Los metales preciosos experimentaron este lunes uno de sus mayores repuntes del año en medio de una renovada búsqueda de refugio por parte de los inversores, tras la operación militar estadounidense que culminó con la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro. El oro avanzó un 2,64% hasta alcanzar los 4.443,80 dólares por onza, mientras que la plata protagonizó un salto aún más pronunciado del 6,67%, situándose en 75,78 dólares. El episodio ha encendido todas las alarmas sobre una posible escalada de intervenciones de Washington en la región, al tiempo que los mercados bursátiles asiáticos mostraban una reacción divergente, celebrando el movimiento como un factor de estabilización.
La intervención en Venezuela reactiva la demanda de activos refugio
La captura de Maduro durante una redada en Caracas el pasado fin de semana y su posterior traslado a Estados Unidos para enfrentar cargos criminales pendientes ha marcado la intervención más directa de Washington en Venezuela en décadas. El acontecimiento desencadenó de inmediato una oleada de compras en metales preciosos, con el oro al contado superando los 4.430 dólares en las primeras operaciones europeas y los futuros de marzo alcanzando los 4.444,30 dólares.
«Los acontecimientos en Venezuela han reavivado la demanda de refugio seguro, con oro y plata entre los beneficiarios mientras los inversores buscan protegerse contra riesgos geopolíticos», explicó Tim Waterer, analista jefe de mercado de KCM Trade. La reacción del mercado refleja una percepción generalizada de que el episodio venezolano no constituye un evento aislado, sino el inicio de una nueva fase de mayor intervencionismo estadounidense en América Latina.
El platino y el paladio se sumaron al movimiento alcista con avances cercanos al 2%, confirmando que la búsqueda de activos tangibles se ha convertido en la estrategia dominante ante un contexto de creciente incertidumbre política.
Las advertencias de Trump elevan la prima de riesgo regional
El presidente Donald Trump no tardó en delinear los próximos pasos de su administración respecto a Venezuela y la región. En declaraciones públicas, aseguró que Washington va a «dirigir» el país latinoamericano «hasta que podamos hacer una transición segura y adecuada», y advirtió que Cuba podría ser la próxima en caer. También señaló que Colombia y México podrían convertirse en objetivos si no adoptan medidas contundentes contra el narcotráfico, sin olvidar mencionar a Groenlandia como parte de sus ambiciones geopolíticas.
Estas declaraciones han amplificado las preocupaciones sobre una estrategia más agresiva de Estados Unidos en múltiples frentes. «La verdadera pregunta ahora es qué sucederá a continuación. ¿Adónde nos lleva esto en términos de una mayor intervención de Estados Unidos en la región o en otros lugares? ¿Será Colombia la siguiente? ¿Groenlandia?», planteó el estratega británico Neil Wilson, quien añadió que el episodio «simplemente refuerza y amplifica los temas de los últimos años: la fragmentación del viejo orden, el unilateralismo, el aumento de los riesgos geopolíticos».
Para los mercados, esta retórica no solo afecta a América Latina. La señal que envía a otras potencias, particularmente a China respecto a Taiwán, añade una capa adicional de tensión a un tablero geopolítico ya de por sí complejo.
El oro consolida su racha histórica con primas de seguridad elevadas
El repunte del lunes se suma a una trayectoria excepcional del oro durante 2025, año en que el metal amarillo avanzó más del 60% y marcó un máximo histórico de 4.549,71 dólares por onza, su mejor desempeño anual desde 1979. Aunque las fuertes tomas de ganancias hacia el cierre del año recortaron parte de las alzas, el metal precioso ha retomado con fuerza su senda alcista en 2026, situándose no muy lejos de sus niveles máximos.
