En el mundo del arte, pocas historias han generado tanto misterio y controversia como la del «Salvator Mundi», una pintura atribuida a Leonardo da Vinci que se convirtió en la obra más cara jamás vendida en una subasta. El cuadro, que representa a Jesucristo sosteniendo un orbe transparente, fue adquirido por la asombrosa cifra de 450 millones de dólares en 2017, pero su paradero actual sigue siendo un enigma que intriga a expertos y aficionados por igual.

De la oscuridad a la fama mundial

El recorrido del «Salvator Mundi» es tan fascinante como rocambolesco. Durante siglos, la obra permaneció en el olvido, considerada una simple copia de un original perdido de Leonardo. En 2005, un grupo de comerciantes de arte adquirió el deteriorado cuadro por apenas 10.000 dólares en una subasta de Nueva Orleans. Lo que parecía una compra arriesgada se transformó en una de las más lucrativas de la historia cuando, tras un proceso de restauración, varios expertos comenzaron a atribuir la obra al propio Leonardo da Vinci.

La pintura, datada aproximadamente en 1500, presenta características propias del maestro renacentista: el tratamiento de la luz, la técnica del sfumato y ciertos detalles anatómicos que apuntan a la mano del genio italiano. Sin embargo, el estado de conservación y las numerosas intervenciones que sufrió a lo largo de los siglos han alimentado las dudas sobre su autenticidad.

La subasta que batió todos los récords

El 15 de noviembre de 2017, en la casa de subastas Christie’s de Nueva York, el «Salvator Mundi» generó una batalla de ofertas sin precedentes. Finalmente, el martillo cayó en la estratosférica cifra de 450 millones de dólares, pulverizando el récord anterior de 179,4 millones pagados por «Las mujeres de Argel» de Picasso.

Inicialmente se mantuvo en secreto la identidad del comprador, pero posteriormente se reveló que el príncipe Badr bin Abdullah, actuando como intermediario del príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, había sido quien realizó la histórica compra.

Un símbolo de poder geopolítico y cultural

La adquisición del «Salvator Mundi» por parte de Arabia Saudita se enmarca en una estrategia de mayor alcance. El reino saudí, tradicionalmente conservador y alejado de las influencias occidentales, está desarrollando una intensa campaña para proyectar una imagen de apertura cultural y modernidad.

Proyectos como el Louvre Abu Dhabi, donde inicialmente se anunció que se exhibiría la obra, forman parte de este esfuerzo por transformar la región en un centro cultural de relevancia mundial. Sin embargo, la presentación del cuadro en dicho museo fue cancelada de manera abrupta y sin explicaciones.

El misterio continúa: ¿Dónde está el Salvator Mundi?

Desde su compra en 2017, el paradero del «Salvator Mundi» se ha convertido en uno de los grandes misterios del mundo del arte. Las teorías sobre su ubicación actual son numerosas y variadas:

  • Algunos especulan que podría estar almacenado en un puerto franco en Suiza, donde las obras de arte pueden guardarse sin pagar impuestos.
  • Otros sugieren que se encuentra en una de las residencias privadas del príncipe Mohammed bin Salman, posiblemente en su yate de lujo «Serene».
  • También existe la teoría de que la obra podría estar oculta en espera de la inauguración del proyecto cultural Neom, la futurista ciudad que Arabia Saudita planea construir en el desierto.

La falta de información oficial ha alimentado también las dudas sobre la autenticidad de la obra. Algunos expertos cuestionan si los saudíes, tras la compra, descubrieron que el cuadro no era realmente un Leonardo auténtico y decidieron mantenerlo oculto para evitar un escándalo.

Las dudas sobre su autenticidad

La polémica sobre la verdadera autoría del «Salvator Mundi» nunca ha cesado. Mientras que instituciones como el Museo del Louvre de París y la National Gallery de Londres lo han reconocido como obra de Leonardo, otros especialistas mantienen serias reservas.

Frank Zöllner, historiador del arte y experto en Leonardo, ha señalado que probablemente se trate de una obra de taller realizada bajo la supervisión del maestro. Carmen Bambach, curadora del Metropolitan Museum of Art, considera que la mayor parte de la pintura fue ejecutada por Giovanni Antonio Boltraffio, un discípulo de Leonardo.

Añadiendo más leña al fuego, documentos filtrados en 2021 sugieren que expertos del Louvre de París determinaron que la obra fue solo «atribuida al taller de Leonardo» y no pintada enteramente por él, lo que habría generado tensiones diplomáticas con Arabia Saudita.

Un símbolo de nuestro tiempo

El caso del «Salvator Mundi» refleja muchas de las contradicciones del mercado del arte contemporáneo: la búsqueda de prestigio a través de adquisiciones millonarias, el arte como instrumento de poder geopolítico, y la delgada línea entre el valor artístico y el valor especulativo.

Mientras tanto, el cuadro más caro de la historia permanece en paradero desconocido, como un fantasma que desafía nuestra comprensión del arte y su papel en la sociedad actual. El Cristo «Salvador del Mundo» se ha convertido, irónicamente, en una obra que nadie puede contemplar, elevando aún más su estatus mítico en la historia del arte mundial.

La saga del «Salvator Mundi» continúa escribiéndose y, probablemente, seguirá generando titulares y especulaciones durante años. Lo único cierto es que, haya sido pintado o no por Leonardo da Vinci, su historia ha trascendido ya el ámbito artístico para convertirse en un fascinante relato sobre poder, dinero y misterio.