Importante descubrimiento y proyecciones de crecimiento marcan un punto de inflexión en la política energética de Trump

La administración Trump está estableciendo las bases para convertir a Alaska en el gran yacimiento petrolero de Estados Unidos, impulsando una nueva era de exploración y desarrollo energético en la región conocida como «la última frontera» del país.

Nuevo hallazgo revitaliza interés en el North Slope de Alaska

Esta semana se ha anunciado un importante descubrimiento en Alaska. La firma APA y sus socios han revelado un hallazgo petrolero significativo en el área de Lagniappe, al este de Prudhoe Bay, en la vertiente norte (North Slope) de Alaska.

El pozo Sockeye-2, perforado a unos 3.270 metros, ha «encontrado un yacimiento de alta calidad con aproximadamente una columna de 7,6 metros de petróleo en una arena en forma de bloques del Paleoceno, con una porosidad promedio del 20%», según declaró APA, con sede en Houston, Texas.

«En comparación con los yacimientos análogos de la zona brookiana (cordillera de Brooks), la porosidad y la permeabilidad son mejores de lo esperado», informó la empresa de exploración y producción de petróleo y gas. También se encontraron zonas adicionales de producción potencial en la formación Staines Tongue, más somera.

Bill Armstrong, director ejecutivo de Armstrong Oil & Gas, destacó que «el pozo Sockeye-2 demuestra aún más el potencial del yacimiento, presentando una oportunidad emocionante en un área activa de North Slope con una importante infraestructura existente».

EIA proyecta el primer aumento de producción en una década

En un análisis publicado este miércoles, la Administración de Información Energética (EIA) pronostica que la producción de petróleo crudo de Alaska crecerá en 2026 por primera vez desde 2017. El aumento previsto será el mayor desde hace más de 20 años.

En su Panorama Energético a Corto Plazo de marzo de 2025, el organismo gubernamental estima que la producción de petróleo crudo en Alaska aumentará en 16.000 barriles por día (b/d) en 2026, alcanzando los 438.000 b/d, tras mantenerse relativamente estable en 2025. Este incremento en la producción se destinará principalmente a abastecer las refinerías de Alaska, el noroeste del Pacífico y California.

La Administración espera que dos de los nuevos proyectos petroleros en Alaska —Nuna y Pikka, ambos en la North Slope— impulsen la producción tras décadas de declive. La importante petrolera ConocoPhillips, que produjo el primer petróleo del proyecto Nuna en diciembre de 2024, espera que los 29 pozos del proyecto produzcan un total de 20.000 b/d en su punto álgido.

Simultáneamente, la producción adicional de la Fase 1 del proyecto de desarrollo Pikka contribuirá a este aumento. El proyecto Pikka, propiedad conjunta de Santos y Repsol, es uno de los desarrollos petrolíferos más importantes de Alaska en los últimos años. En su máximo rendimiento, las empresas prevén producir 80.000 b/d a partir de 45 pozos.

«Ya hemos completado el 80% de la Fase 1 de nuestro proyecto Pikka. La instalación del oleoducto avanza a buen ritmo y se completará en dos temporadas de invierno, lo que nos sitúa en una buena posición para acelerar la obtención del primer petróleo hacia finales de 2025», celebraba Santos en un reciente comunicado.

Alaska: El tesoro energético por explotar

Alaska guarda bajo su superficie un tesoro energético que podría cambiar el panorama petrolero del país. El subsuelo de este territorio esconde cerca de 50.000 millones de barriles de petróleo técnicamente recuperables y alrededor de 132 billones de pies cúbicos de gas natural, según datos del Arctic Institute.

Solo las regiones marítimas del mar de Beaufort y el mar de Chukchi concentran aproximadamente 23.000 millones de barriles. Este potencial convierte a Alaska en una pieza clave para la autosuficiencia energética de EE.UU.

La producción de petróleo en la región ha caído aproximadamente un 75% desde que alcanzó su pico de más de dos millones de barriles por día en 1988, cuando el estado representaba el 25% de la producción interna de EE.UU., según datos de Resource Development Council.

Cambio de rumbo en la política energética

El secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, anunció recientemente medidas para abrir más superficie de Alaska para la explotación de petróleo y gas, y levantar las restricciones a la construcción de un gasoducto de GNL y una carretera minera, cumpliendo la orden de Donald Trump de eliminar las barreras al desarrollo energético en el estado.

Burgum señaló que la agencia planea reabrir el 82% de la Reserva Nacional de Petróleo de Alaska que está disponible para desarrollo y reabrir las 633.000 hectáreas de la Llanura Costera del Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico para explotar petróleo y gas.

«Es hora de que Estados Unidos aproveche los abundantes y en gran medida sin explotar recursos de Alaska como un camino hacia la prosperidad para la nación, incluidos los habitantes de Alaska», declaró Burgum.

Trump impulsa producción de minerales críticos

Paralelamente, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para impulsar la producción nacional de minerales críticos y tierras raras, un sector clave para el desarrollo tecnológico en el que China tiene un dominio casi total.

«He firmado una orden ejecutiva para aumentar drásticamente la producción de minerales críticos y tierras raras», anunció Trump durante un evento en la Casa Blanca.

La orden permite invocar poderes de emergencia para fomentar la explotación doméstica de estos materiales y reducir su dependencia de terceros países. Trump recurrió a la Ley de Producción de Defensa, que permite al presidente movilizar fondos y otorgar facilidades al sector privado para reforzar la producción nacional en sectores clave para la seguridad del país.

Según el texto, la orden ejecutiva tiene dos objetivos principales: facilitar la concesión de permisos para permitir la explotación de los minerales que tiene Estados Unidos y proporcionar préstamos y otro tipo de financiación a las compañías que emprendan esos proyectos.

Las tierras raras y los minerales críticos, entre los que se incluyen el litio, el cobalto, el grafito y el níquel, juegan un papel clave en la fabricación de una amplia variedad de productos, desde semiconductores para sistemas de defensa hasta paneles solares o baterías para vehículos eléctricos.

Perspectivas y desafíos

A pesar del impulso gubernamental, los analistas señalan que el impacto a corto plazo será limitado, puesto que los nuevos desarrollos requieren una elevada inversión y con el precio actual del crudo algunas de estas inversiones no resultan atractivas.

La industria petrolera ha manifestado cierta cautela, indicando que dudaría en precipitarse a invertir en Alaska, dado su alto riesgo y la posibilidad de un cambio de tendencia política en cuatro años que podría volver a poner a Alaska fuera de los límites de explotación.

No obstante, analistas como los de Capital Economics esperan que la producción de crudo estadounidense siga aumentando, «aunque los avances en las técnicas de perforación horizontal permiten conseguirlo sin invertir necesariamente en más perforaciones».