«Los operadores buscan refugio ante las fluctuaciones geopolíticas provocadas por la drástica intervención de Washington en Venezuela. El repunte del metal se basa en la excelente racha del año pasado, y su atractivo como refugio seguro contrasta con la incertidumbre sobre las señales de los tipos de interés en Estados Unidos antes del informe de empleo del viernes», valoró Matt Britzman, analista sénior de renta variable de Hargreaves Lansdown.
El contexto macroeconómico también favorece al oro. Las expectativas de recortes en las tasas de interés estadounidenses más adelante este año, la persistente compra por parte de bancos centrales y las preocupaciones sobre el crecimiento global han creado un entorno propicio para los metales preciosos. Además, la especulación sobre un posible nombramiento por parte de Trump de un presidente de la Reserva Federal más moderado ha impulsado aún más los precios, ante la preocupación por la independencia del banco central y una posible postura monetaria más laxa.
La plata registra ganancias aún más explosivas
Si el comportamiento del oro resultó notable, el de la plata fue francamente espectacular. El metal alcanzó los 75,83 dólares por onza al contado, con los futuros llegando a 75,96 dólares, tras registrar movimientos intradía superiores al 4%. En 2025, la plata superó ampliamente al oro con un salto de más de 130%, después de haber iniciado el año cerca de los 24 dólares por onza.
Esta performance refleja tanto su condición de activo refugio como su carácter de metal industrial, lo que la convierte en un indicador particularmente sensible a las disrupciones geopolíticas que puedan afectar las cadenas de suministro globales. «Que el oro supere con holgura los 4.400 dólares y la plata se mueva por encima de los 75 dólares la onza no es solo una anécdota de mercado. Supone aproximarse a zonas que muchos gestores consideran ‘niveles de estrés geopolítico’, donde el componente refugio pesa más que las expectativas sobre tipos o inflación», señalan varias casas de análisis.
El petróleo venezolano y las implicaciones energéticas
Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, aunque años de sanciones y falta de inversión han reducido drásticamente su producción. La intervención estadounidense ha aumentado la incertidumbre sobre el suministro de crudo del país a corto plazo, lo que añade un factor adicional de volatilidad a los mercados energéticos globales.
El presidente Trump afirmó que Estados Unidos exige «acceso total» al país, incluidas sus reservas petroleras, una declaración que plantea interrogantes sobre cómo se gestionará la industria petrolera venezolana en el futuro inmediato y qué papel jugarán las empresas estadounidenses en ese proceso.
La cuestión del oro venezolano en Londres
Uno de los aspectos colaterales del episodio tiene que ver con las aproximadamente 31 toneladas de oro venezolano almacenadas en las bóvedas del Banco de Inglaterra. En el pasado, tribunales británicos han rechazado las solicitudes de Maduro para liberar ese oro, después de que el Reino Unido considerara ilegítima su presidencia.
Nicky Shiels, directora de investigación y estrategia de metales en MKS Pamp, cuestionó qué ocurrirá ahora con esas reservas y señaló que «la destitución del presidente venezolano probablemente acelerará la demanda de oro por parte de los bancos centrales no occidentales». Esta observación subraya una tendencia que se ha venido consolidando en los últimos años: la diversificación de reservas por parte de países que buscan reducir su dependencia del dólar y los activos occidentales.
Divergencia en los mercados: Asia celebra mientras los metales alertan
El contraste más llamativo de la jornada se produjo entre el comportamiento de los metales preciosos y el de las bolsas asiáticas. Mientras oro y plata enviaban señales claras de aversión al riesgo, los principales índices de la región optaron por la lectura favorable del acontecimiento venezolano.
El Nikkei 225 se anotó un 2,74%, el Kospi surcoreano ganó un 2,54% y marcó un récord en 4.420,35 puntos, y los índices chinos avanzaron entre el 0,9% y el 1%. Incluso el Hang Seng, muy castigado en los últimos meses, logró un avance del 0,3%.
