China cerró 2025 con el mayor superávit comercial de su historia, al alcanzar los 1,189 billones de dólares, equivalentes a 1,02 billones de euros, lo que representa un incremento interanual del 19,8%. Se trata de la primera vez que el saldo positivo del comercio exterior chino supera el umbral del billón de dólares, en un contexto marcado por el recrudecimiento del proteccionismo, las disputas arancelarias y la persistente tensión diplomática con Estados Unidos.
El resultado fue posible gracias a la solidez de las exportaciones hacia la Unión Europea y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), que compensaron ampliamente la contracción de los intercambios con el mercado estadounidense. Los datos fueron difundidos por la Administración General de Aduanas de China y recogidos por Financial Times.
Exportaciones al alza y estabilidad de importaciones
Durante 2025, las exportaciones totales del gigante asiático ascendieron a 3,77 billones de dólares (3,23 billones de euros), con un crecimiento del 3,2% respecto al año anterior. En contraste, las importaciones se mantuvieron prácticamente estables y alcanzaron los 2,58 billones de dólares (2,21 billones de euros).
Este comportamiento refleja una dinámica en la que el impulso exportador se consolida como uno de los principales motores del crecimiento económico chino, en un escenario de demanda interna débil y ajustes estructurales aún en proceso.
Diciembre confirma la tendencia de superávits elevados
El último mes del año reforzó la magnitud del desequilibrio comercial. En diciembre de 2025, las exportaciones sumaron 357.780 millones de dólares (306.907 millones de euros), un 6,6% más que en igual mes de 2024. Las importaciones, por su parte, alcanzaron los 243.640 millones de dólares (208.996 millones de euros), con un aumento del 5,7% interanual.
Como resultado, el superávit mensual se ubicó en 114.140 millones de dólares (97.910 millones de euros), superando los 100.000 millones por séptima vez en el año, frente a una sola ocasión en 2024.
Fuerte caída del comercio con Estados Unidos
El vínculo comercial entre China y Estados Unidos mostró un deterioro significativo a lo largo de 2025. Las exportaciones chinas hacia el mercado estadounidense se redujeron un 20% interanual, hasta 420.050 millones de dólares (360.322 millones de euros), mientras que las importaciones desde Estados Unidos cayeron un 14,6%, situándose en 139.697 millones de dólares (119.833 millones de euros).
Como consecuencia, la participación de Estados Unidos en el total de exportaciones chinas descendió al 11,1%, frente al 14,5% registrado en 2024, evidenciando una pérdida de peso relativa del que históricamente fue su principal socio comercial.
Europa y la ASEAN ganan protagonismo
En contraposición al retroceso estadounidense, la Unión Europea y la ASEAN consolidaron su rol como destinos clave para los productos chinos. Las exportaciones a la UE crecieron un 8,4%, hasta alcanzar 559.949 millones de dólares (480.329 millones de euros), mientras que las importaciones desde el bloque europeo descendieron levemente un 0,4%, situándose en 268.169 millones de dólares (230.038 millones de euros).
En el caso de la ASEAN, las exportaciones aumentaron un 13,4%, totalizando 665.215 millones de dólares (570.627 millones de euros), mientras que las importaciones cayeron un 1,6%, hasta 389.431 millones de dólares (334.057 millones de euros). África también mostró un dinamismo destacado, con un crecimiento de las exportaciones chinas del 25,8%.
Restricciones tecnológicas y superávit ampliado
El viceministro de la Administración General de Aduanas, Wang Jun, señaló que varios países han “politizado los asuntos económicos y comerciales”, imponiendo restricciones a las exportaciones de productos de alta tecnología hacia China. Según indicó, de no existir estas trabas, el país habría importado más bienes tecnológicos.
Estas limitaciones, principalmente impulsadas desde Washington, contribuyeron indirectamente a ampliar el superávit comercial, al reducir el volumen de importaciones de alto valor añadido.
Competitividad global y exceso de capacidad
Para Lynn Song, economista jefe para China en ING Economics, el superávit de 2025 fue “equivalente al PIB de una de las 20 principales economías del mundo”, y la fuerte demanda externa fue un factor clave para que China se mantuviera en la senda de crecimiento cercana al 5% fijada por Pekín.
En la misma línea, Fred Neumann, economista jefe para Asia de HSBC, destacó que la economía china “sigue siendo extraordinariamente competitiva”, aunque advirtió que este desempeño también refleja una demanda interna débil y un exceso de capacidad productiva, que empuja a las empresas a colocar sus excedentes en los mercados internacionales.
Riesgos de sostenibilidad y mayor proteccionismo
Pese al éxito exportador, los analistas coinciden en que la tendencia enfrenta límites crecientes. El avance del proteccionismo, las amenazas arancelarias en Europa, México y otros mercados, y la creciente preocupación global por el impacto de los productos chinos en las industrias locales podrían restringir el margen de expansión futura.
El propio Neumann alertó que el aumento de los superávits chinos podría intensificar las tensiones con socios comerciales que dependen de sus exportaciones manufactureras, en un contexto geopolítico cada vez más volátil.
El desafío de fortalecer la demanda interna
Ante este escenario, el Gobierno chino ha comenzado a reorientar su estrategia hacia el fortalecimiento del mercado interno, consciente de que una economía excesivamente dependiente del comercio exterior resulta vulnerable a shocks externos. No obstante, las autoridades reconocen que se trata de un proceso gradual, que exige reformas estructurales profundas y tiempo para mostrar resultados.
El desempeño comercial de 2025 confirma la capacidad de China para reconfigurar sus alianzas económicas y adaptarse a un entorno hostil, pero también deja en evidencia el principal desafío de mediano y largo plazo: transitar hacia un modelo de crecimiento más equilibrado, menos dependiente de exportaciones masivas y más apoyado en el consumo doméstico, en un mundo cada vez más fragmentado y restrictivo.




