Depreciación del 8,4% anual del guaraní refleja desequilibrios estructurales en la economía nacional
En un contexto de creciente presión sobre las economías emergentes, el guaraní atraviesa uno de sus momentos más críticos, superando la barrera psicológica de los G. 8.000 por dólar en el sistema bancario, mientras las casas de cambio reportan cotizaciones cercanas a este umbral histórico. Este fenómeno, lejos de ser coyuntural, refleja desequilibrios estructurales que amenazan con transformar el panorama económico del país.
El colapso del modelo agroexportador expone vulnerabilidades macroeconómicas
La fragilidad del modelo económico paraguayo, excesivamente dependiente de las exportaciones de commodities, ha quedado al descubierto tras el doble impacto de la caída en los rendimientos agrícolas y el desplome de los precios internacionales. Según análisis de la Asociación de Casas de Cambios del Paraguay (ACCP), el sector del maíz experimentó una contracción del 56% en sus ingresos, pasando de USD 350 millones en 2023 a apenas USD 180 millones en 2024.
«Estamos presenciando el agotamiento de un modelo de desarrollo que no ha logrado diversificarse», explica un economista consultado. «La zafriña de soja no alcanzó los volúmenes proyectados, mientras que los precios internacionales mantienen una tendencia bajista que probablemente continuará durante los próximos meses», añadió.
El deterioro de los términos de intercambio ha generado un déficit en la oferta de divisas que ni siquiera las intervenciones masivas del Banco Central del Paraguay (BCP) han logrado contrarrestar. Hasta mediados de marzo, la autoridad monetaria ha inyectado USD 231 millones al mercado, sin conseguir frenar la depreciación.
El espejismo de las expectativas frente a la realidad del mercado
Resulta revelador el contraste entre las proyecciones oficiales y la dinámica real del mercado cambiario. La Encuesta de Expectativas de Variables Económicas (EVE) de marzo 2025 del BCP estimaba un tipo de cambio de G. 7.850 para el mes en curso, mientras que la cotización efectiva ya ha superado ampliamente este umbral.
Para el cierre de 2025, los agentes económicos proyectan un tipo de cambio de G. 7.970, pero la realidad sugiere que estas expectativas podrían quedarse cortas. «La brecha entre las proyecciones y la realidad del mercado refleja un optimismo institucional que no considera adecuadamente los factores estructurales que están presionando al alza el valor del dólar», señala un analista financiero independiente.
Fenómenos emergentes: flujos transfronterizos y criptomonedas
Un elemento novedoso que añade presión al mercado cambiario es la creciente demanda de dólares proveniente de ciudadanos bolivianos, quienes estarían utilizando criptomonedas como vehículo para acceder a divisas estadounidenses. Gregorio Mayor, presidente ejecutivo de la ACCP, ha alertado sobre este fenómeno: «Los bolivianos están llegando con criptomonedas, principalmente en Asunción, buscando cambiarlas por dólares».
Esta situación representa una fuga de capitales por canales no tradicionales que escapan al control regulatorio del BCP, agravando el desequilibrio entre oferta y demanda de divisas. Aunque las autoridades del Banco Central minimizan el impacto de este fenómeno, argumentando que el comercio con Bolivia representa un porcentaje marginal, el mercado informal podría estar jugando un papel más significativo del que sugieren las estadísticas oficiales.
Impacto en la economía real y el poder adquisitivo
La depreciación del guaraní no es un fenómeno abstracto sino una realidad que golpea directamente el bolsillo de los paraguayos. En apenas un año, el dólar se ha apreciado un 8,4% frente a la moneda local, equivalente a G. 630 por cada dólar. Esta situación resulta particularmente preocupante considerando que más de un tercio de los productos que componen la canasta básica son importados.
El deterioro del poder adquisitivo se refleja en el Índice de Confianza del Consumidor, que según el BCP se encuentra al borde de la franja de pesimismo. «La combinación de inflación en alimentos y depreciación cambiaria representa un doble golpe para los hogares paraguayos, especialmente para aquellos de ingresos medios y bajos», advierte un sociólogo económico.
El costo de la estabilidad monetaria: una factura creciente
Mantener la inflación dentro del rango meta del 3,5%±2% ha supuesto para el BCP un costo aproximado de USD 20 millones en el primer bimestre de 2025. Aunque esta cifra representa una disminución del 40% respecto al mismo período del año anterior, principalmente debido a la reducción en las tasas de interés de los instrumentos de regulación monetaria, sigue siendo un costo significativo para las arcas públicas.
La mayoría de estos gastos (62%) corresponde a intereses pagados por la colocación de instrumentos de regulación monetaria en el sistema financiero, mientras que el resto se destina al encaje legal y la producción de billetes y monedas.
Perspectivas sombrías en un entorno global turbulento
El panorama para el guaraní no parece alentador en el corto plazo. A los factores internos se suman elementos externos como las tensiones comerciales entre Estados Unidos, la Unión Europea, China e India, y la incertidumbre generada por las políticas arancelarias de la administración Trump.
«Estamos ante una tormenta perfecta», señala un experto en finanzas internacionales. «La combinación de factores estructurales internos con un entorno global incierto apunta a que la presión sobre el guaraní continuará durante los próximos meses».
Esta crisis cambiaria, lejos de ser un episodio pasajero, podría marcar un punto de inflexión que obligue a repensar el modelo económico paraguayo, demasiado dependiente de factores externos y vulnerable a las fluctuaciones de los mercados internacionales de commodities.