Para los inversores asiáticos, la operación sobre Maduro y el eventual reordenamiento del poder en Venezuela se interpretan, por ahora, como un factor de mayor previsibilidad en el suministro energético y en el mapa de alianzas, más que como una fuente de ruptura. A ello se suman unos datos de índices de gerentes de compras (PMI) en Japón y China ligeramente mejores de lo esperado, que han permitido al mercado centrarse en la narrativa de recuperación manufacturera.
El dólar se reforzó frente al yen hasta la zona de 157 por dólar, señal de apetito por activos estadounidenses. «Dos lecturas opuestas para un mismo punto de partida: la entrada de América Latina en una nueva etapa de fricción con Washington», resumió un analista de mercados.
Perspectivas: entre la colaboración y la escalada
La evolución futura de los precios del oro y la plata dependerá en gran medida de cómo se desarrolle la situación en Venezuela y la región. «Los acontecimientos inesperados alimentaron la preocupación por un aumento de las tensiones en la región. Los inversores podrían mantenerse atentos a los próximos pasos en la relación entre Estados Unidos y Venezuela», advirtió Konstantinos Chrysikos, director de gestión de relaciones con los clientes en Kudotrade.
Según este experto, «una colaboración más pacífica entre ambos países podría ayudar a aliviar las preocupaciones geopolíticas, que podrían lastrar el oro. Sin embargo, la reanudación de las tensiones o la adopción de medidas adicionales en la región podrían impulsar la demanda de oro y otros activos refugio».
Christopher Wong, analista de Oversea-Chinese Banking Corp. en Singapur, consideró que «el episodio ha reforzado un entorno de incertidumbre geopolítica», aunque añadió que los riesgos inmediatos parecen limitados, ya que «los acontecimientos en Venezuela apuntan a un desenlace relativamente rápido, en lugar de un conflicto militar prolongado».
El contexto global de riesgo se mantiene elevado
Más allá de Venezuela, los riesgos geopolíticos continúan siendo elevados a nivel mundial. Las tensiones en Europa del Este se han intensificado de nuevo, minando las esperanzas de una desescalada a corto plazo, mientras que Oriente Medio sigue enfrentándose a un entorno frágil. Esta acumulación de focos de conflicto explica por qué la demanda de refugio venía gestándose desde semanas atrás y solo necesitaba un catalizador para aflorar en precios.
«No estamos ante un rebote puntual, sino ante una tendencia que el caso venezolano ha acelerado», apuntó un gestor de materias primas. Efectivamente, el movimiento de este lunes se suma a una fuerte revalorización acumulada en las últimas semanas, cuando los metales ya avanzaban entre un 10% y un 15% en lo que va del año.
Thomas Mathews, jefe de mercados para Asia Pacífico en Capital Economics, reconoció que «estamos de acuerdo con la visión implícita de que las implicaciones económicas y financieras a corto plazo son menores», pero advirtió que «las ramificaciones geopolíticas son potencialmente importantes y podrían, entre otras cosas, mantener elevadas las primas de riesgo en algunos activos regionales».
La agenda macroeconómica estadounidense como factor adicional
En paralelo a los eventos geopolíticos, los inversores también están posicionándose ante una intensa agenda de datos estadounidenses que incluye los PMI, el ISM y las cifras de empleo, además de los discursos de varios funcionarios de la Reserva Federal. Esta confluencia de factores —tensión geopolítica e incertidumbre sobre la política monetaria— podría mantener la volatilidad elevada en los mercados de metales preciosos durante las próximas semanas.
La pregunta clave, como señaló Neil Wilson, es cuánto tiempo puede durar la aparente desconexión entre unos índices bursátiles que celebran la liquidez y el relato de control, y unos activos refugio que descuentan un mundo más inestable. Por ahora, el oro y la plata se erigen como las pólizas de seguro preferidas del mercado contra el riesgo político y las sorpresas políticas, en un mundo donde los activos reales parecen ser cada vez más vitales ante la fragmentación del orden establecido.




