La principal empresa avícola de Argentina atraviesa una crisis terminal que expone las fragilidades del sector productivo en medio de la actual coyuntura económica. Granja Tres Arroyos, gigante de la industria avícola nacional, enfrenta un colapso inminente que amenaza con dejar sin empleo a 700 trabajadores y llevar a la ruina a cientos de productores integrados, en un escenario que replica quiebras anteriores del sector y plantea interrogantes sobre la sustentabilidad de las economías regionales vinculadas a esta actividad.

Cierre de plantas y recorte masivo de empleos

La compañía decidió cerrar en diciembre Becar, una de sus plantas estratégicas ubicada en Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos, con el desmantelamiento total de las instalaciones, incluyendo traslado de equipos y maquinaria. La dirección de la empresa anunció entonces que concentraría sus operaciones en La China, planta cercana a la anterior, donde integraría a los exempleados y normalizaría el pago de haberes pendientes.

Sin embargo, la realidad resultó diametralmente opuesta a lo prometido. La firma no ha cubierto quincenas ni aguinaldos correspondientes, y ahora circulan versiones cada vez más firmes sobre el posible cierre de La China, lo que significaría la pérdida definitiva de al menos 700 puestos de trabajo. El traslado desde Becar ya había implicado el recorte de 450 empleos.

«Veníamos dentro de todo con la gente tratando de mantener la fuente de trabajo. Nosotros pertenecíamos al frigorífico Becar, pegado a la planta de La China. Ahora nos unieron, nos pasaron a La China tras el cierre de Becar. Recortaron 450 empleos en ese cambio», declaró Sergio Vereda, vocero del Sindicato de la Carne de Concepción del Uruguay, quien confirmó que los trabajadores enfrentan «un 2025 con varios conflictos, problemas de producción y el procedimiento preventivo de crisis» que tramita la compañía.

Cadena de pagos rota y proveedores al borde del colapso

La crisis de Granja Tres Arroyos no se limita a su estructura interna, sino que ha desencadenado un efecto dominó sobre toda la cadena productiva. La empresa mantiene deudas salariales con sus 700 trabajadores y acumula incumplimientos sistemáticos con su red de proveedores de pollos, poniendo en riesgo la supervivencia de decenas de productores integrados.

Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) emitió una advertencia dramática: miles de aves que crían los productores que abastecen a la firma están a punto de morir por falta de alimentos. Según la entidad, la empresa demora hasta dos días en entregar alimento a sus proveedores, situación que coloca la operación de las granjas integradas muy cerca del colapso total.

«Hoy los productores atraviesan situaciones de zozobra e imprevisibilidad, ya que no hay certidumbre alguna. Por un lado, la producción y la provisión de alimentos en las granjas ya comienza a ser una incógnita y se han iniciado situaciones de desabastecimiento», señaló CRA en un comunicado oficial.

La entidad detalló que algunos productores afectados operan galpones que albergan más de 50.000 pollos en diferentes etapas de crianza, y enfrentan la imposibilidad de reconvertir rápidamente su actividad. «La cadena de pagos empieza a romperse con consecuencias profundamente dañosas. En definitiva, el panorama es complejo, triste y nefasto para el primer eslabón de la cadena productiva, quienes no tienen posibilidades de redefinir ni transformar su actividad, hecho que indefectiblemente los deja en las puertas del quebranto», agregó la organización.

Colapso financiero: millones en deudas y 149 cheques sin fondo

El deterioro financiero de Granja Tres Arroyos alcanza dimensiones alarmantes. Según los registros de la base de deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la avícola mantiene obligaciones millonarias con numerosas entidades bancarias, entre ellas BBVA, Credicoop, Nuevo Banco de Entre Ríos, Banco Nación, Santander, Provincia, Supervielle y Galicia.

El panorama se agrava aún más al constatar que la compañía emitió 149 cheques sin fondos en los últimos meses, por un valor cercano a los 3.975 millones de pesos. Esta cifra evidencia no solo una crisis de liquidez puntual, sino una incapacidad estructural para honrar compromisos financieros básicos, lo que ha desencadenado una pérdida total de confianza crediticia en el mercado.

Raíces de la crisis: gripe aviar y caída de exportaciones

El origen del colapso de Granja Tres Arroyos se remonta a los brotes de gripe aviar detectados en 2023, que provocaron el cierre del mercado chino para las exportaciones argentinas de carne avícola. Este golpe implicó la pérdida de un negocio estimado en 160 millones de dólares, monto que resultó determinante para la estructura comercial de la empresa.

