El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, anunció este miércoles que Washington mantendrá un control significativo sobre la industria petrolera venezolana, incluyendo la supervisión directa de la comercialización de su producción de forma indefinida. La declaración marca un giro abrupto en la política estadounidense hacia Venezuela y llega días después de la captura del dictador Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por fuerzas estadounidenses en Caracas.

Un esquema de control directo sobre la comercialización del crudo

Wright detalló ante una audiencia de inversores y banqueros en una conferencia organizada por Goldman Sachs en Miami que la administración estadounidense gestionará las ventas del petróleo venezolano y depositará los fondos en cuentas controladas por el gobierno de Estados Unidos. «Vamos a comercializar el crudo procedente de Venezuela: primero este petróleo acumulado y almacenado, y luego, de forma indefinida, venderemos la producción que salga de Venezuela en el mercado», explicó el exejecutivo de la industria petrolera.

Según Wright, los recursos obtenidos se transferirían posteriormente a Venezuela para beneficiar a su población, pero bajo estricta supervisión estadounidense. «Necesitamos tener esa influencia y ese control sobre las ventas de petróleo para impulsar los cambios que son absolutamente necesarios en Venezuela», agregó el funcionario.

La propuesta implica que Estados Unidos actuaría como intermediario obligatorio en todas las transacciones petroleras venezolanas, una situación sin precedentes en las relaciones comerciales entre ambos países y que plantea interrogantes sobre la base legal de tal intervención.

Venezuela entregará hasta 50 millones de barriles en el corto plazo

El presidente Donald Trump informó el martes por la noche que Venezuela enviará a Estados Unidos entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo, equivalentes a hasta dos meses de la producción diaria actual del país sudamericano. Trump señaló en sus redes sociales que Washington controlará las ganancias derivadas de estas ventas.

La cifra representa una porción significativa del petróleo que Venezuela ha mantenido almacenado en tanques y buques frente a sus costas debido al bloqueo parcial impuesto por Estados Unidos, que desde 2019 ha limitado severamente las exportaciones petroleras venezolanas mediante sanciones a la compañía estatal Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa).

Wright confirmó que el plan contempla comercializar primero este «petróleo atascado» antes de proceder con la producción regular, lo que podría proporcionar un alivio inmediato a la situación de inventarios acumulados que enfrenta Venezuela.

Pdvsa confirma negociaciones bajo esquemas comerciales

Horas después de las declaraciones de Wright, Pdvsa emitió un comunicado confirmando que «actualmente cursa una negociación con Estados Unidos para la venta de volúmenes de petróleo, en el marco de las relaciones comerciales que existen entre ambos países».

La petrolera estatal venezolana precisó que el proceso «se desarrolla bajo esquemas similares a los vigentes con empresas internacionales, como Chevron, y está basado en una transacción estrictamente comercial, con criterios de legalidad, transparencia y beneficio para ambas partes».

Sin embargo, hasta el miércoles por la mañana, los dirigentes en Caracas no habían comentado públicamente sobre los planes de control indefinido anunciados por Wright ni confirmado la existencia de un acuerdo que otorgue a Estados Unidos autoridad sobre las ventas petroleras del país.

Los fondos se destinarán exclusivamente a productos estadounidenses

Trump detalló este miércoles en su cuenta de Truth Social que Venezuela utilizará los fondos obtenidos del nuevo acuerdo petrolero exclusivamente para adquirir productos fabricados en Estados Unidos. Las compras incluirán productos agrícolas, medicamentos, dispositivos médicos y equipos destinados a mejorar la red eléctrica y las instalaciones energéticas venezolanas.

«Venezuela se compromete a comprar solo productos hechos en Estados Unidos con el dinero que reciba de nuestro nuevo acuerdo petrolero», señaló el mandatario, quien calificó esta decisión como «una elección inteligente y una muy buena noticia para el pueblo de Venezuela y para Estados Unidos».

