La startup de inteligencia artificial Anthropic publicó un comunicado describiendo las capacidades de su herramienta Claude Code para automatizar la modernización de sistemas basados en el lenguaje de programación COBOL, una tarea que durante décadas ha sido el corazón de negocio de consultoras tecnológicas de primer nivel. La reacción del mercado fue inmediata y brutal: las acciones de IBM se desplomaron un 13,2%, la mayor caída en más de veinticinco años —desde octubre de 2000—, borrando en pocas horas cerca de 31.000 millones de dólares en valor de mercado. Al cierre de la jornada, el título cotizaba a USD 223,39.
El texto de Anthropic no contenía anuncios de contratos firmados, cifras de adopción ni resultados medibles. Sin embargo, la sola promesa de que Claude Code podría comprimir en trimestres lo que históricamente ha tomado años a equipos enteros de consultores fue suficiente para desencadenar una venta masiva que se extendió por todo el sector.
COBOL: el lenguaje invisible que mueve la economía global
Para comprender la magnitud del impacto, es necesario entender qué es COBOL y por qué sigue siendo relevante en 2026. Desarrollado entre los años cincuenta y sesenta, este lenguaje de programación sigue siendo la columna vertebral de sistemas críticos en el mundo financiero, gubernamental y de servicios. Según datos citados por Forbes, COBOL procesa hasta el 95% de las transacciones en cajeros automáticos de Estados Unidos, y cientos de miles de millones de líneas de este código se ejecutan diariamente en infraestructuras esenciales que van desde aerolíneas hasta ministerios de hacienda.
El problema estructural es doble: por un lado, los sistemas son extremadamente complejos, con décadas de dependencias acumuladas que hacen su modificación delicada y costosa; por otro, los especialistas capaces de trabajar con este lenguaje envejecen sin que existan suficientes reemplazos formados, dado que apenas unas pocas universidades en el mundo mantienen hoy programas de formación en COBOL. Esta escasez ha convertido la modernización de estos sistemas en un negocio millonario, cautivo de un puñado de grandes consultoras.
Un modelo de negocio basado en la complejidad
Durante décadas, firmas como IBM, Accenture y Cognizant Technology Solutions han construido líneas de negocio altamente rentables alrededor de la modernización de estos sistemas legados. El proceso tradicional implica equipos numerosos de analistas dedicados a mapear dependencias, documentar flujos de trabajo, identificar riesgos técnicos y ejecutar migraciones controladas. Una labor que puede extenderse durante años y demandar inversiones de decenas o cientos de millones de dólares por proyecto.
IBM, en particular, ha integrado esta oferta con su línea de mainframes, posicionando sus grandes ordenadores centrales como la plataforma natural sobre la que ejecutar los sistemas COBOL modernizados. La sinergia entre hardware especializado y servicios de consultoría ha sido uno de los pilares de su propuesta de valor durante generaciones.
Lo que Claude Code promete cambiar
El anuncio de Anthropic apunta directamente a ese modelo. Según describió la compañía en su publicación, Claude Code puede automatizar las fases de exploración y análisis que consumen la mayor parte del esfuerzo en los proyectos de modernización: el mapeo de dependencias en miles de líneas de código, la documentación de flujos de negocio y la identificación de riesgos que, en condiciones normales, tomarían meses a analistas humanos altamente especializados.
«Modernizar un sistema COBOL requería un gran número de consultores que estuvieran años mapeando flujos de trabajo. Herramientas como Claude Code pueden automatizar las fases de exploración y análisis que consumen la mayor parte del esfuerzo en la modernización de COBOL», señaló la empresa. La promesa, en términos prácticos, es reducir de forma radical el tiempo y el costo de proyectos que hasta ahora han justificado contratos de larga duración y alta facturación para las grandes consultoras.
La publicación también detalló que la herramienta incluye funciones de detección de vulnerabilidades en bases de código, lo que extendió el impacto negativo más allá de IBM, afectando a empresas de ciberseguridad como CrowdStrike y Zscaler, cuyos títulos también retrocedieron durante la jornada.
El efecto en cadena sobre el sector
La caída de IBM no fue un fenómeno aislado. Accenture y Cognizant Technology Solutions, dos de las principales competidoras en el mercado de servicios de modernización tecnológica, también registraron descensos en sus cotizaciones. La jornada del 23 de febrero estuvo marcada por una volatilidad generalizada en el sector tecnológico, alimentada por la incertidumbre sobre el ritmo al que la inteligencia artificial podría reconfigurar los modelos de negocio de empresas cuya propuesta de valor se basa en el capital humano especializado.