La situación se agravó en agosto de 2024, cuando Argentina volvió a suspender sus exportaciones de pollo tras detectarse un caso de influenza aviar altamente patógena (IAAP) H5 en Los Toldos, provincia de Buenos Aires. Como consecuencia de estas medidas sanitarias, el volumen de exportaciones de la firma se redujo entre 25% y 33%, afectando severamente el funcionamiento de su estructura comercial.

Este desplome en las ventas externas tuvo efectos inmediatos sobre la operación de la compañía. El año pasado, la avícola cerró sus instalaciones en Tristán Suárez, provincia de Buenos Aires, que había adquirido previamente a su excompetidora Cresta Roja. La consolidación de plantas no logró detener la hemorragia financiera, que finalmente derivó en la actual crisis terminal.

Tyson Foods: ¿salvavidas o espejismo?

En el sector avícola circulan versiones persistentes sobre una posible venta de las operaciones de Granja Tres Arroyos a la multinacional estadounidense Tyson Foods, que desde noviembre de 2022 controla el 34% del paquete accionario de la empresa argentina. Sin embargo, en las últimas semanas esta posibilidad parece haberse enfriado, sin que trasciendan detalles concretos sobre negociaciones en curso.

La ausencia de una definición sobre el futuro de la compañía agrega incertidumbre a un escenario ya de por sí crítico, dejando a trabajadores y proveedores en un limbo que dificulta cualquier planificación o toma de decisiones.

Un patrón recurrente en la avicultura argentina

CRA subrayó que el caso de Granja Tres Arroyos no es un hecho aislado, sino que replica un patrón de crisis que ha afectado históricamente al sector avícola argentino. La entidad recordó antecedentes similares como los de San Sebastián, Praver y Cresta Roja, empresas que también colapsaron dejando extensa lista de damnificados, tanto trabajadores como productores integrados.

«En algunos casos, incidieron escenarios económicos adversos o estructuras de costos difíciles de sostener. En otros, situaciones sanitarias y comerciales, como el impacto de la hepatitis y la caída de exportaciones. Si bien en el caso actual aún no existen elementos concluyentes que permitan determinar las causas definitivas de la crisis, es evidente que el escenario proyecta un fuerte impacto social y productivo, especialmente en regiones donde la actividad avícola constituye uno de los pilares del desarrollo económico local», indicó la organización.

Este patrón repetitivo plantea interrogantes sobre la sustentabilidad del modelo de integración vertical en la avicultura argentina y la vulnerabilidad de los productores frente a las decisiones y el desempeño financiero de las grandes empresas procesadoras.

Señales de alarma y reclamo de intervención

Desde CRA identificaron una serie de señales preocupantes que configuran el escenario actual: falta de certezas sobre la continuidad productiva, riesgo creciente de desabastecimiento en granjas, rupturas en la cadena de pagos e imposibilidad de reconvertir rápidamente la actividad para los productores integrados.

Frente a este panorama, Confederaciones Rurales Argentinas considera necesario avanzar hacia procesos de diálogo responsable entre todos los actores involucrados, con participación activa del Estado y análisis de los organismos judiciales correspondientes. «La transparencia y el abordaje integral de la problemática serán claves para proteger la continuidad de la producción, el empleo y la sustentabilidad de las economías regionales vinculadas a la avicultura», concluyó la entidad.

Contexto económico y perspectivas regionales

El colapso de Granja Tres Arroyos se produce en un contexto económico nacional marcado por ajustes y reestructuraciones en diversos sectores productivos bajo la gestión del presidente Javier Milei. La crisis de la principal avícola del país expone las dificultades que enfrentan las empresas con fuerte dependencia de mercados externos y estructuras de costos elevadas en un escenario de contracción económica.

Para las regiones donde la actividad avícola constituye uno de los pilares del desarrollo económico local, particularmente en Entre Ríos, el cierre definitivo de las operaciones de Granja Tres Arroyos representaría un golpe devastador. La pérdida de 700 empleos directos y el quebranto de decenas de productores integrados tendría efectos multiplicadores sobre el comercio, los servicios y el conjunto de la economía regional.

La situación de Granja Tres Arroyos se ha convertido así en un caso testigo que ilustra tanto las vulnerabilidades estructurales del sector avícola argentino como los desafíos que enfrenta el modelo productivo en un contexto de apertura comercial, restricciones sanitarias internacionales y ajuste económico interno. El desenlace de esta crisis marcará precedentes importantes para el futuro de la industria avícola nacional y la protección de los eslabones más débiles de sus cadenas productivas.