Esta condición convierte efectivamente los ingresos petroleros venezolanos en un mecanismo cerrado que beneficia a la industria estadounidense, limitando la capacidad de Caracas para determinar el destino de sus propios recursos naturales.

Incertidumbre sobre la base legal y los alcances del acuerdo

No quedó claro bajo qué autoridad legal actuaría el gobierno de Trump para supervisar las ventas de petróleo de Venezuela. Taylor Rogers, vocera de la Casa Blanca, afirmó que la administración estadounidense llegó a un acuerdo con «las autoridades que se quedaron a cargo de Venezuela» para que Estados Unidos controlara la venta del petróleo del país.

«El secretario Wright y el Departamento de Energía están trabajando con las autoridades interinas y la industria petrolera privada para ejecutar este acuerdo energético histórico que restablecerá la prosperidad, la seguridad y la protección en Estados Unidos y Venezuela», indicó Rogers en un comunicado.

La referencia a «autoridades interinas» sugiere que Estados Unidos estaría negociando con un gobierno de transición en Caracas, aunque la naturaleza y legitimidad de estas autoridades no ha sido aclarada públicamente.

Reactivación requiere decenas de miles de millones de dólares

Wright reconoció ante empresarios y analistas que la reactivación del sector petrolero venezolano demanda inversiones de gran magnitud y tiempo considerable. «Tomará decenas de miles de millones de dólares y un tiempo significativo revitalizar esta industria venezolana», admitió el secretario de Energía.

A pesar del escepticismo inicial, Wright insistió en el potencial de los recursos venezolanos y anticipó que en el corto plazo podrían obtenerse «varios cientos de miles de barriles de petróleo adicionales al día». Sin embargo, para alcanzar los niveles históricos de producción —que superaban los tres millones de barriles diarios antes del colapso económico— se requerirían inversiones masivas y un periodo prolongado de reconstrucción.

El funcionario destacó la magnitud de las reservas venezolanas al señalar que el país todavía produce entre 800.000 y 900.000 barriles diarios «después de esa mala administración», cifra que contrasta dramáticamente con su capacidad potencial.

Las petroleras occidentales evalúan el retorno con cautela

Wright reveló que el gobierno de Trump mantiene un «diálogo activo» con los dirigentes de Venezuela y con gigantes petroleros estadounidenses que han operado en el país. Ejecutivos de algunos de los mayores productores de petróleo occidentales esperan reunirse con Trump en la Casa Blanca el viernes por la tarde para abordar los detalles operativos de la iniciativa.

La oportunidad en Venezuela es considerable debido a sus vastas reservas de petróleo, pero el retorno resulta políticamente arriesgado para las empresas internacionales y dependería crucialmente de las condiciones de inversión que se ofrezcan. Muchas empresas petroleras occidentales abandonaron sus operaciones en Venezuela en las dos últimas décadas, y Chevron es actualmente la única gran empresa petrolera estadounidense que permanece y sigue produciendo petróleo en el país.

Impacto inmediato en los mercados petroleros

Los precios del petróleo bajaron alrededor de un 1 por ciento el miércoles por la mañana tras las declaraciones de Wright, reflejando las expectativas del mercado sobre un eventual aumento de la oferta petrolera procedente de Venezuela.

El anuncio representa un cambio significativo en la política estadounidense hacia Venezuela, cuya producción y exportaciones de petróleo se han visto gravemente limitadas desde 2019, cuando Trump impuso sanciones severas al país durante su primer mandato. Más recientemente, Estados Unidos había mantenido un bloqueo parcial destinado a impedir que muchos buques petroleros salieran de Venezuela con petróleo, obstaculizando una fuente crucial de ingresos para el gobierno del país.

La materialización de estos planes dependerá de múltiples factores, incluyendo la estabilidad política en Venezuela tras la captura de Maduro, la disposición de las empresas petroleras internacionales a invertir bajo estas condiciones, y la clarificación del marco legal que sustentará el control estadounidense sobre un recurso soberano de otro país.