Proteccionismo estadounidense genera doble impacto en la región

1,4 millones de empleos en riesgo mientras China aprovecha la distorsión del mercado global del acero

Los nuevos aranceles del 25% impuestos por la administración Trump al acero importado desde el 12 de marzo han puesto en jaque a la industria siderúrgica latinoamericana. La medida no solo cierra parcialmente el acceso al mercado estadounidense, que importa 25 millones de toneladas anuales del metal, sino que amenaza con desencadenar un efecto dominó al redireccionar el excedente global hacia mercados más vulnerables como los latinoamericanos.

Esta política proteccionista, similar a la implementada durante el primer mandato de Trump (2017-2021), llega en un momento particularmente delicado para el sector, que ya enfrenta la competencia desleal de China y una caída sostenida en la producción regional durante los últimos tres años.

«Lo único que traería es una inundación de acero por desvío de comercio de ese acero que iba a Estados Unidos (…) a regiones menos protegidas y con menos capacidad de defensa», advierte Ezequiel Tavernelli, director ejecutivo de la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero) en declaraciones a la AFP.

El caso Huachipato: víctima anticipada de la crisis

La gravedad de la situación ya se manifestó en Chile antes de los aranceles de Trump. En septiembre de 2023, Huachipato, la mayor acería del país con casi 75 años de historia, apagó definitivamente sus hornos. A pesar de los esfuerzos gubernamentales por imponer sobretasas a las importaciones chinas, la diferencia de precios resultó insalvable: el acero chino es 40% más barato que el chileno.

Este cierre emblemático podría ser solo el primero de muchos si se concreta el escenario que temen los expertos: un redirecccionamiento masivo del acero asiático hacia América Latina. «El riesgo es que haya más casos como el de Huachipato, de empresas con historia, con años de producción, con gran categoría, que pierden y tienen que cerrar», advirtió Tavernelli.

La sobrecapacidad china distorsiona el mercado global

Los números del sector revelan la magnitud del desafío. El mundo tiene capacidad para producir 2.480 millones de toneladas anuales de acero, de las cuales China representa 1.140 millones, más del 45% del total. El gigante asiático utiliza la mayor parte internamente, pero genera un excedente de aproximadamente 140 millones de toneladas que inunda el mercado internacional a precios artificialmente bajos.

«Uno de los países que mayor sobrecapacidad tiene e inunda nuestros mercados de acero es China, y además lo hace de una forma desleal», explica Tavernelli, señalando que los precios por debajo del costo son posibles gracias a los subsidios oficiales que abarcan desde energía hasta créditos preferenciales.

La evolución de las exportaciones chinas hacia América Latina evidencia este fenómeno: en el año 2000 apenas alcanzaban las 100.000 toneladas anuales, mientras que actualmente superan los 14 millones. «El crecimiento es exponencial», subraya el ejecutivo de Alacero.

Producción latinoamericana en declive frente a importaciones crecientes

La industria siderúrgica latinoamericana atraviesa un periodo crítico. En 2024, la producción regional cayó un 3,6%, alcanzando 56 millones de toneladas, mientras el consumo se situó en 73 millones. Esta brecha de 17 millones de toneladas entre producción y consumo es cubierta principalmente por importaciones, con China ganando cada vez mayor participación.

Los aranceles de Trump podrían exacerbar esta tendencia, no solo limitando el acceso de los productos latinoamericanos al mercado estadounidense, sino también intensificando la competencia dentro de la región al desviar hacia ella el excedente global.

La apuesta por la integración regional como defensa

Frente a este escenario, tanto la industria como varios gobiernos latinoamericanos están promoviendo una estrategia de regionalización y complementariedad económica. «La mejor acción de defensa contra el comercio desleal de China y de los países del sudeste asiático» es fortalecer las cadenas productivas regionales, sostiene Alacero.

Brasil y México, dos de los principales exportadores de acero a Estados Unidos después de Canadá, ya han iniciado negociaciones para buscar alternativas que les permitan evadir los aranceles, siguiendo un camino que probó ser exitoso durante la primera presidencia de Trump.

El vicepresidente brasileño y ministro de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, Geraldo Alckmin, ha enfatizado la necesidad de una «complementariedad económica». En la misma línea, la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero de México (Canacero) destacó «el alto nivel de integración productiva» con Estados Unidos y señaló que «el beneficio regional debe ser prioridad ante la amenaza del exceso de capacidad de China».

El argumento de la interdependencia tecnológica

Un factor que podría favorecer las negociaciones es la interdependencia técnica entre la industria estadounidense y sus proveedores latinoamericanos. Como explica Tavernelli, Estados Unidos «necesita abastecerse» de productos con «tecnologías especiales, aceros que siempre ha comprado en Latinoamérica».

Esta complementariedad tecnológica podría ser la base para construir excepciones a los aranceles, similares a las que se lograron durante el primer mandato de Trump. Sin embargo, el escenario actual parece más complejo debido a la intensificación de la competencia china y la crisis estructural que ya afecta al sector.

Llamado a una respuesta coordinada hemisférica

La Cámara Argentina del Acero (CAA) ha expresado que si bien comprende «la necesidad de establecer medidas de defensa contra la competencia desleal frente al avance de China como principal productor de acero del mundo, la respuesta debe ser coordinada».

Esta visión refleja un consenso creciente entre los productores latinoamericanos: solo una estrategia hemisférica coordinada permitirá enfrentar tanto el proteccionismo estadounidense como la competencia desleal asiática. El desafío es mayúsculo, considerando que 1,4 millones de empleos directos dependen de esta industria en América Latina.

El tiempo apremia y la experiencia de Huachipato demuestra que las consecuencias de la inacción pueden ser irreversibles. Como advierte Tavernelli, sin una respuesta efectiva y coordinada, la región podría presenciar la desaparición de empresas emblemáticas que han sido pilares del desarrollo industrial latinoamericano durante décadas.

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