El episodio se enmarca, además, en un contexto más amplio de presión sobre las acciones tecnológicas ligadas al mantenimiento y mejora de sistemas heredados, un segmento que ha venido acumulando tensiones ante el avance de las herramientas de IA generativa a lo largo de los últimos meses.
Las voces del mercado: entre el pánico y el escepticismo
No todos en el mercado financiero interpretaron la caída como una señal de cambio estructural inminente. El analista Adam Turnquist, de LPL Financial, sostuvo que la volatilidad refleja más un cambio en la narrativa de mercado que una transformación real y verificable en los ingresos o beneficios de las compañías afectadas.
Desde JPMorgan calificaron de «lógica rota» la tesis de que la inteligencia artificial destruirá el negocio del software corporativo, argumentando que la complejidad de los entornos empresariales reales excede con creces lo que cualquier herramienta puede resolver de forma autónoma. En términos aún más directos, Dan Ives, analista de Wedbush Securities, declaró a CNBC que la venta masiva fue «la transacción más desconectada que he visto en mi carrera en Wall Street», manteniendo al mismo tiempo su calificación de mejor rendimiento sobre IBM con un precio objetivo de 340 dólares.
Jefferies reafirmó igualmente su calificación de compra, subrayando que IBM viene invirtiendo activamente en su propia respuesta a la automatización mediante watsonx Code Assistant para Z, una herramienta de inteligencia artificial generativa integrada en sus mainframes que busca capturar precisamente el tipo de eficiencia que Anthropic promete desde fuera.
Evercore ISI, por su parte, reiteró una calificación favorable enfatizando la solidez del negocio de mainframe de IBM y su plataforma integrada, que gestiona 25.000 millones de transacciones cifradas diariamente, un activo difícil de desplazar con un anuncio, por muy disruptivo que sea su potencial.
La respuesta de los analistas: ajuste de objetivos y prudencia
Morgan Stanley adoptó una posición más cauta. La firma redujo su precio objetivo sobre IBM de 304 a 247 dólares, manteniendo su calificación de rendimiento igual al mercado. En su análisis, Morgan Stanley identificó la necesidad de distinguir entre dos escenarios bien diferenciados: uno en el que Claude Code simplemente hace la modernización de COBOL más fácil, rápida y barata —lo que podría ampliar el mercado total disponible—, y otro en el que la herramienta erosiona directamente la demanda de servicios de consultoría intensivos en mano de obra. La firma ajustó su valoración atendiendo a la extrema volatilidad observada en el segmento de software y servicios, situando su escenario alcista en 440 dólares y el bajista en 174 dólares.
La plataforma InvestingPro, por su parte, señaló que la acción se encuentra en territorio de sobreventa y cotiza a un PER de 20,6 veces, con un ratio PEG de apenas 0,28, identificándola como infravalorada según su análisis de valor razonable. UBS aprovechó el momento para mejorar su calificación sobre IBM de vender a neutral, fijando un precio objetivo de 236 dólares y argumentando que la relación riesgo-recompensa se ha vuelto más equilibrada tras la corrección.
Un febrero para el olvido
Más allá de la jornada del lunes, los números del mes completo dibujan un panorama preocupante para IBM. Con una caída acumulada del 27% en febrero de 2026, el mes podría convertirse en el peor de la historia reciente de la compañía, superando incluso el deterioro registrado en 1968, según datos de Bloomberg. La capitalización bursátil de IBM se situó en torno a los USD 208.700 millones, con pérdidas acumuladas en el período de cerca de 32.000 millones de dólares. Al cierre del martes 24 de febrero, el título intentó recuperarse con un alza del 2,67%, insuficiente para compensar el golpe recibido.
El verdadero reto de IBM: adaptarse sin perder su núcleo
El episodio abre un debate más profundo sobre la sostenibilidad del modelo de negocio de IBM y de las grandes consultoras tecnológicas en un entorno en el que la inteligencia artificial avanza hacia la automatización de tareas de alto valor analítico. La compañía no parte de cero en esta carrera: su inversión en watsonx, su posicionamiento en computación cuántica y la solidez de su infraestructura de mainframes representan activos difíciles de replicar. Sin embargo, el mercado ha enviado una señal clara: la sola posibilidad de que una startup reduzca drásticamente el costo y el tiempo de modernización de sistemas legados es suficiente para poner en cuestión años de ventaja competitiva acumulada.
El verdadero examen para IBM no es si Claude Code puede reemplazar hoy a sus equipos de consultores, sino si la compañía será capaz de integrar las nuevas capacidades de la inteligencia artificial en su propia oferta antes de que actores externos capturen una porción significativa del mercado que hoy controla. La respuesta a esa pregunta no se encontrará en los mercados bursátiles, sino en los próximos trimestres de resultados.




