El mercado internacional del cacao atraviesa una transformación estructural sin precedentes. Tras alcanzar valores históricos de US$12.000 por tonelada en 2024, los precios han descendido bruscamente hasta situarse por debajo de los US$4.100, registrando una contracción del 70% desde sus máximos y acumulando pérdidas superiores al 30% en lo que va del año. Esta volatilidad expone las profundas fracturas en la cadena de suministro global y plantea interrogantes sobre el futuro de la industria chocolatera.
Colapso acelerado de los precios internacionales
Los contratos de futuros del cacao alcanzaron su nivel más bajo desde noviembre de 2023, con el contrato más activo llegando a caer un 5,4% en una sola jornada antes de reducir parcialmente sus pérdidas. En Nueva York, los futuros cerraron en US$4.098 por tonelada con una caída del 1,6%, mientras que en Londres el descenso fue del 1,2%. El café robusta acompañó esta tendencia bajista con una disminución del 1,1%.
La magnitud del ajuste resulta extraordinaria: en 2024, el precio promedio se situó en US$9.900 por tonelada, con picos de US$12.000 en abril y diciembre. Durante 2025, el promedio descendió a US$8.000 hasta septiembre, para luego estabilizarse en US$6.000 en el último trimestre y finalmente desplomarse hasta los actuales US$4.150.
Crisis de demanda en los principales mercados consumidores
El principal factor detrás de esta corrección no es el exceso de oferta, sino una dramática contracción de la demanda industrial. Los datos de molienda revelan el alcance de esta crisis: en Europa, principal región consumidora mundial, el procesamiento de cacao cayó más del 8% en el cuarto trimestre, alcanzando su nivel más bajo desde 2013. En Brasil, la reducción fue aún más severa, llegando al 14%.
La crisis de precios entre 2023 y 2024, cuando el cacao registró incrementos del 150% al 200%, comprimió brutalmente los márgenes de la industria chocolatera. Los fabricantes, incapaces de trasladar completamente estos aumentos al consumidor final, se vieron forzados a ralentizar sus compras y reducir el consumo de materia prima.
Este fenómeno desencadenó una reformulación masiva de productos. Los principales fabricantes redujeron el uso de manteca de cacao, incrementando la utilización de grasas alternativas, saborizantes artificiales y rellenos más económicos, especialmente en productos de consumo masivo. Según analistas del sector, estas empresas «probablemente estarán menos inclinadas a cambiar a un producto más caro hasta que el mercado baje y colapse por completo».
Recuperación productiva en África occidental tras crisis climática
Después de dos temporadas marcadas por déficits históricos, la producción muestra señales de recuperación. La Organización Internacional del Cacao (ICCO) proyecta un superávit de 287 toneladas en la campaña 2025/26 y de 267 toneladas en 2026/27, contrastando dramáticamente con el déficit de aproximadamente 400 toneladas registrado en 2023/24.
Costa de Marfil y Ghana, responsables del 60% de la producción mundial, se encaminan hacia volúmenes más cercanos a la normalidad. La consultora StoneX estima que Costa de Marfil podría alcanzar 1,85 millones de toneladas en 2025/26, mientras que Ghana produciría entre 600.000 y 650.000 toneladas.
Esta recuperación contrasta con las devastadoras condiciones climáticas de años anteriores. La sequía de 2022 y las inundaciones de 2023 en ambos países, agravadas por la sobreexplotación de suelos con agroquímicos, redujeron la producción exportable en más del 30%. Fenómenos como El Niño, lluvias irregulares, períodos de sequía y la propagación del virus del hinchamiento del brote del cacao (CSSV) continúan representando amenazas latentes para la estabilidad productiva.
Colapso financiero de exportadores y crisis en países productores
La pronunciada caída de los futuros ha generado un desajuste crítico entre los precios nacionales e internacionales, comprometiendo las finanzas de los exportadores. En Costa de Marfil y Ghana, donde los gobiernos fijan precios locales del cacao, este desacople está provocando una crisis de liquidez sin precedentes.
Los organismos reguladores y exportadores enfrentan dificultades severas para cumplir con ventas a plazo acordadas a niveles sustancialmente más altos, ralentizando las compras a los agricultores y dejando el grano estancado en almacenes. El mercado prevé que estos organismos tendrán que liquidar la oferta acumulada en un contexto de débil demanda, mientras los compradores se mantienen al margen.
En respuesta a esta crisis, las autoridades marfileñas anunciaron recientemente que el país ayudaría a negociar un préstamo para financiar la compra de cacao a los agricultores, reconociendo implícitamente la acumulación de inventarios sin salida comercial inmediata.
Brasil: capacidad ociosa y presión sobre la industria procesadora
El caso brasileño ilustra las contradicciones del mercado actual. El país cuenta con capacidad instalada para moler 275.000 toneladas de cacao, pero solo procesará aproximadamente 190.000 toneladas en 2025, el peor resultado desde la pandemia. Como importador de almendras y exportador de productos derivados, Brasil sufre simultáneamente la debilidad de la demanda internacional y costos operativos elevados.
Aunque la caída de precios en el mercado interno tiende a reducir la presión sobre la industria, este alivio será gradual y limitado mientras persista la contracción de la demanda global.
La larga espera del consumidor: inercia en la cadena de valor
A pesar del colapso en el mercado de futuros, los expertos advierten que podrían transcurrir meses antes de que el precio del chocolate baje en el comercio minorista. La extensa cadena de suministro —que involucra inventarios, contratos antiguos y múltiples etapas de procesamiento— retrasa la transmisión de cualquier reducción de precios.
Históricamente, la transferencia de cambios en el precio de la materia prima al consumidor final demora entre seis y ocho meses. Este mismo intervalo se observó cuando los precios se dispararon en 2024, sugiriendo que cualquier «deflación del chocolate» dependerá de que los precios se mantengan en niveles bajos durante un período prolongado.
Perspectivas: entre el reequilibrio y la incertidumbre estructural
El mercado mundial del cacao atraviesa una fase de reequilibrio después de casi dos temporadas de escasez y precios récord. Sin embargo, este ajuste expone vulnerabilidades estructurales profundas: la extrema volatilidad de precios, la dependencia climática de la producción africana, la fragilidad financiera de los sistemas regulatorios nacionales y la permanente reformulación de productos que erosiona la demanda genuina de cacao.
La consultora StoneX elevó esta semana su pronóstico de superávit mundial para la temporada actual, proyectando otro excedente para 2026-27. No obstante, la persistencia de amenazas climáticas y fitosanitarias impide proyecciones confiables a mediano plazo.
Para los consumidores brasileños y de otros mercados, el escenario global más favorable no se traducirá en chocolate efectivamente más barato en el corto plazo. La industria, habiendo reformulado masivamente sus productos durante la crisis de precios, enfrenta ahora el dilema de si revertir estos cambios o consolidar una nueva estructura de costos basada en sustitutos del cacao, con implicaciones profundas para la calidad y autenticidad del chocolate en el futuro.




